Andrea Recúpero
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Ilustración: Foximilq |
Para empezar vale, esta vez, una adivinanza: ¿qué tienen en común una cocinera, un presentador de televisión, un psicólogo, un actor y hasta un historiador, todos famosos, si viven en Argentina? La respuesta, aunque inusual, es simple para un argentino, pero difícil para un extranjero. Además de tener un espacio propio o compartido en televisión, requisito fundamental para obtener fama y popularidad en poco tiempo, todos ellos escribieron al menos un libro que se convirtió en éxito de ventas. Las editoriales más importantes del mercado rioplatense, entre ellas Planeta, Sudamericana y Norma, cuentan en sus catálogos títulos firmados por estos “autores mediáticos” que encabezan las listas de los más vendidos. Los famosos en cuestión carecen de antecedentes literarios, pero cuentan con algo que otros escritores no tienen, salvo excepciones: irradian confianza y la gente los considera amigables y cercanos a sus intereses gracias a la tele, que les abre las puertas de millones de hogares. Las editoriales buscan en ellos el éxito de ventas. Más allá de la temática, que incluye desde consejosespirituales, cuentos para leer de un tirón y recetas fashion, el nombre de uno de estospersonajes mediáticos en la portada de un libro puede garantizar excelentes resultados económicos, tanto para la casa editora, como para el famoso que firma.
El psicoanalista Gabriel Rolón, autor de Historias de diván (Planeta), es uno de esos fenómenos de ventas. Su libro relata, con nombres falsos, ocho historias de vida de sus pacientes y transcripciones dealgunas sesiones. Al menos eso asegura Rolón, quien se hizo conocidoen los medios primero, por su participación como guitarrista en el programa radial La venganza será terrible, un clásico en la noche del dial durante los 90 y, desde hace un tiempo, por su participación como columnista psi en un magazine televisivo diario que se emite en horario central. Newsweek, en su versión local, le dedicó en octubre de 2007 una portada con el título “El nuevo Bucay” y promocionó la entrevista como las “confesiones del psicólogo mediático que convirtió las sesiones con sus pacientes en un best-seller”.
Entre los secretos de diván, este psicólogo de masas narra, por ejemplo, el caso de un sacerdote reprimido que logra asumir su homosexualidad en sólo siete sesiones, lo mismo que problemas de celos, anorgasmia, infidelidad y abuso sexual, entre otros ingredientes de alto impacto. Mientras Rolón asegura que pidió permiso a todos los pacientes aludidos para contar su historia, muchos colegas lo califican de “chanta” y lo acusan de hacer “un circo” del psicoanálisis. Sin embargo, a pesar de las críticas, para el terapeuta hubo un antes y un después de la fama, pues su consultorio desborda de pacientes desde que desembarcó en los medios y, más aún, desde que se publicó el libro. Incluso confiesa sin pudor que tiene pacientes en lista de espera y que suma dos docenas de colaboradores que trabajan para él. “Por más que les recomiendo derivarlos a colegas excelentes de mi equipo ha dicho Rolón en varias ocasiones muchos pacientes prefieren esperar meses a que yo los atienda”.
Dos presentadores de televisión también encabezan las preferencias de los lectores. Uno es el músico, periodista y showman, Roberto Pettinato, ex saxofonista de Sumo, la mítica banda liderada por Luca Prodan, y cronista de la revista musical El expreso imaginario. Es conocido por su mordacidad y su extravagancia, tanto para vestir comopara peinarse, dos cualidades que le permiten distinguirse de los acartonados conductores de televisión. Su libro, Hombres que aman demasiado (Norma) se mantuvo durante más de seis meses en la lista de best-sellers y continúa al tope de ventas a un año de haber sido publicado, mientras que sus programas, tanto el de radio como el de televisión, cosechan cada día más seguidores. Según un comentario del periodista y editor Juan Terranova que circula en Internet, el libro “es un compendio de chistes televisivos y listas del estilo ‘lo que los hombres no soportan de las mujeres’, para gente que no logra concentrarse, lleno de signos de exclamación y una buena porción de histeria”.
Pero Terranova asegura que Hombres que aman demasiado “se parece mucho a una película dobladapor cable un domingo a las seis de la tarde: funciona si uno no le pide nada, tampoco hace falta prestarle mucha atención y, finalmente, la vemos porque estamos aburridos y nos da lo mismo seguir o no en ese estado”, o tal vez por eso mismo, ellibro se agota desde la primera edición.
Es notable, además, comprobar cómo en algunos foros on line aparecen consultas sobre este y otros libros de “comunicadores”, donde muchos cibernautas confiesan que prefieren escuchar a Pettinato haciendo chistes, que leer “los mismos chistes” que cuenta en su programa. Otros reconocen, sin vueltas, que compraron por “curiosidad” el libro, pero que quedó sinterminar en un estante olvidado de la casa.