Las novelas
Desde Ilusoes perdidas, el 27 de abril 1965, un día después de salir al aire el Canal 4 de Río, Tele Globo, y
hasta Belíssima en este 2006, la Rede Globo ha producido y transmitido 227 telenovelas, las cuales con el tiempo
han llegado a constituir un estilo caracterizado por uno de sus principales estudiosos, José Marques de Melo, por
la calidad que se traduce en las actuaciones, la creación de atmósferas, los temas, la musicalización y la evolución
de los personajes. Las telenovelas de Globo han alcanzado tal difusión interna y externa, que inclusive en Brasil se
les ha llegado a catalogar como un "bien cultural".
Desde 1995 las producciones de Globo se realizan en el "Hollywood" de Sudamérica: el CGP o Projac, un
complejo de mil 600 hectáreas a media hora del centro de Río. Para darnos una idea del tamaño, Televisa San Ángel consta
de seis y media hectáreas, en ese espacio debe acomodar 15 foros.
La publicidad de Rede Globo se enorgullece de la tecnología de punta, de los sets, en la velocidad con la que
se coordinan escenógrafos, actores y creativos; en la conservación de la naturaleza. Los críticos recuerdan que
Projac arrancó con un préstamo de 38 millones de dólares de la Caixa Económica Federal y que fue objeto de una
investigación judicial.
Se cuenta que Ricardo y Rogelio Marinho decidieron no acompañar en la aventura televisiva a su hermano
Roberto, pues consideraban que no podrían competir con televisoras más experimentadas, principalmente las paulistas.
A pesar de todo los dos primeros años de Tele Globo fueron difíciles, pero se recuperó bajo la guía de
Walter Clark que hasta su despido en 1977 era el ejecutivo mejor pagado de América: Clark promovió una política
de calidad para atraer espectadores y anunciantes. El eje fueron los hijos electrónicos de los folletines
decimonónicos: las telenovelas.
Pero a pesar del orgullo brasileño por la presencia internacional de sus novelas, se reconoce que la
telenovela como forma dramática de entretenimiento alcanzó su mayoría de edad en México, particularmente en las
empresas de los Azcárraga, comenzando por la radioemisora que todo lo arrancó: la XEW.
La XEW fue inaugurada por Emilio Azcárraga Vidaurreta y Aarón Sáenz, entonces secretario de Educación, el
18 de septiembre de 1930, apoyada por la compañía que históricamente ha sido la empresa privada más importante
de Estados Unidos y quizá del mundo, primero en radio y luego en televisión: la NBC. Irónicamente ésta compraría
la segunda compañía televisora de EU, Telemundo, para contrarrestar la influencia de los productos de Televisa en ese país.
La XEW se transformó en la principal de las estaciones radiales mexicanas, bajo lo que Fernando Mejía
Barquera explica: "(es) la primera que entiende que para tener éxito económico la radio tiene que convertirse en un
referente cotidiano para las personas".
Una gran parte del éxito de la W radicó en sus dramatizaciones. En su historia oficial se recuerda que la
primera radionovela transmitida por la estación fue en 1932, con el nombre de
Los tres mosqueteros creada por el cineasta Alejandro Galindo junto con su hermano Marco Aurelio, aunque también la memoria recuerda que el género
se consolidó a partir de 1941 con el gran éxito de
Ave sin nido, la vida apasionante de Anita de
Montemar. La W seguiría produciendo radionovelas hasta 1983, para entonces la televisión se había apoderado del auditorio.
La primera telenovela de Telesistema Mexicano, de acuerdo con Álvaro Cueva, el historiador del género,
sucedió el 9 de junio de 1958, fue Senda
prohibida y la estelarizó Silvia Derbez. Las novelas se mudarían en 1960 al
Canal 2, desde entonces serán el principal producto cultural mexicano de exportación.
Es tal el peso de las novelas como fenómeno cultural, que según informó
The New York Times en mayo de 2005, el final de
Rubí -transmitido por Univisión en marzo de ese año- fue el programa más visto en la franja de edad
más deseada por los anunciantes: el público entre 18 y 34 años de edad, derrotando a los programas de las cuatro
grandes cadenas anglófonas: ABC, CBS, NBC y Fox.
Periodistas y expertos han notado que el dialecto mexicano usado por los actores se ha popularizado como el
más neutral para los espectadores hispanoparlantes, por lo que guionistas mexicanos supervisan lo que escriben
otros autores del continente para que suenen como chilangos. Además, la propia Globo ha pretendido darle una
mayor carga melodramática a sus producciones para asemejarse al estilo mexicano, aunque TV Azteca apueste por el
modelo brasileño.
El futbol
Las telenovelas cederán su horario estelar de las nueve de la noche este junio de 2006 al futbol en la
programación de Globo: un ejército de 150 personas se desplazará a Alemania para transmitir todos los juegos, en especial los
de Brasil. Globo disfruta de la exclusividad en la televisión abierta de la transmisión mundialista.
En contraste, los principales competidores en TV abierta de Globo, el SBT (Sistema Brasileño de Televisión)
sólo enviará cuatro reporteros y Bandeirantes mandará un pequeño equipo.
La relación del grupo Globo y el futbol en competencias internacionales se dio desde muy temprano,
empero ignoró el primer Mundial en 1930 (Brasil es la única nación que ha acudido a los 18 campeonatos). El 4 de
diciembre de 1932, mandó un enviado especial para cubrir el juego Uruguay-Brasil en Montevideo.
Es gracias a Mario Filho, el cronista deportivo de
O Globo desde 1931, quien con la anuencia de Marinho
convirtió el Flu-Fla (Fluminense-Flamengo) en el clásico más importante del futbol carioca y posiblemente del brasileño;
el Flamengo de camiseta negra y roja a rayas es ahora el equipo más popular de Brasil. Esto se logró con base
en incentivar a los torcedores a encontrar formas imaginativas de impulsar a sus equipos, en recompensa
recibían obsequios como electrodomésticos; así es en los 30 y 40 cuando comienzan en las tribunas las batucadas, los
cohetones y el ondear de las banderas.
Además, gracias a Filho se realizó en 1932 el concurso de escuelas de samba durante el carnaval y se construyó
el estadio Maracaná, que oficialmente lleva su nombre desde 1966. El periodista motivó a las autoridades a que
edificaran el estadio para recibir el Mundial de 1950, cuyo juego final ha sido el peor desastre en la historia del futbol
brasileño. Radio Globo emitió el partido, en su primera incursión audiovisual por los mundiales.