Ojalá entre esta gente joven se encuentren los nuevos Carlos Pereyra, los nuevos José Joaquín Blanco.
JW: Bueno, en el caso de la política han escrito autores como Pedro Salazar, como Cristian Curtis. Va a
aparecer un artículo de Lorenzo Córdova. En el terreno de la literatura han publicado Servín, Leyva, Esquinca,
González Soltero.
CM: Son autores más cerca de los 30 que de los 40.
JW: Sí, hay autores jóvenes con mucha calidad en las páginas de
nexos.
¿Qué opinan de la declaración de los editores de
Letras Libres en el sentido de que no tienen competencia,
de que nexos no es competencia?
CM: Creo que nexos tiene una oferta para la discusión de los temas nacionales que en buena medida no se
encuentra en otras puiblicaciones, y creo que Letras
Libres se ha centrado en los temas internacionales con mucha
calidad, pero la revisión de la situación nacional en términos de las revistas mensuales sigue pasando por
nexos fundamentalmente.
JW: Ahora, es una mala conseja pensar que uno no tiene competencia, uno siempre tiene competencia. Lo que
es quizá digno de ser remontado es que México debería contar no con tres o cuatro revistas como
Letras Libres o nexos, debería contar con diez, 15 revistas y con tirajes mucho más amplios. Potencialmente, estaríamos necesitados
de muchas revistas de alta calidad que estuvieran abordando los fenómenos de la cultura, de la política, de la
economía, de la historia, de una manera intensa, de tal suerte que el debate fuera múltiple, que los autores, la manera
de acercarse a los temas igual fuera diversa. Qué bueno que haya otras revistas y ojalá a las revistas de calidad les
vaya bien porque eso estará hablando de que la misión de esas revistas se está cumpliendo. No creo que en este
campo quepa la exclusividad o la no competencia. Es más, no sé bien a bien qué se quiere decir con eso.
CM: En todo mercado, entre más concurrencia hay de oferta es un mercado más rico, entonces aspirar a
un monopolio no tendría sentido. Sería aspirar a una disminución, incluso, de la cantidad agregada de lectores.
Yo aspiro a que estas revistas al final sean complementarias. Un poco lo que pasa con los libros, los periódicos.
Quien lee libros, generalmente es lector de revistas, de periódicos.
Sería lo deseable. Pero se trata, indudablemente, de un reto difícil.
JW: Insisto en el fomento a la lectura, y aquí tiene que jugar un papel muy importante la escuela en relación
con la promoción de la cultura. Es decir, es muy probable que los niños, en sus hogares, en sus barrios, no tengan
acceso a un buen número de ofertas culturales. Es una manera de escisión de la sociedad que no tiene que ver sólo con
los bienes materiales, sino también con los bienes culturales. Si los papás de estos niños y los niños no están
acostumbrados a asistir a museos, a obras de teatro, a mesas redondas, a comprar libros, a comprar revistas, la única manera que yo entiendo para romper ese círculo de exclusión, es que desde la escuela los niños estén en contacto con la lectura,
con las expresiones plásticas, con la danza, con la música, el teatro. Ésa es la única manera de que los niños
demandarán, cuando sean jóvenes o adultos, que no cese ese contacto. Es una perogrullada, pero el enorme drama de
México, entre muchos otros, es que así como hay una escisión en materia económica, de la misma manera hay una escisión
en el mundo de la cultura. Otros que podrían jugar también un papel importante son los grandes medios de
comunicación, pero, por desgracia, no parecen tener esa vocación. Lo otro es lo que hacemos todos nosotros, ustedes en
etcétera, nosotros en nexos, la gente de
Letras Libres y tantas otras revistas, que con el esfuerzo propio tratamos de llegar
a los lectores, y el producto que ponemos en sus manos les resulte atractivo, interesante y que se familiaricen con él.
En la búsqueda de nuevos lectores, ¿han pensado en rediseñar la revista, en crear nuevas secciones?
CM: La apuesta ha sido, sobre todo, mantener la riqueza que ha caracterizado a
nexos desde su inicio tanto en su parte política -en su sentido más amplio: historia, economía- como en la parte cultural que ha sido, sobre todo,
la literatura. Más que un rediseño o nuevas secciones, se piensa mantener esa riqueza, renovándola a través de
los nuevos autores.
JW: Seguimos trabajando en mantener a una serie de autores y temas que creemos que son pertinentes y
siempre buscando el máximo de calidad.
nexos es una revista, no un partido político, y lo que exigimos y tratamos de dar
a nuestros lectores es la máxima calidad en el tratamiento en los diversos temas. Esa seguirá siendo la línea conductora.
Después de ser la revista de la transición, ¿cuáles son los retos para
nexos?
CM: Una de las misiones es ser sensible a los cambios que han ocurrido en México y en el mundo. Y si en
algún lugar se ha insistido en que la transición ya se acabó es quizá desde las páginas de
nexos. Es decir, entender que se llegó a la democracia, pero que eso no es llegar al edén, que la vida democrática plantea muchos retos. Hace
falta entender los problemas y discutirlos con el mayor rigor posible. Por ejemplo, los temas que hoy llaman la
atención sobre financiamiento y el problema del dinero en la política, pues es un tema consustancial a la vida democrática
que ha generado problemas en Italia, Alemania, Estados Unidos. Verlos a partir de esos ojos, analizar los temas, es
una de las misiones de nexos, es decir, estar discutiendo los temas de la consolidación. Creo que lo estamos haciendo.
El otro reto es el que tú señalabas, ser una revista que no sólo acompañó una etapa, sino que plantee los nuevos
temas y consiga nuevos lectores. A mí me gustaría que
nexos fuera para la gente que hoy está en la universidad, en
el bachillerato, lo que yo me encontré hace 15 o 20 años cuando la empecé a leer.
JW: En la revista se entendió con toda claridad que el futuro deseable de México hace 27 años era precisamente
la democracia, que en un país masivo, plural, complejo, contradictorio, como México, el único formato que le
permite a la diversidad vivir y competir, pues es el formato democrático. En ese sentido, la apuesta de
nexos no fue sólo por el horizonte democrático, sino cuáles eran los eslabones necesarios para ir construyendo, es decir, cuáles eran
las reformas normativas, los cambios institucionales, los cambios políticos que eran necesarios para arribar a
donde arribamos. Pero como bien dice Ciro, una vez que se arriba a una estación, ésta no puede ser considerada como
el paraíso terrenal. Los problemas están ahí. ¿Qué estamos tratando de atacar desde
nexos? Los problemas que tiene que ver con la falta de crecimiento, la pobreza, la desigualdad, que, sin duda, generan una escasa cohesión social
y, eventualmente, un desafecto a las formas democráticas. Nos preocupa cómo se construye un Estado de
derecho digno de tal nombre. Nos preocupa el comportamiento de los actores políticos, de los partidos, de cómo
está funcionando el Poder Ejecutivo, el Legislativo, las relaciones entre el poder federal y los poderes locales. El
Poder Judicial al que le hemos dedicado varios números en un debate muy interesante que tiene que ver con la política y
los jueces. Nos interesa la manera en que están trabajando los medios de comunicación. Nos interesa el déficit
de ciudadanía que hay en nuestro país, es decir que franjas muy importantes de ciudadanos no pueden ejercer el
conjunto de sus derechos políticos, sociales y civiles. Temas hay muchos. Y por el otro lado, queremos ser una revista
con vocación cultural. Cuando la política no está arropada de una comprensión más amplia de la vida misma tiende
a secarse. Es por eso que nuestro esfuerzo está destinado a que las mejores plumas estén en las páginas de
nexos. Creo que de literatura tenemos una oferta muy interesante, pero sí queremos, eventualmente, pensar fenómenos como
el cine, el teatro, la danza, las artes plásticas, el
performance. Quizá ir abriendo el campo de visión de la revista.