Revisaremos aquí, muy brevemente, la tipología de Rebecca Blood:
a) Los blogs continúan el formato de los diarios personales. Cuando en ellos se encuentran
links a sitios externos, a diarios o a noticias, siempre es en forma casual. Aunque este formato era inexistente en 1997 -cuando
Cameron lanzó la primera piedra-, fue el formato dominante desde mediados de 2000. Aunque su vida promedio es
relativamente corta, la gran mayoría de nuevos ingresantes al universo
weblog lo hacen en esta categoría. Una de las razones
está vinculada con la facilidad del acceso tecnológico. Usando herramientas comunes y sencillas (desde Blogger
hasta MT) es mucho más fácil
postear cualquier cosa que se nos ocurra, antes que estar buscando y promoviendo
links a cualquier otro sitio relevante o legitimador de nuestro comentario u observación.
b) Los diarios exhiben
posteos mucho más largos y más razonados. Las entradas personales a veces parecen
una narración con cierta lógica y autonomía. Aunque en ellos ocasionalmente aparecen
links, el corazón de la forma
weblog son las propias rumiaduras del autor. Independientemente del formato (ya se trate de uno o muchos
posteos diarios) lo que distingue a estos
weblogs -a diferencia de los prehistóricos diarios personales
on line- es que tienden a ser más un trabajo de formulación y transcripción de ideas que un registro de eventos.
c) La última categoría es la de los
filtros. Aquí no tenemos diarios, ni historias ni pequeñas piezas literarias.
Se trata de un clásico de clásicos. Una línea, un
link o dos y nada de opinión ni comentario. El organizador de este
tipo de variante (simpática o complaciente) es el
link. Un caso paradigmático es Roxanova.com. De lo que se trata en
los weblogs de tipo filtro es de realzar (generalmente caricaturizándola) la realidad documentada en otros sitios.
La tarea del weblogger es orientar a los lectores en el mar de los sargazos en el que se ha convertido la red.
Por supuesto que a esta altura toda clasificación o taxonomía sólo puede perder la autoridad en el
momento mismo de ser formulada. Porque los
weblogs cada tanto remiten a noticias, los diarios traen recomendaciones
de links externos y los filtros se encuentran plagados de comentarios explícitos. Por otro lado, lo que también sucede
es que cada nuevo weblogger crea una versión personal del formato, según su propósito, interés o capricho. El
weblog como formato es infinitamente maleable y puede servir para cualquier uso preexistente, pero también
inaugura muchos otros que nunca dejan de sorprendernos, admirarnos y más de una vez, también irritarnos.
Los weblogs como nuevos formatos narrativos
No cabe duda que, más allá de variaciones e invenciones, el
weblog constituye un formato narrativo propio de la
red. La página Web tradicional es, básicamente, una invitación a "más de lo mismo", es decir, a copiar el formato "papel" a la pantalla con alguna modificación menor. Por cierto, la metáfora usada por Tim Berners Lee para nombrar a
los espacios Web como páginas Web fue exitosa. No sólo determinó una sintaxis que tardaría bastante tiempo en
ser modificada (si es que lo está siendo), sino que además consagró un principio. Se trataba de transponer el
mundo "real" al virtual. La Web facilitaría un diccionario capaz de convertir todo lo que existía para leerse en papel (en
el mundo real) a un espacio de lectura en la pantalla (en el mundo virtual).
La expectativa se logró medianamente, no sin irritación y debate, y muchas veces en medio de feroces críticas
que cuestionaban la imposibilidad e incluso la no pertinencia de mantener la gramática y la sintaxis del papel en
la pantalla, al transferir el producto de un medio a otro. Por otro lado, con dificultades técnicas (y por ende
ideológicas, pues quienes manejan la tecnología tienen el poder de hacer modificaciones, pero no otros) para
realizar actualizaciones, lo que los sitios tradicionales proveían era una representación estática (como el papel lo
requiere) del autor y del texto.
El weblog, dada su condición de revisión permanente, invita a visitas periódicas. Pero sólo si se trata de
un weblog auténtico cumple esta condición a rajatabla. Obviamente los periódicos
on line responden a esta misma dinámica, al igual que cualquier publicación periódica en la red (no casualmente durante años el diario más leído
de la red fue la CNN frente a cualquier otro de papel). Pero la renovación permanente, en el caso de los
weblogs exitosos, no es sólo una posibilidad técnica, sino la materia de la que están hechos. Es precisamente la
promesa cumplida de esta actualización permanente la que vuelve rica la experiencia de participar (aunque sea como
autor invitado) de los weblogs.
La ley de los weblogs es la remisión permanente -mediante los
links- a cualquier otro sitio de la Web. En
este sentido, violan el principio de pegajosidad
(stickiness) que impera generalmente en la red y que exige no dejar
que el visitante abandone nunca el propio sitio. Así, atraen a sus lectores para expulsarlos, lo que constituye
finalmente el éxito pírrico de muchos
weblogs.
No es casual que justo en el momento de mayor proliferación de información de la historia -la producción
mundial total se estima en cinco exabytes anuales (Varian, 2003)- los
weblogs se hayan multiplicado rizomáticamente.
En principio, esto podría considerarse antes una causa que una solución del problema. Pero, pese a los análisis que
se han hecho desde otras áreas -que poco o nada parecen entender de la lógica inmanente de estos procesos-
podríamos decir exactamente lo contrario.
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Ilustración: N.J. Tillet |
Los
weblogs han crecido como la propia Web, exponencialmente. Pero si hay un punto de inflexión inequívoco
en su transformación a medios masivos de comunicación se trata del derrumbe de las Torres Gemelas, en septiembre
de 2001. En los minutos inmediatamente posteriores al ataque terrorista, y por un periodo de varios meses, los
weblogs proliferaron. Trataron de sintetizar, volver inteligible, acomodar y sobre todo condensar en pocas líneas fuentes
de información y de interpretación que hicieran tolerable esa auténtica explosión de nuestras categorías cognitivas
y emocionales. Algo semejante, aunque en mucha menor medida, ocurrió con los
"warweblog
s" [
weblogs de
guerra] aparecidos a la vera de la invasión a Irak.
Luego del ataque terrorista y durante la invasión a Irak, muchísimos surfeadores de la Web -incluidos los
propios webloggers- acudimos en forma permanente a esas nuevas fuentes donde fanáticos o desesperados, con
una disponibilidad aparentemente infinita de tiempo para dar cuenta de las novedades, filtraban la información.
Luego, cada uno, en su propio weblog, filtraba lo filtrado. Filtraje de segunda generación. En ese sentido, estos
weblogs presagiaban el futuro, aunque en forma todavía rudimentaria. Es cada vez más claro que el objetivo del
futuro inmediato no será obtener más información (la que tenemos nos desborda permanentemente), sino volver
inteligible la preexistente: convertirla en estratégica, personalizada y fundamentalmente útil para mejorar nuestra
comprensión, pero sobre todo nuestra acción.
En síntesis, habrá que elegir, es decir dejar fuera de nuestro foco de atención 99% de la información
disponible. Como bien dijo Baruch Spinoza hace cuatro siglos, "toda determinación es una negación". Elegir algo es dejar
de elegir el resto. En un mundo infoxicado es mucho más importante desinformarse que sobreinformarse.
Necesitamos acudir a pocos datos, sólo los importantes. A pocas interpretaciones, las más atinentes. Pero no podremos
cumplir estos deseos acudiendo meramente al ensayo y al error.
Para muchos, los weblogs proveen este filtrado que en el futuro será norma y ley. Los
weblogs temáticos remiten a excelentes
links sobre este particular. Incluso los
weblogs de interés general brindan un servicio excepcional
para quienes apenas cuentan con tiempo y ganas para prestarle atención a un par de líneas de datos (algunos más
valiosos que libros enteros). Por otro lado, cuando un lector comparte la cosmovisión de un autor es seguro que
valorará íntimamente sus recomendaciones de lectura, y agradecerá infinitamente sus
links y comentarios.
Aunque los agregadores automáticos de noticias o los sindicadores de contenidos, supuestamente
solucionan estos problemas de selección y filtrado, los resultados son precarios. Lo que necesitamos es más criterio y
menos números, más juicios y menos datos. La lectura de infinidad de
weblogs demuestra que la calidad de "bueno"
supone una combinación de relevancia y yuxtaposición inteligente. Por ello, Rebecca Blood en su
The Weblog Handbook [El manual del
weblog], que es uno de los escasos materiales sobre estos temas, insiste en que los mejores
weblogs crean para sus lectores "serendipia reiterada y focalizada", es decir capacidad de
invención/descubrimiento amplificada: exactamente lo que un lector de no-ficción valora siempre es que la guía de interpretaciones
elegida provea información que desconocíamos, autores valiosos que ignorábamos, asociaciones que nunca se nos
hubiesen ocurrido y sobre todo orientaciones de cómo y dónde saber más acerca de algo cuyo conocimiento nos moviliza
y fascina. Es decir, un modo de alcanzar nuestros objetivos de transformación personales y colectivos.
Psicografía y sociografía de los
weblogs
Más allá de las razones sistémicas que han convertido en estrellas a pocos individuos, sitios y
weblogs, no hay sociedad que no honre y celebre a los desconocidos geniales, y sobre todo a las personalidades iconoclastas,
aunque bordeen el paroxismo o directamente el absurdo. Tanto los
blogs (nombre con el que se han popularizado los
weblogs) como el periodismo on line sirven para colmar el insaciable apetito de la gente para ser entretenida y para tomarse
un respiro del mundo excesivamente correcto que proponen los sitios canónicos. Pero, ¿cuán duradero será su efecto
y hasta qué punto no se trata de una moda pasajera? ¿Qué posibilidades tiene la heterodoxia de usar las
últimas tecnologías a su favor cuando el proceso por el cual los instrumentos y las máquinas se han convertido en
commodities es parte del mismo proceso de "liberación" de la opiniones y difusión de las críticas (que vuelve
paradójicamente sencilla su neutralización)?
Si profundizamos un poco en los textos de los
blogs, más de un analista silvestre descubrirá lo obvio: lo
que constituye el alma que hace vibrar a la infinidad de
blogs (que son marginales, en el sentido de la ley de Zipf) es
la personalidad, el carácter, la idiosincrasia y la forma de ser de sus autores. Es cierto que la mayoría de los 45
mil blogs que cada mes se creaban a través de Blogger (antes de ser comprado por Google), era una mezcla de
trivialidades, egos inflados y pobrísima redacción. Pero cada tanto aparecía una gema, y ello no sucedía necesariamente en
los blogs consagrados que se actualizan a cada hora. También ocurría en esos sitios abandonados o suspendidos,
que vieron morir muy rápido el interés de sus firmantes y que, sin embargo, dejaron una huella imborrable. Mostraron
un carácter o una personalidad que realmente merecerían un lugar de honor en el mundo de la palabra escrita.
Sin embargo, jamás habrían llegado a ella si hubieran pretendido incluirse en el mundo de la edición en papel, dados
los condicionamientos que el mundo editorial impone a los autores y que se agrava cada día más por la crisis económica.
Entonces, cada autor provee a su
blog de un valor agregado.2 Se trata de verdaderos narradores que escriben
on line, que quizá nunca leyeron a Aristóteles ni conocen a Truffaut, pero están convencidos de que cualquier
historia que merece ser escuchada necesita de un principio, un desarrollo y un fin, aunque no sea necesariamente en
este orden. Salvo error u omisión, los autores que marcan con su carácter su producción literaria no son Narcisos
que sueñan con las cámaras, o con un lugar distinguido en la primera plana de la edición en papel de los diarios. Lo
que los mueve a trabajar sin cesar es una genuina delectación por su trabajo de escritura. Por eso, no nos cabe duda
de que los mejores blogs son los que, desde el punto de vista de la objetividad periodística, estarían siempre
peor considerados en el ranking de la objetividad. Se trata de
blogs que presentan un tipo de texto donde se
conjugan noticias y opiniones, producidos por personalidades fuertes que eligen arbitrariamente sus temas y los exponen en
la red. Defienden a capa y espada posiciones que generalmente no son compartidas por muchos, visiones del
mundo que no convocan a lectores comunes de sitios comunes.