Comunicadores, una pieza más
del engranaje del espectáculo
Laura Islas Reyes
La televisión puede y necesita formar estrellas y así generar la constelación del espectáculo político de su
oferta informativa. Por obra y gracia de la imagen los rostros que desfilan en las pantallas se convierten en
celebridades aunque, en realidad, sólo sean pequeñas piezas dentro de un engranaje que funciona y se aceita según las
pretensiones financieras y/o políticas de los dueños de los medios. Hay grados y excepciones, naturalmente, pero muchas de
esas piezas no tienen reparo alguno en ser eso, piezas, si a cambio hay fama y lo que ésta implica.
Fábrica de estrellas
La pantalla chica es por naturaleza una fábrica de luminarias. Programas como
Big Brother y el resto de los reality
shows prontos a estrenarse en México
(Operación triunfo, Pop Stars y
La academia) dejan ver con claridad
cómo funciona la producción de famosos
made in TV.
Aparecer en la tele, aunque sólo sea porque uno se lava los dientes o modela algunas prendas, es un
camino seguro al estrellato. Los reflectores del glamour televisivo lo mismo apuntan sus luces a cantantes, actores,
conductores o comunicadores.
Pero el firmamento televisivo cambia con frecuencia de constelación. El público la teleaudiencia que los
hacedores de televisión celosamente miden en puntos
rating sigue a sus estrellas y se encandila con su imagen hasta que
el brillo se agota y la estrella se estrella en el firmamento de la nada.
Para los comunicadores no siempre periodistas sino conductores también se acaban los minutos de gloria,
los días de fama. El reconocimiento se traduce en olvido y las trayectorias más largas pueden parecer fugaces
cuando se pierde el cuadro.
Cambian los rostros de las noticias y se ponen de moda otros (como si el rostro siempre debiera ser noticia).
Nacen supernovas célebres y reconocidas, sin importar mucho el tiempo que pasen al aire. Al menos 15 minutos de
fama quedan asegurados, hasta que llegue el abandono (de la imagen y las empresas), y quede la resaca de una
estrella que de un día para otro deja de serlo.
La tragedia del olvido
En televisión, santo que no es visto no es adorado. Cuando menos así se lo dijo Raúl Velasco (conductor de
Televisa durante casi 30 años) a su jefe, Emilio Azcárraga Jean, después de haber permanecido un par de meses retirado
de las pantallas por motivos de salud. (Ausencia que derivó, meses más tarde, en la renuncia del presentador.)
En ese sentido hay todo un santoral de personajes que ya no son venerados, una lista muy larga de nombres
que por diversas circunstancias perdieron el lugar de privilegio, salir del anonimato, que tuvieron en la pantalla televisiva.
Uno de los rostros más conocidos en la televisión durante más de 20 años fue el de Guillermo Ochoa. El
camino de Ochoa en la televisión inició cuando a principios de la década de los 70 ingresó al Canal 8. Un año después
Ochoa empezó a conducir su propio espacio:
Hoy mismo. Un programa que se convirtió, por más de 15 años, en
una tradición de la barra matutina en el Canal de las Estrellas.
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Guillermo Ochoa |
En 1989, después de más de 15 años al aire, Guillermo Ochoa fue despedido de Televisa cuando transmitió
en el segmento de ECO una entrevista con el recién apresado líder petrolero, Joaquín Hernández Galicia, alias
La Quina. Siete años pasaron para que Guillermo Ochoa regresara a la televisión. En septiembre de 1996 reingresó a
Televisa para iniciar una segunda etapa de
Hoy
mismo.
Por aquellos días, Ochoa, en una entrevista con
Reforma, afirmó: "La televisión es mucho de costumbres,
las personas se acostumbran a ver algo, cuando hay cambios que supongo son necesarios, pues el que llega tendrá
que crear su propia costumbre".
Y añadía: "En la televisión, viéndola a diario, hay muchas caras que se quedan, y ahora después de trabajar
18 años en la primera etapa de Hoy
mismo sería una verdadera tragedia que no me recordaran"
(Reforma, 3 de febrero, 1998).
Pero no duró mucho la costumbre renovada de encender la televisión y ver
Hoy mismo. En julio de ese año,
Ochoa renunció a Televisa para no volver hasta ahora a la pantalla chica.
Alguna vez conductor en Radio Fórmula, colaborador en
La Prensa y El Universal, Ochoa es actualmente
titular del noticiero Panorama Informativo en Radio Acir. Hace poco más de un año, en mayo, Ochoa dijo a
La Jornada que había tenido ofertas para regresar a la televisión y también reconoció: "Tampoco creo que la tele se esté
tronando los dedos para que yo regrese" (La
Jornada, 29 de mayo, 2001).
El video acabó con la estrella
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Nino Canún |
La participación más recordada de Nino Canún en la televisión, sin duda, fue
Y usted, ¿qué opina? Canún
inició su paso por la televisión en 1981, realizando entrevistas en vivo en Imevisión. En 1985 estuvo en Canal 11,
como conductor del noticiero
Enlace y el
programa
Enlace con la comunidad. Tiempo después regresaría a Imevi sión
para hacerse cargo de un espacio informativo.
En 1990 comenzó su proyecto
Y usted, ¿qué opina?, transmitido por el Canal 9 de Televisa y con el que
alcanzó la celebridad a lo largo de cuatro años de transmisiones. En 1994, de un día para otro, el famoso
talk show de Canún salió del aire por primera vez.