Suplementos para los nuevos lectores
Gabriel S. Rovirosa
Hoy en día, el hábito de la lectura
periodística podría considerarse un elemento clave en
la formación de los
niños, principalmente del ámbito urbano en un
país como el nuestro.
En cierta medida, la prensa infantil se ha
constituido en las últimas décadas en una alternativa
única
para fortalecer una lectura constructiva en este público que
oscila aproximadamente a decir de algunos estudiosos
del tema y periodistas de prensa infantil entre los seis y 12
años de
edad.1
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Ilustración: Alejandro Mascarúa |
A partir del
boom del periodismo impreso
infantil mexicano surgido durante la primera mitad de los años
70,
la prensa infantil ha experimentado hasta el presente un desarrollo
significativo, caracterizado ciertamente por
la aparición de más actuales y originales propuestas
periodísticas dirigidas a los niños, desde la conocida
modalidad del "suplemento" (un formato que de alguna
manera pretende cubrir las necesidades de un público lector
en específico),
2 aunque también hemos sido
testigos de la desaparición de algunas de estas secciones
dedicadas
al lector infantil.
En la actualidad existen en la ciudad de
México cinco suplementos de prensa infantil publicados por
periódicos y uno por una revista del Estado
(El Brinco, de la Revista del
consumidor).3 Estos suplementos se disputan no
sólo al público de niños lectores, a partir de
la oferta de sus distintas visiones del mundo noticioso nacional e
internacional, sino que también representan un importante
escaparate de anunciantes de productos y servicios
dirigidos a los niños y a los papás de éstos. El
equilibrio entre espacio comercial y página editorial no es el
único de los
retos que enfrenta este tipo de periodismo impreso en México,
la prensa infantil se circunscribe además en la
problemática del derecho a la información, la
participación social y la construcción de la identidad
de gran parte del
público lector infantil.
Más de un siglo de periodismo impreso
para niños
Emblemático es el nombre de uno de los
primeros impresos dedicados a los niños en México:
El niño mexicano, aparecido en 1896, es el primer
diario que representa un antecedente de lo que hoy se conoce como
prensa
infantil en nuestro país, pues en sus contenidos aparece una
sección noticiosa cuyo fin es informar de algún suceso
de relevancia a nivel nacional o internacional, aunque a finales del
mismo siglo XIX habían surgido otros
semanarios dedicados a los menores de edad (El correo de los
niños, El diario de los
niños y El ángel de los
niños).4
En general, a lo largo del siglo XX los impresos
periodísticos infantiles enfocaron sus contenidos hacia
temas literarios, educativos y moralizantes, no obstante, algunos
periódicos se preocuparon por ir más allá de esta
forma de hacer periodismo infantil. Es el caso del diario
Pulgarcito, periódico infantil de
El Nacional, surgido en 1916;
Aladino, publicación independiente nacida en 1933, y
Chapulín , publicación lanzada al mercado en 1943 por
la Secretaría de Educación
Pública.
5
Se considera a 1916 como la fecha cuando surge en
sentido estricto la producción de suplementos
dominicales dirigidos a los niños y 1925 como el año en
que este tipo de publicaciones resurge bajo una lógica de
mercado
más contundente. Es a partir de esta década que los
suplementos infantiles se enfrentan a varias crisis económicas,
los contenidos abarcan temas más variados: educación,
ciencia, cultura y actualidad, entre otros. Sobre todo es
notorio que en este proceso de evolución constante de la
prensa infantil, la imagen va predominando sobre el texto,
de tal forma que los ilustradores han adquirido en algunos casos un
estatus profesional equivalente al de los editores.
Son 15, entre revistas y suplementos, las
publicaciones infantiles que en el periodo de 1925 a 1984 hacen
la historia del periodismo impreso infantil en nuestro país.
Desde Pinocho, semanario ilustrado para
niños, nacido precisamente en 1925, hasta
Tiempo de niños (1984-1985), pasando por
Pulgarcito (1925-1928; 1931),
Chapulín (1942-1945),
Colibrí (1979), Chispa (1980), y
El Brinco (1982), el periodismo impreso infantil en
México se ha caracterizado por su preocupación en la
educación y
la participación activa del niño en su formación.
No obstante, esta preocupación se ha
mantenido a la par de otros objetivos igualmente importantes, como
ha sido el entretenimiento y la actualidad noticiosa. Como ya se
señaló, a partir de 1974 las iniciativas
privadas representadas por los más importantes diarios del
país marcan el primer periodo del lanzamiento masivo de suplementos infantiles en México. Surgen
Mi Mundo, de El Universal (1974-1976),
Amigos de Ovaciones, de Ovaciones (1974-),
El Heraldo Infantil, de El Heraldo de
México (1974-), El Sol y los
niños, de El Sol de
México (1974-), y Mi
Periodiquito, de Novedades (cuya última fase fue en
1974-1983).
A partir de 1984, con el surgimiento de
La Jornada niños de La
Jornada se considera que el periodismo
impreso infantil entra a una nueva etapa en su evolución, pues
se comienza a pensar en una novedosa forma de
hacer periodismo dirigido y realizado por los niños en la prensa
mexicana.6
A 15 años de la aparición de
La Jornada Niños
Once años duró lo que para muchos
fue uno de los periódicos infantiles que marcó una
ruptura en el
quehacer periodístico de la prensa infantil mexicana.
La Jornada Niños, cuyo primer número se
imprimió el 1 de marzo
de 1987, apareció desde sus inicios como un periódico
completo, en el más amplio sentido de la palabra, pues abarcaba todos los temas posibles que le podrían
interesar a la niñez mexicana de esos años. Sus
contenidos iban
desde noticias nacionales e internacionales, hasta cartelera, avisos
oportunos, reseñas y aspectos sobre ecología y
computación. Este suplemento infantil de
La Jornada, coordinado por Roxanna Erdman y Enrique
Mañón, con Lili
Buj en la edición, apostaba por una participación
activa de los niños en la decisión de los contenidos,
como lo deja
ver su declaración de principios desde el primer
número: "Este periódico es tuyo. Los que hacemos
esta sección
¡somos puros adultos! Por eso necesitamos tus críticas,
para que esta idea no se hunda como un barquito de papel,
para que estas páginas no sirvan nada más para envolver
aguacates o para hacer
avioncitos".
7
La Jornada Niños desapareció
en 1998, dejando un hueco que a decir de los estudiosos del
tema con la
aparición de su sucesor Un, dos, tres por mí y todos mis
compañeros en 1999, del mismo diario
La Jornada, no ha sido subsanado, pues además de que su
periodicidad dejó de ser semanal, no cubre todas las
temáticas que
La Jornada Niños llenaba:
Un, dos, tres por mí y todos mis
compañeros es un suplemento que no ha cumplido con las expectativas
de mejorar La Jornada Niños, uno de los suplementos
más importantes en el DF. Su periodicidad quincenal no
favorece su seguimiento, su contenido es literario y breve, aunque no
deja de ser valioso porque fomenta la lectura,
la reflexión y la sensibilidad del
niño.8
Es conocida la labor de Marta Acevedo, directora actual de
Un, dos, tres por mí, en relación con los niños y
el fomento de la lectura (basta recordar su trabajo en Los libros del
Rincón de la SEP con Felipe Garrido), de ahí
que el perfil de este suplemento sea más literario que
periodístico, y su propósito esté enfocado
principalmente
a fomentar la lectura a través de cuentos e historias,
así como a la búsqueda de la forma más
idónea de
sensibilizar al niño sobre problemas sociales (así lo
dejan ver, por ejemplo, los números dedicados a la caravana
zapatista
que entró a la ciudad de México en marzo de 2001 o
sobre el mundo infantil indígena donde se incluyen textos y
dibujos de niñas y niños de diferentes etnias del
país). Es notorio que el contenido del suplemento no tiene una
estructura periodística, sino que se basa en actividades que
motivan la participación y reflexión del niño.
En este suplemento se publica una cartelera del
Conaculta, con el título de
Alas y raíces a los niños, con lo
cual reafirma su posición como un suplemento preocupado
esencialmente por la lectura y los contenidos
culturales, realizando así una encomiable labor en
concordancia con los fines que el Estado mexicano busca en
relación
con la difusión de la cultura en las clases populares.
Quiénes y cómo hacen hoy la diferencia
Un año antes de la aparición del
nuevo suplemento de
La Jornada surge
Gente Chiquita (febrero de
1998) suplemento del periódico
Reforma, una opción periodística que hoy
representa otras de las alternativas que
hacen la gran diferencia en cuanto a prensa infantil mexicana se
refiere, pues sus competidores si bien ofrecen un
enfoque en algunos casos más educativo como es
Niños de
El Universal, otros como
Ovaciones para los niños o
Mi
Periodiquito de
Novedades parecen estar más
dirigidos a los papás de los niños que a los mismos
infantes, debido sobre
todo al lenguaje que utilizan, además de que la calidad en la
impresión y el diseño de estos últimos
está muy por
debajo del suplemento de
Reforma.
Aquí es importante resaltar el hecho de que en
Gente Chiquita el consejo editorial está constituido
por niños
y a decir de la misma editora del suplemento, Judith Segura, el
objetivo de esta publicación más allá de
politizar
es "fomentar la educación cívica, es decir,
inculcar una educación ciudadana". De esta manera
agrega la
misma editora, "la razón por la cual el consejo editorial de
Gente Chiquita está formada por niños obedece a que son
ellos quienes deciden qué temas les interesan, de lo
contrario, uno cree que poniéndonos en su lugar sabremos
qué
les podría llamar la
atención".9
Con cuatro años de haber salido a la luz
pública,
Gente Chiquita se ha consolidado como un periódico para
niños que no sólo apuesta por una mirada
periodística actual y reflexiva sobre el acontecer nacional y
mundial, sino
que representa un medio donde los niños pueden expresarse a
través de sus escritos y dibujos (además de las
secciones informativa, literaria, de juegos y de actividades creativas, en
Gente Chiquita existe una sección especial donde
se muestran los dibujos enviados por los lectores al suplemento,
así como una sección de orientación
psicológica especializada a cargo de la escritora y
psicoterapeuta Monique Zepeda).
De manera muy clara y convincente
Gente Chiquita ha plasmado desde sus inicios el compromiso
periodístico
que ha establecido con su público lector, como lo deja ver en
uno de sus primeros números impresos al señalar:
"Mira bien tu entorno. Todo lo que ves, escuchas y sientes,
puede volverse una noticia. Los periódicos te sirven
para informarte, para saber qué pasa a la vuelta de tu casa y
al otro lado del mundo. Un diario también te ayuda
a aprender, a jugar y divertirte, en él puedes leer acerca de
libros, de música, de exposiciones, de espectáculos,
de animales y de cualquier tema".10
Se ha criticado a Gente
Chiquita de tener un notorio desequilibrio entre los contenidos
editoriales y los
publicitarios, pues del total de sus 24 páginas (que en
ocasiones llegan a ser hasta 32) 60% corresponde a anuncios
de distinta índole. No obstante, analizando sus contenidos se
puede concluir que existe una patente preocupación
de quienes hacen este suplemento por mantener en el centro de la
noticia aspectos relevantes de la cultura y la
realidad nacional más actual.
Se puede observar, por poner algunos ejemplos,
cómo en los números 111 y 112 de esta
publicación (18 y
25 de marzo de 2000, respectivamente) se abordaron los temas de la
inseguridad en la ciudad de México y el peligro de ecocidio en el cual se encuentra actualmente la
Selva Lacandona en Chiapas; así como el excelente
número dedicado al juego del ajedrez titulado
"¡Jaque!, más que un juego..." (en noviembre de
2000); donde podemos
ver que
Gente Chiquita apuesta por un suplemento de contenidos
variados y novedosos, y se dirige a un público
infantil crítico y pensante; o cómo al lado de las
páginas centrales del número 159 de esta misma
publicación (17 de
febrero de 2001) donde se reseña el programa televisivo
Bizbirije de Canal Once, aparecen notas sobre la vida de Ana
Frank, el fenómeno que representa llevar a la pantalla el
personaje de Harry Potter, cómo se graba un programa
de televisión y más detalles de
Bizbirije relatados a partir de reportajes hechos por
niños reporteros de
Gente Chiquita a reporteros del conocido programa de la
televisión. O también, en otro de sus números,
el 169 (28 de abril de
2001) con motivo del día del niño,
Gente Chiquita pone de relieve la palabra de los niños
con cuentos, reseñas de cine
y dibujos realizados por los mismos pequeños, así como
cartas enviadas por éstos, notas sobre orientación
familiar y actos realizados en torno a este día en especial.
En pocas palabras, se trata de un suplemento que
con todo y la cantidad de publicidad que contiene en
sus páginas, logra dar el salto hacia un periodismo
inteligente y comprometido con la actualidad noticiosa más
solicitada por los niños de clase media y media alta de una
ciudad como el Distrito Federal, así como de otras grandes
ciudades del país.
Del caos al cosmos, y viceversa
 |
Foto: Gustavo Guevara |
El universo de la cultura infantil nacional e
internacional ha alcanzado proporciones desaforadas. Los
suplementos infantiles en México conforman apenas uno de los
campos dentro de este vasto continente de la
comunicación, el entretenimiento y la cultura dirigida a los
niños.
Si bien el cine y, sobre todo, la TV junto con la
radio han representado medios masivos de comunicación
donde el niño se ha visto reflejado de muy distintas maneras a
lo largo de más de 50 años, ahora con las nuevas
tecnologías como la Internet, la reproducción en video,
el uso de programas interactivos y multimedia (CD-Roms), y los
videojuegos, el mundo de las imágenes junto al de la
información ha cobrado una presencia inusitada.
Simplemente el universo de los medios impresos
dirigidos a los niños, el cual va más allá de
los suplementos
a los cuales hemos dirigido este artículo, abarca un amplio
espectro que sería difícil describir en unas cuantas
páginas. Desde ediciones especiales cuyo fin es meramente comercial como
Cucurucho o El Pequeño
Alebrije, y donde la publicidad se confunde de manera
caótica con actividades y juegos dirigidos a los niños
de forma estridente
obviamente compitiendo con la histeria colectiva a que han
acostumbrado los nuevos medios electrónicos
y computarizados al público infantil hasta
pequeñas inserciones como
El ropero de la abuela del semanario
Tiempo libre y, por otro lado, el universo de las revistas
propiamente dichas, desde
Eres (niños), publicación dedicada
sobre todo al mundo del espectáculo, hasta
Chispa (revista de divulgación de la ciencia para
niños), y
El Brinco, suplemento de la Revista del
Consumidor, pasando por Barbie (revista de propaganda de
la muñeca más vendida en el
mundo), Pólux (revista actual de entretenimiento) y
diferentes revistas de publicidad pertenecientes a distintas
cadenas televisivas o de videojuegos como Nintendo, Cartoon Networks,
Nikelodeon, Fox Kids y Play Station, por
citar algunas.
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Un aspecto sintomático que habla mucho de
la realidad actual que enfrentamos como sociedad en relación
con la cultura dirigida a los niños, es el hecho de que la
proporción entre la oferta de revistas comerciales y aquellas
de corte cultural o formativo para niños, en los puestos de
periódicos y otros puntos clave de distribución en
México, es muy desequilibrada.
11
Entre el caos y el cosmos, el mundo de los
impresos dirigidos a los niños está estrechamente
imbricado en
sus diferentes vertientes no sólo con la escritura sino que
además propicia, de una u otra forma, un acercamiento
con otras formas de comunicación más sofisticadas como
son la computadora, la televisión y la Internet. Los
niños
de hoy se enfrentan a esta manera híbrida de entender y
apropiarse de su entorno más próximo o
extremadamente lejano, ya sea a través de la lectura de
textos en sentido estricto o participando en una especie de
inmersión en
los distintos mundos virtuales que les ofrece el universo de
imágenes de la propaganda, las noticias o la
misma educación y el entretenimiento multimediáticos.
Quizá no se trata, en este caso, de
regresar a los postulados del ideal nacionalista de Vasconcelos y sus
seguidores donde la prensa y todo lo que representara el medio de
comunicación más idóneo sirviera al
adoctrinamiento o
la educación moralizante, como alguna vez buscaba en sus
inicios la prensa infantil a decir de los estudiosos sobre
la materia:
"En sus inicios señalan
María del Socorro de la Guerra y Víctor Manuel
Aguilar la prensa infantil se
consolidó como herramienta de la educación, se buscaba
preparar a la niñez con bases nacionalistas. Su objetivo
primordial era complementar la
educación."12
Sobre este punto los mismos autores hacen
referencia a otro texto imprescindible sobre la investigación
de
la prensa infantil en México: "Las revistas y los
periódicos destinados a la infancia proporcionaban
recreación
formativa, con el propósito de imbuir en los menores el amor a
la patria, el respeto a todas las personas y la dedicación al
estudio y al trabajo".13
 |
Foto: El País Semanal |
En la actualidad, el reto de la prensa infantil,
específicamente de los suplementos dirigidos a los
niños, no es
por todo lo que hemos mencionado líneas arriba el mismo de
hace 60 o 70 años. Ciertamente los tiempos han
cambiado, los niños de nuestros días han desarrollado
un sentido crítico mayor y, a su vez, una visión
más amplia del universo que los rodea. La prensa escrita actual proporciona
un elemento de enlace entre la cultura escrita tradicional y
la visual como ningún otro medio lo haría ni siquiera
los libros. Nos enfrentamos, tanto niños como adultos, a
un mundo donde los medios impresos (y, por lo tanto, la misma hoja de
papel) está siendo reemplazada cada vez
más por la pantalla electrónica en todas sus vertientes.
Queda a la prensa infantil (más allá
de convertirse en un escaparate para las "estrellitas" de
la televisión o
de productos mercantiles) la labor de facilitar un acercamiento
crítico no sólo a los otros medios de
comunicación
y a los mismos libros o a otras formas de expresión como el
teatro, el cine, la música, la danza y las artes
plásticas, sino también y sobre todo a la misma cultura
del periodismo impreso, propiciando el disfrute de mirar el mundo
a través de las noticias, es decir, favoreciendo el
hábito de la lectura periodística (en forma
lúdica y recreativa)
sobre el acontecer inmediato de nuestro país y del mundo
entero como parte fundamental de la formación de los
niños, digamos que en un movimiento circular de ida y vuelta
que vaya del caos al cosmos y viceversa, del
logos a la serendipia para dar sentido a lo que puede
significar, en un sentido amplio y en un momento determinado de
la historia de nuestro país, habitar y hacer más
habitable el planeta donde vivimos, un mundo que, por cierto,
cada día tiende más a la desterritorialización y
a la globalización de las conciencias.
Notas
1 Teófilo Huerta Moreno, uno de los
principales estudiosos del tema hace un análisis profundo del
fenómeno
del periodismo impreso dirigido a los niños en su conocido libro
La prensa infantil (México, Ed.
Colofón, 1994).
En ese estudio, el periodista e investigador define a la "prensa
infantil" como una "institución orientada a los
niños, en donde éstos encuentran la información
sobre los sucesos de interés que aluden a su universo
social" (p.
17). Huerta aclara que la información periodística que
define a la prensa infantil puede estar elaborada
indistintamente por adultos o por los propios niños, considera
al lector de prensa infantil en un rango que va de los diez a los
16 años (borrando así las distinciones innecesarias
entre niños y adolescentes), y aborda a lo largo de todo su
estudio a la prensa masiva y al periodismo escolar, aclarando que si
no contiene noticias, un impreso no puede ser
estrictamente periodístico. El mismo Huerta advierte la
necesidad de hablar del niño lector en el contexto
urbano, entendiendo por este tipo de niño como
"aquél que obedece a las expectativas de progreso,
consumo y
autosuficiencia que la sociedad le impone de una manera
racionalizada" (p. 15).
2 Ma. del Socorro de la Guerra y
Víctor Manuel Aguilar han definido al suplemento infantil como
una
"edición especial que lanza un diario circulante en
determinado lugar con una periodicidad específica, dirigida a
los
niños. Dicho suplemento debe contener elementos escritos y
visuales, que motiven a los niños a ser asiduos a la
lectura periodística". La prensa infantil en el Distrito
Federal, tesis de licenciatura, UNAM, México, agosto,
2000, p. 4.
3 En este artículo nos limitaremos a
abordar sólo los suplementos publicados en periódicos
de circulación
masiva, pertenecientes a empresas privadas, pues la
producción, distribución y consumo de un suplemento como
El brinco, obedece a otra lógica de comunicación
que aquí no tocamos.
4 Cabe aclarar que se ha considerado al
Diario de los niños (1839-1840) como la más antigua
publicación periodística de este género conocida
en México, cuyo director era Wenceslao Sánchez de la
Barquera y
Vicente García Torre, su impresor. A finales del siglo XIX
había registrados cerca de diez títulos
contemporáneos de
El niño mexicano. Ma. del Socorro de la Guerra y
Víctor Manuel Aguilar,
op cit. p. 5.
5 Teófilo Huerta,
Ibídem.
6 Como señalan Ma. del Socorro de la
Guerra y Víctor Manuel Aguilar: "A finales de 1984 en el
mes de
noviembre, el periódico La
Jornada publica un suplemento especial en
conmemoración de la IV Feria Internacional del
Libro Infantil y Juvenil, ya que dos meses antes se había
iniciado oficialmente el Año Mundial de la Juventud. Es a
través de este acontecimiento que surge en el DF una nueva
generación de suplementos infantiles diferentes (...) En
el suplemento especial de La Jornada de los
Niños, que según el anuncio se presentaría a
partir del lunes 13
de noviembre de 1984. No fue así", op
cit. p. 18.
7 Ibid, p. 19.
8 Ibid, p. 31.
9 Ibid, p. 45.
10 Ibid, pp. 19-20.
11 En México tenemos que lamentar,
por ejemplo, que la sección
Tiempo de niños, de la gaceta mensual
Los libros tienen la palabra, haya desaparecido hace
aproximadamente dos años junto con la gaceta, pues se
trataba de una publicación que cubría un aspecto
determinante en el fomento a la lectura en el público
infantil. Hablar
sobre los suplementos y revistas dirigidos a los niños en el
extranjero requeriría un análisis aparte. Baste
aquí
mencionar que no sólo en los países del llamado Primer
Mundo, sino también en Latinoamérica, la
preocupación por dar a
los niños productos periodísticos de calidad es mayor
que en el nuestro. Revistas como
Espantapájaros, de Colombia, es un ejemplo claro
de esto, así como las revistas
Chicos, de Guatemala, y La
Nación, en Ecuador, así como la
revista J'aime lire en Francia, o los suplementos del
Times o el Washington
Post de Estados Unidos, y de El
País en España, por mencionar algunos.
12 Ma. del Socorro de la Guerra y
Víctor Manuel Aguilar,
op cit. p. 4.
13 Irma Lombardo García y
María Teresa Camarillo Carbajal,
La prensa infantil en México (1939-1984),
México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas,
UNAM, 1984, p. 3, citado por Ma. del Socorro de la Guerra y
Víctor Manuel Aguilar, op cit. p. 4.
Gabriel S. Rovirosa es periodista e investigador titular en el Centro de Investigación Teatral Rodolfo Usigli (CITRU), y es editor responsable de la página electrónica Cuarta pared-teatro en la red del mismo centro.