Panorama actual de las telecomunicaciones
Antulio Sánchez
Un poco más de cinco años nos separan del sostenido y "masivo" crecimiento que ha tenido Internet en
nuestro entorno. Los aspectos que pueden darnos cuenta de lo que es la red en nuestro entorno pasa por lo que ha
sido el crecimiento de dominios, la demografía, la teledensidad, las condiciones de competencia de los Proveedores
de Servicio de Internet (PSI), los efectos que las nuevas tecnologías han tenido en lo referente a salarios.
A lo largo de las siguientes líneas daremos un vistazo a estos aspectos.
En lo que se refiere a los dominios, el cuadro 1 ilustra lo que ha sido el crecimiento de este sector de la red
en los tres últimos años. Asimismo, indica que este incremento ha estado, anualmente, arriba de 100%, con lo
cual se ubica como una de las tecnologías con mayor crecimiento.
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Foto: Time |
Referente a los usuarios los datos son contradictorios. El cuadro 2 nos brinda un panorama de lo que ha sido
dicho crecimiento. A partir de estos datos podemos darnos cuenta que a pesar de corresponder a la misma fecha, las
cifras, cuando se trata de distintas fuentes, no coinciden ni mínimamente. Sin embargo, éstas nos pueden servir
como referencia para cuantificar la actual situación de la red en el país.
No existen, pues, mediciones precisas para dar cuenta fiel del crecimiento de la red. Los datos parecen
estar sujetos a criterios parciales y siguen esquemas que se han convertido en reglas carentes de convencimiento.
Se respaldan en metodologías nada claras y escasamente precisas para dar cuenta de la demografía Internet. En
este escenario se echa de menos que nuestras instituciones educativas o el mismo gobierno no tengan una
presencia activa. En el caso del segundo, tanto la Cofetel como el INEGI o la Secretaría de Comunicaciones y
Transportes, instancias directamente implicadas en el desarrollo de las nuevas tecnologías, sólo se remiten a reproducir datos
que otras instancias privadas dan a conocer sobre este tema.
Vale la pena mencionar que las disparidades en las mediciones se deben a los métodos que se usan para cuantificar. Medir la población de usuarios a través de llamadas telefónicas conlleva un sesgo en un medio y una tecnología que no precisa de contar con teléfono en casa o en el trabajo para conectarse a Internet. Si bien ese método es más preciso para medir algunos aspectos de consumo o hasta de preferencias políticas, no lo es para cuantificar la potencialidad de un medio que no requiere contar con teléfono o alguna conexión inalámbrica para enlazarse a la red de redes. En el caso de la medición demográfica por Internet no brinda la posibilidad de hacer muestras efectivas, es un medio inestable para asignar cuotas y controlar las zonas geográficas del levantamiento de los cuestionarios.
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Actualmente, por las condiciones de conexión que prevalecen en el país, me parece que son los estudios
convencionales, de campo, los que ofrecen mejores y más confiables esquemas de medición de la demografía de la
red. En ese sentido, en enero se dio a conocer en
Reforma1 un estudio que con base en el más reciente censo de
población y vivienda daría el siguiente panorama en relación con el número de usuarios: Guadalajara, 633 mil 750;
Monterrey, 631 mil 368, y Distrito Federal, dos millones 786 mil 400. El total de usuarios de estas tres ciudades es de
cuatro millones 51 mil 518, lo cual significa que estas ciudades en usuarios son equivalentes a 4.1% del total de
habitantes del país. Ese diario está por publicar su próximo estudio sobre "Consumo cultural", donde seguramente habrá
datos que completen este panorama. Se podrán cuestionar estos números, pero no se puede negar que los estudios
que hace ese medio desde hace cuatro años respecto de nuevas tecnologías han sido consistentes, no muestran
cambios abruptos de un año a otro. Por el momento es el único estudio que realmente ha puesto en marcha
verdaderas mediciones, con sus respectivos muestreos.
La situación de los cibercafés
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Foto: El País Semanal |
Otro espacio de conexión en nuestro medio son los cibercafés. En los últimos meses ha crecido de
forma significativa el número de estos sitios, se han convertido para muchos usuarios en un medio importante
para conectarse a la red. No hay datos sobre estos sitios, las encuestas y estudios no refieren de forma precisa sobre
su papel. Dentro de las pocas estimaciones que existen, una dice que 17% de los
jóvenes
2 del país se conecta
desde cibercafés y que ellos congregan 7% de internautas de todo el país. La Asociación Mexicana de Cibercafés
(AMC) indica, por su parte, que desde que surgió a fines de 1996, su crecimiento presenta cambios constantes, pero a
fines de diciembre de 2000 se contaban 610 cibercafés en la República.
Sin embargo, esa cifra sólo representa 32% de cibercafés, pues el restante 68% (mil 296) no pertenece a
dicha organización. Del total de cibercafés en la República (mil 906), 30% están en la ciudad de México. Seis
computadoras son el promedio que posee cada cibercafé, lo cual da un total de 11 mil 436 computadoras a lo largo del
territorio nacional. Lo interesante en todo caso es que el mayor porcentaje de usuarios de los cibercafés son jóvenes (13 a 29 años) y adultos. La AMC estima que entre asociados y no socios se atiende mensualmente a 4.8 millones
de usuarios.3
La población joven de México entre 15 y 29 años de edad conforma el mayor volumen en la historia del país
tanto en términos absolutos (27 millones 483 mil 671) como
relativos.4 En los próximos 20 años este grupo de edad
se mantendrá en cifras superiores a los 20 millones. Los jóvenes han sido en México un sector al que siempre se le
hacen promesas y en el caso de su participación en la red tampoco es la excepción.
Las computadoras en México
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Ilustración: Newsweek |
El uso de computadoras en nuestro medio es un enigma. Datos van y vienen, pero no hay la certeza de que
toquen la realidad. Una empresa que "monopoliza" en México los datos sobre las nuevas tecnologías, Select IDC,
estima que existen 6.4 millones de computadoras distribuidas de la siguiente manera: negocios, 56%; hogar, 30%; gobierno, 9% y educación, 5%.
5 Estos datos deben tomarse con precaución, en la medida que en nuestro país se ha vuelto un deporte cotidiano, por parte de las empresas, ocultar o "maquillar" los datos de sus balanzas comerciales, de la venta de sus mercancías o productos, por lo cual las consultoras no pueden proporcionar información fidedigna o creíble; es por eso que las consultoras deben obtener los datos por vías alternas,
aunque estos
proxys, estimaciones, no siempre son confiables. Sin embargo, retomaremos los datos que proporciona Computer Industry
Almanac,
6 que considera que en 1999 había 6.3 millones de computadoras instaladas. A esto debe agregarse el porcentajes de ventas de computadoras de escritorio en el 2000; se estima que el año pasado
las ventas de equipos en la región latinoamericana estuvo en los 6.9 millones, de los cuales 27% (un millón 863
mil) fueron adquiridas en México. De tal suerte que al finalizar el siglo, el país tenía ocho millones 163 mil
computadoras, cifra equivalente a 6.8% de la población.
La telefonía en México
En lo que se refiere a crecimiento telefónico, éste ha sido lento y desigual. Esta desequilibrada distribución
se refleja en que sólo tres entidades federativas (Distrito Federal, Jalisco y Nuevo León) concentran más de 38%
del total de líneas. Actualmente, ya se ha alcanzado la cifra de 12 teléfonos o líneas telefónicas por cada 100
habitantes, pero eso fue posible después de haber transcurrido 27 años, mientras que la mayoría de países que han
logrado esa misma cantidad les llevó en promedio seis años menos.
No deja de ser paradójico que México cuenta con uno de los PIB (Producto Interno Bruto) más grande
en Latinoamérica, pero es una de las naciones que menos teléfonos tiene
per cápita. Los representantes de la
mayor compañía telefónica nacional dieron a conocer que para el año 2006 se proponen alcanzar una densidad
telefónica en líneas alámbricas de 25 teléfonos por cada 100 habitantes, lo cual es muy poco si se toma en cuenta que
países como Argentina que ahora tiene 24.3 o Uruguay con 27 estarán dentro de seis años arriba de una
densidad telefónica de 33 teléfonos. El cuadro 3 resume lo que ha sido el crecimiento telefónico a lo largo de la última década.
La telefonía en el país ha caminado a pasos dispares, pues hay zonas donde es evidente que hay mucho por
hacer, en cambio, otras gozan de una teledensidad a la altura de los países del Primer Mundo. En septiembre de 2000,
la proporción de líneas telefónicas residenciales y no residenciales mostraba que las primeras dominaban con ocho
millones 78 mil 581 (79.9%) y las segundas dos millones 848 mil 804 líneas (26%). Aunque si tomamos
como referencia únicamente las líneas residenciales, la teledensidad se reduce a 8.3 teléfonos por cada 100
habitantes, pero por regiones este panorama es diferente, desigual. Por entidades federativas los datos de diciembre de
2000 indican los porcentajes que se dan entre los polos.
Las cifras y los porcentajes señalan que la distribución de los usuarios de líneas telefónicas es discrepante.
Por ejemplo, entre Chiapas y el Distrito Federal existe una enorme diferencia. Son los extremos entre los que
tienen mayor y menor densidad, esto refleja las condiciones económicas que prevalecen entre el centro y el norte
respecto del sur del país. Sin embargo, como se aprecia mejor este desequilibrio es comparando a otros estados que
tienen la misma población o incluso menos que la de Chiapas. Entidades federativas que cuentan con ocho veces
menos cantidad de población como Baja California Sur, superan por más de cuatro veces la teledensidad de Chiapas. Si
se toma como referencia una de las zonas con mayor desarrollo industrial del país como es Nuevo León, las cosas
son todavía más notorias: supera por más de seis veces la densidad chiapaneca. Esto refleja la precaria
situación económica que vive esa región, donde se dan los más altos índices de miseria y analfabetismo de México.
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En lo referente a la telefonía celular, pese al poco tiempo de haberse puesto en marcha en el país, ha sido
una tecnología cuyo crecimiento es espectacular. El auge que ha tenido se ha debido sobre todo al referido
sistema
calling party pays (el que llama paga). Fue a partir de mayo de 1999 cuando entró en vigor esa modalidad,
de inmediato se tradujo en un explosivo crecimiento, de tal suerte que hoy en día la densidad de la telefonía
celular es de 12.4 teléfonos por cada 100 habitantes; ya está a la par de la telefonía fija. Sumados ambos tipos de
telefonía, nos aproximamos a los 24 teléfonos por cada 100 habitantes. Sin embargo, estas cifras no son tan confiables,
pues muchos de los usuarios de telefonía fija también poseen teléfonos celulares. No hay datos que ayuden a
esclarecer la concentración telefónica en tal sentido.
Telmex cuenta con más de 90% de líneas y tiene 95% del mercado de telefonía local, 70% de la de larga
distancia y 80% en transmisión de
datos.7 También es el principal PSI de México, tiene más de 50% de cuentas de
Internet por dial-up. Esto nos lleva a dar cuenta de las condiciones de interconexión que se dan en nuestro medio. Un factor que ha impedido una competencia real es lo desigual de los cobros de las tarifas. Telmex cobra cuotas muy
altas de interconexión. Las tarifas de interconexión en Latinoamérica son muy elevadas. Mientras en Estados Unidos
el promedio es de 1.4 centavos de dólar por minuto, en Latinoamérica es de 2.14 centavos de dólar (en 1999 fue
de 2.32 centavos), 53% más alto. El costo de interconexión en telefonía celular es 0.19 centavos de dólar por
llamada. El argumento que siempre se ha esgrimido para aplicar tales tarifas es que ese alto costo representa un subsidio
o apoyo a las empresas para que expandan la telefonía móvil; sin embargo, esto que se plantea como la creación
de un fondo para ampliar el servicio no se ha traducido en una mejora del servicio, en todo caso termina por
lesionar los bolsillos de los usuarios.
En el último trimestre del 2000, el banco Bear
Stearns8 presentó un informe donde indica que el mayor ingreso de Telmex por línea se da en la telefonía local, pero cobra tarifas de interconexión a sus competidores
de telefonía de larga distancia que en muchos casos son superiores a las que ésta misma cobra al cliente final. Por
el momento se ha cancelado la posibilidad de este problema de interconexión fuera resuelto en un panel de
controversias de la OMC, al acordar que los costos de interconexión quedarán en 1.25 centavos de dólares. No
obstante, esa reducción está muy lejos de la que prevalece en Chile, donde la tarifa de interconexión asciende a 0.6
centavos de dólar por minuto, o de Argentina donde a partir de noviembre de 2000 las tarifas de interconexión pasaron
de 2.35 centavos de dólar por minuto a 1.1 centavos (53% menos).
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Ilustración: Time |
Esta situación tiene un profundo efecto en los PSI, que ante los costos de las mismas se ven en la necesidad
de perecer por el mayor capital y penetración que tienen los grandes de este terreno y por los altos costos que
tienden a desplazar a los pequeños. El cuadro 5 da un panorama de esta situación.
Con base en estos datos puede percatarse que México es el segundo país que deja en manos de los PSI una
parte importante de la remuneración del costo de conexión a Internet. En Sudamérica, Chile representa una
excepción, pues no sólo cuenta con la tasa más baja de interconexión, sino que ahí se alquilan por separado los
distintos elementos de la red de telefonía local. Si bien el PSI sufraga o carga con el costo de la llamada, también del
total pagado por un usuario por la conexión, 53% es para éste y el restante para la telefónica. La posibilidad de
contratar por separado los servicios telefónicos en Chile favorece que si los competidores de la empresa dominante
tienen interés en algún servicio de la red
(hosting, servicios para el cliente final, mantenimiento de la red para
terceros, etcétera) puedan contratarlo sin necesidad de pagar el conjunto de la red, que en ocasiones deja sin recursos
a muchos pequeños PSI, los cuales debido a los costos de interconexión deben retirarse del mercado o perecer.
La situación que prevalece en Chile se puede ver en los mismos costos de navegación. A pesar de esto, México
tiene un panorama más accesible en lo referente a otro tipo de conexiones.
Proyectos y políticas gubernamentales
Al iniciar la administración de Ernesto Zedillo se creó el Programa de Desarrollo en Informática
(PDI).
9 Con éste se deseaba alcanzar la especialización de los empleados de la administración pública en el terreno de las
nuevas tecnologías, e impulsar y difundir las innovaciones tecnológicas. Al mismo tiempo, se pretendía dar paso a
especialistas en el campo de la computación con el objetivo de que el país lograra en este terreno un alto grado
de competitividad y productividad. El programa tenía el interés de auxiliar en diversos fines: derechos
humanos, soberanía, cultura, Estado de derecho, desarrollo democrático, crecimiento económico. El gobierno abandonó
a fines de 1999 en manos del Banco de Comercio Exterior (Bancomext) el desarrollo del comercio electrónico,
pero hasta el momento ha sido un fracaso no sólo por lo poco que se efectuó, sino porque además es un área
burocrática y nunca pudo hacer de su sitio un lugar de apoyo, no elaboró una estrategia clara para auxiliar a exportar a
las pequeñas y medianas empresas.
Al término de la administración zedillista se puede decir que los resultados del PDI son magros. Se terminó
por dar paso a un sesgado programa que hoy puede ser evaluado con la palabra fracaso. Sin pena ni gloria
transcurrió ese proyecto que no fue capaz de impulsar el desarrollo de Internet en el país, que estuvo muy lejos de
establecer un sólido programa de incorporación de los diversos sectores sociales para usar la red y las nuevas tecnologías.
Así que la idea de hacer del PDI un espacio para estimular o beneficiar la innovación en el campo de las
nuevas tecnologías, de dar paso a una nación competitiva y productiva, de favorecer el bienestar nacional, sólo quedó
en buenas intenciones. En gran medida esto resultó así porque fue un programa desarticulado. Todo quedó
abandonado a la buena voluntad de las diferentes dependencias, se le dio peso a una estructura, el Instituto Nacional
de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), que ha dejado mucho que desear en su labor al frente de los
asuntos computacionales.
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Por otra parte, en las últimas semanas han aparecido en los medios información sobre el e-México, el
proyecto de la administración de Vicente Fox en materia de nuevas tecnologías. Sin embargo, lo que hasta el momento
se conoce del mismo son trazos e ideas sueltas, pero de
éstas
10 se puede extraer lo siguiente: en primer lugar
se pretende conformar una macrorred con todas las redes de telecomunicaciones que tienen en el país todas
las empresas de telefonía y televisión; con esto se intenta conformar la segunda red más grande del mundo. La
idea de esto es que así se favorecerá la conectividad en todo el país en un periodo corto; sin embargo, no se sabe
cuáles programas se pondrán en marcha al respecto. Una de las novedades referente a PDI es que el e-México
será coordinado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Si la SCT se encargará de coordinar el proyecto
sobre Internet, entonces se piensa que el problema de conexión es una cuestión de infraestructura.
Sin embargo, opiniones totalmente opuestas se han destacado al respecto. Unos funcionarios insisten en que
es una cuestión de infraestructura, otros dicen que no lo es. Por un lado, el ex diputado Humberto Treviño, uno de
los artífices de la actual legislación en comercio electrónico e integrante del equipo de trabajo de Fox que
elaboraron el proyecto sobre nuevas tecnologías, nos mencionó que el e-México no es un proyecto de infraestructura.
No obstante, el titular de la SCT en la presentación que hizo en enero pasado, enfatizó que el proyecto era una
cuestión de infraestructura. Esta situación es resultado de la confusión que reina en la actual administración, que ha
optado por la estridencia de los medios a los hechos concretos. Hasta el momento no existe todavía un proyecto. Quien
esto escribe intentó en varias ocasiones obtener el documento respectivo sobre el e-México, sin resultados y
sólo encontramos en las oficinas de comunicación social de la SCT confusión y un trato muy alejado de aquel que
puso en marcha durante la campaña el equipo foxista.
Es necesario conocer de manera directa lo que es el e-México. Es una obligación de la actual
administración hacerlo público.Suena bonito y pretencioso decir que se concretará la segunda red más grande del mundo,
pero la vanagloria y la autopropaganda no sirve de nada paraatenuar el atraso que este país sufre en el terreno de las nuevas tecnologías.