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Saturación mediática de los informes
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informe
junio 2001

Héctor González Jordán José Antonio Gurrea C.  Para comprender
 los ratings


 Usos, abusos y desinformación

 Héctor González Jordán
 y José Antonio Gurrea C.


De los ratings prácticamente todos hablan pero casi nadie sabe en realidad qué son. En búsqueda de respuestas, etcétera habló con directivos de televisoras, especialistas en el tema, así como con personal de la empresa encargada de realizar las mediciones de audiencia televisiva en nuestro país. Después de leer esta investigación usted sabrá cómo se miden los ratings, quién los mide, cómo se usan, qué representan y qué no. Este es un informe desmitificador y contundente.

La palabra ha pasado a engrosar el lenguaje popular y el tema, incluso, se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad, suscitando lo mismo amenas charlas que acalorados debates en la casa, el trabajo, el bar o cualquier otra parte. Qué si López-Dóriga se lleva de calle a Alatorre; qué si la telenovela Pond's estaba de capa caída y por eso le recortaron capítulos; o qué si con la transmisión de Titanic la pasada Navidad ganó la empresa de Av. Chapultepec o la del Ajusco.

Se trata del rating, asunto del que prácticamente todos opinan con supuesta autoridad pero, en realidad, pocos saben cómo se mide y cómo funciona.

Casi desde que la pantalla chica hizo su aparición existieron mediciones de audiencia televisiva, sin embargo, la metodología utilizada ha variado con el paso de los años y el desarrollo de las tecnologías en comunicaciones.

Ramírez Corona
De esta forma, si en un principio la medición consistía en el mero levantamiento de encuestas en lugares de afluencia, método ni confiable ni representativo, posteriormente se comenzó a trabajar con base en muestras. En sus inicios ­refiere Adolfo Ramírez Corona, director general de la empresa Matemática Aplicada y Tecnología, que ofrece cursos sobre medición de audiencia televisiva­ este método consistía en visitas diarias a los hogares seleccionados y a través de llamadas telefónicas. La información así obtenida era anotada en un cuaderno para luego ser procesada manualmente.

Años más tarde se introdujo el método "diario", mediante el cual se dejaba en cada hogar una libreta donde constaba el día y la hora, para que la familia seleccionada llenara los datos sobre los programas que veía durante la semana.

Sin embargo, tampoco estos dos últimos métodos eran totalmente confiables, pues la empresa encuestadora detectó que en muchos casos los cuadernos eran llenados en un solo día.

La era electrónica

Para Ramírez Corona fue hasta que se desarrolló el meter (un equipo electrónico), en la década de los 70, que las empresas que miden rating "dejaron de depender tan directamente de la familia seleccionada para la muestra y comenzó a existir mayor confiabilidad". Originalmente, el meter se utilizó para medir niveles de audiencia en radio, sin embargo, dejó de ser funcional en la medida en que los receptores disminuyeron de tamaño, por lo que se empezó a aprovechar para la tv.

Hoy, este equipo (conocido actualmente como people meter) se encuentra en su octava generación y se utiliza en alrededor de 60 países. Con un costo aproximado a los mil 200 dólares por aparato, el people meter es una microcomputadora conectada a la televisión que registra, minuto a minuto, si la tv está encendida, qué canal se está viendo, cambio de canales y qué persona o personas de la familia están viendo el programa de televisión, entre otros indicadores.

Con este aparato del tamaño de una videocasetera se puede registrar a los miembros de la familia y a sus visitas por sexo y edad, con una confirmación periódica de audiencia durante el transcurso del día.

Arboleya
Diana Arboleya, gerente de Comercialización y Atención al Cliente del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE), empresa encargada de realizar mediciones de audiencia en México, explica a etcétera el mecanismo de funcionamiento: "Cada people meter posee un control remoto donde hay una serie de números y a cada integrante de la familia se le asigna el suyo, el cual, para identificación y registro, debe oprimir cada que comience a ver televisión. Si no lo hace, la pantalla parpadea y aparece un recordatorio visual con frases como 'quién está viendo la tv', cuando se enciende el aparato o '¿las mismas personas?', cuando se cambia de canal".

¿Qué pasa cuando dos o más personas están viendo el mismo programa en la misma televisión?

En este caso, cada una de las personas se tiene que registrar de acuerdo con el código que se le ha asignado. Asimismo, cuando uno de ellos deja de ver el programa tiene que registrar su salida.

¿Y cuando hay más de dos televisores por casa?

En caso de tener sólo un aparato de televisión en casa, se instala un único dispositivo "maestro". De lo contrario se utilizan aparatos "esclavos" para cada televisión adicional, siempre y cuando ésta no sea portátil, pues en este caso estará conectada al dispositivo "maestro" (se pueden instalar hasta seis people meter por telehogar. Arboleya asegura que en nuestro país se encuentran instalados tres mil 697 people meters en los dos mil 210 hogares seleccionados en 27 ciudades de la República, lo cual representa un promedio de 1.7 televisores por hogar).

La información se guarda durante todo el día con su hora, fecha y canal seleccionado. Estos datos son almacenados y enviados vía telefónica de manera automática a una computadora central (en el caso de México a partir de las 2 am) que procesa la información durante la noche, para que en las primeras horas de la mañana llegue vía módem directamente a los clientes. Cuando un hogar seleccionado no tiene una línea telefónica, la empresa encuestadora instala un teléfono celular.

Un mes de prueba

Una vez elegido el hogar, en caso de que sus integrantes acepten la instalación del people meter, da comienzo la capacitación. Esta tiene como finalidad que la gente aprenda a manejar correctamente el control remoto. Se trata de un mes de prueba durante el cual se entrena a una familia sin tabular sus datos.

A los participantes se les informa que no se les va a pagar pues, agrega Arboleya, "se trata de un estudio de colaboración". Además, se les hace firmar un acuerdo que tiene la intención de hacerles ver el compromiso que están asumiendo. IBOPE les exige confidencialidad. "Ninguna familia permanece más de 36 meses; en promedio, puedo decir que se mantienen en el panel durante un año".

Mientras dure la muestra la empresa se compromete a arreglar o reponer los televisores de las personas que colaboren en el estudio. Adicionalmente, cada tres meses se entregan regalos, como juegos de sartenes, paraguas o cobijas, mientras que a los infantes se les da un obsequio el día del niño.

Representatividad en entredicho

Para IBOPE, la muestra de dos mil 210 telehogares que participan en la medición de audiencia "es completamente proporcional y equilibrada en sexo, edad y nivel socioeconómico. Al hacerlo probabilístico estamos representando todos los hábitos del mexicano".


¿Existe, en realidad, suficiente nivel de representatividad en una muestra que sólo incluye 27 ciudades y éstas deben tener más de 400 mil habitantes? Entrevistados por etcétera, directivos de televisoras y especialistas en el tema coinciden en que en algunos aspectos ésta no es totalmente representativa. Los cuestionamientos se centran en que las clases populares no están suficientemente representadas, en que la muestra es sólo urbana y la medición no es nacional.

Báez Rodríguez
Francisco Báez Rodríguez, ex director de Programación de TV Azteca y columnista de etcétera, opina que en términos generales la muestra sí es representativa y que si está bien hecha dos mil 210 telehogares son suficientes. Sin embargo, considera que dichos telehogares no están distribuidos de manera proporcional a la población.Explica que mientras mayor sea el nivel socioeconómico es también mayor la posibilidad de que sean seleccionados, pues son los que le interesan a los anunciantes. En este sentido, opina que la muestra es bastante representativa entre las clases medias y altas, pero entre las clases populares "tengo mis dudas".

Al respecto, Adolfo Ramírez Corona, directivo de Matemática Aplicada y Tecnología, puntualiza que antes que nada habría que revisar con detalle el tamaño de la muestra, "pero estoy seguro que a lo mejor teniendo dos mil hogares más poco se modificarían los resultados". No obstante, opina que en aras de la representatividad "uno desearía que la muestra fuera menos urbana y un poco más rural".

En esa tesitura, Guadalupe Benítez, directora de Planeación de Medios de Televisa, coincide con Ramírez Corona en este último aspecto, al señalar que pese a que el servicio de IBOPE es bueno el problema de la muestra es la limitación geográfica. "Uno siempre quisiera que se midiera más, que se abarcaran más ciudades, sin embargo, es algo muy caro que las televisoras terminarían pagando".

Cueva
Alvaro Cueva, crítico de televisión para medios como Milenio Diario, asevera que una de las mayores insuficiencias es que la medición no es nacional. "Los ratings están sacados de determinadas ciudades que en teoría deben representar a todo el país. Luego hay una muestra estadística que en teoría representa al país. Me atrevería a dudar de la representatividad".

Diana Arboleya, de IBOPE, replica: "Hay un malentendido; nosotros nunca hemos dicho que nuestra muestra represente a toda la República Mexicana, sino sólo a 27 ciudades..."

Relación no exhaustiva de ciudades que pese a su evidente importancia no están consideradas dentro de la muestra IBOPE.
Se trata de alrededor de siete millones de habitantes de los cuales se desconocen sus preferencias televisivas
Fuente: Anuario Estadístico, INEGI, México, 2000; *Fuente: Anuario Estadístico, INEGI, México, 1998.


Pero los datos se manejan como nacionales.

"Se maneja como nacional, pero es nacional de 27 ciudades. Nuestros ratings son estimaciones de esas 27 ciudades. En el argot se maneja como nacional, pero en publicaciones cuidamos mucho el dato porque nadie sabe que para nosotros nacional son 27 ciudades. El universo de esas ciudades asciende a casi 39 millones de personas, lo que representa alrededor de 39.5% de la República."

¿Por qué no incluir dentro de la muestra a las comunidades rurales?

"La definición de nuestra muestra está diseñada para ciudades con más de 400 mil habitantes. Las comunidades rurales no nos interesan. Claro que hay una razón comercial de por medio. Muchos de nuestros resultados son para publicidad. A eso está ligado el rating. Una chocita no va a comprar absolutamente nada".

No hay sistema infalible

Abadie
¿Es posible confiar en las mediciones de audiencia televisiva que realiza IBOPE? Guadalupe Benítez, Adolfo Ramírez Corona y Héctor Abadie, director de Programación de CNI Canal 40, coinciden con Diana Arboleya en que la medición de IBOPE es confiable. Su principal argumento es que todo el proceso de medición ha sido auditado.

"Una empresa extranjera (Ernst & Young) lo ha hecho en tres ocasiones y ha informado puntualmente de los resultados al comité de usuarios integrado por todos los que pagan rating" (televisoras, centrales de medios, agencias de publicidad, anunciantes), comenta Arboleya. Para Abadie otra razón es que en la medición de audiencia "IBOPE no interviene ni en el recordatorio ni el sesgamiento del cuestionario, sino que lo hace a través de una máquina".

Sin embargo, se dejan de lado otros aspectos. Por ejemplo, ¿quienes aceptan la instalación del meter representan realmente al resto de la sociedad; cumplen cabalmente con el compromiso asumido?

People meter
Francisco Báez sostiene que el problema es que si existe una diferencia de gustos entre las personas que sí aceptan formar parte de la muestra y las que no, esto no se puede medir con claridad. Para el ex directivo de Azteca hay un problema similar al de las encuestas en tiempos electorales. "Tú llegas a una casa, preguntas por el candidato de su preferencia, pero tú no sabes con claridad si va a votar o no. Evidentemente quien acepta el aparatito es el equivalente a quien sí va a votar, pero el caso es que para el consumo estamos refiriéndonos a todos".

Alvaro Cueva asegura que los ratings sí son confiables y difíciles de manipular para favorecer a tal o cual programa, no obstante, asegura que el problema no está tanto en la confiabilidad sino en las estrategias a través de las cuales se recolectan.

Agrega: "Tú puedes tener tu monitor encendido en el Canal 5 en El chavo del ocho, y eso no significa, primero, que estés viendo la tele; segundo, que estés poniéndole atención al programa, y tercero, y lo más importante, no significa que vayas a comprar los productos y servicios que ahí se anuncian".

Está claro que aun con la utilización de los meters la confiabilidad de las mediciones depende, en mayor o menor grado, de la buena fe de las personas seleccionadas. Esta, sin embargo, no siempre se da.

Diana Arboleya tiene otra perspectiva: "Precisamente para eso existe un mes de prueba y entrenamiento. Si no hay disposición a colaborar o simplemente 'ya lo pensaron mejor', se dice no y no pasa nada. El departamento de panel es el que da seguimiento a cada uno de los casos y se asegura que la gente en realidad esté dispuesta a colaborar".

El papel de los usuarios

Se aduce que la medición de IBOPE es confiable porque un comité de usuarios encarga encuestas periódicas a una empresa internacional. Sin embargo, ¿este consejo de usuarios funciona realmente?

Uno de los entrevistados da a conocer sus razones y pide al reportero mantener el anonimato: "En general, hace falta una cultura del rating. Los integrantes de este comité no están bien informados sobre lo que son los ratings y, por ende, no tienen mucha fuerza. Es necesario que exista un consejo más activo, más propositivo".

Más propositivo, ¿en qué sentido?

Deberían mandar hacer una gran encuesta (por supuesto, sometiendo a concurso su elaboración), un estudio serio, donde se analice con más detalle el perfil del televidente (un solo ejemplo: quienes ven el noticiario de López-Dóriga qué revistas leen, qué noticieros de radio escuchan). Este estudio tendría necesariamente que incluir a las zonas rurales. Así, además de funcionar como complemento a lo que está haciendo IBOPE, podría brindar indicadores que permitieran ver qué tanto afecta a las mediciones de esta empresa la inclusión de dichas áreas. De ahí podría resultar la decisión de decirle a IBOPE: "Queremos que también midas zonas rurales". Porque eso de decir que se trata de chozas es una simplificación absurda. Hay ciudades de 50 mil habitantes que consumen tv, que consumen productos, que no llevan una vida muy distinta a las de las grandes ciudades.

Foto: Cornell Capa/
Couples
Otro punto tendría que ver con que el comité presione a IBOPE para que abra sus bases de datos; no digo de hace un mes, pero sí de hace un año, dos años, con la finalidad de que tanto estudiantes como académicos hagan análisis e investigación. Ahí se encuentra una importante información para el país. No tienen porque ser tan cerrados. En otros países, las bases de datos se encuentran abiertas. Sólo a partir de la investigación de académicos y estudiantes puede haber mejoras sustanciales, no sólo de operación sino también de metodología. Los usuarios pueden exigir; ellos son los que pagan los servicios.

La disputa por el rating

Proliferaron durante la llamada guerra de los ratings (1996-1997), pero hoy en día también es posible encontrarlos. Se trata de los índices de medición de audiencias que aparecen con regularidad en diarios y revistas acompañados en ocasiones de frases triunfalistas del tipo "estamos a la cabeza" o "usted nos eligió". A menudo incompleta y llena de imprecisiones esta indiscriminada y tendenciosa publicación de números pone en entredicho la ética de las empresas televisoras, contribuye a que la medición de ratings sea poco transparente y genera confusión entre el público dada la falta de información en torno al tema.

Foto: Jorge Claro/
Contraluz
Sobre el particular Diana Arboleya explica que decir a cuánto equivale un punto de rating depende de muchos factores, puede ser presentado de diversas formas; no se trata, pues, de un solo número, de un único dato. Pone un ejemplo: "Se informa que Hechos tuvo 15 puntos; ¿qué quieren decir esos 15 puntos? Ese es el gran truco, porque las televisoras no dicen a qué target (público objetivo) o dominio geográfico hacen referencia; es decir, no se informa si se trata de rating de hogares, si corresponde a televidentes hombres, a mujeres, a niños, a qué grupo social, de qué edad, de qué ciudad".

¿Podría abundar al respecto?

"Esto significa que hay distintas formas de presentar el mismo dato. Eso es válido, siempre y cuando se tenga la ética de incluir la base de información metodológica. Un ejemplo: ¿se trata del rating que corresponde al universo total de las 27 ciudades o sólo contabiliza a las mujeres de Monterrey? Si esto no se especifica es cuando se piensa que las cifras son tendenciosas, pues Televisa te da un dato y TV Azteca otro. Los dos son válidos, el punto, repito, está en la ética."

Alvaro Cueva manifiesta que las empresas hacen con los ratings lo que quieren o lo que les conviene. "En 1997 TV Azteca publicaba desplegados en todos los periódicos anunciando que Ventaneando tenía muy buena cantidad de puntos de rating en comparación con De boca en boca. Lo que nunca te decían es que la cantidad de puntos de Ventaneando se obtenía de la suma de las retransmisiones".

Agrega que existen productores que en lugar de dar a conocer su rating, sólo presentan su share (porcentaje de hogares sintonizando un canal específico en relación con los hogares con la tv encendida, no con el total de telehogares) "para defenderse de alguna manera".

Héctor Abadie, de Canal 40, opina, por su parte, que la forma de interpretar la información proporcionada por IBOPE no es problema de esa empresa, sino de la política de las televisoras. "Ahí va desde la ética hasta el plan de negocios".

¿Qué medidas instrumenta IBOPE para que la información sobre medición de audiencia no sea tendenciosa?, se le pregunta a Arboleya.

La directiva de IBOPE asegura, primero, que cuando se van a publicar cifras sobre rating "pedimos que nos avisen para, así, revisar el documento y poder cerciorarnos de que incluya toda la información metodológica". Sin embargo, después acepta que aunque esté establecido en el contrato que quien tenga datos de IBOPE "nos tiene que permitir verlos, para revisarlos, no siempre sucede así".

Arboleya afirma, entonces, que si la información que aparece no se presenta de manera transparente, IBOPE "protesta públicamente". Empero, cuando se le preguntó cuándo fue la última vez que protestaron fuerte y de manera pública, no pudo recordarlo con precisión. "Ahora no recuerdo exactamente, pero fue cuando estaba la guerra de los ratings, pero sí lo hemos hecho a tal punto que ahora ya especifican, aunque sea a través de una pequeña nota, la base de donde procede el resultado".

Guadalupe Benítez, de Televisa, reconoce que actualmente "hay quien sí maneja la información incompleta, quien la pone en su favor" pero, asegura que "Televisa no lo hace". Ante la insistencia acaba por admitir que durante la guerra de los ratings "hubo muchas imprecisiones por parte de las dos grandes televisoras; pero, según ella, ahora ya no sucede eso".

Alvaro Cueva no está de acuerdo con esa versión edulcorada. Para él la información sobre ratings continúa publicándose incompleta. En este sentido, sostiene que se están dando a conocer cifras que no dicen nada pero que hacen creer cosas que muchas veces no son ciertas. "A mí se me hace terrible que en las revistas del corazón se estén publicando los ratings como si fuera información del dominio público". Por ello, propone crear una cultura del rating. "Hay que explicar cómo se mide, qué significa y qué no significa".

Por otra parte, Cueva menciona que en esa obsesión por el rating los contenidos han quedado en un lugar muy poco privilegiado. "Es deprimente, dice, ver cómo los productores ya no dicen 'hago esta telenovela pensando en las amas de casa...', ahora dicen: 'quiero 20 puntos de rating'".

Héctor Abadie, de Canal 40, afirma que si bien el rating es sólo una herramienta, ésta se ha convertido en ley para la parte de la comercialización. "Lo que hay que hacer es cambiar la actitud de los anunciantes para que entiendan que tienen que patrocinar más la calidad que la cantidad".

Báez Rodríguez coincide con Abadie cuando señala que el rating en México está hecho en función de intereses comerciales, aunque va más allá al agregar que es también un problema de cultura. El ex directivo de TV Azteca considera que "a los ciudadanos y a las autoridades les debería interesar saber qué vemos los mexicanos; saber cómo pasamos esa parte de nuestra vida y que es parte de nuestra cultura y de nuestra forma de ser". Por ello propone: "Deberíamos ser capaces de hacer una medición nacional que tuviera esas características, que no estuviera enfocada exclusivamente a la cuestión de carácter comercial".

* * *


Variables del rating

El rating, es decir, el porcentaje de telehogares o personas con la tv encendida en un canal y hora específicos en relación con el total de telehogares, es un valor que se puede calcular y analizar de acuerdo con muy diversas variables entre las que se encuentran: hogares, sexo, edad, día de la semana, minuto exacto, nivel socieconómico, región geográfica, minuto más alto, rating promedio de un programa, etcétera.

Todas estas variables son totalmente válidas siempre y cuando se esclarezca perfectamente la metodología con que el rating fue calculado. Es común encontrar que en un medio de comunicación se afirme que un programa tiene 20 puntos de rating y en otro medio que la misma emisión sólo tiene siete puntos. Ambos indicadores pueden ser correctos, pero basados en diferentes universos (por ejemplo, el primero puede estar basado en los hogares de las 27 ciudades donde IBOPE mide los niveles de audiencia televisiva y el segundo de acuerdo con individuos del área metropolitana de la ciudad de México) y, por ello, no comparables.

Ante estos casos, la recomendación es revisar que la información presentada contenga siempre la referencia de fuente y metodología.

* * *


Desconocimiento, ni IBOPE se salva

Es una realidad. La falta de información sobre lo que es el rating campea entre todos los sectores. Aun en la empresa encargada de realizar las mediciones de audiencia (IBOPE) encontramos confusión y desinformación en un aspecto específico: cómo se realiza la selección de las familias a quienes se les instala el people meter. Cuando hicimos esa pregunta, Diana Arboleya respondió que IBOPE se basa en la información del INEGI. Que toma 840 agebs (áreas geoestadísticas básicas) como base para fijar el universo de estudio, el cual comprende 27 ciudades de la República con más de 400 mil habitantes. Que "a través de una selección aleatoria de la muestra basada en una metodología probabilística" se obtuvieron diez mil 342 direcciones (siete mil 917 originales y dos mil 425 de reserva). Que éstas "quedan numeradas por manzanas, se meten a la computadora y se hace una selección totalmente aleatoria" de la cual resultan seis mil 107 hogares donde se aplica una entrevista de fondo (de 45 minutos) que sirve para identificar las variables sociodemográficas. Que de una nueva selección, "siempre mediante procesos estadísticos" se obtienen los hogares a los cuales se les instala el people meter (dos mil 210 en este caso).

Cuando preguntamos cuál es la razón de que existan hogares "originales" y "de reserva", la respuesta fue aceptable: "Las direcciones de reserva se visitan sólo cuando la original no es elegible. Es decir, cuando se trata de un terreno baldío, de una obra en construcción, de un negocio, de una casa desocupada o bien no se localiza".

Pero cuando señalamos que no queda claro cómo llegan a diez mil 342 direcciones y después a los seis mil 107 y de ahí a los dos mil 210 definitivos y por qué la base del estudio son precisamente 840 agebs, nos topamos con más generalidades: "Todo parte de fijar o diseñar el universo de estudio, que en este caso son 27 ciudades. A partir de ahí viene todo un cálculo estadístico para así determinar un tamaño de muestra que sea representativo a ese universo de estudio, que en este caso son dos mil 210 hogares".

Pero, reitero, no queda claro cómo llegan a todos esos números.

"Así está diseñada la metodología. Todo se hace con base en una metodología probabilística aleatoria en dos etapas. Así es como se determina el tamaño ideal de la muestra. Los números no importan tanto, sino destacar que se trata de un estudio serio, con 95% de confiabilidad y que contamos con la asesoría de muestristas renombrados internacionalmente como el doctor Martin Frankel"

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Dueño del mercado

Después de 27 años de su fundación (1969) y a cinco años del inicio de operaciones en el mercado mexicano (1991), en octubre de 1996 IBOPE AGB, resultado de la asociación del Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE) y AGB Italia, comenzó a incursionar en la medición electrónica de televisión en 27 ciudades de la República a través de mil 760 telehogares. Mediante el uso del people meter, una tecnología desarrollada por esta misma empresa y que ya había sido utilizada a baja escala en México (450 telehogares) desde 1993, IBOPE AGB pronto arrebató el mercado nacional de medición de audiencia televisiva a International Research México (Inra), empresa que tenía varias décadas realizando esa labor, y que hoy sigue compitiendo con IBOPE pero sólo en el ámbito radiofónico, así como a AC Nielsen, con la cual sostuvo "una feroz competencia" entre 1996 y 1998, y que en México se dedica actualmente a la investigación de mercado, principalmente.

* * *


Rating en radio

En el campo de medición de la audiencia radiofónica son dos las empresas que ofrecen sus servicios: IBOPE AGB e Inra. Mientras la primera ofrece sus servicios principalmente en el DF y municipios conurbados, con un incremento de su participación de mercado en los últimos años hasta convertirse en la opción preferida de los radiodifusores, Inra sigue manteniendo una posición fuerte con sus servicios de medición en el interior de la República, territorio donde IBOPE AGB todavía no incursiona. La mayoría de las grandes empresas de telecomunicaciones adquieren el servicio de ambas, sin embargo, las de IBOPE AGB han tendido a convertirse en un estándar.

Para la ciudad de México y área metropolitana, por ejemplo, la muestra mensual de Inra es de 13 mil 888 individuos y la de IBOPE AGB de 12 mil, sobre un universo o población de 15 millones 220 mil 669 personas basado en datos del INEGI. Esto quiere decir que un punto de rating en radio equivale, aproximadamente, a 152 mil 200 radioescuchas.

La medición en radio, a diferencia de la televisiva, se realiza mediante encuestas de recordación y coincidentales, en lugares de afluencia y hogares. La tecnología ha permitido cierto nivel de automatización mediante las computadoras de mano o handheld computers. El entrevistador captura directamente en su pequeña computadora las respuestas al cuestionario aplicado. Una vez terminadas las entrevistas del día, los encuestadores entregan sus equipos para que sean conectados a una computadora central que captura, procesa y valida los datos.

Hasta la fecha, es el único sistema viable para la medición de personas expuestas a la radio. Se consideran, entre otras variables, si la persona escuchó la radio dentro o fuera de casa, su nivel socioeconómico, edad, sexo y ocupación, entre otros. El sistema no es muy confiable, pues los individuos entrevistados pueden no recordar exactamente qué estaciones escucharon el día anterior ni a qué hora, o bien responder que sólo escuchan programas culturales y de noticias. Para los que escuchan radio en el automóvil esto se complica, pues el recurso con el que cuenta la mayoría de los radios/autoestéreos de memorizar entre cinco a 15 estaciones, hace de estos aparatos un equipo similar al del control remoto. En un lapso de 15 minutos, por ejemplo, un automovilista puede sintonizar hasta tres o cuatro estaciones y dedicarles de cuatro a cinco minutos a cada una. Esto, por supuesto, no puede ser retratado en los reportes de medición de audiencias de radio.

(Texto de Adolfo Ramírez Corona)

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Medición en Internet

Con el fin de proporcionar información para la toma de decisiones en planes de medios y programas de mercadotecnia, IBOPE y AC Nielsen anunciaron que medirán la audiencia de Internet en el país. A través de una muestra de más de cinco mil usuarios de Internet se realizará un estudio mensual que informe de la penetración del medio, así como las diferentes formas y lugares de acceso. Los integrantes de la muestra fueron reclutados vía telefónica a través del marcado aleatorio digital a números telefónicos de todo el país, con lo que busca ser representativo a nivel nacional.

En una primera etapa medirán la audiencia de Internet en los hogares del país a través de la muestra. Entre los resultados que buscan encontrar destacan las veces que el cibernauta entra a un sitio, cuánto tiempo permanece y a qué banners ha sido expuesto, entre otros.

En una etapa posterior, dependiendo de la demanda del mercado, medirán la actividad de comercio en México, servicio que proporcionan y que ha sido probado en otros países.

Los cibernautas participantes recibieron un CD-ROM con un software, una aplicación en Java, que instalaron en su computadora en la cual se dan de alta.

A partir de ese momento se recibe en línea la información de los hábitos de navegación de la persona, datos que serán colectados en tiempo real y serán procesados en el centro mundial de operaciones de la firma ubicado Silicon Valley, California. El software también medirá la publicidad que aparece en la página que accesa el cibernauta y cualquier anuncio o banner que le aparezca será registrado y auditado. Adicionalmente, la firma realizará otra muestra aleatoria a través de llamadas para actualizar cada mes cuál será la nueva penetración o incidencia de Internet en el hogar.

(Tomado de Reforma, 2 de abril, 2001).

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Desinformados

Prueba de la confusión que priva hasta entre quienes, se supone, deben manejar el tema de los ratings perfectamente son las respuestas que Laura Velázquez, directora de Medios de Alazraki y Asociados, dio a etcétera. La directiva de esta agencia de publicidad sostuvo que en México IBOPE y AC Nielsen son las empresas encargadas de realizar la medición de audiencias televisivas, cuando esta última se retiró de este mercado desde 1998. Asimismo, al ser interrogada sobre lo que representa un punto de rating mostró desconocimiento sobre todas las variables que existen para calcular este valor, pues aseveró que un punto de rating es igual al 1% "de la población total".

* * *


Los ratings en la tv mexicana

Un mosaico de ejemplos

Habitualmente las empresas televisoras, las agencias de publicidad y las compañías que realizan estudios de mercado trabajan sólo con puntos de rating cuya equivalencia casi nadie conoce. Con el propósito de clarificar a qué equivalen los puntos de rating usualmente empleados por quienes hacen y evalúan la medición de audiencias en la tv mexicana, etcétera hizo el ejercicio de traducir en número de hogares algunas de las mediciones más recientes de IBOPE AGB México. En estas dos páginas y en la 68 presentamos algunos datos aparecidos en el sitio de Internet de la citada empresa (www.ibopeagb.com.mx) donde sólo se proporcionan datos por porcentaje de rating. Esos índices los recalculamos tomando en cuenta a lo que equivale un punto de rating, siempre a partir del universo de la muestra de hogares correspondiente a las 27 ciudades que abarca el estudio de IBOPE (nueve millones 213 mil 736 telehogares), es decir, 92 mil 137 hogares por punto de rating. De esta manera podemos saber a cuántos hogares equivalen los datos que ofrece esa empresa. Estos son algunos ejemplos.

* * *

Semana 1: del 1 al 7 de enero de 2001

* * *

Semana 8: del 19 al 25 de febrero de 2001

* * *

Semana 17: del 23 al 29 de abril de 2001

P= Película
FSN= Futbol Soccer Nacional
ESP= Especial

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Cuánta gente ve las noticias

Información correspondiente a la semana del 5 al 9 de marzo de 2001. Los datos que se refieren a los noticieros de Televisa fueron tomados de la página electrónica de esa empresa (www.televisa.com), en tanto, los que aluden a los informativos de TV Azteca aparecen en la página Web de IBOPE ABG México (www.ibopeagb.com.mx).

En ambos casos la fuente es IBOPE AGB.

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Audiencia diaria de los noticieros de Televisa en febrero de 2001

(número de personas)

La página electrónica de Televisa (www.televisa.com) no proporciona datos exactos de la audiencia de sus noticieros. Sin embargo, a partir de la lectura de sus gráficos hemos elaborado una estimación del número de hogares o personas, según fue el caso, sintonizando dichos espacios informativos.


Héctor González Jordán, periodista, estudió Comunicación en la UNAM. Correo: hector_tito_mx@yahoo.es

JoséAntonio Gurrea C. es secretario de la redacción de etcétera. Correo: jgurrea@etcetera.com.mx

Fotos de entrevistados: Claudia Hernández Ramírez, Martha Ghigliazza y Gustavo Guevara.

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