Ing. Pedro Ferriz de Con
Grupo Imagen Informativa
Presente.
Señor Ferriz de Con:
Considero necesario dirigirme a usted en virtud de los comentarios que, acerca de mi persona, expresó en
su programa de radio del jueves 26 de octubre pasado que repitió en la reciente convención de maquiladores en
la ciudad de Cancún, el sábado 27.
Le pido no suponer que mi negativa de acudir a su programa obedece a un temor o inseguridad personal o
por falta de argumentos respecto del tema de la legislación de los medios de comunicación. Para hablar de ese y
otros temas he participado en innumerables foros públicos y he sido entrevistado e interrogado, casi
inquisitivamente, por periodistas de mucho mayor hondura y calidad profesional que la suya.
Como usted debe saber, he participado en entrevistas con Carmen Aristegui, de su mismo grupo, y con
mucho gusto, si fuera necesario, lo haría con Javier Solórzano. No creo que usted pueda poner en duda la calidad
profesional, la independencia y el rigor periodístico de estos comunicadores; desafortunadamente, no pienso que
pase lo mismo con usted.
Mi no participación en su programa de radio, aun en esta su "nueva etapa", obedece a una postura
personal frente a usted, que se inició como radioescucha hace cinco años cuando calumnió a mi entrañable amigo
Julio Scherer García. En ese momento me permití enviarle una tarjeta, que usted nunca leyó, y que ahora le
reescribo: "Señores de Para
Empezar: Viva Julio Scherer, ¡miserables! Javier Corral Jurado. Presidente del CDE del PAN
en Chihuahua".
Yo mismo he sido sujeto constante de sus calumnias por lo que mi posición personal frente a usted sigue
siendo la misma.
Me sorprende ser invitado, en una
sola ocasión, con tan inusitado
interés, por quien hace exactamente dos
años manipuló la información en torno a la
iniciativa de Ley Federal de Comunicación Social presentada a la
LVI Legislatura por los partidos Acción
Nacional, de la Revolución Democrática y del
Trabajo, contribuyendo junto con otros medios
a promover su confusión y adjetivarla como la "Ley Mordaza". Además de ello, se encargó
de personalizar una campaña en contra de quienes asumíamos, por compromiso personal y
como deber de legislador, su necesaria revisión y defensa. Nunca estuvieron dispuestos a escuchar nuestra
versión, ni siquiera a recibir nuestras
llamadas por teléfono ni de atender a
nuestro derecho de réplica.
Puedo afirmar, y lo tengo
ampliamente documentado, que del 29 de septiembre al 21 de octubre de 1998
fue usted el locutor de la ciudad de México que más mentiras contó, que más desinformó y que más calumnió el
proyecto legislativo que impulsamos y que entre otras cosas busca reglamentar
el derecho a la información y con ello el
acceso a la información y los derechos de los periodistas.
Existen varias tesis recepcionales de
la carrera de Comunicación en la Universidad Autónoma Metropolitana
extraordinariamente bien
sistematizadas sobre el manejo tendencioso y manipulador que algunos medios
dieron a la mal llamada "Ley Mordaza", y estoy seguro que no le sorprenderá si le informo que en este recuento,
usted ganó la carrera de la difamación.
Con la misma libertad con la que calumnia, le pido respete también mi
derecho a seleccionar los medios y periodistas respetables con los que se
pueda entablar un diálogo entre iguales.
Hasta ahora había tenido el buen cuidado de no responder a sus imputaciones y señalamientos, consciente
de una realidad desventajosa para mí: usted utiliza para ello el micrófono, tiene medio y yo no.
Hoy le respondo porque me parece insólito que usted me acuse de esquivo cuando tengo dos años
discutiendo el tema de la legislación sobre los medios de comunicación en decenas de universidades con estudiantes,
maestros e investigadores, en múltiples foros nacionales e internacionales, ante asociaciones profesionales, empresariales
y de comunicadores, en las tribunas de las dos cámaras del Congreso de la Unión y, por supuesto, también en
los medios de comunicación que nos han abierto su espacio para el debate libre.
Por lo demás, señor Ferriz, negar que los medios de comunicación deban estar sustentados en un marco
jurídico es desconocer la existencia del que actualmente los rige. Me parece necesario que usted ahonde en el estudio
de ello, lo que de entrada le permitiría salir de sus innumerables yerros en el tema.
Existen casi dos mil disposiciones jurídicas en nuestro país que regulan
a los medios, cruzando el tema de las libertades de expresión y de
información. El problema es que son disposiciones obsoletas, alejadas de la
realidad actual y otras verdaderamente persecutorias; casi todas inoperantes. Nadie puede vivir al margen de la ley, lo que este país necesita son normas claras y auténticamente congruentes con los tiempos y aspiraciones democráticas
que hoy vivimos.
Desafortunadamente existen muchos que, como usted, lo que menos desean es un marco de
responsabilidad legal; reclaman por el contrario, tal y como usted lo reconoció en el comentario aludido, el ejercicio de la
impunidad como algo natural a su oficio. No me atribuya a mí su impunidad, como si fuera yo un espejo suyo, que
definitivamente no soy.
OPINE
Javier Corral es Senador de la República.