Julio Chávez Sánchez
El 15 de marzo fue la última edición de El Independiente en la cual colaboró el equipo editorial que le dio vida desde el 3 de junio del año pasado. En medio de los escándalos políticos producidos por los videos que grabó su dueño Carlos Ahumada, los integrantes de ese diario se vieron obligados a renunciar.
La postura editorial de su director de Operaciones, Raymundo Riva Palacio, y de su equipo dio, sin
embargo, en los días más candentes de crisis una muestra contundente de respeto a la profesión periodística. La
posible dicotomía entre proteger al dueño del periódico o desempeñar la labor informativa que le es inherente a
un medio fue rápidamente salvada. Informar lo que ocurría como resultado de la difusión de aquellos videos
que conmocionaron al Partido de la Revolución Democrática, al gobierno del Distrito Federal y, de manera
contundente, a El Independiente, fue una práctica común en la primera quincena de marzo.
Sin embargo, la imagen de ese rotativo ya estaba dañada. Los miembros del cuerpo editorial de ese
periódico, sin duda ajenos a los negocios y prácticas del señor Ahumada, se vieron arrastrados de manera involuntaria
en ese escándalo. Dicho equipo, comandado por Riva Palacio, solicitó desde el 4 de marzo (según lo publicado
el 11 de ese mismo mes) a Ahumada Kurtz deslindarse legal y financieramente del periódico, solicitud que
fue rechazada por el empresario. Ese 11 de marzo se da a conocer en primera plana la renucia del equipo
editorial de El Independiente, efectiva al 15 de marzo, además de informar que Ahumada "buscará un nuevo
equipo para manejar el periódico". La petición de que Ahumada se deslindara del periódico argumenta ese
editorial y luego de la difusión de los videos donde el empresario entrega dinero a Bejarano, "había dañado la
imagen del diario. Se le señaló que un medio es un vehículo público altamente sensible que finca su avance en
la credibilidad y legitimidad". Más adelante se afirma que "la dinámica de los acontecimientos políticos
derivada de la difusión del video, colocó al equipo editorial en una situación delicada. Su permanencia en el
diario obedeció a la posibilidad, emergida de la crisis, de que se realizara una operación de venta que le
recuperara credibilidad pública y mantuviera la línea editorial seguida desde que nació el 3 de junio del año
pasado". Finalmente, ese espacio editorial sostiene: "Ahumada aceptó la posible venta del periódico el lunes
pasado, pero se negó a deslindarse públicamente del diario, que se consideraba necesario para detener el daño
moral. Frente a esa posición, el equipo editorial decidió presentar su renuncia oficial este día, efectiva a partir del
día 15".
Un día después, en un espacio similar de su portada,
El Independiente informa que Javier Ibarrola
fue nombrado director general interino en sustitución de Javier Solórzano, asimismo, se señala que el 15 de
marzo se anunciaría la conformación de un nuevo consejo editorial, entre quienes estarían Carlos Ramírez y
Alejandro Capdevilla. Se afirma también que "los cambios en la operación editorial del periódico brindan la
oportunidad de iniciar una segunda etapa que consolide la presencia de
El Independiente ante la opinión pública, como
un proyecto comprometido con la inteligencia y la imaginación al servicio de los ideales democráticos". Así
como hace nueve meses manifestamos nuestras reservas frente a ese "periodismo que el país necesita", y que
con el paso del tiempo se fue confirmando; ahora manifestamos las mismas reservas respecto del nuevo
cuerpo editorial.
Nueve meses, sin embargo, fueron suficientes para corroborar un trabajo periodístico digno, no exento
de exageraciones las desproporcionadas caricaturas de "Eko" sobre Marta Sahagún, pero también
consistente en la publicación de reportajes serios como en el que se informó que Ramón Muñoz, ex subsecretario del
Medio Ambiente, autorizó permisos de caza ilegales; así como las gestiones en favor de particulares que se
realizaron desde las oficinas de Marta Sahagún. El seguimiento al caso de la irregularidad en las finanzas de la
fundación Vamos México que dio a conocer el diario inglés
The Financial Times; que entre otros han sido los aciertos
de este medio.
Como se esperaba, el 16 de marzo los nuevos directivos de
El Independiente continuaron con la
edición, reiteran su compromiso de hacer "un periodismo crítico y moderno, que contribuya al debate plural e
informado", y sostienen que "iniciamos un esfuerzo interno para dotar al periódico de un código de ética, un
manual de estilo y unos criterios de política editorial basados en la independencia profesional, que es la conquista
más cara de los comunicadores dentro de una empresa periodística". No fue lo mismo, por supuesto, la mayoría
de la información está firmada por la "Redacción" o por agencias noticiosas y las notas que en los días
siguientes tienen mayor relevancia son proporcionadas por Isabel Arvide.
De renuncias a renuncias
El caso de la renuncia de Javier Solórzano merece un comentario aparte. En primer lugar por la celeridad
con que tomó esa decisión y en segundo porque no lo hizo frente al personal del periódico, sino a través de
su programa de radio. En el primer punto, Solórzano arguyó principios éticos, al afirmar: "Muchas de las
situaciones que se están viviendo y que alcanzan al presidente del diario son cuestionables e involucran formas
y asuntos que por principio no comparto". Sin embargo, en otro momento de su alocución afirmó que el
dueño del medio no interfirió en ningún momento en el diseño editorial del mismo.
Las razones de Solórzano son muy suyas, pero al asumirlas de esa manera, sin informar a los demás
miembros de El Independiente, le confirió complicidad a sus compañeros con las prácticas de Carlos Ahumada.