Bogotá, Colombia. ¿Hacia dónde va el periodismo? A la sombra de esta pregunta, la Fundación Nuevo Periodismo
Iberoamericano (FNPI) convocó a celebrar su décimo aniversario con una conferencia magistral.
La cita, el 28 de junio pasado. El lugar, la ciudad de Bogotá, que recibió a periodistas de varios países de América Latina
que acudieron a escuchar las respuestas de los maestros de la fundación que hace diez años creó Gabriel García Márquez entre
otros aventureros.
El evento comenzó con la participación de Joaquín Estefanía, quien habló sobre como "la verdad más importante sobre
los medios, a veces se nos escapa".
El actual director de la Escuela de Periodismo Universidad Autónoma de
Madrid/El País habló de la necesidad de una
mayor transparencia en los medios.
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Los maestros de la FNPI |
"Para que los ciudadanos consideren imprescindible el periódico como nosotros queremos, el lector tiene necesidad de
saber cuál es el funcionamiento real del mundo de los medios para fiarse de ellos. La opacidad refuerza siempre la sensación
de manipulación. La consigna es explicar qué hacemos, por qué lo hacemos y por qué es importante para la ciudadanía lo
que hacemos.
"¿Cómo se puede permitir una relación si estás insistiendo permanentemente de cara al público y de cara a los
demás periodistas, en que todas las demás instituciones deben ser transparentes si tú no practicas ese mismo grado de transparencia
que exiges?".
Estefanía definió como "un buen periódico es el que influye en los influyentes con una buena gestión y una buena
difusión. Ni más ni menos".
El futuro nos alcanzó
Sobre el futuro del periodismo inscrito en el avance de la tecnología, Jean-François Fogel dijo que este futuro "ya tiene
diez años". Y alertó sobre algunas actitudes de los reporteros y editores ante las cuales debe tenerse cuidado, como lo son
confundir al periodismo con el tráfico de información, la fascinación por el cambio tecnológico y "la nostalgia por el viejo oficio".
"Se han perdido tres cosas. Primero, la cultura del cierre que era de periódicos, de noticieros de la noche, porque la
información ahora tiene un flujo constante.
"Segundo, hemos perdido la audiencia que era algo muy fácil de entender con el concepto de zona de distribución de
periódicos y potencia máxima de las emisoras."
Y añadió: "Hemos perdido también el monopolio de la expresión. Hoy en día, creo que hay cuatro mil 500 millones de
discos duros conectados a la red mundial, todos ellos editores de la información tanto como nosotros".
Para el consejero de Le
Monde, en el periodismo "la gran revolución es el cambio del comportamiento de la audiencia".
Tan bueno como el pan, o más
En el panel Los retos para nuestro periodismo, Javier Darío Restrepo habló sobre la necesidad de hacer un periodismo más necesario que el pan. "Un periódico puede llegar a ser más útil que el pan cuando se convierte en un viático de
esperanza para gente que sufre en las crisis".
El siglo XXI comenzó con importantes retos para el periodismo, el atentado a las Torres Gemelas fue la primera prueba.
Restrepo dijo al respecto que "aunque lo quisiera, el periodismo no podría definir la fragorosa realidad de las crisis
intensificadas en el comienzo del siglo nuevo. Y no la definió. Se enfrentó a ella con sus herramientas tradicionales, y en algún caso con
nuevas propuestas como la del periódico que después del 11 de septiembre convocó a sus redactores para hacer algo distinto:
investigar las consecuencias previsibles del atentado en todos los órdenes".
Según el autor de El zumbido y el
moscardón, "hay dos formas de contar la misma historia de nuestras tragedias, una
que genera pasividad y otra que invita a la acción. Pero no es sólo la forma de contar asunto de párrafos de más o de menos, se
cuenta de otra manera porque se tiene en cuenta un elemento que poco cuenta y se cuenta, puesto que es un elemento invisible,
estoy hablando de lo posible. Esa parte de la realidad que tiene que ser visibilizada para que el periodista llegue a un
conocimiento integral de lo real".
Y ese periodismo de lo posible es en el que "se potencian todos los avances anteriores y porque desde él se da impulso a
ese periodismo más necesario que el pan, por su contenido de esperanza".
Un pleonasmo necesario
Dentro de este panel también participó Daniel Santoro, editor de
Clarín, quien habló de la importancia del periodismo
investigativo. "Es parte del juego democrático que los periodistas revelemos historias ocultas del poder, tanto político, económico y
religioso, para que se debatan públicamente".
Mientras que Sergio Muñoz, editorialista de
Los Angeles Times, se refirió a la necesidad de acercarse a las nuevas
generaciones. "Los jóvenes entre 18 y 32 años están leyendo las noticias en la red; así que si nosotros queremos pasar a la siguiente
generación, tenemos que hacer un periodismo atractivo. Una de las características de este atractivo, es que esté bien escrito".
Durante las actividades de la tarde, Alma Guillermo Prieto habló sobre el oficio del reportero y definió al periodismo
como una actividad que "sirve para ayudar a generar la sociedad humana, para crear ciudadanos, para que en el mismo acto de
leernos, una persona se involucre con su comunidad, su región, país, cultura, su mundo... Sirve sobre todo para que al leernos se
entusiasme, se indigne, se asombre, se enoje, sienta alegría o admiración y en el acto mismo de esas emociones participe y entienda".
La autora de La Habana en un
espejo advirtió sobre la urgencia de que los periodistas hablen del futuro. "Porque si
aspiramos a participar en un mundo más amplio, también como ciudadanos y no como objetos o víctimas de los grandes cambios que
se avecinan, lo tendríamos que hacer desde el conocimiento que nos permita seguir ese futuro que va a cambiar. Y eso no va a
ser posible si los reporteros insisten en estudiar sólo periodismo, porque al fin y al cabo el periodismo es una colección de herramientas, técnicas y mañas de oficio".
Durante su intervención, Jon Lee Anderson, cronista de
The New Yorker, habló sobre el periodismo y los conflictos
armados. "Los medios y periodistas se han convertido ahora mucho más que nunca en una arma importante de los conflictos. Este
hecho impone nuevos desafíos éticos y morales".
Ante la pregunta de cómo ser un buen corresponsal de guerra, Lee respondió que es preciso "no definirse como
corresponsal de guerra, con todo el falso heroicismo que eso implica, sino como periodista, uno es periodista para atestiguar y narrar
la historia en vivo, con h pequeña y mayúscula, que en algunos casos implica presenciar la guerra".
El oficio más hermoso
Tomás Eloy Martínez fue el encargado de clausurar la conferencia con la que la FNPI celebró sus diez años.
El escritor argentino habló sobre cómo el caso Watergate influyó en el ejercicio periodístico del siglo XX. "Una
lectura superficial de este fenómeno hizo que muchos llegaran a conclusiones también superficiales. Si un incidente pequeño podía
por obra y gracia de los medios transformarse en una historia mayor, entonces, pensaron algunos, había que salir en busca
del escándalo. El periodismo narrativo parecía perfecto para alcanzar ese fin.
"Los dramas bien contados podían hipnotizar y conmover a millones, en cuanto a la investigación se llegó a pensar que
era legítimo tejer trampas aquí y allá... inventar testigos, multiplicar las
gargantas profundas.
"Así fue convirtiéndose en mercancía lo que es esencialmente es un servicio a la comunidad."
El autor de El vuelo de la
reina dijo que "informar bien cuesta mucho dinero, porque requiere invertir un tiempo en el que
a veces no basta una sola persona e informar con honestidad roza con frecuencia intereses ante los que se preferiría estar ciego".
Sin embargo, aunque el precio puede parecer alto, "invertir a la larga en el buen periodismo produce dinero y si no
produce influencia que es casi, casi, lo mismo".
Hay cosas que no pueden cambiar en el ejercicio periodístico, ni siquiera en el escenario que ofrecen las nuevas
tecnologías. Tomás Eloy fue claro al enunciar algunas de estas respuestas.
"El periodismo no es un circo para exhibirse, ni un tribunal para juzgar, ni una asesoría para gobernantes ineptos o
vacilantes, es un instrumento de información, una herramienta para pensar, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida
más digna y menos injusta."