Necesitamos algún tipo de regulación
Javier Villate
La Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo en Francia
(LICRA) demandó a Yahoo el 11 de abril por incluir en su
portal enlaces a sitios que subastan parafernalia nazi (banderas,
monedas, fotografías, brazaletes con la cruz gamada, uniformes, medallas, botes de gas
mortal Zyklon B utilizados en los campos de exterminio,
etcétera).
La denuncia de esa asociación se
basa en que la exhibición y
distribución de objetos nazis es ilegal en Francia.
Pero el problema es que el sitio de subastas en cuestión tiene su sede en la Web que
Yahoo tiene en Estados Unidos, donde este tipo de contenidos
no está prohibido. De hecho, en Yahoo también se subastan objetos del Ku Klux Klan.
La polémica está servida.
La LICRA solicitó que se impida el
acceso al sitio de subastas en Francia y se multe a la compañía con 100 mil
euros por cada día que incumpla la ley
francesa. A la demanda se sumaron la Unión de Estudiantes Judíos de Francia
(UEJF) y el Movimiento contra el Racismo y por la Amistad de los Pueblos (MRAP).
El juicio se celebró el 15 de mayo y una semana después el Tribunal
Correccional de París ordenó a Yahoo
que tomara las medidas necesarias para impedir el acceso de los franceses a
su sitio de subastas de objetos nazis, tras estimar que la comercialización de
estos objetos representa "una ofensa a la memoria colectiva" de Francia. El
juez dio de plazo hasta el 24 de julio para que la compañía formulara sus propuestas técnicas dirigidas a poner
remedio a la situación.
Tecnología para bloquear el acceso
"Pedirnos que filtremos el acceso a
nuestros sitios en función de la nacionalidad de los internautas es muy
ingenuo", ha dicho Jerry Yang, uno de los
fundadores de Yahoo. "No vamos a cambiar el contenido de nuestros sitios
en Estados Unidos sólo porque alguien en Francia nos pida que lo hagamos", añadió.
Si se accede a la página de
subastas francesa y se buscan las ofertas que incluyen la palabra "nazi", todo lo
que aparece son dos títulos de películas en DVD. Pero en el mismo se incluye, como es lógico, un enlace al sitio
de subastas que la compañía tiene en
Estados Unidos, objeto de la polémica.
Como suele ser habitual en los proveedores de servicios, Yahoo tiene una cláusula de exención de
responsabilidades por los contenidos considerados sensibles. En el mismo, la compañía advierte que "el directorio
puede reenviarle a sitios con información susceptible de ser considerada ofensiva e inadecuada para algunas
personas". Además, excluye su responsabilidad en relación con "la legalidad o la decencia del material contenido en los
sitios incluidos en el directorio o en los materiales".
Todo lo que ha hecho Yahoo en respuesta a la polémica desatada en Francia ha sido insertar, en su sitio
Web estadounidense, advertencias en francés indicando que algunas páginas contienen materiales sensibles y que
los internautas franceses pueden violar la ley de su país si visitan esas páginas (!).
Yahoo se ha defendido con dos
argumentos. Por un lado, ha insistido en que no puede garantizar el respeto
de las leyes en todos los países desde los que se puede acceder a su portal estadounidense. En segundo lugar,
ha enfatizado, en la línea de la mencionada exención de responsabilidades, que es un mero "transmisor de
informa ciones" y que no recibe ninguna remuneración por ello.
En respuesta al primer
argumento, el juez encargado del caso, Jean-Jacques Gomez, dijo que "Yahoo
tendrá que identificar el origen de las llamadas, lo que le debería permitir
prohibir la visualización a los internautas
franceses" del sitio de subastas. En ese sentido, encargó a un panel de expertos independientes que determinara si
realmente Yahoo es incapaz técnicamente de impedir el acceso a los franceses al sitio de subastas. La nueva audiencia
quedó establecida para el 6 de noviembre.
Las opiniones están, como suele ser normal en estos casos, divididas. Pero los expertos dicen que es
técnicamente factible que portales como Yahoo identifiquen la nacionalidad o el país de origen de los internautas a través
de dominio del proveedor de acceso y, consiguientemente,
bloquear el acceso a los de origen francés. Sin
embargo, acto seguido, muchos recuerdan que la gente podría eludir ese
bloqueo accediendo a la red a través de un
ordenador de Estados Unidos, algo, no obstante, que no estarían
animados a hacer muchos usuarios franceses.
Entre las muchas compañías de software que han intervenido en el debate para apoyar o desacreditar
los argumentos de Yahoo, varias han ofrecido sus productos, argumentando que permitirían llevar a cabo un
bloqueo con gran efectividad. Una de ellas, NetGeo, ha desarrollado un software, aún en versión de
pruebas, que vincula direcciones IP con localizaciones geográficas. Un
portavoz de esta compañía ha dicho que el programa
puede utilizarse para crear un sistema de filtrado de contenidos basado en los países de origen y añadió que tendría
una precisión de 98%.
Yahoo insiste. Aunque es posible impedir el acceso a los internautas
franceses, ha reconocido que la tecnología actualmente disponible es tan burda que sería fácilmente burlada
por cualquier persona con conocimientos
técnicos.
A la vista del carácter
controvertido de las medidas de bloqueo, Marc Levy, abogado de la LICRA, declaró que
se conforman "con un filtrado defectuoso; no somos unos
radicales". La sospecha racional que personalmente tengo es que Yahoo no está interesado en poner en pie un sistema de bloqueo selectivo, pues esa decisión podría
obligarle a implementar diferentes tipos de bloqueo para cada país particular.
Soberanías rotas
Paralelamente al debate sobre las opciones tecnológicas de bloqueo, la cuestión de las jurisdicciones y la
soberanía en el ciberespacio ha atraído la
mayor atención. "Ese tribunal francés quiere imponer una sentencia en
una jurisdicción en la que no tiene ningún control", ha dicho
Yang. En términos similares se expresó el abogado de
Yahoo, Christophe Pecnard: "La verdadera cuestión
planteada ante este tribunal es si la
jurisdicción francesa puede tomar una decisión
sobre el contenido en inglés de un sitio
americano operado por una compañía americana, por el
mero hecho de que los usuarios franceses tengan acceso al mismo a través de Internet". Y añadió que "una
posición idéntica de los jueces de otros países obligaría a los operadores franceses de sitios de Internet a cumplir con las
leyes de más de cien países".
En estos momentos, Yahoo Francia bloquea el acceso al sitio de subastas de Estados Unidos, pero los
internautas galos pueden acceder al mismo conectándose directamente a www.yahoo.com
La proliferación de sitios nazis y racistas está generando una preocupación creciente. Las alarmas están
sonando en Alemania, Francia y Canadá, especialmente. Diversos estudios han advertido del aumento exponencial de
sitios Web de carácter nazi, racista y similares. Refiriéndose a Estados Unidos, el Centro Simon Wiesenthal de Los
Angeles ha señalado que "hemos pasado de un sitio de odio en Internet en 1995 a más de dos mil". Los conflictos se
suceden. Se plantean batallas legales sobre la libertad de expresión, sobre nombres de
dominios,1 sobre la
comercialización de libros como Mi
lucha, de Hitler,2 etcétera.
A finales de junio, la ministra alemana de Justicia Herta Däubler-Gmelin pidió la adopción de
regulaciones globales contra los contenidos racistas y las expresiones de odio en Internet, e instó a las compañías Web para
que se autorregulen bloqueando el acceso a contenidos racistas y xenófobos. "Lo que está prohibido
off line debe estar prohibido en línea", dijo la ministra. "Dado el carácter global de Internet, nuestro objetivo ha de ser lograr
un consenso global de valores y llegar a un acuerdo sobre un nivel mínimo de regulación internacional".
El gobierno alemán que ha desarrollando una intensa actividad para limpiar las calles alemanas de Internet
de ideología nazi ha reconocido hace poco la inutilidad de su labor si no
es apoyada por esfuerzos globales coordinados. La viceministra de Interior y responsable de cuestiones de
seguridad relacionadas con Internet, Brigitte Zypries, ha declarado que no es realista intentar proteger a los internautas alemanes contra el contenido de
sitios extranjeros. "Es imposible construir un muro alrededor de Alemania", ha dicho. Zypries, además, se ha
mostrado contraria a la actitud judicial francesa contra Yahoo. "No
queremos obligar a los sitios a hacer este tipo de
cosas. Es una contradicción en el medio de Internet".
El conflicto francés con Yahoo y el
reconocimiento alemán de la inutilidad de los esfuerzos locales por
controlar los contenidos al margen de cuáles sean
éstos pone de relieve uno de los principales problemas que
plantea la existencia de Internet: la contradicción entre las soberanías estatales y el carácter global de la red. Se trate
de los contenidos nazis y racistas sobre cuyo derecho a la
libre expresión no he pretendido expresarme en este
artículo, de los sitios de pornografía infantil o de cualesquiera otras actividades que son delictivas en algunos países y
no en otros o que legislan de forma diferente en función de, por ejemplo, la mera posesión de materiales o
su distribución, es evidente que necesitamos algún tipo de regulación global.
La tecnología de bloqueo puede
ayudar, pero no ofrece ninguna solución ni,
sobre todo, un marco de entendimiento y cooperación para los conflictos
que inevitablemente surgirán, como ya lo están haciendo. El camino
de los acuerdos globales, traducidos en tratados internacionales y/o en organismos
creados en Internet para la regulación global parece insoslayable.