Tanto en la industria del entretenimiento como en las noticias, las minorías raciales son divididas en "buenos"
y "malos". Las minorías buenas están ahí para ser salvadas y premiadas por los blancos; las malas deben ser
enfrentadas y controladas. Dado que estas narrativas reflejan las fantasías y los temores de los blancos, toda la gente de color
es pintada con la misma brocha (es decir, a todos se les considera
iguales). Los salvadores blancos dominan las películas estadounidenses independientemente de a qué grupos minoritarios incluyan. "En el cine, la imagen
ideal del blanco consiste en que siempre es empujado hacia el centro de los eventos y es consistentemente bueno,
valiente, generoso y poderoso".10
En la película Spider-Man
2 (2003) se nos presenta a un protagonista blanco y a un antagonista blanco,
occidental, quien se sacrifica al final. El punto de la película es que Spider-Man salva a la bella mujer blanca a quien
ama, primero renunciando a ella y, después, luchando contra el hombre-máquina. En el camino, rescata a grupos
racialmente mixtos en las calles, en un banco, en un tren. Estas débiles, a veces hasta cobardes, muchedumbres incluyen
a blancos, negros e hispanos que casi no hablan ni se desarrollan como personajes; le añaden color al escenario
pero no hacen alguna contribución real a la película. Spider-Man saca a una niña asiática-estadounidense de un
edificio en llamas y la entrega a sus padres, quienes expresan su gratitud en su idioma materno; no se presenta traducción
en subtítulos. Esencialmente, la película nos dice que no es necesario traducir sus palabras porque no importan;
estas personas son simples herramientas que sirven para poder contar la historia de un hombre blanco con poderes
especiales. En un esfuerzo por no ser racista, la película incluye una ciudad multirracial y evita que los malos sean
asociados con minorías, pero no muestra a éstas como importantes, centrales o autosuficientes. Todo lo anterior constituye
un reflejo de las fantasías de los blancos de 2004 respecto de las relaciones raciales: las minorías le dan color al
fondo del escenario, necesitan y aprecian a los blancos, además de que tratan de ayudarlos, pero, sobre todo, no
deben estorbar ni causar problemas.
Incluso las películas sobre las minorías son en realidad sobre los blancos. En
To Kill a Mockingbird, Mississippi
Burning y Ghosts of Mississippi un grupo de hombres blancos pelea por los derechos de los negros. En
Broken Arrow, Dances with Wolves y
A Man Called Horse, son los blancos quienes encabezan la lucha por la
sobrevivencia de los aborígenes de América del Norte. Un grupo de maestros blancos intenta salvar a algunos adolescentes
hispanos de una vida de crimen y pobreza en Up the Down
Staircase, Teachers y Dangerous
Minds. En Year of the Dragon, son los policías blancos quienes intentan rescatar a los residentes del Barrio Chino. Un reportero y un
abogado blancos rescatan a un japonés acusado de un asesinato que no cometió en
Snow Falling on Cedars y un ingeniero, también blanco, intenta liberar de su vida solitaria a una mesera china, al enamorarla, en
Now Chinatown. Los ejemplos son inagotables.
Las minorías buenas no existen únicamente para ser rescatadas; son también las que los blancos y las
instituciones blancas consideran valiosas de alguna manera u otra. Los
toms y mammies negros, los
tontos (un grupo de aborígenes de América del Norte:
indios), las princesas indias, los second
bananas hispanos y la infinidad de oficios que
éstos ejercen (cocineros, jardineros, sirvientes, niñeras), y los niños asiáticos que ayudan en las casas se sacrifican por
y sirven a los blancos. Los negros fachosos, los bufones y tragafuegos hispanos, los aborígenes
norteamericanos borrachos y los nerds asiático-estadounidenses proveen entretenimiento cómico para el gozo de los blancos.
Mujeres de todos estos grupos sirven a los blancos en el terreno sexual. Los místicos asiáticos, los indios viejos y sabios y
los hombre-niño negros sirven para "mágicamente" incrementar el poder de los blancos. Cada uno de estos
estereotipos le da un carácter único a cada grupo racial pero juntos ilustran el mismo punto: lo óptimo es que las minorías se queden "en su lugar"; detrás de los blancos. Los programas/películas que presentan personajes exitosos y ya
asimilados, pertenecientes a alguna minoría racial, evidencian la recompensa que se obtiene si se juega de acuerdo con
las reglas.
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Dado su inherente orientación hacia lo negativo, las noticias no prestan mucha atención a las minorías buenas.
No obstante, las historias de interés humano que reportan sobre "casos excepcionales" refuerzan la jerarquía racial de
la misma manera que lo hacen las películas que presentan a las minorías buenas estereotipadas. Las minorías
buenas que son sujeto de las noticias incluyen a "la persona negra de la semana", la cual superó la adversidad, al
asiático-estadounidense "modelo" que ha logrado tanto, a los romantizados, pero muertos, líderes de protestas
pacíficas (Martin Luther King y César Chávez), a los indios progresistas que con gusto abrazan la modernidad, y a
los inmigrantes que se asimilan exitosamente al aprender un nuevo idioma y nuevas costumbres. Estas minorías
buenas demuestran que el sueño americano es incluyente y que el éxito se consigue al trabajar duro y no al hacer olas.
Le dan al auditorio "prueba" de que la sociedad estadounidense no es racista.
Las historias sobre minorías malas presentadas en los medios le reiteran al Estados Unidos blanco
(white America) que el sistema funciona y que los blancos no son responsables por las desigualdades raciales. Las películas y
las noticias nos dicen que los cuatro grupos minoritarios son inferiores a los blancos. Son más propensos a ser
peligrosos, criminales, contestatarios, sucios, enfermos, promiscuos, ebrios, adictos a las drogas y de familias
disfuncionales: ¡con razón estas minorías no puedan salir adelante! ¡Y con razón también tenemos que vigilarlas,
arrestarlas, confinarlas, enfrentarlas, excluirlas o matarlas! [...]