El espacio virtual, nueva zona de acción social
Javier Esteinou Madrid
Debido a las nuevas capacidades tecnológico-materiales que conquistaron los medios especialmente los electrónicos y a las transformaciones urbano políticas del país, aquéllos se convirtieron en el centro del poder ideológico y político contemporáneo de México.
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Foto: Gregorio Arteaga |
Fueron importantes instrumentos de difusión en 1960, luego se transformaron en instituciones relevantes
de socialización en 1970 y, más tarde, a partir de 1980, llegaron a ser corresponsables del poder, el
cuarto poder político. Al principio de 2000 devinieron en el vértice del poder actual. Los medios se han convertido en el
"primer poder" ideológico. Con la conquista de estas facultades socio-tecnológico-político-materiales, los medios
son extensiones del hombre y de las instituciones. En consecuencia, construyeron una nueva zona de acción social:
el espacio virtual.
La emergencia de los medios y de las nuevas tecnologías de información, no sólo representaron la madurez del modelo de la sociedad de la información y la radical transformación de las superestructuras culturales.
El fenómeno más relevante fue la expansión intensiva de la dimensión ideológica a una esfera más amplia y
versátil. En términos generales, con la presencia de los canales de difusión, la sociedad mexicana sufrió una gran
dilatación cultural, desde el momento en que las instituciones, los grupos o los individuos pudieron extender la realización
de sus tareas o funciones específicas tradicionales, a través de las tecnologías de la información y la
comunicación.1
El espacio público comprendido como el territorio libre, abierto y autónomo donde participan los individuos,
los grupos y las instituciones según sus intereses y necesidades, se transformó sustancialmente, originó nuevos
espacios públicos, según fueron las características y el impacto social que produjo cada nueva tecnología de
comunicación emergente. En este espacio público se dan acciones privadas y públicas. Las primeras responden a
intereses particulares, la mayor de las veces mercantiles y no están abiertas a todos los sectores. Las segundas son
colectivas y están abiertas a todos los sectores para discutir las realidades y los problemas de conjunto. La
revolución tecnológica convirtió a los medios en las herramientas básicas para construir lo
público y actuar sobre la cosa
pública.
Así se generaron nuevos espacios colectivos, públicos y privados, dedicados a la economía, la política, la
educación, la religión, la salud, el comercio, la cultura, los deportes, la fantasía, etcétera. Entonces, la sociedad mexicana
entró en la fase de producir nuevos procesos culturales de amplias e insospechadas consecuencias sociales.
Con la presencia de los medios se transformó, a corto plazo, el esqueleto ideológico de la sociedad en
su conjunto. Pero además, con la acción de las tecnologías de información el Estado experimentó una
gran transformación dentro de su estructura y su dinámica económica, política, social y cultural, pues las tareas
de construcción, dirección y cohesión ideológica que realiza entraron en una nueva fase de extensión geométrica
que dio origen a una nueva faceta del poder: el moderno
Estado ampliado.2 Ese espacio se convirtió en una franja
de interacción social donde se produjeron fenómenos de ampliación y extensión de las personas, los grupos y
las instituciones, así como del Estado dando origen en México a la
sociedad extensa y al Estado
ampliado.
El Estado se transformó con el surgimiento y la acción de cada nueva tecnología de información. Por ello,
es importante subrayar que cuando se habla de medios, no alude a simples acciones de esparcimiento,
información, actualización o a empresas; sino que se habla de la transformación del espacio público y, en consecuencia, de
la construcción de la estructura del Estado ampliado y de la sociedad extensa, vía el espacio virtual.
De esta forma, se creó una sociedad cada vez más mediática que produjo una nueva atmósfera cultural
colectiva de naturaleza
comunicósfera. Esto ocasionó que el conjunto de las principales instituciones de gobernabilidad
ahora funcionen a distancia por intermediación de los canales de información, especialmente electrónicos y las
nuevas tecnologías de información. La casi totalidad de las instituciones tradicionales como la escuela, los partidos,
el Congreso, la Iglesia, etcétera, buscan proyectarse y ampliarse vía los medios, asumiendo las reglas que
éstos imponen, pues lo que no aparece en los medios difícilmente existe en la conciencia colectiva: los medios son
el epicentro cultural, ideológico y espiritual de la sociedad mexicana de principios de este milenio.
La expansión de esta realidad mediática modificó la estructura y la frontera del Estado y de la cultura
nacional, creando un nuevo tejido en la esfera del poder. Surgió el Estado mediático que se caracteriza por ejecutar
sus tradicionales funciones de gobernabilidad, vía los medios como brazos de expansión de su capacidades de
orden, administración y dirección. Observamos surgir la tele administración pública, el tele deporte, la tele educación,
la tele banca, la tele oración, etcétera.
Con ello, el funcionamiento de los medios atravesó la operación práctica de todas las instituciones sociales
básicas para la dirección del país, al grado que han sustituido en algunos periodos o reubicado en otros, a los órganos
de administración social más débiles o que están en crisis de funcionamiento y legitimación. Por ejemplo, ante la
baja de credibilidad de la población en los partidos políticos, los órganos públicos y la Iglesia, la capacidad
persuasiva y seductora de los medios construye nuevas credibilidades y hegemonías basadas en estrategias de seducción
de mercado, cuyo termómetro de éxito ha sido el
rating. Incluso en el periodo de transición a la democracia,
donde se han movido las viejas estructuras de orden y control para dar paso a la apertura social, ante la falta de una
nueva política de dirección nacional eficiente, gradualmente los medios han ocupado los espacios dejados por el
acotamiento del poder unipersonal del Ejecutivo.