Ignacio Herrera Cruz
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Foto: Justin Lane/EFE |
Nada auguraba que el heredero de dos pequeños periódicos poco importantes y una estación de radio en un pueblo minero perdido, apodado a su paso por Oxford Rupert "El rojo", se convertiría en el creador del tercer conglomerado de medios en el orbe, ni que sus actividades se encaminarían en un futuro próximo a minar y si es posible, llevar a la decadencia y ruina, al periódico más respetado del mundo.
Al recapitular en su artículo de portada, "La batalla de Nueva York", el 17 de enero de 1977 la adquisición de
la revista New York, además del tabloide vespertino New York Post, el periódico que se ha publicado con mayor
continuidad en los Estados Unidos, fue fundado por Alejandro Hamilton en 1801, la revista Time describía con asombro el arribo del magnate australiano Rupert Murdoch a Gotham, como se conoce afectuosamente a esa ciudad.
Allí se narraba que "El periódico estadounidense que más respeta es el Wall Street Journal ( 'saben lo
que hacen'), pero lo que más disfruta es regodearse con The New York Times ('completo, maravilloso',
aunque ocasionalmente culpable de 'estupidez y superficialidad". Él piensa que los periódicos estadounidenses se
toman demasiado en serio y encuentra generalmente perezosos a los reporteros estadounidenses".
Desde entonces se estableció un curso de colisión entre el último gran magnate de la vieja escuela, quien tiene en mayor estima a los periódicos que a otros medios de comunicación y el Times. Con los ingresos de Los Simpson, de sus tabloides, de sus canales por satélite que le permitieron completar este diciembre la compra de la compañía Dow Jones en una operación de cinco mil millones de dólares, Murdoch espera convertir a The Wall Street Journal en el periódico que establezca la agenda noticiosa en Estados Unidos, desplazando al NYT.
Así como en The Kingdom and the Power Gay Talese escribió que a principios de los años 40 se preveía que o prevalecería el Times o el New York Herald Tribune, lo que pasó en los 60 cuando cerró el Herald Tribune, los analistas predicen ahora que para el 2020 o quedará el Times o el Journal, aunque no se publiquen en papel.
Por cierto, ambas publicaciones redujeron el tamaño de su ancho a 12 pulgadas, o sea 304 mm, el modelo común que adoptaron los periódicos en Estados Unidos desde fines de los 90, con el propósito de ahorrar millones de dólares al año en papel de impresión, de esta forma son más pequeños ahora que El Universal o Reforma.
Este conflicto que se desarrolla sobre la marcha, en la cual ya ha habido escaramuzas, por ejemplo el Times el día de su aniversario (el 18 de septiembre) anunció que dejaría la mayor parte de su contenido en Internet gratis, tras haber experimentado durante dos años con un sistema selectivo de cobro en ciertas áreas como sus columnistas.
Esto en respuesta a declaraciones de Murdoch de que pensaba en abrir el contenido en Internet del Journal, el modelo más exitoso de cobro de la red, que cuenta con 983 mil suscriptores. él piensa que con la gratuidad obtendrá más recursos y alcanzará a más lectores. Ahora, según reportó el WSJ, 13.1 millones de visitantes recurren al sitio
del Times y sólo 5.4 lo hacen con el Journal.
También los dos diarios se enfrascaron en la lucha por los lectores más acaudalados, con suplementos especiales en busca de anunciantes de artículos de lujo. En particular buscan atraer a las lectoras en sus 20s, que tienen buenos ingresos y están dispuestas a gastarlos. Así, el Journal inició la publicación de Pursuits, en septiembre y este año el Times inició sus magazines T.
Más aún, enojado porque el Times a fines de junio le dedicó dos largos reportajes investigativos, en los que analizaba su forma de operar y sus inversiones en China, Murdoch declaró en septiembre a una pregunta en San Francisco que sería "agradable" que el Journal matara al Times. Además usa las columnas del
Post para ridiculizar al presidente de su rival.
Nadie subestima a Murdoch, pero muchos dudan que el capitán de la New York Times Co. Arthur Ochs "Pinch" Sulzberger, quinto en línea de una familia que controla al Times desde hace 112 años, pueda capear el temporal.
Pero también a los Ochs-Sulzberger se les ha minimizado durante más de un siglo.
El apostador
El 15 de julio de 1964 apareció editado en Canberra el primer número de The Australian. Se consideraba un proyecto sin posibilidades de éxito, se argumentaba la dificultad de editar un periódico nacional en un país-continente que contaba con fuertes regionalismos, lo que impediría que los anunciantes se acercaran a él.
Además la línea editorial se oponía a la guerra de Vietnam, lo que iba contra las tendencias políticas predominantes en ese momento. El diario perdería dinero durante 20 años, pero su dueño y fundador, William Rupert Murdoch (Melbourne, 1931) asumió el riesgo. Hoy The Australian si bien no es el periódico más influyente de "Down Under", lo es The Sydney Morning Herald, es un medio consolidado y respetable.
Entre las docenas de libros escritos sobre el australiano más influyente en la historia, hay un par por lo menos de instructivas biografías, la de Neil Chenoweth: Rupert Murdoch: The Untold Story of the World's Greatest
Media Wizard y la de William Shawcross, Murdoch: The Making of a Media Empire, pero sin lugar a dudas el texto
más instructivo, afectivo, irónico e iluminador es la del reportero australiano Hugh Lunn, Working for Rupert en donde Lunn, respetado escritor de unas memorias muy atractivas, muestra cómo opera un jefe con su talento para los
detalles y de gran visión.