Julio Chávez Sánchez
El periodismo objetivo no existe; lo hacen personas con formaciones, ideologías, posturas políticas,
religiones y pasiones diferentes y, por lo tanto, expresa adhesiones o disensos sobre los más variados temas. El
trabajo periodístico es, fundamentalmente, subjetivo en todo caso, está sujeto a coordenadas profesionales y
éticas y en las sociedades democráticas sus sesgos informativos y sus opiniones forman parte de la pluralidad.
Con la definición antedicha, la crítica que hacemos en
etcétera se centra en los casos cuando el
periodismo distorsiona la información en aras de sus preferencias políticas o intereses comerciales y, así, hemos
tomado como ejemplo a los periódicos Milenio
y La Crónica de Hoy, cuya línea editorial, respectivamente, se
muestra en el acendrado apoyo o el encendido denuesto al jefe de gobierno del Distrito Federal.
Caminito de la escuela
La escuela del periodismo anglosajón concibe a la prensa como el cuarto poder, junto con el Ejecutivo,
el Legislativo y el Judicial, y basa su ejercicio pretendiendo ser objetiva, esto es, dice presentar sólo hechos y
está desprovista de cualquier comentario al respecto. La escuela europea se asume como un actor más de
la contienda política; esta tradición se debe a que en sus inicios entre los siglos XVIII y XIX los periódicos de
aquel continente surgieron como instrumentos de los diferentes partidos y los gobiernos, asumiendo, sin ningún
tipo de resabios, las posiciones ideológicas de sus impulsores, y eso quedaba claro a sus lectores. La
información, en este caso, era más bien accesoria y seleccionada a partir de los intereses de la causa.
Con el tiempo ambas visiones se han amalgamado. La prensa europea, por supuesto, ya no pertenece a
una fracción política o no sólo representa los intereses del gobierno, y el modelo anglosajón en Estados Unidos
ha dado muestras de que la objetividad es sólo retórica.
En México, por lo menos desde la década de los 80 en el terreno de la prensa con el antecedente en la
revista Proceso, surgieron propuestas periodísticas que ya no se caracterizaban por la sumisión al poder
presidencial: El Financiero,
unomásuno, La Jornada, El
Economista, y en la siguiente década,
Reforma, La Crónica de Hoy y, años después,
Milenio.
Aunque no con la claridad que debiera esperarse, sobre todo en el diario
Reforma, esos diarios muestran adhesiones y apuestas editoriales y, en ese terreno, han tenido logros periodísticos indudables. Sin
embargo, esos periódicos reflejan y, en más de un sentido, alientan el clima de descomposición política que hay en el
país porque sus definiciones políticas han sido más vigorosas que su función de informar. En los últimos años
se ha ido conformando una prensa militante, con claros sesgos facciosos, que más allá de su derecho de
apoyar o no cualquier posición o personaje, han incurrido en flagrantes sesgos, omisiones o distorsiones informativas.
Quizá sean dos medios impresos los que más representan ese estilo en la prensa:
La Jornada, que recientemente cumplió 20 años y que durante sus primeros años fue un referente indispensable, y
La Crónica de Hoy, fundada en 1996, que ha tenido virtudes periodísticas irregateables.
Para un lector que sólo tenga preferencia por cualquiera de los dos medios su visión de los hechos no
sólo será parcial sino que, en muchos casos, también será deformada. A raíz de la exhibición de los videos en
marzo pasado en los que se involucraba a funcionarios del GDF o a militantes del PRD afines al jefe de gobierno,
esa parcialidad se acentuó.
En el nombre del partido
Revisemos los titulares de ambos rotativos correspondientes a las últimas semanas.
El 22 de septiembre, tras darse a conocer que el ministro Azuela se reunió con el presidente Fox, y que
el magistrado lo reconociera, La Jornada realza la información porque considera que eso prueba la existencia de un complot contra Andrés Manuel López Obrador. Ese día,
Crónica destaca declaraciones del ministro de la Suprema Corte, en las que menciona: "También me entrevisté con López Obrador,
gobernadores y líderes de partidos, responde Mariano Azuela". El mensaje aclaratorio emitido por Azuela lo publican
ambos medios, pero cada uno sólo utiliza la parte que le conviene a su línea editorial.
El 4 de octubre,
Crónica publica como titular principal una investigación de las reporteras Patricia Huerta
y Leticia Cortés, donde se demuestra que López Obrador sí se reunió en este año con el ministro Azuela y no
sólo las que él había aceptado el año pasado. Acorde con su línea editorial de aprovechar cualquier dato en
contra del jefe de gobierno, cabeceó ese día: "Otra mentira de López: se reunió 3 veces con Azuela". Un día
después, en el mismo tono, el titular de
Crónica asienta: "AMLO había negado 5 veces sus reuniones con Azuela".
Otro ejemplo se encuentra en los días siguientes en relación con los dos asaltos que legisladores del
PRD hicieron de la tribuna de San Lázaro. Para
La Jornada (6/X/04) se trató de una acción para "frenar el recorte
a la educación en el DF" y así titularon esa edición: "Perredistas toman la Cámara contra el frente PRI-PAN". En la lectura de los editores de
Crónica, la noticia principal fue: "Liderado por los Bejarano, PRD da golpe a
la Cámara".
Al día siguiente, Crónica
subraya: "López justifica a diputados golpistas: defendían al DF". En ambos
casos, los editores de Crónica califican a esos legisladores perredistas de "golpistas".
En cuanto a la segunda toma de la tribuna, para
La Jornada, "Diputados del PRD impiden el
fast track de PRI-PAN", en tanto que para
Crónica "La señora Bejarano dirige nuevo golpe pro AMLO". Cuando finalmente
la Cámara de Diputados aprueba la reforma al artículo 122 constitucional,
La Jornada publica el 13 de octubre en su titular principal: "PRI-PAN consuman el despojo al DF"; para
Crónica, en esta ocasión la información
del resolutivo de los legisladores no mereció ocho columnas, aunque en un balazo lo consignan: "Financiará el gobierno federal el 80% de la educación básica del DF". Para
Crónica ese día fue mucho más importante
darle realce a las conversaciones difundidas la noche anterior en Canal 40 entre Martí Batres y Alejandra Barrales
y entre Dolores Padierna y René Bejarano. Ésa fue su prioridad informativa y así lo resaltó: "GDF y Bejarano
dirigen el asalto a San Lázaro".
El 14 de octubre, como respuesta editorial de apoyo a López Obrador,
La Jornada publica como cabeza principal los comentarios del jefe de gobierno: "Pese al
golpe, sigue firme el plan social: Lopez Obrador".
De entre otros ejemplos sobresale el 19 de octubre, un día después que la procuraduría de justicia del DF
diera a conocer nueve minutos de un video editado en el que participan René Bejarano y Carlos Ahumada. Esos
dos diarios mostraron contundentemente de qué lado están.
La Jornada tituló su edición de ese día "Carlos
Salinas, el cerebro del complot"; mientras que
La Crónica cabeceó "A días del desafuero, GDF edita video pro
Bejarano". No hay análisis, no hay una lectura rigurosa; unos escuchan dos veces el nombre del ex presidente y es
suficiente para concluir su veredicto: Carlos Salinas es culpable de todo. Otros leen en ese video una defensa de Bejarano.
En su columna habitual de
Crónica, el 20 de octubre Raúl Trejo critica ambas visiones: "Para algunos,
se trata de la evidencia que estaban esperando para asegurar que todos estos escándalos son resultado de
una conspiración orquestada por el malévolo ex presidente Carlos Salinas.
"Para otros, con esas grabaciones la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal pretende
echarle una mano a René Bejarano días antes de que la Comisión Instructora presente al resto de la Cámara
de Diputados el dictamen sobre la petición de desafuero contra ese todavía miembro de la Asamblea Legislativa.
"En realidad, si se les escucha con atención, esas grabaciones no demuestran nada, ni exculpan a nadie."
Los contrastes continuaron durante los días siguientes.
La Jornada destaca en su titular del 21 de
octubre "Peritaje: el video, sin alteraciones ni manoseo", es decir, retoma y reproduce las observaciones del
procurador capitalino. Por su parte,
Crónica, una vez más, le otorga total verosimilitud a lo dicho por Carlos Ahumada
que la noche anterior había enviado una carta al periodista Ciro Gómez Leyva. Ese impreso asienta en su
cabeza principal de ese día: "Ahumada: Yo no conocía a CSG; lo mencionó Bejarano".
Ese diario, en una burda y malograda burla a López Obrador asoció la muerte del actor Christopher
Reeve con lo dicho hace varios meses por el jefe de gobierno cuando se calificó a sí mismo como indestructible
al publicar el 12 de octubre en su portada: "Se
apaga el indestructible de Hollywood".