Despuntan en la investigación comunicacional en AL
Jose Marques de Melo
La ascensión de la mujer en el mercado de trabajo comunicacional se hace tendencia en el mundo
contemporáneo. Crece globalmente el contingente femenino que actúa en las empresas periodísticas, agencias de publicidad,
departamentos de relaciones públicas e industrias audiovisuales. Las mujeres representan hoy la gran mayoría del alumnado en
las facultades de comunicación social. Existen indicios de que ellas ocupan ya posición predominante, asimismo, en el
cuerpo docente de esas instituciones académicas.
¿Ese crecimiento también se confirma en la actividad científica del área? En otras palabras: ¿cuál es el espacio
reservado a la mujer en los centros e institutos de investigación, incluidos aquellos sufragados por las universidades?
Ofensiva feminista
En su tesis de doctorado sobre la mujer como diseminadora de conocimiento científico o como item de la
agenda noticiosa de la revista Science e
Nature, recientemente presentada en la Universidad Metodista de Sao Paulo,
la pernambucana Betânia Maciel se encontró con un panorama de escasa participación. Se trata, sin embargo, de
resultados que expresan la perspectiva vigente en revistas científicas del mundo anglosajón.
Por eso mismo, quien observa con acuciosidad la vida de la comunidad internacional de las ciencias de la
comunicación, no queda sorprendido al saber que las posiciones conquistadas por las mujeres investigadoras en la estructura del
poder académico son fruto de la lucha incesante que las lideresas feministas desarrollaron durante los años 90.
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Foto: Bernardo Moncada |
En el caso específico de la International Association for Media and Communication Research (IAMCR, también
conocida por las siglas francesas: AIERI), sin duda la más importante asociación del área, la composición de sus últimos
dos directorios fue orientada por un pacto de damas y caballeros. O sea, que las mujeres pasaron a tener cuotas de
participación que les aseguraron un equilibrio decisivo en relación con la parte masculina.
Pero esa conquista no se realizó pacíficamente. Fue necesario que renombradas comunicólogas como
Gertrude Robinson (Canadá), Brenda Dervin (EU), Anabelle Sreberny (Inglaterra), Virginia Nightingale (Australia), Marjan De
Bruin (Jamaica) o Carmen Gómez Mont (México) empuñasen armas retóricas para convencer a toda la comunidad de
que aceptase la repartición del poder asociativo.
Con todo, hasta ahora ninguna mujer ha logrado ocupar la presidencia de la IAMCRAIERI. Naufragaron
solemnemente las candidaturas lanzadas por feministas como Olga Linné (Inglaterra) o Ramona Rush (EU).
Peculiaridades regionales
Las relaciones genéricas en la comunidad latinoamericana de las ciencias de la comunicación no parecen tan
tensas como aquellas observadas en el campo internacional.
Es claro que ese ambiente de cordialidad constituye una tendencia reciente. El inicio de la comunidad se operó en
una coyuntura en la cual el liderazgo masculino asumía proporciones monopólicas. En su tesis de doctorado
"Escuela Latinoamericana de Comunicación: el legado de los pioneros" (Sao Paulo, UMESP, 2002), Maria Cristina Gobbi
observó que la presencia femenina en ese grupo fundador de la ELACOM fue puramente residual, casi negativa.
En el último cuarto de siglo, la situación cambió radicalmente. Tanto así que las mujeres investigadoras, como
la colombiana Patricia Anzola y la brasileña Margarida Kunsch, ocuparon la presidencia de la Alaic (Asociación
Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación) en momentos cruciales de la historia de la comunidad, contribuyendo a
superar impases que garantizaron la continuidad institucional.
No obstante, lo que realmente diferencia el liderazgo de las comunicólogas latinoamericanas, en relación con
sus colegas del Primer Mundo, es la ausencia de conflicto en el proceso de ascensión corporativa. Tanto Anzola como
Kunsch fueron conducidas unánimemente a asumir el comando asociativo en circunstancias arriesgadas para la propia
sobrevivencia de la Alaic.
Ellas obtuvieron la legitimidad sin protagonizar escenas que evidenciaran la lucha por el poder. Fueron escogidas
por sus méritos como creadoras de conocimientos y, naturalmente, también por sus habilidades como gestoras académicas.
Coloquio internacional
Para entender la manera como se da la participación de la mujer en la investigación comunicacional de América
Latina, en este inicio del siglo XXI, se realizó en la ciudad de Adamantina (Sao Paulo, Brasil), en la primera semana de
octubre de 2002, la VI Celacom (Coloquio Internacional sobre la Escuela Latinoamericana de Comunicación).
Promovido por la Cátedra Unesco/UMESP de Comunicación y realizado por la FAI (Facultades Adamantinenses
Integradas), el coloquio reunió a aproximadamente 30 investigadores invitados, además de dos centenas de pasantes, atentos a
las charlas de los visitantes nacionales y extranjeros.
Desde 1997, la Celacom viene discutiendo temas relevantes para el conocimiento de la corriente que asume
identidad latinoamericana en el escenario mundial de la teoría e investigación en comunicación. Los primeros encuentros
fueron encuadrados bajo una temática monográfica, privilegiando las biografías de comunicólogos como Ramiro Beltrán,
Jesús Martín-Barbero, Muniz Sodré o la trayectoria institucional de entidades como CIESPAL, ICINFORM, ININCO, etcétera.
Los últimos debates se enfocaron hacia ejes temáticos como las contribuciones de los ideólogos marxistas, de los
teólogos cristianos o de los científicos sociales brasileños al pensamiento comunicacional latinoamericano.
Conquistas femeninas
El coloquio de Adamantina demostró, inequívocamente, que la mujer viene conquistando un protagonismo
amplio, duradero y diversificado, en los espacios comunicacionales de Latinoamérica.
Los estudios escritos por Margarida Kunsch, Patricia Maldonado, Carla Colonna, Maria Cristina Gobbi,
Elizabeth Gonçalves, José Marques de Melo y Carlos Jorge Monteiro, entre otros, demostraron ampliamente la actuación de
la mujer como creadora de conocimientos comunicacionales en la academia y en el mercado de trabajo.
Por su parte, las contribuciones de Sonia Virginia Moreira, Graça Caldas, Betânia Maciel, Gisely Hime,
Aparecida Ribeiro dos Santos, Sonia Luyten, Antonio Teixeira Barros, Arquímedes Pessoni, Nadia Senna y Joseph Luyten
corroboraron el modo en que la mujer viene actuando profesionalmente en la industria mediática. O exhibieron de qué manera
su imagen ha sido apropiada por la agenda cotidiana de los medios impresos, electrónicos o digitales.
Ese conjunto de estudios integrará el volumen 6 de la serie
Anales de la Escuela Latinoamericana de
Comunicación, que será publicado por la Editora UMESP, difundiendo ampliamente las ideas expuestas por los autores. Su intención
es convocar a las nuevas generaciones a discutir los procesos de inserción femenina en la comunidad académica de
la megarregión.
Brasil-México
Si hubo un sello característico en la Celacom 2002, éste puede ser traducido por la eficacia y sencillez de sus
dos participantes protagonistas: me refiero al desempeño de Sonia Virginia Moreira (presidenta de la Intercom) y de Patricia Maldonado (presidenta de la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación AMIC).
Representando a las dos más antiguas y mejor estructuradas sociedades científicas nacionales del área
comunicacional, ambas demostraron la razón por la que las comunicólogas latinoamericanas no necesitan disputar las cuotas
femeninas en las estructuras del poder académico.
Su competencia intelectual ha sido suficiente para justificar las posiciones de liderazgo institucional de que
están sólidamente investidas por delegación y confianza de sus colegas, tanto hombres como mujeres.