La experiencia europea
Patricia Ortega Ramírez
El concepto de medios públicos nació en Europa. Con esa denominación se ha generalizado la idea de un modelo, particularmente referido a la televisión, que se diferencía de los sistemas privados de comunicación electrónica
por sus funciones, sus objetivos y su relación con la sociedad.
Sin embargo, en la práctica se han asociado a este concepto distintas modalidades en la operación de los
llamados medios públicos como son los culturales, educativos, legislativos, comunitarios y de Estado.
Desde una noción teórica podríamos definir que lo que le da el carácter de público a un medio es, en
primer término, su naturaleza jurídica, es decir, la manera como es concebido y delimitado por una ley o
normatividad específica. Por otra parte está su función de servicio. En la práctica estos factores adoptan una modalidad
particular de acuerdo con la institucionalidad que el medio adquiera en un contexto histórico determinado.
La noción de servicio público es entonces una de las funciones que caracteriza, al menos en su definición,
a muchos de los llamados medios públicos. No existe un concepto único sobre la función de servicio en estos
medios; en realidad, esta función es entendida y desarrollada de maneras muy diversas por los medios en relación con
el espacio social donde se desenvuelven.
Thomas Gibbons, refiriéndose al modelo de la BBC, explica que a pesar de todas las interpretaciones que
se asocian al término de servicio público existen dos características generalmente aceptadas:
1) La universalidad de la programación. Lo cual significa, por un lado, que toda la población deberá recibir
el mismo nivel de servicio, la transmisión deberá llegar tanto a los habitantes que viven en los lugares más
apartados como a los de las principales ciudades. Por otro, la idea de universalidad presupone que el contenido de la
programación debe estar pensado "para todos los intereses y gustos de una audiencia que está integrada por
supuestas y cambiantes mayorías y
minorías".1
2) La segunda característica a la que alude ese autor es la "responsabilidad cultural": la programación
deberá brindar a la audiencia información y educación, así como entretenimiento a través de programas creativos y
de calidad.2
Gibbons hace referencia también a otros elementos que distinguen la función de servicio de las
televisoras públicas, uno es su autonomía política. Es decir, "un servicio dedicado al público no debe estar dominado
por intereses particulares". Y el otro se relaciona con el origen del financiamiento del medio el cual,
generalmente, proviene de fondos públicos. Sin embargo, el financiamiento público no es una condición indispensable para
que un medio de comunicación sea
público;3 existen medios públicos que son financiados con recursos de
instituciones privadas o particulares.
Origen de la televisión pública
En la década de los 50 la televisión pública se fue arraigando en los distintos países de Europa y en cada
región adquirió características particulares. Algunos de estos medios han funcionado más como medios de Estado o
de gobierno que como medios públicos. La diferencia principal entre unos y otros ha estado en el control que
el gobierno ejerce sobre éstos y en la relación que estos medios han logrado constituir con la sociedad.
El desarrollo de la radiotelevisión pública ha sido fundamental en la concepción de un modelo social de
comunicación que ha tenido muchas bondades en lo cultural y educativo, pero también, en muchos casos no ha
estado exento de problemas como crisis económicas, oficialismo exacerbado, pérdida de legitimidad social,
burocratización, marginación, sectorización y elitismo. Situaciones que se han agudizado en mayor o menor medida con la
expansión comercial de los medios audiovisuales y más aún en los últimos años con el acelerado cambio tecnológico y
la liberación de los mercados mundiales.
A continuación explicaremos cómo han funcionado cuatro de los sistemas de televisión pública que han sido
muy importantes en el contexto europeo por su tradición, su desarrollo y su problemática. Dos de éstos, el británico
y el alemán, se han distinguido por su independencia con el poder político y los otros dos, el francés y el
español, aunque muy diferentes entre sí, han padecido una fuerte dependencia con sus gobiernos.
La BBC. El modelo público precursor
La radio y la televisión públicas de Reino Unido están representadas por la BBC (British Broadcasting
Company), uno de los modelos de comunicación pública que desde su origen ha servido de ejemplo a otros sistemas
de radiotelevisión tanto en Europa como en América Latina.
La BBC como empresa pública nació en 1926 por medio de un mandato real. Fue a través de la emisión de la
Royal Charter o Cédula Real, que se constituyó la BBC, esta situación le ha permitido mayor independencia
política respecto del Parlamento y del gobierno
británico.4
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Foto: El País |
La peculiar organización de la BBC ha consistido en la incorporación a su estructura de un órgano de
consulta, supervisión y evaluación para el desarrollo de sus funciones, denominado Junta de Gobernadores. Dicho
organismo está integrado por 12 miembros. Hay un gobernador representante de Escocia, otro de Gales y otro de Irlanda
del Norte. También hay un delegado en representación de los sectores que se consideran más importantes de
la sociedad como la Iglesia, las artes, los sindicatos, el servicio civil, la academia y los trabajadores del servicio
público, además de un presidente y un
vicepresidente.
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La Junta de Gobernadores tiene la tarea de vigilar que se cumplan los objetivos de servicio especificados en
la Cédula Real que dieron origen a la BBC, pero además éste es, de alguna manera, el órgano mediador entre
la empresa y sociedad, que es la que contribuye al financiamiento de la cadena pública y el poder político. En
el organigrama de la corporación, la Junta de Gobierno está por encima del director general y del resto del
equipo profesional y administrativo que realiza las labores en dicha institución.
La mayor parte de los ingresos que recibe la BBC provienen de la sociedad que paga una licencia por la
tenencia de aparatos de radio y televisión a través de contribuciones fiscales, el llamado canon. La BBC rinde cuentas
al Parlamento del uso que hace de esos recursos y directamente a la sociedad brindándole información sobre
sus proyectos y la utilización del dinero obtenido por el canon. Otra fuente de financiamiento, aunque menor a
la anterior, es la que se obtiene por venta de servicios y productos audiovisuales y editoriales.
Sin embargo, aun con toda la autonomía que ha podido desarrollar este consorcio también es cierto que
el gobierno nunca ha dejado de tener injerencia en éste. Esa circunstancia influye políticamente en la BBC al
menos en tres ocasiones: al designar a los miembros de la Junta de Gobernadores,
6 así como al presidente de la misma; en la determinación del monto del canon que deberán pagar los receptores de la radio y la televisión y a través
de la licencia que la BBC debe solicitar al gobierno para su operación y
transmisión.7
A diferencia de otros países de Europa, en Reino Unido la televisión privada se introdujo muy pronto. Desde
1954 ha existido en ese país un sistema mixto de televisión, si bien esta convivencia no ha sido fácil, la competencia
con la televisión comercial no ha significado la marginación de la BBC. Por el contrario, al ver que la televisión
comercial ganaba terreno en la audiencia, la BBC empezó a pluralizar sus géneros televisivos y logró atraer a la audiencia
con programación popular y ya no sólo cultural. En el caso de la radio, la privatización se dio más tarde, no fue
sino hasta 1972 cuando el gobierno británico accedió a la instalación de la radiodifusión
privada.8
Por otra parte, la BBC siempre ha mantenido una importante cercanía con el público. Los ciudadanos
pueden opinar o manifestar sus desacuerdos sobre los contenidos de la programación a través de aproximadamente
50 consejos consultivos regionales y especializados o por medio de otras organizaciones civiles de oyentes y
televidentes.
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La BBC se ha constituido en un exitoso sistema de comunicación, pero sobre todo en un representativo
modelo de servicio público a pesar de los problemas que como muchos otros de los medios públicos europeos ha
enfrentado debido al creciente dominio de los medios comerciales y al incremento de los costos de producción de una
industria que evoluciona rápidamente. Esto ha llevado a la BBC a modificar ciertas estructuras y buscar otras opciones
que le permitan seguir teniendo una posición significativa en la industria de la comunicación. Con todo, la
cadena pública ha logrado desarrollar una amplia infraestructura no sólo para la producción audiovisual, sino también en otras áreas de la industria cultural como la producción editorial y en la venta de servicios y productos
audiovisuales, lo que le ha permitido una expansión no sólo nacional y regional sino también internacional.
La programación de la BBC-1 está dirigida a amplios y plurales sectores de la población con una gran oferta
de series consideradas populares. En cambio, la BBC-2 tiene un perfil más bien cultural y de opinión, dirigido a
públicos minoritarios.
El Canal 4 se creó en 1982; es un canal independiente que pertenece al sector privado, pero que cumple
funciones de servicio público. Los contenidos de su programación son básicamente sobre la cultura y el arte con una
audiencia limitada.
El modelo público alemán. Autonomía y representación regional
La explotación de la radio y la televisión públicas ha sido una tradición en el caso de Alemania, los medios
de difusión han sido concebidos como un bien público y su función de servicio ha sido definida y garantizada en
la Constitución. En esta ley suprema también ha quedado establecida la obligación del Estado para garantizar
el derecho a la información y el derecho a la expresión (art. 5 de la Constitución). Eso significa que "... el Estado
tiene que tomar medidas y poner medidas para que el público realmente pueda usar su derecho de expresarse,
pero también a informarse en un ambiente
plural".
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En este contexto, la radio y la televisión públicas en Alemania fueron constituidas como medios de
derecho público, hecho que implica una gran responsabilidad de los medios con la sociedad y un compromiso de cumplir su función de servicio público. Esta función, "consiste en hacer posible la libre formación de la opinión de
los ciudadanos".10 Para ello, los medios tendrán que ofrecer una programación variada y de calidad que cumpla la
tarea de informar de manera amplia e imparcial, de proporcionar educación y cultura, de promover el deporte y
el entretenimiento siempre con el criterio de representación de la sociedad civil sin discriminación ni tendencias
de ningún tipo.
En este sentido, dos teóricos alemanes, Wolfgang Hoffmann-Riem y Wolfgang Schulz, opinan que: "La
defensa de los intereses individuales y sociales, el desarrollo de la personalidad de los ciudadanos y la democracia
dependen del funcionamiento de los procesos de comunicación en la
sociedad".11
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Foto: Brill´s Content |
Una particularidad que distingue a la televisión de servicio alemana de los medios públicos de otros países es
su autonomía respecto del poder político. El Estado tiene la obligación de garantizar el cumplimiento del
régimen jurídico para la televisión pero no puede desarrollar él mismo el servicio de transmisiones por este medio.
Tal actividad sólo puede ser otorgada a la sociedad. El Estado no puede ser dueño de los medios ni incidir
directamente en su política editorial. Las llamadas "Landesmediennanstaalten", instituciones que representan a los gobiernos
de los estados federados (los Länder) son las que se encargan de otorgar las licencias para la explotación de los
medios y supervisar y controlar a las televisoras privadas.
Los canales públicos no sólo son independientes políticamente sino también en el plano administrativo.
Su sustento económico no depende ni del Estado ni del mercado. Tienen un sistema de financiamiento mixto: la
mayor parte de sus recursos proviene de las contribuciones del llamado canon (en un esquema similar al británico) y
en menor medida por ingresos obtenidos por la publicidad. La actividad publicitaria está muy acotada por la ley.
Los medios públicos tienen importantes restricciones para acceder a la publicidad, no todos los canales pueden
transmitir anuncios comerciales ni a cualquier hora, para ello hay horarios y días establecidos.
Los medios públicos en Alemania están constituidos por dos televisoras de transmisión nacional que son
ARD creado en 1950 y ZDF fundado en 1963. Las cadenas nacionales también transmiten junto con la televisión
francesa por el canal cultural franco-germano llamado Arte y junto con la televisión suiza y austriaca por el canal
cultural vía satélite: Sat 3. A las televisoras se suman dos radiodifusoras públicas: Deutshlandradio.
En su organización interna, las televisoras públicas cuentan con un Consejo de Radiotelevisión, integrado
por la representación de los distintos grupos sociales que integran la sociedad como son los sindicatos, la Iglesia,
los partidos políticos, los empresarios, las organizaciones juveniles y asociaciones deportivas y culturales,
profesionales de los medios y de las universidades entre
otros.12 Este Consejo tiene importantes atribuciones como participar
en las decisiones sobre los contenidos de la programación, en la planificación financiera y en los asuntos del
personal. El Parlamento determina qué grupos pueden enviar representantes al Consejo cuya composición plural
presupone que los miembros de las asociaciones políticas, económicas, civiles y culturales están obligados a representar a
la sociedad en su conjunto y no a intereses
determinados.13 Los canales también cuentan con un Consejo de
Administración que tiene funciones de dirección en cuanto al manejo financiero de las emisoras y un director general
el cual es elegido por el Consejo de Radiotelevisión.
Desde los años 50, la televisión pública alemana vivió sin la competencia de la televisión privada. Fue entre
1984 y 1985 que se introdujo la televisión comercial, la cual ha sido jurídicamente considerada como un
complemento en la oferta televisiva del
país.14 De acuerdo con Helmut Drück, "... desde el punto de vista jurídico, la
televisión pública y la televisión privada no son en Alemania dos realidades independientes la una de la otra, sino que
están en estrecha relación", conformando así lo que se le denomina sistema dual. En realidad la situación no ha sido
tan equilibrada pues los canales públicos si están obligados a cumplir el "servicio esencial" como lo ordena la
Constitución, mientras que a las televisoras privadas sólo se les exige que cumplan, de manera limitada, con las
funciones de servicio.15
La televisión pública en Francia. Difícil divorcio entre el poderpolítico y los medios
Desde sus inicios, la radiotelevisión en Francia se desarrolló como un monopolio dependiente política
y financieramente del gobierno. Durante años la radio y la televisión funcionaron en medio de una densa
burocracia gubernamental. Ha sido larga la historia de debates y enfrentamientos políticos que han llevado a
modificar constantemente el marco jurídico que orienta el funcionamiento de los medios de comunicación, su
organización y estructura. Cada cambio en el poder político ha generado modificaciones en la organización, estructura y
funciones de los medios.
En 1959 se emitió la ordenanza que otorgó a la radiotelevisión francesa (RTF) el estatuto de ente público
industrial y comercial. Con ello se buscaba disminuir la tutela del Estado y permitir mayor independencia política,
administrativa y financiera. Estos esfuerzos se vieron reflejados en nuevas leyes o cambios a las mismas. Así, por ejemplo,
una nueva ley emitida en 1974 logró la desconcentración del servicio público de radiotelevisión (RTF) y se crearon
siete organismos distintos que competían entre sí: tres dedicadas a los servicios: Télédiffusion de France (TDF),
dedicada al mantenimiento; el Instituto Nacional de lo Audiovisual (Institut National de l'Audiovisuel) para la
administración, la investigación y la capacitación del personal y una entidad encargada de la producción (Société Francaise
de Production). Se constituyeron también cuatro asociaciones nacionales para la programación conformadas
como sociedades anónimas: Télévision Francaise 1 (TF1), Antenne II, France-Régions 3 (FR3) y Radio
France.16 Pero a pesar de los cambios, los medios audiovisuales no lograron independizarse del todo del control político e ideológico del gobierno, el cual se mostraba temeroso de que al liberar la televisión se deformara el sentido de servicio en
los medios perdiendo el Estado su hegemonía en la promoción de la cultura.
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La presión por abrir la radio y la televisión a la explotación del sector privado, las críticas al funcionamiento
de la radiotelevisión pública y las diferencias entre los distintos grupos políticos sobre cuál debía ser el mejor
camino para el desarrollo de esta industria se fueron acrecentando.
Un ejemplo que ilustra estas disputas es el debate originado en el seno de la Asamblea Nacional y en el
Senado en 1981, en el gobierno de Francois Mitterrand, donde se expresaron dos posiciones distintas. Una fue la del
ministro y la mayoría parlamentaria, quienes se manifestaron por fortalecer la función de servicio público en los medios
como una forma de garantizar el pluralismo, pues consideraban que: "Frente a organismos privados, que
estarían preocupados únicamente por la rentabilidad y, por tanto, sometidos a los dictados de la audiencia,
nosotros preferimos la afirmación del servicio público, que es lo único que hace posible la incorporación libre y coherente
de las diversas corrientes de opinión y de la vida cultural del país, así como una información libre y
pluralista".17
Otra posición fue la del grupo Unión Democrática Francesa (UDF), el cual cuestionaba el monopolio y
control estatal y se inclinaba por la organización de "un mercado competitivo que incluya al sector público y
permita satisfacer la diversidad de
demandas".18
Como resultado de estas controversias se originaron cambios importantes en la estructura de la radio y
la televisión francesas. En 1982 se dio fin al monopolio estatal y se tomaron medidas para salvaguardar a los
medios públicos de las presiones del gobierno. En esa fecha, una nueva ley creó un organismo de autoridad
independiente del poder político: el Consejo Superior de lo Audiovisual encargado de vigilar, regular y sancionar tanto al
sector privado como al público. Por otro lado, esta ley permitió la liberalización de la industria, admitió la existencia
de radios comerciales a nivel local, financiadas por publicidad y la ampliación del sector privado de televisión. En
1986 en el gobierno de Jacques Chirac la televisión privada logró convertirse en el sector mayoritario al privatizarse
la televisora TF1, la cual fue la primera privatización de una televisora pública en Europa.
Durante todos estos años, la expansión de la televisión privada ha significado una fuerte competencia para
la televisión pública. Por un lado ha estado la competencia por la audiencia y, por el otro, la pelea por el
mercado publicitario. Si bien los medios públicos se financian principalmente por las contribuciones fiscales a través
del llamado canon, estos recursos cada vez son más insuficientes para sostener los gastos que la producción
genera por lo que han tenido que buscar otros ingresos como los de la publicidad.
Para algunos sectores de la sociedad francesa tal situación ha desvirtuado la función de servicio público a la
que están obligadas estas emisoras, pues con el propósito de atraer a la audiencia han seguido los patrones de
la programación de las televisoras privadas y con ello han marginado sus tareas de servicio. En el mejor de los
casos, algunas de éstas se han limitado a la difusión de la cultura, pero con esto sólo han cumplido con una de
sus funciones dejando de lado otros de sus objetivos: proporcionar información, educación y entretenimiento con
una programación de calidad y diversificada para todos los públicos garantizando siempre la pluralidad en sus
emisiones.
Recientemente el gobierno francés logró la aprobación de la Asamblea de su proyecto de ley para reformar
el sector audiovisual que busca fortalecer al sector público y definir el marco jurídico para el futuro desarrollo de
la televisión digital hertziana. En lo que se refiere a los medios públicos, uno de los cambios que esta ley establece
es la reagrupación de las cadenas públicas: France 2, France 3 y La Cinquième en un solo consorcio, así como
reducir el tiempo de publicidad de 12 a ocho minutos por hora de transmisión.
Un futuro incierto para la radiotelevisión pública en España
Desde su origen, la televisión española funcionó como un monopolio estatal. En 1956 se creó la entidad
pública denominada Radio Televisión Española (RTVE) institución con personalidad jurídica propia. En 1963 se
constituyó una sociedad estatal encargada sólo de la gestión del servicio público de la televisión: Televisión Española
(TVE). Entre 1976 y 1990, la televisión pública tuvo un importante desarrollo que acompañó el proceso
democrático español.
En el caso de España, la titularidad de la televisión concebida como servicio público la tiene el Estado. De
acuerdo con el marco jurídico que la sustenta, la gestión de los canales televisivos puede ser por medio de la
explotación directa del Estado, o por la concesión a particulares.
A mediados de los años 90, los medios públicos en España estaban constituidos por dos cadenas
nacionales: Televisión Española 1 (TVE 1) y Televisión Española 2 (TV 2) integradas a RTVE. Además ese consorcio difundía a
todo el país a través de dos canales vía satélite: Hispasat. También existen ocho canales regionales de televisión,
cinco pertenecientes a las comunidades autónomas.
Durante más de 30 años la televisión operó bajo el monopolio exclusivo del Estado. Fue hasta 1988 cuando
se dieron las bases legales para el desarrollo de la televisión comercial al aprobarse, el 14 de marzo de ese año, la
Ley de Televisión Privada que autorizó al gobierno a otorgar las primeras tres concesiones para su explotación
comercial. Sin embargo, no fue sino hasta 1990 cuando la televisión privada inició sus transmisiones encabezada por
Antena 3 TV y luego por Tele 5 y Canal Plus.
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Foto: El País Semanal |
A diferencia de otros países de Europa, en España no existe el canon para financiar a los medios públicos.
La televisión española ha sido financiada fundamentalmente con recursos públicos del presupuesto general del Estado, subordinada a las decisiones del gobierno en cuanto a los montos presupuestales. Durante casi una década, de
1983 a 1992, RTVE fue autofinanciable por los ingresos que generó de la venta de programas y por la transmisión
de publicidad. Sin embargo, el desarrollo de la televisión privada y la competencia que ésta ha generado en el
mercado ha ocasionado serios problemas a RTVE, la cual ha tenido que enfrentar fuertes crisis económicas y ha
acumulado una cuantiosa deuda, lo que ha llevado a las distintas fuerzas políticas y sociales a cuestionar su existencia.
Aunado a los problemas financieros está el costo social por la pérdida, cada vez mayor, de presencia y de credibilidad
social. Una gran polémica se ha desarrollado en los últimos tiempos sobre el incumplimiento de sus funciones
como televisión de servicio y la cada vez mayor comercialización de su programación. Al respecto, el investigador
español Bernardo Díaz Nosty explica: "En España se asume generalmente la existencia de una televisión degradada,
huérfana de un referente público, definido en términos de servicio cívico, o de aquellos instrumentos de cultura
democrática que permiten un desarrollo equilibrado del sector audiovisual, al menos de acuerdo con las líneas maestras
del audiovisual europeo".
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Pero los problemas que hoy enfrentan los canales públicos españoles parecen tener su origen en la falta
de definición jurídica de las funciones de servicio que debe desarrollar la comunicación pública, así como en la
prolongada monopolización estatal. En opinión de José Juan González Encinar: "Aunque pueda resultar inconcebible,
la ley no garantiza la independencia, sino que garantiza expresamente la dependencia de las televisiones
públicas respecto del gobierno (central, o de Comunidad Autónoma, o del municipio) o, lo que es lo mismo, el
control partidista de dichas
televisiones".
20
Un ejemplo significativo de la desvalorización de los objetivos de servicio en los canales públicos de la
televisión española se muestra en el desequilibrio de los contenidos de su programación, la cual, siguiendo los
parámetros de la televisión comercial, ha privilegiado el entretenimiento. Al parecer, la producción nacional ha
disminuido drásticamente y las emisoras se han dedicado más a la difusión de programas deportivos y de películas
estadounidenses.
En tales condiciones, el futuro de la televisión pública española es incierto. En el debate sobre este asunto
hay quienes consideran que no tiene caso que el Estado gaste en una televisión que en nada se distingue de la
comercial. Pero también se escuchan las voces de quienes aseguran que es necesario hacer un esfuerzo por rescatar a la
RTVE y reestructurarla con el fin de que sea una opción real de televisión pública.
* * *
RTVE buscará sanear finanzas vía publicidad
Reducir los gastos, aumentar los recursos financieros propios, reclamar mayores subvenciones públicas,
reducir a la mitad las 156 categorias laborales, implantar un nuevo modelo organizativo y recaudar mayor publicidad
se proponen los funcionarios de Radiotelevisión Española para reducir en un plazo de tres años el déficit de la
empresa y la deuda acumulada, la cual ronda los cuatro mil 800 millones de euros y que sólo este 2002 aumentará en
768 millones más.
RTVE se propone recaudar un tercio de la inversión publicitaria del sector. Los gestores de esta empresa
pública señalan que la cuota publicitaria debe ser acorde al
share de las dos cadenas (TVE-1 y la 2), que oscila entre
32 y 34%, en tanto la inversión publicitaria es de 29%. Televisión Española captó el año pasado 595 millones de
euros en materia publicitaria, y con la citada estrategia pretende recaudar 120 millones de euros más.
Tomado de El
País, 7 y 8 de febrero, 2002.
* * *
Retos para la comunicación pública en Europa
El recorrido que hemos hecho nos muestra que no existe un modelo único de televisión pública y que de una
o de otra manera los medios de servicio público se enfrentan hoy a la necesidad de hacer una revisión de sus
objetivos y sus funciones en relación con el papel que quieren y deben cumplir en el desarrollo social, político y cultural
de las sociedades actuales.
Varios son los problemas que enfrentan los sistemas de comunicación pública. Uno es la disyuntiva sobre
cómo incrementar sus recursos económicos y diversificar sus formas de financiamiento sin que signifique perder
autonomía frente al poder político ni, por otro lado, depender del mercado. Ese ha sido el caso de Francia y de España,
que han desarrollado una televisión pública centralizada política y culturalmente por el gobierno. De ahí la
necesidad que tienen para cambiar hacia una televisión descentralizada y de acceso plural. Una medida podría ser la
creación dentro de su estructura de órganos de gobierno independientes y representativos de los distintos sectores
sociales como en el caso de la BBC o de las televisoras alemanas.
Las instituciones que tradicionalmente se han financiado con el canon se han visto en la necesidad de
crear estrategias para acceder a otras fuentes de ingresos. Los recursos que obtienen por esa recaudación son cada
vez más insuficientes para financiar a una industria que evoluciona tecnológicamente de manera apresurada y
cuyos costos de producción y operación se elevan constantemente.
¿De dónde entonces obtener recursos para los medios que no persiguen fines de lucro y quieren distinguirse
de las emisoras comerciales?
Si como afirma el investigador español Enrique Bustamante "ninguna forma de financiamiento es
satisfactoria por lo cual es un tema de decisión política en cada
sociedad",21 habría que pensar que para que los medios
públicos sobrevivan y se renueven no basta con que el Estado y la sociedad quieran que sigan existiendo. Estos
medios necesitan recursos y flexibilidad para desarrollarse e incorporar las tecnologías que amplíen su presencia social.
De otra manera, estarán condenados a la marginalidad en esta era de modernización tecnológica y
globalización económica.
Por otro lado, la predilección que la audiencia ha mostrado por la televisión comercial ha estado relacionada
con el comportamiento de los medios de servicio público que en algunos casos es elitista y sectorizado y en otros
en extremo oficialista. Su escasa presencia social al menos en algunos casos y la preferente orientación de
los contenidos de su programación a intereses minoritarios ha sido cuestionada.
Al respecto, Valerio Fuenzalida señala: "Desde un punto de vista económico, la oferta cultural de estos
canales públicos elitarios es criticada como un subsidio estatal justamente a los sectores con mayor poder
adquisitivo".22
Por el contrario, las estaciones públicas que se dirigen a públicos masivos son criticadas por no ofrecer
una programación diferente a las estaciones comerciales.
En pocos años, afirma Fuenzalida: "La competencia no sólo será por audiencia sino, más grave aún, también
por surtirse de esos géneros de programas, concebidos como el aporte diferencial y marginal de las estaciones
públicas, y que ahora tienden a ser monopolizados por las estaciones segmentadas en el
cable".23
La función que cumplen o están dejando de cumplir las televisoras públicas para el desarrollo del debate en
el espacio público como manifestación de la democracia es en la actualidad motivo de reflexión en Europa.
Ahí donde existe una cultura más arraigada de la democracia y de la defensa de los derechos ciudadanos se
ha buscado fortalecer estas garantías ante la desprotección en la que podría caer la sociedad debido a la
preponderancia de las fuerzas del mercado. En palabras de Díaz Nosty, "la conversión de los monopolios públicos
nacionales en oligopolios privados supranacionales o globales" ha sido contrarrestada con la creación de instituciones
de cultura democrática para que no afecten las libertades públicas. Hay una defensa de las libertades públicas y de
los derechos ciudadanos a través de instituciones democráticas:
"La desregulación del audiovisual llevó a las democracias más establecidas de Europa, cuando carecían de
los instrumentos garantistas necesarios, a crear instituciones independientes, especializadas en la observación de
los comportamientos en el nuevo escenario, dotadas de mecanismos de intervención allí donde las
extralimitaciones de los intereses mercantiles pudiesen colisionar con el marco de las libertades
públicas".24 La creación de
los Consejos del Audiovisual en Europa con capacidad pública de intervención y sanción a partir del nacimiento de
las televisiones privadas o el surgimiento de formas de amparo a los derechos de los consumidores como en Francia
y Alemania son un claro ejemplo de
esto25.
Notas
1 Thomas Gibbons, "La televisión pública en el Reino Unido", en Juan González Encinar,
La televisión pública en la Unión
Europea, Madrid, McGraw Hill, 1996, p. 30.
2 Ibídem.
3 Ibídem, p. 31.
4 Existe el antecedente de que la BBC nació como una empresa privada en 1922 para proteger a la
industria radiofónica de Reino Unido de la competencia extranjera. Ver Gibbons,
op cit, p. 27.
5 Clara Izurieta, "La BBC como servicio público", en
Los medios públicos de comunicación en el marco
de la reforma del Estado en México, CRTyC de la Cámara de Diputados, México, 2000, p. 237.
6 En la Cédula Real se dice que es la reina en Consejo quien nombra a los miembros de la Junta de
Gobernadores, pero en la práctica es el primer ministro. Ver Gibbons,
op cit, p. 36.
7 Valerio Fuenzalida,
La televisión pública en América Latina. Reforma o
privatización, Chile, FCE, 2000, p. 70.
8 Pierre Albert y Andre-Jean Tudesq,
Historia de la radio y la
televisión, México, FCE, 1982, p. 101.
9 Frank Priess, "El régimen de derecho público de los medios en Alemania", en
Los medios públicos de comunicación en el marco de la reforma del
Estado, México, editado por la CRTyC de la Cámara de
Diputados, 2000, p. 399.
10 Wolfgang Hoffmann-Riem y Wolfgang Schulz, "La televisión pública en Alemania", en Juan González
Encinar, op cit, p. 61.
11 Ibídem, p. 65.
12 Manuel Piedrahíta,
El rapto de la televisión
pública, Madrid, Noesis, 1994, p. 67.
13 Hoffmann-Riem y Schulz,
op cit, p. 73.
14 Helmut Drück, "Alemania: La igualdad en la Constitución", en Josef Thesinng y Wilhelm Hofmeister,
Medios de comunicación, democracia y
poder, Argentina, Konrad Adenauer Stiftung y CIEDLA, 1995, p.151.
15 Hoffmann-Riem y Schulz ,
op cit, p. 71.
16 Pierre Albert y Andre-Jean Tudesq,
op cit, pp. 126 y 127.
17 Citado en Jean Morange,
ibídem, p. 131.
18 Ibídem.
19 Bernardo Díaz Nosty, "El estado de los medios", en
Informe anual de la comunicación
2000-2001, Madrid, Ediciones Zeta, 2001, p. 14.
20 Juan José González Encinar,
op cit, p. 190.
21 Citado en Fuenzalida,
op cit, p. 62.
22 Ibídem, p. 31.
23 Ibídem.
24 Bernardo Díaz Nosty,
op cit, p. 20.
25 Ibídem, p.17.
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Josef Thesing y Wilhelm Hofmeister,
Medios de comunicación, democracia y
poder, República Federal Alemana, Konrad Adenauer Siftung y CIEDLA, 1995, p. 469.
Patricia Ortega Ramírez es profesora en la Universidad Autónoma Metropolitana. Autora de Trabajadores de la radio y la televisión en México (UAM, 1998), es maestra en Ciencias de la Comunicación y cursa el doctorado en Ciencias Políticas y Sociales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.