Exposición de motivos
El artículo 97 de la Constitución atribuye al Gobierno funciones políticas y ejecutivas, un binomio que tiene
su reflejo en toda acción de gobierno y que se proyecta, también, sobre la relación comunicativa que en un
sistema democrático existe entre gobernantes y gobernados.
El Gobierno es, indudablemente, sujeto y objeto de información y valoración política; pero, en cuanto
responsable último de la Administración General del Estado y en razón, precisamente, de la función ejecutiva
que constitucionalmente se le encomienda, es emisor de una serie de mensajes dirigidos a los ciudadanos que se
engloban bajo la denominación genérica de campañas institucionales de publicidad y comunicación.
La dualidad entre la naturaleza política y ejecutiva de la acción gubernamental debe mantenerse en
esferas comunicativas separadas. La valoración, el juicio y la información de carácter político tienen sus propios cauces
y no deben mezclarse con la actividad comunicativa que, ordenada y orientada a la difusión de un mensaje
común, emprende la Administración para dar a conocer a los ciudadanos los servicios que presta y las actividades
que desarrolla. Debe ser un principio fundamental de la actividad comunicativa del Gobierno, a través de
campañas institucionales, desligar la opinión política de la información veraz y neutral sobre sus políticas públicas. La
publicidad y comunicación institucional deben estar al estricto servicio de las necesidades e intereses de los ciudadanos,
facilitar el ejercicio de sus derechos y promover el cumplimiento de sus deberes, y no deben perseguir objetivos
inadecuados al buen uso de los fondos públicos.
La eficacia en la acción comunicativa de los poderes públicos en la sociedad contemporánea requiere,
además, que aquellas soluciones que ya ha hecho suyas la sociedad de la información se habiliten como parte de los
recursos informativos de las administraciones públicas y se incorporen las técnicas que permiten difundir con
eficiencia mensajes de interés para los ciudadanos y los colectivos en que se integran. El propósito de la ley es que toda
la información llegue a todos los ciudadanos. Para ello, se ordena la utilización de medios, soportes formatos que,
por un lado, aseguren el acceso a la información de las personas con discapacidad y, por otro, atendiendo a
criterios objetivos, garanticen mejor la difusión de los mensajes.
La ley regula el contenido de los mensajes difundidos a través de campañas de publicidad y comunicación,
dispone garantías frente a aquellas que incumplan sus mandatos y establece mecanismos de planificación,
coordinación y control de la actividad de publicidad y comunicación institucional que desarrolla la Administración General
del Estado.
Asimismo, la ley tiene como objetivos prioritarios garantizar la utilidad pública, la profesionalización,
la transparencia y la lealtad institucional en el desarrollo de las campañas institucionales de publicidad y comunicación.
La utilidad pública como objetivo de estas campañas implica la erradicación de aquellas que tengan como
finalidad ensalzar la labor del Gobierno. Se garantiza así que las campañas sirvan a sus destinatarios legítimos, que son
los ciudadanos, y no a quien las promueve. Además, la ley otorga prioridad a este objetivo ampliando el número
de receptores potenciales, pues se garantizan la accesibilidad para personas con discapacidad y la pluralidad
lingüística de las campañas.
El segundo objetivo pasa por profesionalizar la planificación, ejecución y evaluación de las campañas, para
asegurar el máximo aprovechamiento de los recursos públicos.
Con el tercer objetivo se fortalece la transparencia de las campañas, mediante la habilitación de fórmulas que den a conocer todas las actividades de publicidad y comunicación que prevea desarrollar la
Administración General del Estado, incluidas las de las entidades que le están adscritas.
Finalmente, el cuarto objetivo implica velar por la lealtad institucional; con este fin, se prohíben las
campañas destinadas a denostar la actividad de otras Administraciones en el uso legítimo de sus competencias.
Teniendo en cuenta la duración en que se desarrollan habitualmente las campañas institucionales de publicidad
y comunicación, la eficacia de la garantía de los intereses y derechos de los ciudadanos precisa de un sistema ágil
de control. Con este fin se articula un procedimiento administrativo de carácter especial y sumario que permite a los ciudadanos solicitar la cesación o la rectificación de la actividad contraria a las prohibiciones dispuestas por la
ley. Se atribuye a una Comisión de Publicidad y Comunicación Institucional, adscrita al Ministerio de la Presidencia,
la competencia para conocer de este tipo de solicitudes.
La realización de las campañas institucionales de publicidad y comunicación debe responder a los principios
de eficacia, transparencia, austeridad y eficiencia, para lo cual se crean fórmulas orgánicas y de actuación
administrativa que aseguren la coordinación entre los distintos departamentos ministeriales. Se ordena, en fin, la elaboración de
un informe anual en el que se incluirán todas las campañas contratadas por la Administración General del Estado y
la relación de los adjudicatarios de los contratos celebrados, que será remitido a las Cortes Generales.
CAPÍTULO I
Disposiciones generales
Artículo 1. Objeto y ámbito de la ley.
1. Esta ley establece el régimen jurídico de las campañas institucionales de publicidad y
comunicación promovidas o contratadas por los poderes públicos integrantes de la Administración General del Estado.
2. Se regirán también por esta ley las campañas institucionales de publicidad y comunicación que lleven
a cabo las entidades integrantes del sector público estatal, enumeradas en los párrafos b) a h) del artículo 2.1 de
la Ley 47/2003, de 26 de noviembre, General Presupuestaria.
3. Esta ley no será de aplicación a las campañas de carácter industrial, comercial o mercantil que
desarrollen los sujetos enumerados en los apartados anteriores en el cumplimiento de los objetivos de su actividad.
4. Quedan excluidos de la aplicación de esta ley todas las disposiciones normativas, resoluciones y
actos administrativos o judiciales y demás información sobre las actuaciones públicas que deban publicarse o
difundirse por mandato legal.