El olvido en los tiempos del rating
Francisco Ortiz Pardo
Salió a cuadro en el "Canal de las Estrellas". Y sobre su espalda cargó, durante 80 minutos, el luminoso y
pesado emblema de Televisa.
La noche del sábado 10 de marzo, "el amable teleauditorio" pudo ver al periodista Julio Scherer García,
sentado frente al subcomandante Marcos, en la pantalla de la misma televisora que sirvió de brazo informativo al
echeverrismo para expulsarlo del diario Excélsior
y justo en la sintonía de aquel "emporio de la comunicación" al cual en las
páginas de Proceso semanario que Scherer fundó hace más de 24 años con los periodistas que salieron con él de
Excélsior se acusaba de haber sido "beneficiario, cómplice y adulador del gobierno salinista": el mismo poder frente al
que estalló la guerra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Al aceptar realizar una entrevista exclusiva para Televisa, que fue transmitida con el patrocinio de las tiendas
Viana y las empresas del magnate Carlos Slim, el veterano
periodista
pareció olvidar toda una historia de
desavenencias entre
Proceso y Televisa, a partir de la alianza histórica que se dio entre los gobiernos priistas y la televisora
para abortar el derecho constitucional a la información. Como si no recordara los reclamos que él mismo hizo a
otros, el poeta Octavio Paz entre ellos, que decidieron aparecer en la misma pantalla. Ni las multiplicadas
denuncias impresas en las páginas de
Proceso,
aquellos lamparazos en los oscuros caminos de la familia Azcárraga,
los "patrones del Chavo del Ocho y de la Chilindrina": de las prácticas desleales y monopólicas de la televisora, de
los beneficios que le otorgaba el régimen priista, del maltrato a sus empleados, a los que despedía o vetaba; de
la manipulación informativa que ejercía, de su doble moral, de su silencio ante fraudes electorales y de su
responsabilidad histórica en la perduración del sistema autoritario...
Pero allí están los testimonios, en las hemerotecas; algunos escritos incluso por los actuales directivos de
Proceso, de cuya empresa editora, CISA, Scherer es todavía presidente del consejo de administración. En el legajo hay
textos, por ejemplo, de Rafael Rodríguez Castañeda, director del semanario:
"En afanes de expansión que parecen no tener más límites que los que ellos mismos se fijen, los magnates
del grupo Televisa echan mano de todos los recursos: dejan de cumplir convenios, incurren en anomalías
administrativas y técnicas, impugnan tarifas, incursionan en la clandestinidad y pretenden, inclusive, violar acuerdos
internacionales firmados por México. Para todo ello Televisa cuenta con un aliado sin par: el gobierno federal, que de una
administración a otra mantiene apoyo irrestricto y manga ancha para que el monopolio de la televisión comercial lo
sea cada vez más en el uso, a su arbitrio, del espacio aéreo nacional"
(Proceso, 27 de agosto, 1984).
También de Pedro José Alisedo, actual subdirector editorial:
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Foto: Tania Humarán/ Notimex |
"Dueña y señora del tiempo en sus cuatro canales, Televisa comenzó a colocar en el mercado una serie
de productos, espectáculos y negocios a los que apoyó con campañas de publicidad tan intensas que ninguna
otra empresa puede pagar por resultar superiores a sus recursos económicos. De acuerdo a una investigación
realizada por
Proceso, todo indica que Televisa no factura ni cobra la publicidad con la que apoya sus propios negocios;
por el contrario, ofrece a sus subsidiarias esta ayuda esencial en forma supuestamente generosa. Sin embargo,
alguien paga esos anuncios: el televidente, que tiene que soportar más publicidad en las pantallas; la Secretaría de
Hacienda, que no cobra impuestos sobre los 'spots' transmitidos, y la competencia, arrojada del mercado mediante
sistemas ventajosos y poco dignos" (30 de junio, 1980).
Eran de alto calibre los
balazos de Proceso:
La historia de Televisa: El aplauso sumiso al gobierno en turno.
El circo para el pueblo, el pan para Azcárraga.
Televisa, desde libros hasta cerdos, pasando por el cine.
Televisa, explícitamente del PRI y para el PRI, intocada por Gobernación.
La primera incursión de Scherer en la pantalla chica marca apenas el inicio de una estrecha relación de
colaboración entre Televisa y
Proceso, según el proyecto que Rodríguez Castañeda anunció a los reporteros del
semanario desde noviembre pasado. Para el directivo, la nueva relación con la televisora es un "signo de apertura",
según definió en un inusual editorial en la edición de
Proceso del pasado 11 de marzo, donde se publicó la
transcripción de la "insólita" entrevista televisiva Scherer-Marcos.
Una definición diferente a la que en mayo de 1983 escribió en la misma revista el jesuita Enrique Maza
primo de Scherer García y actual tesorero del consejo de administración de CISA, respecto de un convenio cultural
entre Televisa y la UNAM:
"El convenio entre UNAM y Televisa adquiere fuerza como esquirolaje. No se da en abstracto, sino en el
contexto de una miseria que se relaciona con la muerte, que es la medida de la inmoralidad socioeconómica y que está al
nivel de la vida y del ser. Es parte de una transferencia paulatina del poder a los grupos económicos. No es una
entrega de la UNAM en manos ingenuas sino a fuerzas que someten, enajenan y modelan a nuestra sociedad bajo
intereses comerciales y económicos bien definidos. Con esto se confunden los objetivos culturales y educativos de la
UNAM con los intereses económicos e ideológicos de una empresa comercial, so pretexto de hacer buena televisión. Y
de difundir la cultura."
Enemigos íntimos
Aunque los desencuentros entre Scherer García y Televisa tienen su origen en las postrimerías de los 60,
su relación se tornó desastrosa después de que la televisora se convirtió en cómplice del gobierno cuando el
presidente Luis Echeverría operó la expulsión de Scherer de la dirección de
Excélsior, el 8 de julio de 1976
.
El papel desempeñado
por la televisora quedó asentado en
Los periodistas, de Vicente Leñero (Joaquín Mortiz, 1977): "Durante casi
todas las noches de junio y principios de julio de 1976 (Jacobo) Zabludovsky dedicó noticias y comentarios al caso
Excélsior que los reporteros Reveles, Andrade y Vizcaíno refutaban desde el diario con sus informaciones...".
Resultado del golpe contra Excélsior
fue el nacimiento de Proceso. La revista se estrenó con un texto, sin
autor, bajo el título "De
Excélsior a Proceso: Lucha por la voz pública". Como parte de la historia se escribió: "En ese
mismo año (1969), el monopolio de la televisión comercial inició una larga campaña contra
Excélsior, que tendría su culminación en el primer semestre de 1976, en que le dedicó espacio que, medido con los criterios mercantiles
de la propia televisión, alcanza un valor de muchos millones de pesos".
A principios de octubre de 1998, Scherer García reunió a los periodistas de
Proceso en el edificio administrativo de la empresa. Estaba indignado de que en una entrevista reciente con
La Jornada, Zabludovsky acusara de la manipulación televisiva sobre la matanza del 2 de octubre de 1968 al noticiero que el
Excélsior de Scherer tenía
por aquellos tiempos en el Canal 2. Scherer regañó delante de todos a Rafael Rodríguez Castañeda y a Carlos
Marín, directivos editoriales que él mismo nombró, por omitir en la edición del 30 aniversario de la masacre de
Tlatelolco el dato de que su Excélsior
sí informó con veracidad sobre esos hechos sangrientos, tanto en la televisión como
en el propio periódico, lo que causó la furia del presidente Gustavo Díaz Ordaz.
Días después, este reportero escribió en
Proceso, basado en los testimonios de Antonio Ortiz
Mena, los pormenores de la desaparición del
Noticiero Excélsior y del inicio de la "era Zabludovsky" y del informativo
24 Horas:
"Tras los hechos sangrientos de 1968, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz decidió la supresión del
noticiero televisivo del periódico
Excélsior, para lo cual instó a los directivos de Telesistema Mexicano hoy Televisa a
formar su propio sistema informativo.
"Contrariamente a lo afirmado por Jacobo Zabludovsky, no fue Emilio Azcárraga Milmo quien tuvo la
iniciativa para crear esa 'organización noticiosa' de su propia empresa. Fue en la última noche de ese mismo año en
Acapulco cuando Antonio Ortiz Mena, entonces secretario de Hacienda, planteó esa ocurrencia a su 'muy buen amigo', el
ex presidente Miguel Alemán Valdés, copropietario de la televisora."
Singular era el desprecio público de Scherer García hacia Zabludovsky, figura emblemática de Televisa a lo
largo de 30 años. "El periodista Zabludovsky me hace falta como punto de referencia", escribió en su libro
Estos años (Océano, 1995). "Vive la vida que desprecio".
El anuncio incómodo
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Foto: Aarón Sánchez |
A mediados de noviembre del año pasado, el director de
Proceso, Rafael Rodríguez Castañeda, convocó
a reporteros y editores en la sala de redacción de esa revista para anunciarles dos nuevos proyectos: uno con
Emilio Azcárraga Jean, de Televisa, y otro con Carlos Slim, de Carso. El primero consistiría en la coproducción de
programas informativos para su transmisión en Televisa. El segundo pretendería una incursión en la Internet, a través
de
Proceso.com, cuya mayor parte de las acciones como empresa nueva estaría en manos de Slim, según reconoció
el directivo.
Algunos reporteros se inconformaron por esos acuerdos con los magnates de la comunicación, tomados a
sus espaldas a pesar de que por su origen como está escrito en una carta del Consejo de Administración de CISA
de 1994 Proceso es de todos los que laboran en
Proceso. Elías Chávez, reportero fundador de la revista, pidió a
Rodríguez Castañeda, delante de sus compañeros, su liquidación, que fue concedida tres meses después. Chávez
había alegado que la alianza con Televisa y Carso traicionaba el "espíritu y la historia" de la revista.
En un reportaje de
Proceso, publicado el 26 de junio de 1996, se dijo:
"Los dos hombres más ricos de México y América Latina, Carlos Slim Helú y Emilio Azcárraga Milmo, que
son también los dos empresarios más cercanos al gobierno lograron, finalmente, aliarse. En el último día de la
administración salinista, con la que establecieron un juego de favores mutuos Telmex fue privatizada a favor de
Slim; Azcárraga recibió decenas de concesiones de televisión; el gobierno obtuvo de ellos apoyos financieros para
el partido oficial y propaganda para éste y para la gestión gubernamental anunciaron una operación mediante la
cual Telmex, a través de su subsidiaria Sercotel, compraría, por 211 millones de dólares, el 49% de las acciones
de Cablevisión, subsidiaria de Televisa."
Durante la transmisión de la entrevista de Scherer y en su repetición el lunes 12, por el mismo canal fue
notorio el patrocinio de empresas de Carlos Slim, como Telmex. En 1996, Rodríguez Castañeda escribió un libro,
Operación Telmex, donde denunciaba las ilegalidades cometidas en la transferencia de Teléfonos de México de manos
del Estado a las de Slim, durante el gobierno de Carlos Salinas. Al magnate de ascendencia libanesa se le llamaba
en las páginas de Proceso "el empresario del salinismo".
Cabezas descabezadas
Por más de 20 años, decenas de titulares en cientos de páginas registraron en
Proceso el interés de Scherer por los asuntos críticos sobre Televisa. Estas son algunas de esas hoy letras muertas, sin contar las aparecidas en
la sección de opinión:
Televisa, desde libros hasta cerdos, pasando por el cine: El gran negocio de la comunicación, arma al servicio
de cuatro familias (30 de junio de 1980). Sexenio a sexenio, le arranca poder al
gobierno: Además de las empresas oficiales, Televisa va tras las centrales
obreras (2 de julio de 1984). La empresa de Azcárraga asume de pronto
valores como moral pública, transparencia, competencia sana...: En su afán de exhibir a Salinas Pliego, Ricardo Rocha
olvidó que Televisa fue beneficiaria, cómplice y aduladora del gobierno
salinista (15 de julio de 1996). Red nacional
de ganancias: Televisión rural, del Estado, al servicio de Televisa
(16 de julio de 1979). Televisa, explícitamente del
PRI y para el PRI, intocada por Gobernación: Zabludovsky pone a "24 horas" al servicio de la "promoción acelerada"
de la imagen de Zedillo (4 de julio de 1994).
La hermandad del Estado y Televisa se estrecha: México abre su
espacio a los satélites, sin cuidar su soberanía
(26 de julio de 1982). Al defenderse, Televisa confiesa ser, además de
manipuladora, monopolista (sobre la iniciativa de reglamentación del Derecho a la Información, 14 de abril de
1980). La campaña de calumnias de Televisa contra los
jesuitas (21 de abril de 1997).
Otros titulares:
El circo, para el pueblo, el pan para Azcárraga: Convierte Televisa los interiores del Estadio Azteca en un
"dancing" descomunal (22 de febrero de
1993). La Revolución se asocia con sus adversarios: El gobierno pone en manos
de Televisa a 15 millones de personas
más (13 de octubre de 1980). Para alimentar una audiencia creada por
ellos mismos, Televisa y TV Azteca incitan a la violencia y nutren el miedo
colectivo (3 de noviembre de 1997). Sin
pagar por ello Televisa, con el despliegue de fuerza, se adueña del Cervantino
(24 de mayo de 1982). Ninguneo a TV y radio estatales: La imagen presidencial, en manos de
Televisa (22 de mayo de 1978). Sus objetivos: Entretener y
lograr utilidades: Televisa en el cine, por invitación
presidencial (5 de mayo de 1980). Alemán, de regreso a Televisa,
al frente de un compacto grupo de jóvenes priistas
(17 de marzo de 1997). Televisa se erige en censor de la
UNAM y las autoridades de ésta callan (1 de noviembre de 1982).
Más:
Azcárraga a pantalla: Dice que como rico también llora y se erige en paladín de "los
jodidos" (15 de febrero de 1993). A la defensa social en la Cámara, Televisa opone el
engaño: Reducción de anuncios de alcohol, para
evitar que los prohíban (19 de enero de 1981).
Televisa se proclama defensora de las libertades, pero no de
usarlas (18 de octubre de 1982). En el testamento, partes iguales a Paula Cussi, Adriana Abascal, las hermanas
Azcárraga Surmont y los hermanos Azcárraga Jean: Disputa familiar por el legado de "El Tigre": Un emporio de 1,600
millones de dólares en disputa (21 de julio de 1997).
Televisa, el instrumento y el beneficiario: El país costea los gastos para que lo manipulen (19 de mayo de 1980). La historia de Televisa: el aplauso sumiso al gobierno en turno: El
emporio construido por Emilio Azcárraga en México sí tuvo reveses... en el
extranjero (21 de abril de 1997). Televisa
presiona y, con López Dóriga como enclave, gana terreno en el 13
(19 de agosto de 1981)...
De un texto publicado el 16 de junio de 1980:
"Hacer 'el mundo del Grande', con su 'imagen bonita', para 'nuestra gente', tiene su precio en Televisa:
censura, menosprecio por el artista, despotismo y fidelidad a la programación norteamericana, cuyo fin último no es
el público, sino el dinero."
Y de otro, del 21 de julio de 1997, firmado por Pascal Beltrán del Río, actual "subdirector de información",
de acuerdo con el directorio de la revista y del rol de créditos de salida de la entrevista televisiva de Scherer:
"Ante su auditorio mexicano, Televisa ha proyectado tradicionalmente una visión optimista sobre el futuro
del país aun cuando las cosas han pintado muy mal y ha apoyado incondicionalmente al gobierno. Sin
embargo, cuando habla a la comunidad financiera estadounidense, Televisa parece haber desertado del régimen priista
en el que la enlistó, sin tapujos, el fallecido Emilio Azcárraga Milmo y da la impresión de haberse convertido, de
pronto, en el partido de los pesimistas."
Pone la portada de
Proceso del 4 de julio de 1977, debajo de la foto de un cinescopio donde aparece el
emblema de la Universidad Nacional: Por mi raza hablará la
Televisión.
Aunque usted... no lo vea
Previo al debut de Scherer en televisión, durante todo ese sábado 10 de marzo, la televisora presentó
promocionales del encuentro entre el periodista y el guerrillero con el distintivo de "Noticieros Televisa".
De Joaquín López-Dóriga, ahora principal conductor de "Noticieros Televisa", Rafael Rodríguez Castañeda
escribió, en su libro Prensa vendida (Grijalbo, 1993): "Un reciente Premio Nacional de Periodismo, Joaquín
López-Dóriga, terminó de mala manera su paso por Canal 13. Conductor del programa noticioso
Siete Días, fue cesado por el director Pedro Ferriz Santa Cruz, en medio de acusaciones por dispendio y aprovechamiento financiero personal
de sus programas de comentario. Director de noticias de Canal 13, López-Dóriga aprovechaba su conocida
relación amistosa con el presidente López Portillo para manejar en forma autónoma, a su capricho, el área a su cargo".
La noche del domingo 11 de marzo, López-Dóriga presentó en "el Canal de las Estrellas" un programa
especial sobre la visita de los zapatistas a la ciudad de México, donde incluyó fragmentos de la entrevista, que fue
coproducida con Proceso, aunque en la primera transmisión no se incluyó el logotipo de la revista. Sin mencionar a
Proceso, López-Dóriga sólo dijo que se trataba de un encuentro de Scherer y Marcos; "aquí, en Televisa"