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documento
abril 2001

Francisco Ortiz Pardo  Proceso en Televisa


 El olvido en los tiempos del rating

 Francisco Ortiz Pardo


Salió a cuadro en el "Canal de las Estrellas". Y sobre su espalda cargó, durante 80 minutos, el luminoso y pesado emblema de Televisa.

La noche del sábado 10 de marzo, "el amable teleauditorio" pudo ver al periodista Julio Scherer García, sentado frente al subcomandante Marcos, en la pantalla de la misma televisora que sirvió de brazo informativo al echeverrismo para expulsarlo del diario Excélsior y justo en la sintonía de aquel "emporio de la comunicación" al cual en las páginas de Proceso ­semanario que Scherer fundó hace más de 24 años con los periodistas que salieron con él de Excélsior­ se acusaba de haber sido "beneficiario, cómplice y adulador del gobierno salinista": el mismo poder frente al que estalló la guerra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Al aceptar realizar una entrevista exclusiva para Televisa, que fue transmitida con el patrocinio de las tiendas Viana y las empresas del magnate Carlos Slim, el veterano periodista pareció olvidar toda una historia de desavenencias entre Proceso y Televisa, a partir de la alianza histórica que se dio entre los gobiernos priistas y la televisora para abortar el derecho constitucional a la información. Como si no recordara los reclamos que él mismo hizo a otros, el poeta Octavio Paz entre ellos, que decidieron aparecer en la misma pantalla. Ni las multiplicadas denuncias impresas en las páginas de Proceso, aquellos lamparazos en los oscuros caminos de la familia Azcárraga, los "patrones del Chavo del Ocho y de la Chilindrina": de las prácticas desleales y monopólicas de la televisora, de los beneficios que le otorgaba el régimen priista, del maltrato a sus empleados, a los que despedía o vetaba; de la manipulación informativa que ejercía, de su doble moral, de su silencio ante fraudes electorales y de su responsabilidad histórica en la perduración del sistema autoritario...

Pero allí están los testimonios, en las hemerotecas; algunos escritos incluso por los actuales directivos de Proceso, de cuya empresa editora, CISA, Scherer es todavía presidente del consejo de administración. En el legajo hay textos, por ejemplo, de Rafael Rodríguez Castañeda, director del semanario:

"En afanes de expansión que parecen no tener más límites que los que ellos mismos se fijen, los magnates del grupo Televisa echan mano de todos los recursos: dejan de cumplir convenios, incurren en anomalías administrativas y técnicas, impugnan tarifas, incursionan en la clandestinidad y pretenden, inclusive, violar acuerdos internacionales firmados por México. Para todo ello Televisa cuenta con un aliado sin par: el gobierno federal, que de una administración a otra mantiene apoyo irrestricto y manga ancha para que el monopolio de la televisión comercial lo sea cada vez más en el uso, a su arbitrio, del espacio aéreo nacional" (Proceso, 27 de agosto, 1984).

También de Pedro José Alisedo, actual subdirector editorial:

Foto: Tania Humarán/
Notimex
"Dueña y señora del tiempo en sus cuatro canales, Televisa comenzó a colocar en el mercado una serie de productos, espectáculos y negocios a los que apoyó con campañas de publicidad tan intensas que ninguna otra empresa puede pagar por resultar superiores a sus recursos económicos. De acuerdo a una investigación realizada por Proceso, todo indica que Televisa no factura ni cobra la publicidad con la que apoya sus propios negocios; por el contrario, ofrece a sus subsidiarias esta ayuda esencial en forma supuestamente generosa. Sin embargo, alguien paga esos anuncios: el televidente, que tiene que soportar más publicidad en las pantallas; la Secretaría de Hacienda, que no cobra impuestos sobre los 'spots' transmitidos, y la competencia, arrojada del mercado mediante sistemas ventajosos y poco dignos" (30 de junio, 1980).

Eran de alto calibre los balazos de Proceso:

La historia de Televisa: El aplauso sumiso al gobierno en turno.

El circo para el pueblo, el pan para Azcárraga.

Televisa, desde libros hasta cerdos, pasando por el cine.

Televisa, explícitamente del PRI y para el PRI, intocada por Gobernación.

La primera incursión de Scherer en la pantalla chica marca apenas el inicio de una estrecha relación de colaboración entre Televisa y Proceso, según el proyecto que Rodríguez Castañeda anunció a los reporteros del semanario desde noviembre pasado. Para el directivo, la nueva relación con la televisora es un "signo de apertura", según definió en un inusual editorial en la edición de Proceso del pasado 11 de marzo, donde se publicó la transcripción de la "insólita" entrevista televisiva Scherer-Marcos.

Una definición diferente a la que en mayo de 1983 escribió en la misma revista el jesuita Enrique Maza ­primo de Scherer García y actual tesorero del consejo de administración de CISA­, respecto de un convenio cultural entre Televisa y la UNAM:

"El convenio entre UNAM y Televisa adquiere fuerza como esquirolaje. No se da en abstracto, sino en el contexto de una miseria que se relaciona con la muerte, que es la medida de la inmoralidad socioeconómica y que está al nivel de la vida y del ser. Es parte de una transferencia paulatina del poder a los grupos económicos. No es una entrega de la UNAM en manos ingenuas sino a fuerzas que someten, enajenan y modelan a nuestra sociedad bajo intereses comerciales y económicos bien definidos. Con esto se confunden los objetivos culturales y educativos de la UNAM con los intereses económicos e ideológicos de una empresa comercial, so pretexto de hacer buena televisión. Y de difundir la cultura."

Enemigos íntimos

Aunque los desencuentros entre Scherer García y Televisa tienen su origen en las postrimerías de los 60, su relación se tornó desastrosa después de que la televisora se convirtió en cómplice del gobierno cuando el presidente Luis Echeverría operó la expulsión de Scherer de la dirección de Excélsior, el 8 de julio de 1976. El papel desempeñado por la televisora quedó asentado en Los periodistas, de Vicente Leñero (Joaquín Mortiz, 1977): "Durante casi todas las noches de junio y principios de julio de 1976 (Jacobo) Zabludovsky dedicó noticias y comentarios al caso Excélsior que los reporteros Reveles, Andrade y Vizcaíno refutaban desde el diario con sus informaciones...".

Resultado del golpe contra Excélsior fue el nacimiento de Proceso. La revista se estrenó con un texto, sin autor, bajo el título "De Excélsior a Proceso: Lucha por la voz pública". Como parte de la historia se escribió: "En ese mismo año (1969), el monopolio de la televisión comercial inició una larga campaña contra Excélsior, que tendría su culminación en el primer semestre de 1976, en que le dedicó espacio que, medido con los criterios mercantiles de la propia televisión, alcanza un valor de muchos millones de pesos".

A principios de octubre de 1998, Scherer García reunió a los periodistas de Proceso en el edificio administrativo de la empresa. Estaba indignado de que en una entrevista reciente con La Jornada, Zabludovsky acusara de la manipulación televisiva sobre la matanza del 2 de octubre de 1968 al noticiero que el Excélsior de Scherer tenía por aquellos tiempos en el Canal 2. Scherer regañó delante de todos a Rafael Rodríguez Castañeda y a Carlos Marín, directivos editoriales que él mismo nombró, por omitir en la edición del 30 aniversario de la masacre de Tlatelolco el dato de que su Excélsior sí informó con veracidad sobre esos hechos sangrientos, tanto en la televisión como en el propio periódico, lo que causó la furia del presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Días después, este reportero escribió en Proceso, basado en los testimonios de Antonio Ortiz Mena, los pormenores de la desaparición del Noticiero Excélsior y del inicio de la "era Zabludovsky" y del informativo 24 Horas:

"Tras los hechos sangrientos de 1968, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz decidió la supresión del noticiero televisivo del periódico Excélsior, para lo cual instó a los directivos de Telesistema Mexicano ­hoy Televisa­ a formar su propio sistema informativo.

"Contrariamente a lo afirmado por Jacobo Zabludovsky, no fue Emilio Azcárraga Milmo quien tuvo la iniciativa para crear esa 'organización noticiosa' de su propia empresa. Fue en la última noche de ese mismo año en Acapulco cuando Antonio Ortiz Mena, entonces secretario de Hacienda, planteó esa ocurrencia a su 'muy buen amigo', el ex presidente Miguel Alemán Valdés, copropietario de la televisora."

Singular era el desprecio público de Scherer García hacia Zabludovsky, figura emblemática de Televisa a lo largo de 30 años. "El periodista Zabludovsky me hace falta como punto de referencia", escribió en su libro Estos años (Océano, 1995). "Vive la vida que desprecio".

El anuncio incómodo

Foto: Aarón
Sánchez
A mediados de noviembre del año pasado, el director de Proceso, Rafael Rodríguez Castañeda, convocó a reporteros y editores en la sala de redacción de esa revista para anunciarles dos nuevos proyectos: uno con Emilio Azcárraga Jean, de Televisa, y otro con Carlos Slim, de Carso. El primero consistiría en la coproducción de programas informativos para su transmisión en Televisa. El segundo pretendería una incursión en la Internet, a través de Proceso.com, cuya mayor parte de las acciones como empresa nueva estaría en manos de Slim, según reconoció el directivo.

Algunos reporteros se inconformaron por esos acuerdos con los magnates de la comunicación, tomados a sus espaldas a pesar de que por su origen ­como está escrito en una carta del Consejo de Administración de CISA de 1994­ Proceso es de todos los que laboran en Proceso. Elías Chávez, reportero fundador de la revista, pidió a Rodríguez Castañeda, delante de sus compañeros, su liquidación, que fue concedida tres meses después. Chávez había alegado que la alianza con Televisa y Carso traicionaba el "espíritu y la historia" de la revista.

En un reportaje de Proceso, publicado el 26 de junio de 1996, se dijo:

"Los dos hombres más ricos de México y América Latina, Carlos Slim Helú y Emilio Azcárraga Milmo, que son también los dos empresarios más cercanos al gobierno lograron, finalmente, aliarse. En el último día de la administración salinista, con la que establecieron un juego de favores mutuos ­Telmex fue privatizada a favor de Slim; Azcárraga recibió decenas de concesiones de televisión; el gobierno obtuvo de ellos apoyos financieros para el partido oficial y propaganda para éste y para la gestión gubernamental­ anunciaron una operación mediante la cual Telmex, a través de su subsidiaria Sercotel, compraría, por 211 millones de dólares, el 49% de las acciones de Cablevisión, subsidiaria de Televisa."

Durante la transmisión de la entrevista de Scherer ­y en su repetición el lunes 12, por el mismo canal­ fue notorio el patrocinio de empresas de Carlos Slim, como Telmex. En 1996, Rodríguez Castañeda escribió un libro, Operación Telmex, donde denunciaba las ilegalidades cometidas en la transferencia de Teléfonos de México de manos del Estado a las de Slim, durante el gobierno de Carlos Salinas. Al magnate de ascendencia libanesa se le llamaba en las páginas de Proceso "el empresario del salinismo".

Cabezas descabezadas

Por más de 20 años, decenas de titulares en cientos de páginas registraron en Proceso el interés de Scherer por los asuntos críticos sobre Televisa. Estas son algunas de esas hoy letras muertas, sin contar las aparecidas en la sección de opinión:

Televisa, desde libros hasta cerdos, pasando por el cine: El gran negocio de la comunicación, arma al servicio de cuatro familias (30 de junio de 1980). Sexenio a sexenio, le arranca poder al gobierno: Además de las empresas oficiales, Televisa va tras las centrales obreras (2 de julio de 1984). La empresa de Azcárraga asume de pronto valores como moral pública, transparencia, competencia sana...: En su afán de exhibir a Salinas Pliego, Ricardo Rocha olvidó que Televisa fue beneficiaria, cómplice y aduladora del gobierno salinista (15 de julio de 1996). Red nacional de ganancias: Televisión rural, del Estado, al servicio de Televisa (16 de julio de 1979). Televisa, explícitamente del PRI y para el PRI, intocada por Gobernación: Zabludovsky pone a "24 horas" al servicio de la "promoción acelerada" de la imagen de Zedillo (4 de julio de 1994). La hermandad del Estado y Televisa se estrecha: México abre su espacio a los satélites, sin cuidar su soberanía (26 de julio de 1982). Al defenderse, Televisa confiesa ser, además de manipuladora, monopolista (sobre la iniciativa de reglamentación del Derecho a la Información, 14 de abril de 1980). La campaña de calumnias de Televisa contra los jesuitas (21 de abril de 1997).

Otros titulares:

El circo, para el pueblo, el pan para Azcárraga: Convierte Televisa los interiores del Estadio Azteca en un "dancing" descomunal (22 de febrero de 1993). La Revolución se asocia con sus adversarios: El gobierno pone en manos de Televisa a 15 millones de personas más (13 de octubre de 1980). Para alimentar una audiencia creada por ellos mismos, Televisa y TV Azteca incitan a la violencia y nutren el miedo colectivo (3 de noviembre de 1997). Sin pagar por ello Televisa, con el despliegue de fuerza, se adueña del Cervantino (24 de mayo de 1982). Ninguneo a TV y radio estatales: La imagen presidencial, en manos de Televisa (22 de mayo de 1978). Sus objetivos: Entretener y lograr utilidades: Televisa en el cine, por invitación presidencial (5 de mayo de 1980). Alemán, de regreso a Televisa, al frente de un compacto grupo de jóvenes priistas (17 de marzo de 1997). Televisa se erige en censor de la UNAM y las autoridades de ésta callan (1 de noviembre de 1982).

Más:

Azcárraga a pantalla: Dice que como rico también llora y se erige en paladín de "los jodidos" (15 de febrero de 1993). A la defensa social en la Cámara, Televisa opone el engaño: Reducción de anuncios de alcohol, para evitar que los prohíban (19 de enero de 1981). Televisa se proclama defensora de las libertades, pero no de usarlas (18 de octubre de 1982). En el testamento, partes iguales a Paula Cussi, Adriana Abascal, las hermanas Azcárraga Surmont y los hermanos Azcárraga Jean: Disputa familiar por el legado de "El Tigre": Un emporio de 1,600 millones de dólares en disputa (21 de julio de 1997). Televisa, el instrumento y el beneficiario: El país costea los gastos para que lo manipulen (19 de mayo de 1980). La historia de Televisa: el aplauso sumiso al gobierno en turno: El emporio construido por Emilio Azcárraga en México sí tuvo reveses... en el extranjero (21 de abril de 1997). Televisa presiona y, con López Dóriga como enclave, gana terreno en el 13 (19 de agosto de 1981)...

De un texto publicado el 16 de junio de 1980:

"Hacer 'el mundo del Grande', con su 'imagen bonita', para 'nuestra gente', tiene su precio en Televisa: censura, menosprecio por el artista, despotismo y fidelidad a la programación norteamericana, cuyo fin último no es el público, sino el dinero."

Y de otro, del 21 de julio de 1997, firmado por Pascal Beltrán del Río, actual "subdirector de información", de acuerdo con el directorio de la revista y del rol de créditos de salida de la entrevista televisiva de Scherer:

"Ante su auditorio mexicano, Televisa ha proyectado tradicionalmente una visión optimista sobre el futuro del país ­aun cuando las cosas han pintado muy mal­ y ha apoyado incondicionalmente al gobierno. Sin embargo, cuando habla a la comunidad financiera estadounidense, Televisa parece haber desertado del régimen priista ­en el que la enlistó, sin tapujos, el fallecido Emilio Azcárraga Milmo­ y da la impresión de haberse convertido, de pronto, en el partido de los pesimistas."

Pone la portada de Proceso del 4 de julio de 1977, debajo de la foto de un cinescopio donde aparece el emblema de la Universidad Nacional: Por mi raza hablará la Televisión.

Aunque usted... no lo vea

Previo al debut de Scherer en televisión, durante todo ese sábado 10 de marzo, la televisora presentó promocionales del encuentro entre el periodista y el guerrillero con el distintivo de "Noticieros Televisa".

De Joaquín López-Dóriga, ahora principal conductor de "Noticieros Televisa", Rafael Rodríguez Castañeda escribió, en su libro Prensa vendida (Grijalbo, 1993): "Un reciente Premio Nacional de Periodismo, Joaquín López-Dóriga, terminó de mala manera su paso por Canal 13. Conductor del programa noticioso Siete Días, fue cesado por el director Pedro Ferriz Santa Cruz, en medio de acusaciones por dispendio y aprovechamiento financiero personal de sus programas de comentario. Director de noticias de Canal 13, López-Dóriga aprovechaba su conocida relación amistosa con el presidente López Portillo para manejar en forma autónoma, a su capricho, el área a su cargo".

La noche del domingo 11 de marzo, López-Dóriga presentó en "el Canal de las Estrellas" un programa especial sobre la visita de los zapatistas a la ciudad de México, donde incluyó fragmentos de la entrevista, que fue coproducida con Proceso, aunque en la primera transmisión no se incluyó el logotipo de la revista. Sin mencionar a Proceso, López-Dóriga sólo dijo que se trataba de un encuentro de Scherer y Marcos; "aquí, en Televisa"


Francisco Ortiz Pardo trabajó durante 12 años en la revista Proceso, empresa de donde fue despedido sin justificación. Actualmente colabora en El Universal.

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