· Televisa y TV Azteca concentran la mayor parte de los recursos
· Radio Fórmula, el grupo que más obtuvo entre las radiodifusoras
· La Jornada, El Universal y Reforma, los que más recibieron entre la prensa
Aunque esta información es preliminar para efectos de cuenta pública, sin duda refleja el gasto de todas
las dependencias del gobierno federal en servicios de comunicación social y publicidad en 2004. Entonces, las
directrices para ese año las fijó Alfonso Durazo Montaño, quien renunció a esa responsabilidad, y también como
secretario particular del Presidente, el 17 de julio de 2004.
Las cifras confirman (y pormenorizan en) la tendencia que
etcétera señaló durante la segunda mitad del
año pasado. En aquella ocasión, esta revista se sustentó en datos obtenidos mediante solicitud específica a
cada dependencia; en este caso se recibieron a través de la petición que hicimos a las autoridades de la Subsecretaría
de Normatividad de Medios de Gobernación.
El gasto programado durante 2004 fue de dos mil millones 860 mil 428 pesos y el gasto ejercido en ese
mismo periodo fue de dos mil millones 18 mil 560 pesos. La diferencia entre uno y otro es que el primero resulta de la
suma del monto total presentado por cada dependencia y entidad; lo autorizó la Dirección General de Normatividad
de Comunicación de la Secretaría de Gobernación en correspondencia con la planeación de las campañas
presentadas por las dependencias y entidades en ejercicio de la autonomía que tienen para ello. El segundo es el gasto que
resulta de las facturas pagadas.
Entre el margen de maniobra y la arbitrariedad
Entre otras razones, las cifras varían debido a que cada área de comunicación resuelve sobre circunstancias
específicas, y que no siempre son coincidentes con las campañas previamente delimitadas.
Sin embargo, como veremos enseguida, también hay casos en que entre el presupuesto programado y el
ejercido hay una disparidad de hasta más del 100% y eso puede atribuirse a que, en varias ocasiones, cada titular
de comunicación social tiene su propia agenda política y llega a ser distinta de las directrices planteadas formalmente
y que, para ello, esos funcionarios establecen compromisos con los medios -esto, más allá de otras anomalías
que veremos en ediciones posteriores, como la promoción del titular de una secretaría o dependencia en los anuncios
de publicidad y que es contraria a los lineamientos que marca la ley-. Así, el margen de maniobra llega a traducirse
en actitud discrecional que carece de control, pues hay vericuetos administrativos a los que pueden acudir los
responsables del área para evitar cualquier sanción (por ejemplo, registrar los gastos en otra partida).
Ya solicitamos a la Secretaría de la Función Pública la información respectiva a estas variaciones y
próximamente reportaremos al respecto.
Si tienen tele, ahí los ven
Al tomar como base el gasto ejercido, queda claro que las empresas de radio y televisión fueron las que más
captaron esos recursos con un monto de casi 60% mientras que los diarios de la ciudad de México concentraron poco más
de 10% y los rotativos de los estados apenas cerca de 4%. Adicionalmente, estos números documentan que
la concentración en el gasto limita que surjan y se desarrollen otras empresas de comunicación.
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La televisión comercial concentra los mayores recursos en este rubro, y en especial Televisa que recibió cerca
de 140 millones de pesos más que TV Azteca y 345 millones de pesos más que el Canal 11. El dato es importante
no sólo porque desmiente lo que los concesionarios del ramo afirman en relación con una supuesta práctica
desleal entre los medios comerciales y los medios permisionados, sino también porque enfatiza en el escaso interés
del gobierno federal por fortalecer a los medios públicos por vía de la inyección de recursos financieros a
estaciones como esa televisora del Instituto Politécnico Nacional.
Con las radiodifusoras sucedió lo mismo, donde también se observa una señalada desproporción entre
las comerciales y las públicas. Las radios concesionadas concentraron cerca de 20% del total estimado para esos
medios. La empresa que más recursos recibió fue Radio Fórmula, seguida de otros grupos como Radio Centro, Acir,
Imagen, Televisa Radio e Infored.
Los diarios editados en el DF concentraron cerca de 10% del gasto ejercido mientras que los rotativos editados
en los estados menos de 4%. Las revistas obtuvieron cerca de 7% y entre éstas, también editorial Televisa resultó la
más favorecida al recibir 11 millones 878 mil pesos, seguida de
Proceso, Milenio,
Expansión y Letras Libres.
En los medios impresos y electrónicos internacionales se programaron 337 millones 767 mil pesos aunque
sólo fueron ejercidos 68 millones 453 mil pesos.
Los números del foro rojo
Diarios
La Jornada fue el diario que más recursos captó seguido de
El Universal/El Universal
Gráfico y Reforma/Metro (DF). Según el gasto programado las cifras habrían sido distintas aunque, en cualquier caso,
La Jornada está entre los tres periódicos principales en este rubro de publicidad. Más aún, en el rubro de revistas hay dos
publicaciones de ese periódico que también captaron recursos: el suplemento
Investigación y Desarrollo (un millón 239 mil
pesos) y En Pleno (878 mil pesos)
Donde sí sucedió una variación importante fue en
La Crónica. Según el gasto programado el diario habría
recibido nueve millones 838 mil pesos cuando, en realidad, obtuvo 15 millones 265 mil pesos. En ediciones
posteriores publicaremos el gasto desagregado por cada dependencia, pero desde ahora podemos decirle que esa variación
se debe, en buena parte, a las asignaciones de publicidad determinadas por el área de comunicación social del ISSSTE.
Otro dato que llama la atención, entre otros, es que el diario
El País recibiera sólo 75 mil pesos mientras que
otros como unomásuno obtuvieran dos millones 845 mil pesos o
Diario Monitor que captó cuatro millones 103 mil pesos.
El Norte y la Organización Editorial Mexicana fueron las empresas que más concentraron recursos mientras
que, en este caso, hay una desproporción mayor entre el gasto programado y el ejercido. Por ejemplo, según el
gasto programado, Diario de Yucatán habría obtenido tres millones 120 mil pesos cuando en realidad recibió dos
millones 491 mil pesos. Una desproporción mayor se encuentra en el diario colimense
Ecos de la Costa. El gasto consignado en las campañas fue de 334 mil pesos mientras que el registro del realmente ejercido es de 161 mil pesos.
Revistas
Editorial Televisa,
Proceso, Milenio,
Expansión y Letras Libres, ya lo hemos dicho, fueron las publicaciones
que más recursos recibieron, seguidas de
Vértigo, Siempre! y
nexos.
En el tema de las revistas hay una de las variaciones más importantes entre el gasto programado según las
campañas y el realmente ejercido. El primero delimitó para
Contralínea/
Fortuna un presupuesto de dos millones 11 mil
pesos cuando, en realidad, las publicaciones dirigidas por Miguel Badillo recibieron cuatro millones 833 mil pesos.
Hay otros contrastes. Se enfatizan con sólo observar los títulos y comparar las cantidades:
Cuartoscuro (la extraordinaria publicación de fotografía que, pese a ello, fue la revista que menos recursos obtuvo: 23 mil
pesos); El Búho (131 mil pesos); Revista Mexicana de
Comunicación (309 mil); La revista del
consumidor (397 mil) y Voz y Voto (664 mil pesos)
De la redacción de etcétera
Consultar información completa de los gastos en 2004
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En varias ocasiones el presidente Vicente Fox dijo que con el llamado
decretazo de octubre de 2002, el gobierno disminuiría el gasto en los medios electrónicos. Los datos, sin embargo, lo desmienten:
* Datos disponibles en la página de Compranet. (Para más información consulte las ediciones de etcétera 47 a 50.)
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A CNI, cero pesos
En 2004 el gobierno federal pagó anuncios a Televisa por 360 millones 301 mil pesos, mientras que en CNI, en
ese mismo periodo, gastó cero pesos. Nada. En este contexto, a principios de julio de ese año la Secretaría de la
Función Pública inhabilitó a CNI para participar en las licitaciones de entidades del gobierno federal porque, según
la dependencia, la empresa declaró falsamente que se encontraba al corriente en el cumplimiento de sus
obligaciones fiscales. CNI apeló y el gobierno insistió hasta que, finalmente y luego de varios meses, la sanción le fue
suspendida, sin embargo, la publicidad gubernamental, como se puede observar, nunca llegó.
Para más información consultar las ediciones de etcétera 47 y 49.