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Manuel Castells  Internet y la sociedad red


 No es simplemente tecnología

 Manuel Castells


Introducción

Internet es el tejido de nuestras vidas en este momento. No es futuro. Es presente. Internet es un medio para todo, que interactúa con el conjunto de la sociedad y, de hecho, a pesar de ser tan reciente, en su forma societal (aunque como sabemos, Internet se construye, más o menos, en los últimos 31 años, a partir de 1969; aunque realmente, tal y como la gente lo entiende ahora, se constituye en 1994, a partir de la existencia de un browser, del World Wide Web) no hace falta explicarlo, porque ya sabemos qué es Internet.

Simplemente les recuerdo, para la coherencia de la exposición, que se trata de una red de redes de ordenadores capaces de comunicarse entre sí. No es otra cosa. Sin embargo, esa tecnología es más que una tecnología. Es un medio de comunicación, de interacción y de organización social. Hace poco tiempo, cuando todavía Internet era una novedad, la gente consideraba que, aunque interesante, en el fondo era minoritario, algo para una élite de internautas, de digerati, como se dice internacionalmente.

Esto ha cambiado radicalmente en estos momentos. Para recordarles brevemente la progresión, les diré que la primera encuesta seria sobre usuarios de Internet que yo conozco, de finales de 1995, señalaba que había unos nueve millones de usuarios de Internet. En este momento estamos en torno a los 350 millones de usuarios en el mundo. Las previsiones conservadoras prevén que, para mediados de 2001, llegaremos a 700 millones, y para 2005-2007, a dos mil millones como mínimo. Es verdad que constituye sólo una tercera parte de la población del planeta, pero esto quiere decir, ponderando en términos de las sociedades más desarrolladas, que en las sociedades de nuestro contexto las tasas de penetración estarán entre 75 u 80%.

De hecho, en todo el planeta los núcleos consolidados de dirección económica, política y cultural estarán también integrados en Internet. Eso no resuelve en lo más mínimo los problemas de desigualdad, y a éstos me referiré más adelante. Pero en lo esencial, esto significa que Internet es ­y será aún más­ el medio de comunicación y de relación esencial sobre el que se basa una nueva forma de sociedad que ya vivimos, que es lo que llamo la sociedad red. Pese a ser tan importante, Internet es tan reciente que no sabemos mucho sobre ésta. Y en esa situación, cuando hay un fenómeno de gran relevancia social, cultural, política, económica, pero con un escaso nivel de conocimiento, se generan toda clase de mitologías, de actitudes exageradas.

Creo que muchos intelectuales europeos, incluso españoles, ya han entendido, analizado, criticado, rechazado Internet, señalando, por anticipado, todas las posibles alienaciones que generará.

En los años 95-97 participé en la comisión de expertos sobre la sociedad de la información que nombró la Comisión Europea, y ahí, en una comisión de 15 expertos ­donde yo obviamente estaba en absoluta minoría­ se trataba de ver cómo se podían paliar los efectos devastadores que podría producir Internet en la sociedad, en la política y en la cultura. Predominaba una reacción defensiva. Frente a un fenómeno de extraordinaria importancia del que, por otro lado, se tiene un escaso conocimiento, ha aparecido una extraordinaria mitología en torno a Internet. Por esto, quiero centrar mi conferencia en algo que quisiera que fuera práctico. Voy a intentar, aunque haya algunos aspectos teóricos, resumir qué sabemos de Internet en términos comparativos; qué sabemos sobre lo que es Internet hoy, a partir de información empírica. Trataré de resumirlo en diez puntos.

1. Lecciones de la historia de Internet

No voy a contarles la historia de Internet, creo que es conocida, o puede conocerse fácilmente a través de Internet, sino cuáles son las enseñanzas con valor analítico, si examinamos la historia de la red durante estos años. La primera lección acerca de Internet es que se desarrolla a partir de la interacción entre la ciencia, la investigación universitaria fundamental, los programas de investigación militar en Estados Unidos ­una combinación curiosa­ y la contracultura radical libertaria. Las tres cosas a la vez. Simplemente señalo que Internet nace como programa de investigación militar pero que, en realidad, nunca tuvo aplicación militar. Este es uno de los grandes mitos que hay. No hubo aplicación militar de Internet; hubo financiamiento militar de Internet, que los científicos utilizaron para hacer sus estudios informáticos y su creación de redes tecnológicas. A ellos se añadió la cultura de los movimientos libertarios, contestatarios, que buscaban en ello un instrumento de liberación y de autonomía respecto del Estado y de las grandes empresas. La cuarta fuente que se desarrolló más fue la cultura empresarial que, 25 años después, se encargó de dar el salto entre Internet y la sociedad.

Foto: 24 Hours in Cyberspace
Segunda lección sobre Internet: el mundo de la empresa no fue en absoluto la fuente de Internet, es decir, Internet no se creó como un proyecto de ganancia empresarial. Incluso hay una anécdota reveladora: en 1972, la primera vez que el Pentágono intentó privatizar lo que fue el antepasado de Internet, Arpanet, se lo ofreció gratis a AT&T para que lo asumiera y desarrollara. AT&T lo estudió y dijo que ese proyecto nunca podría ser rentable y no veía ningún interés en comercializarlo. Recuerden de todas maneras que eran más o menos los años en que el presidente de Digital, una gran empresa de informática, declaró que no existía ninguna razón para que alguien quisiera una computadora en su casa, o pocos años después de que Watson, el presidente de IBM, declarase que en el año 2000 en el mundo sólo habría cinco computadoras, y que todas serían, obviamente, IBM Mainframe. No fue la empresa la fuente de Internet.

Tercera lección: Internet se desarrolla a partir de una arquitectura informática abierta y de libre acceso desde el principio. Los protocolos centrales de Internet TCP/IP, creados en 1973-1978, se distribuyen gratuitamente y a cuya fuente de código tiene acceso cualquier investigador o tecnólogo.

Cuarta lección: los productores de la tecnología de Internet fueron fundamentalmente sus usuarios; es decir, hubo una relación directa entre producción de la tecnología por parte de los innovadores pero, después, hubo una modificación constante de aplicaciones y nuevos desarrollos tecnológicos por parte de los usuarios, en un proceso de feed back, de retroacción constante, que está en la base del dinamismo y del desarrollo de Internet.

El ejemplo más claro de la principal aplicación de Internet lo ofrecen los científicos que crearon Arpanet, el antepasado de Internet, quienes, en realidad, no sabían muy bien qué hacer con Arpanet. En principio, la crearon para comunicarse entre sus centros de información, entre las supercomputadoras con que contaban, pero lo habían hecho con la idea de que al compartir tiempo de computadora podrían obtener mayor capacidad de utilización de éstas. Pero se encontraron que tenían más capacidad de procesamiento informático de la que necesitaban. Con lo cual intentaron ver qué más podían hacer. Una de las aplicaciones que desarrollaron casi por azar ­la cual se convirtió en el principal uso de Internet a partir de 1970, cuando se inventó­ fue la del correo electrónico.

En el intento de buscar otras aplicaciones se enviaron varios mensajes entre ellos y se dieron cuenta que lo que intentaban buscar ya lo habían encontrado: desarrollar el correo electrónico. Hay mil ejemplos de este tipo de relación. Ahora los usuarios modifican constantemente la tecnología y las aplicaciones de Internet. Esto es una vieja historia de la tecnología. Fue también el caso del teléfono: su historia social en Estados Unidos (investigada por Claude Fischer) muestra que el teléfono se inventó para otras cosas, pero los usuarios le dieron la vuelta y crearon otras aplicaciones. Pero con Internet se ha hecho más todavía, porque la flexibilidad, la ductibilidad de esta tecnología, permite el efecto de retroacción en tiempo real.

Quinta lección de la historia de Internet: en contra de la muy difundida opinión de que Internet es una creación estadounidense, Internet se desarrolló desde el principio a partir de una red internacional de científicos y técnicos que comparten y desarrollan tecnologías en cooperación, incluso cuando Internet estaba dentro del Departamento de Estado de la Unión Americana. La tecnología clave de Internet, la conmutación de paquetes, el packet switching, la inventaron en paralelo, y sin establecer comunicación alguna durante mucho tiempo, Paul Baran, en Rand Corporation, en California, y Donald Davies, en el National Physics Laboratory, de Gran Bretaña.

La tecnología clave se desarrolla en paralelo entre Europa y Estados Unidos. El desarrollo de los protocolos TCP/IP se hace por Vinton Cerf, en EU, colaborando estrechamente con Gérard Lelan, del grupo francés Cyclades. El caso más interesante es que el World Wide Web, programa de browser que permite la navegación que hoy practicamos todos, lo creó el británico Tim Berners-Lee, trabajando en sus horas libres, sin que se lo pidiera nadie, en el CERN de Ginebra.

Por otro lado, el desarrollo de Internet con base en redes libertarias comunitarias ­que crearon toda clase de nuevas aplicaciones como las conferencias o los boletines o las listas de correo electrónico­ no salieron del Departamento de Defensa, sino de los grupos libertarios que se organizaron a través y en torno a las redes de Internet. Estos grupos eran desde el principio ­es decir, desde 1978 y 1980, que es cuando empezó USENET­ internacionales y se desarrollaron de forma más global precisamente en la medida en que Arpanet pertenecía al gobierno estadounidense.

El desarrollo de lo que luego sería Internet, por su lado libertario, de base, tenía que ser más internacional, porque dentro del aspecto más central de Internet, Arpanet sólo podía ser estadounidense, por las barreras gubernamentales.

Sexta lección: desde el principio Internet se autogestiona, informalmente, por una serie de personalidades que se ocupan del desarrollo de Internet sin que el gobierno intervenga demasiado.

Nadie le dio mucha importancia a Internet y se creó una especie de club aristocrático, meritocrático, que, todavía hoy, ha generado instituciones absolutamente únicas. El gobierno de Internet lo tiene hoy una sociedad de carácter privado apoyada por el gobierno estadounidense y por gobiernos internacionales, se llama Internet Corporation for Assigned Names and Number (ICANN) ­por cierto, en su comité ejecutivo hay gente de Barcelona, de la Politécnica­ y tiene la característica de que elige su consejo de administración ejecutivo por votación global entre cualquier persona que se quiera apuntar a ICANN mediante correo electrónico. En estos momentos están terminando la votación en que 165 mil personas de todas partes del mundo han votado una lista de candidatos abierta. Esta autoridad, en principio, es la que distribuye los dominios, acuerda los protocolos, etcétera.

La última observación que quiero hacer sobre la historia de Internet es que el acceso a sus códigos ­el acceso a los códigos del software que gobierna Internet­ es, ha sido y sigue siendo abierto, y esto está en la base de la capacidad de innovación tecnológica constante que se ha desarrollado en Internet. Mencioné antes el TCP/IP, pero recuerden también que Unix es un código abierto que permitió el desarrollo de USENET News, la red alternativa de Internet, el World Wide Web es abierto. Apache ­programa de software que hoy maneja más de dos terceras partes de los World Wide Web servidores del mundo­ es también un programa de código abierto. Y tal es, obviamente, el caso de Linux, aunque éste es fundamentalmente para las máquinas Unix a través de las cuales funciona Internet.

Estas reflexiones de la historia de Internet me sirven para indicar hasta qué punto es un tipo nuevo de tecnología en su forma de organización. La famosa idea de que Internet es algo incontrolable, libertario, etcétera, está en la tecnología, pero es porque ésta ha sido diseñada, a lo largo de su historia, con dicha intención. Es decir, es un instrumento de comunicación libre, creado de forma múltiple por gente, sectores e innovadores que querían fuera un instrumento de comunicación libre. En ese sentido, creo que hay que retener que las tecnologías están producidas por su proceso histórico de constitución, y no simplemente por los diseños originales de la tecnología.

2. La geografía de Internet

Pasemos ahora al segundo punto de mi exposición. Para seguir un modelo clásico de la enseñanza, como empecé por la historia ahora seguiré con la geografía. ¿Cuál es la geografía de Internet? Internet tiene dos tipos: la de los usuarios y la de los proveedores de contenido.

Foto: Newsweek
La de los usuarios se caracteriza todavía por tener un alto nivel de concentración en el mundo desarrollado. En ese sentido, digamos que las tasas de penetración de Internet se acercan a 50% de la población en Estados Unidos, Finlandia y Suecia; están por encima de 30-35% en Gran Bretaña, y oscilan entre 20-25% en Francia y Alemania. Luego está la situación española en torno a 14%, Cataluña 16-17%. En todo caso, los países de la OCDE, en su conjunto, el promedio de los países ricos estaría, en estos momentos, en 25-30%, mientras que, la mayoría del planeta está en menos de 3% y, obviamente, si analizamos situaciones como la africana o Asia del sur, está en menos de 1% de la población.

En primer lugar, existe una gran disparidad de penetración en el mundo pero, además, las tasas de crecimiento en todas partes, con excepción de Africa subsahariana, son altísimas, lo cual significa que los núcleos centrales, también en el mundo subdesarrollado, estarán conectados dentro de cinco a siete años a Internet. Ahora bien, esa geografía diferencial tiene consecuencias en la medida en que llegar más tarde que los demás genera una disparidad de usos, pues como los usuarios son quienes definen el tipo de aplicaciones y desarrollo de la tecnología, los que lleguen más tarde tendrán menos que decir en el contenido, en la estructura y en la dinámica de Internet.

En lo que se refiere a la geografía de los proveedores de contenido hay un hecho que conviene resaltar. Se suponía que, en principio, las tecnologías de información y de telecomunicación permitirían que cualquiera se pudiera localizar en cualquier lugar y proveer, desde allí, al mundo entero. Lo que se observa empíricamente es lo contrario. Hay una concentración mayor de la industria proveedora de contenidos de Internet, así como de tecnología de Internet que de cualquier otro tipo de industria y se concentra fundamentalmente en las grandes áreas metropolitanas de los principales países del mundo.

Uno de mis estudiantes, Matthew Zook, está terminando su tesis de doctorado, donde presenta el primer mapa mundial sistemático de las empresas de contenidos de Internet: según su análisis, estas empresas están totalmente concentradas en las principales áreas metropolitanas. La razón es muy sencilla: precisamente porque la tecnología permite localizarse y distribuir desde cualquier parte, lo esencial para producir contenido en Internet es tener información y conocimiento, esto se traduce en personas con esa información y conocimiento concentradas en los grandes centros culturales y grandes áreas metropolitanas del mundo. En el caso español, obviamente Barcelona y Madrid, en este orden, representan más de las tres cuartas partes de las empresas de provisión de contenido de Internet que existen en España, y la tendencia se acentúa.

También en el aspecto propiamente geográfico, les recuerdo la relación entre el desarrollo de Internet y las formas de telecomunicación interactiva y el desarrollo de las formas urbanas. Aquí también hay una paradoja aparente: se pensaba que Internet y las tecnologías de información podían contribuir a la desaparición de las ciudades y al hecho de poder trabajar todos desde nuestras montañas, desde nuestros campos, nuestras aldeas.

En realidad, estamos en el momento de mayor tasa de urbanización de la historia de la humanidad. Estamos a punto de llegar a 50% de población urbana en el planeta, en el año 2025 estaremos en los dos tercios, y hacia el final del siglo en torno a las tres cuartas partes, cerca de 80% de la población del planeta estará concentrada en áreas urbanas, lo cual se deberá sobre todo a la concentración metropolitana en grandes regiones. Lo que está ocurriendo es la concentración de población en grandes centros de actividad y de emisión de información, y dentro de esos grandes centros, difusión interna en una especie de proceso de extensión espacial porque Internet permite conectar de metrópoli a metrópoli y, dentro de éstas, conectar oficinas, empresas, residencias, servicios, en un área muy grande desde el punto de vista espacial.

En concreto, la idea de que íbamos a trabajar todos desde casa está desmentida empíricamente. Internet lo que permite es algo distinto: facilita trabajar desde cualquier sitio, no es el teletrabajo lo que se está desarrollando.

Para darles datos de California, el lugar más avanzado en ese sentido, si aplicamos la definición de teletrabajo, vemos que las personas que laboran al menos tres días por semana en su casa no llegan a 2%, y de ésas, la mitad, sorprendentemente, no tienen computadora en casa. Es decir, que no trabajan por Internet; trabajan por teléfono, porque son quienes hacen las llamadas que les molestan a ustedes a la hora de cenar. Lo que Internet permite es trabajar desde casa, y el desarrollo de Internet móvil ­el desarrollo de la telefonía móvil en estos momentos­ permite trabajar en el transporte, mientras se está de viaje, en el lugar de trabajo, etcétera.

El desarrollo geográfico que permite Internet es la oficina móvil, la oficina portátil, la circulación del individuo siempre conectado a Internet en distintos puntos físicos del espacio. Eso es lo que ocurre y no el teletrabajo, una vez que se desmienten los mitos tofflerianos (el autor se refiere a Alvin Toffler y su teoría de la tercera ola. N. de R.) por la observación empírica. Por eso, nunca hago predicciones, porque siempre nos equivocaríamos y siempre erran los que las hacen. Yo trabajo con los datos que hay, que suelen salir por el otro lado, precisamente porque la sociedad toma las tecnologías y las adapta a lo que la sociedad hace.

3. La divisoria digital

El tercer punto del análisis que les estoy presentando es el relativo a la divisoria digital, es decir, la idea de que Internet está creando un mundo dividido entre los que tienen y los que no tienen Internet. ¿Qué sabemos de esto? Por un lado, es cierto que hay una gran diferencia de conectividad y observamos que aquellas personas sin acceso a Internet tienen una debilidad cada vez más considerable en el mercado de trabajo. Observamos también que los territorios no conectados a Internet pierden competitividad económica internacional y, por consiguiente, son bolsas crecientes de pobreza incapaces de sumarse al nuevo modelo de desarrollo. Pero, por otro, lo que también observamos es un desarrollo considerable de la conectividad. Insisto, las tasas de crecimiento de Internet en todas partes son altísimas, y lo que hoy se llama la divisoria digital ­en Estados Unidos divide­ que es, fundamentalmente, la falta de conectividad en nuestro tipo de sociedades, distinto del Tercer Mundo, está dejando de ser un problema.

Foto: 24 Hours in Ciberspace
Los datos que señalaban, por ejemplo en Estados Unidos, que los negros, los latinos y las mujeres utilizaban menos Internet están cambiando radicalmente. Un estudio, que parece serio, del Jupiter Communications de hace tres meses señala que los siete países altamente desarrollados que ellos analizan sistemáticamente respecto del desarrollo de Internet, entre los que no se encuentra España ­Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Australia, Canadá, etcétera­ observó que por primera vez a finales de mayo de 2000 el número de mujeres usuarias de la red era superior al de hombres. Lo mismo sucede entre los negros y los latinos en Estados Unidos. Entre los universitarios negros y latinos hay la misma tasa de penetración de Internet que entre los no estudiantes negros y no latinos. Obviamente, hay menos negros y latinos en la universidad, pero es un tema de educación más que de discriminación sistemática en términos étnicos. Por tanto, la conectividad como elemento de divisoria social está disminuyendo rápidamente. Pero lo que sí se observa en aquellas personas, sobre todo estudiantes, niños, que están conectadas, es que aparece un segundo elemento de división social más importante que la conectividad técnica: la capacidad educativa y cultural de utilizar Internet. Una vez que toda la información está en la red, el conocimiento codificado, pero no el que se necesita para lo que se quiere hacer, de lo que se trata es de saber dónde está la información, cómo buscarla, cómo procesarla, cómo transformarla en conocimiento específico para lo que se quiere hacer. Esa capacidad de aprender a aprender; esa capacidad de saber qué hacer con lo que se aprende; esa capacidad es socialmente desigual y está ligada al origen social, al origen familiar, al nivel cultural, al nivel de educación. Es ahí donde está, empíricamente hablando, la divisoria digital en estos momentos.


Manuel Castells es, sin lugar a dudas, uno de los pensadores más acreditados en la reflexión internacional sobre la nueva comunicación. Los tres volúmenes de su obra La era de la información (publicados en México por Siglo XXI) han sido editados en numerosos idiomas y son lectura indispensable en las escuelas de comunicación en todo el mundo. Esta es la lección inaugural del programa de doctorado sobre la Sociedad de la Información y el Conocimiento que Castells dictó hace pocos meses en la Universitat Oberta de Catalunya y se publica en etcétera gracias a la muy gentil autorización del autor y de esa institución (www.uoc.es).


La versión completa de este ensayo la puede encontrar en la versión impresa de etcétera de mayo de 2001.

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