Laura Islas Reyes
"Todas las empresas del mundo si no funcionan en forma rentable están condenadas a desaparecer. Lo mismo
una transportista que una de información."
Casi diez años han pasado desde que Javier Moreno Valle dijo esas palabras cuando, durante una entrevista, se
le cuestionó acerca del futuro de Canal 40 y su concepción sobre "el negocio de la información".
Pese a las buenas intenciones del dueño de la Televisora del Valle de México (TVM), ésta no pudo tener
la prosperidad deseada: graves errores administrativos, cuestionables alianzas financieras y el fuerte oligopolio
que controla el mercado televisivo en México impidieron que Canal 40 continuara al aire.
El 19 de mayo pasado, el lugar que ocupó la Corporación de Noticias e Información (CNI) se redujo a
una pantalla suspendida en una nube de interferencia gris. Y al mensaje de un sistema de TV por cable que informa a
sus suscriptores que, por razones ajenas a ellos, la señal se encuentra suspendida.
Ese día Canal 40 salió del aire cuando algunos de sus trabajadores estallaron la huelga en reclamo al adeudo
que guarda la empresa con ellos. Una noche antes, ya lo había advertido Ciro Gómez Leyva, desde las mismas
pantallas de CNI, en lo que fue el último noticiero que transmitió la televisora.
Después de esa fecha, la información sobre la huelga ha sido en resumen la falta de acuerdos entre las partes
en conflicto. Los empleados, representados por Ricardo Acedo Samaniego, secretario general del Sindicato
de Trabajadores de la Radio y la Televisión, reclaman 40 millones de pesos, producto de 11 quincenas sin sueldo.
Los acuerdos propuestos por directivos de la televisora han resultado insuficientes. Y es que, en realidad, la empresa
no tiene para pagarles.
La solución se mira lejana. Hasta el cierre de esta edición, el gobierno no había intervenido en el conflicto.
Tal vez no lo haga pronto. La administración federal siempre mostró desdén en las pantallas de CNI, como lo muestra
el terreno publicitario. Según Compranet, durante 2002, 2003 y 2004, Televisa recibió 309 millones 186 mil
001.20 pesos; TV Azteca, 188 millones 580 mil 413.93, y Televisora del Valle de México, diez millones 500 mil.
Estas páginas son apuntes para una historia de CNI Canal 40, tan llena de episodios contrastantes, para ayudar
a comprender las causas que asfixiaron al proyecto (las notas no están libres de parcialidad, más aún, los editores
de etcétera aún esperan, durante una noche de zapeo, encontrarse con su señal).
En un principio fue Telenoticias
En abril de 1993, Televisora del Valle de México S.A. de C.V. recibió el título de concesión del Canal 40,
una frecuencia comercial ubicada en la banda UHF y cuyo distintivo fueron las siglas XHTVM-TV.
La concesión otorgada a Javier Moreno Valle tiene una vigencia de 15 años, contados a partir del 19 de abril
de 1993 y hasta el 18 de abril de 2008; con una revisión cada cinco años de la misma.
La tardanza en comenzar a operar (lo hizo hasta 1995) desató especulaciones en torno a un supuesto fracaso
del proyecto. Las versiones apuntaban a que la concesión podría ser cancelada por no comenzar a transmitir en el
fecha fijada, así como a los problemas que tenía Moreno Valle para conseguir el financiamiento que permitiera sacar
al aire la señal.
Pese a los rumores que daban por muerto a Canal 40 aun antes de nacer, en agosto de 1994, en lo que fue
un ensayo previo de lo que sería su programación, CNI transmitió por satélite a 110 ciudades
Democracia en marcha, un programa de media hora conducido por Raúl Cremoux. Canal Once y el 22 proyectaron esta producción en
TV abierta.
Durante los últimos meses de ese año, TVM comenzó transmisiones de prueba de diez de la mañana a diez de
la noche. Posteriormente, la señal fue captada a través de los sistemas de cable, hasta que el 19 de junio de 1995,
Canal 40 pudo ser visto en televisión abierta.
El primer equipo de CNI tuvo entre sus filas a Hernán Cabalceta, quién fungió como director general de la
televisora; Alejandro Busquets, director técnico; José Cárdenas y Agustín Granados, en la dirección y subdirección de
Noticias, respectivamente. Ciro Gómez Leyva, piedra angular de la emisora, se haría cargo de la dirección editorial.
Al principio Canal 40 quiso ser una señal dedicada 100% a la información. Durante la presentación a los
anunciantes, en septiembre de 1995, Moreno Valle dijo que "la gente que busca entretenimiento en televisión tienen
muchas opciones, y la gente que busca informarse tiene ahora esta alternativa que somos nosotros.
"Nuestro negocio es la información y creemos que hay más gente buscando nutrir sus conocimientos con este tipo de información de la que aparentemente había. En ese sentido, lo que nosotros pensábamos que era
un nicho de mercado, tal vez no lo sea tan pequeño, sino que es más amplio"
(Reforma, 14/IX/1995).
Para conseguir su propósito, CNI se asoció con Telenoticias, una cadena informativa en español (producida
por Reuters de Inglaterra, Telemundo de EU, Artear de Argentina y Antena 3 de España, y que posteriormente
fue comprada por la CBS), que con sus 123 corresponsalías y 400 reporteros buscó competir con la ya
desaparecida ECO de Televisa y con el servicio que brindaba el canal de noticias NBC. (En 1997 CNN en español transmitió
su cadena hispanoparlante.)
La programación de TVM se conformó, entonces, por la emisión de bloques de
Telenoticias (que extendió su programación a toda América Latina y EU) y
Naturalezas (paisajes con música clásica de fondo). En esta
etapa participaron conductores como Raúl Peimbert y Ana Patricia Candiani, ex colaboradora en Acir, entre otros.
En el terreno comercial, Moreno Valle aseguraba que la respuesta de las empresas había sido "muy buena,
porque se han empezado a anunciar más allá de lo que teníamos proyectado"
(Proceso, 25/III/1996).
Por su parte, Francisco León Olea, director de Comercialización, hacía un llamado a los anunciantes para que
no patrocinaran "las mentiras y la estupidez, y vénganse a patrocinar la verdad y la inteligencia porque éstas
tienen rating". Y para hacer más atractiva esa verdad, según León Olea, Canal 40 ofrecería "tarifas decentes" y hasta
planes crediticios.
"Hemos creado un programa especial llamado Inicia-TV, realizado para aquellas empresas ignoradas por las
grandes corporaciones televisivas del país. Si las grandes cadenas de televisión tenían un cartel de anunciantes de
100, nosotros vamos a tener un cartel de mil empresas"
(Reforma, 15/IX/1995).
Eran los primeros meses de CNI al aire, llenos de buenos augurios y un entusiasmo que hacía más bien
prometedor el futuro incierto de la empresa.
Los años maravillosos
Además de
Telenoticias, CNI comenzó a realizar sus propias producciones, entre las que estuvo
Realidades, una idea de Gómez Leyva que en sus inicios se ocupó principalmente de entrevistas realizadas por varios
comunicadores como Virgilio Caballero, Ramón Pieza Rugarcía, Sari Bermúdez, Pepe Cárdenas;
Contrastes, documentales dedicados a la ecología y ciencia;
Encuentro con la prensa, serie semanal que recogía la opinión de editorialistas y
columnistas; Foro, dedicado al arte y la cultura;
Palco deportivo, conducido por Alfredo Domínguez Muro;
Especiales del 40; Caminantes, reportajes sobre diversas personalidades, y el programa infantil
Papalote, grabado desde el Museo del Niño.
Luego estuvieron A través del
espejo y El ángel de la noche, que presentaron entrevistas de Guadalupe Loaeza
y Germán Dehesa, respectivamente.
Password y Barras
cromáticas fueron otras de las primeras producciones del 40. En el primer caso fue un
programa dedicado a las nuevas tecnologías de la información; mientras que
Barras... investigó aspectos relacionados con
la TV durante cuatro capítulos: "La guerra de los
ratings", "La televisión en pantalla", "La sociedad en pantalla" y
"El poder de los anunciantes".
De la mano de estas producciones y el interés que despertaron en el público, llegó el deseo de algunas
televisoras latinoamericanas y del interior del país por adquirir los derechos para transmitir esos programas.
El lugar que comenzó a ganarse Canal 40 en el gusto de la audiencia fue producto de lo que su director
de programación, Héctor Abadie, llamó "una tarea épica, de titanes".
"Técnicamente empezamos de cero, todos nuestros insumos son en dólares, esta televisora la inventamos desde
el principio, es auténtica, nadie nos la dio ya hecha, ni tenemos ninguna clase de subsidio, vivimos del trabajo
diario. Nuestra austeridad en el manejo de los recursos técnicos se ha convertido en una virtud y no en un defecto."
Sin embargo, pese a lo dicho por sus directivos, los rumores sobre la posible venta del canal comenzaron
a circular. El propio Abadie dijo que esos eran "infundios, viles mentiras que utiliza de manera desleal la
competencia oportunista que busca desacreditarnos, principalmente con los inversionistas publicitarios, los tenemos
detectados, sabemos quiénes son, los mismos clientes los han denunciado, son vividores de la comisión, todavía no
entienden que nosotros tenemos un proyecto de comunicación, los objetivos que perseguimos son muy claros y están
definidos en nuestra política informativa que para nosotros es tan importante como las metas económicas, nuestro negocio
está en la credibilidad y eso lleva tiempo"
(Reforma, 12/I/1997).
A mediados de 1997, después de ocho meses de negociaciones, Canal 40 ocupó los pisos 40 y 41 del World
Trade Center a través de un contrato de arrendamiento por diez años, con opción a compra por un valor de 12 millones
de dólares. CNI se mudó entonces al WTC (inicialmente transmitía desde los sets de TV UNAM y Azteca), donde
ubicó sus oficinas y estudios de producción y grabación, mismos que ahora permanecen cerrados por una bandera rojinegra.
Realidad es...
Aun con las limitaciones que implicó transmitir en la banda UHF y las deficiencias de potencia que dificultaron
su recepción, Canal 40 comenzó a llamar la atención, sobre todo por sus propias producciones.