Negocio sin datos claros
Antulio Sánchez
 |
Foto: Jorge Claro León/Contraluz |
Allan Bloom sostenía que a partir de los años 50 del siglo XX en Estados Unidos inició el proceso de
liberación sexual y hedonista que terminó por vulnerar los cimientos morales de la sociedad. Pero si Bloom hubiera
explorado Internet se habría infartado.
La oferta de contenidos sexuales en la red es abrumadora: hay desnudos artísticos, porno soft o
materiales parafílicos ("actos sexuales" caracterizados por lo sórdido y la perversión: introducción de pies o brazos en
vaginas, anos, oídos o boca). Y a esto se agrega la amplia red de pederastas que comercializan fotos de infantes en
los contextos más increíbles. La fantasía y la ilusión erótica o pornográfica no tiene límites.
La abundancia de esos materiales es reflejo de una redefinición sexual donde aparecen nuevos modelos
eróticos, por ejemplo: la edad para ser deseable se ha ampliado. Las revistas eróticas reviven a actrices que hace 20 o 30
años fueron símbolos eróticos. Aparece la moda de transmitir noticieros sin ropa. Se percibe en diversas
sociedades cambios de hábitos y pautas, los grandes portales horizontales evidencian que mujeres y hombres de
diferentes partes del planeta usan el ciberespacio para la búsqueda de nuevas experiencias sexuales.
Al hablar de sexualidad en Internet destaca la pornografía. Sin embargo, diversos profesionales,
investigadores e incluso religiosos han intentado describir la pornografía, pero a pesar de tantos coloquios, artículos y libros,
no contamos con una definición satisfactoria. Algunos tratan de hacer una distinción entre lo erótico y lo
porno, ubicando a lo segundo por su carácter violento y fomentador de relaciones sexuales desiguales o que dan paso
a exhibiciones juzgadas de inmorales.
La palabra pornografía procede de pornû (prostituta) y grafo (escritura), que es igual a tratado acerca de
la prostitución. Mientras, el diccionario de la Real Academia Española define a la pornografía como "carácter
obsceno de obras literarias o artísticas". Ambas definiciones no auxilian para entender el fenómeno.
Las representaciones de conductas sexuales han existido a través de la historia. De diferente manera,
distintas culturas se han relacionado con las imágenes sexuales, pero a diferencia de las lejanas civilizaciones el
mundo occidental está lleno de alusiones sexuales, desterró de la vida cotidiana las pinturas sexuales explícitas y, por
eso, el calificativo "porno" se usa para una categoría de representaciones sexuales que tienen por objetivo causar
la excitación sexual.
De ese cuestionable marco, no siempre exento de amarillismo y sensacionalismo, parten muchos
clasificadores y estudios sobre pornografía para delimitar y establecer los ingresos del negocio de la líbido. A pesar de la
abrumadora cantidad de datos y estudios que hay al respecto, aún no es claro lo que está en juego en dicho negocio.
Datos y confusiones
La alarma se desató en 1997 con un artículo de la
revista Forbes que estimó en 54 mil 500 millones de
dólares el negocio de la pornografía; mencionó que la red era uno de los medios más adecuados para la venta de
pornografía e incluso dio cifras que denotaban que la red parecía un nicho perfecto para ese negocio. De acuerdo con
los números de Forbes, la pornografía a escala planetaria se distribuía de la siguiente manera:
Las cifras eran escandalosas, pero eso no fue todo. En marzo de 1999 la revista
Times afirmó que sólo en
Estados Unidos la industria erótica movía un billón de dólares y que 10% de esa suma se generaba en
los
sites porno. La cifra alarmó porque en números era igual a decir que captaba más que la música rock a escala mundial o más
grande que la industria de Hollywood. Después vendrían acotaciones y correcciones. En mayo de 2001 la revista
The New York Times Magazine publicó un reportaje con el llamativo título de "Capitalismo al desnudo: no hay negocio
como el negocio porno" donde se afirma que la pornografía era un negocio que oscilaba entre diez mil y 14 mil
millones de dólares anuales, que sólo Internet representaba un negocio de mil millones de dólares. El autor, Frank Rich,
se apoyó en estimaciones de Adult Video News y la consultora Forrester Research e indicó que el ingreso por
concepto de pornografía era mayor que lo captado por la NBA o cualquier deporte profesional de Estados Unidos.
Ante la avalancha de datos y números, varios grupos de ultraderecha aseveraron que la sociedad
contemporánea estaba a un paso de Sodoma y Gomorra. Poco después Net Ratings precisó que la cantidad ascendía a cuatro
billones de dólares. Posteriormente, la revista
Adult Video News (www.avn.com) afirmó que la suma era de 11 mil
millones de dólares, de los cuales 50% derivaba de los videos. La revista
Forbes dio un panorama desglosado y dejó las
cifras entre dos mil 600 y tres mil 900 millones de dólares. Aunque esos datos hicieron más confuso el panorama,
avivaron nuevamente el debate sobre aquel fenómeno.
En enero de 2002 varios grupos feministas reunidos en Porto Alegre difundieron otras estimaciones que
atizaron más el fuego. Según sus datos, actualmente laboran en el mundo en la industria del sexo entre nueve y 40
millones de mujeres, lo que se traduce en 52 mil millones de dólares anuales.
Estimaciones de Frontline
También en enero de este año, Frontline (PBS) abordó ampliamente el asunto. Hizo una radiografía y
reprodujo varios aspectos en su sitio (www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/porn/). Aunque la investigación no
abunda sobre Internet porque considera que no hay suficientes elementos para obtener datos precisos o incluso deja de lado lo que acontece más allá de Estados Unidos, sí permite ubicar las dimensiones de lo que es el mercado más
grande de pornografía en el planeta. El estudio reconoce que la industria porno es amplia (revistas, videos, pago por
evento, Internet, hot lines, centros nudistas, accesorios y souvenirs, prostitución legalizada, etcétera), pero no aborda
todos esos terrenos. Sin embargo, proporciona pistas interesantes en algunos sectores. En términos generales, estima
que el monto general de la pornografía en Estados Unidos oscila entre cuatro y diez mil millones de dólares.
Se indica que para cadenas hoteleras como Marriott, Westin y Hilton, el servicio de películas porno pagadas
en habitaciones representa entre 5 y 10% de sus ingresos, cifra superior a lo que obtiene por venta de bebidas en
sus bares. Esos videos son difundidos vía satélite por empresas como Broadband de AT&T y DirecTV de General
Motors. Estas compañías se enriquecen. AT&T cuenta con poco más de 22 millones de usuarios y se calcula que 10% de
ellos consumen material pornográfico, con los respectivos descuentos de pago a las empresas que fabrican las
películas y los materiales pornográficos. Sus ganancias mensuales oscilan entre los 15 o 20 millones de dólares.
Hay empresas importantes como On Commmand Corp que provee películas, juegos y servicios de Internet
para hoteles, abastece a 975 mil habitaciones en tres mil 450 hoteles repartidos en 22 países, que son consumidas
por 250 millones de personas al año. Sus beneficios anuales superan los 275 millones de dólares. Por su parte,
LodgeNet Entertainment tuvo ingresos de 200 millones de dólares, de los cuales la mitad es producto de sus exhibiciones
de películas para adultos. Ambas empresas cobran diez dólares por 24 horas de uso de sus materiales en los hoteles.
Se estima que el margen de ganancia de las empresas dedicadas a la producción de materiales pornográficos
es de 30%, aunque los videofilmes que cuentan con mayor producción alcanzan el medio millón de dólares.
Durante 2000 se filmaron más de 11 mil filmes pornográficos en Estados Unidos, siendo las regiones del noreste y la
costa oeste las de mayor consumo de dichos materiales.
El 2 de mayo pasado National Research Council (NRC) organismo consultivo de instancias gubernamentales
de Estados Unidos publicó un reporte sobre los sitios Web para adultos y los medios para proteger a los infantes.
El reporte lleva por título "Youth, Pornography and the Internet" (bob.nap.edu/html/youth_Internet). Establece
que la industria pornográfica genera mil millones de dólares anuales en América del Norte (y se espera crezca entre
cinco y siete mil millones de aquí a cinco años). Pero esto sólo comprende a abonados de servicios en línea y
publicidad para productos o servicios especializados. Habría en Estados Unidos alrededor de 100 mil sitios de paga para
adultos y 400 mil a escala global. Los sitios son explotados por cerca de mil empresas y cuentan con miles de afiliados
que se encargan de remitir a los sitios proveedores de contenidos.
Concluye que de todas maneras los sitios pornos sólo representan 1.5% del total de sitios Web. A escala
mundial se calcula que 70 millones de personas consultan esos sitios, aunque sea una vez por semana. Estima que unos
diez millones de usuarios son estadounidenses, con predominancia de usuarios masculinos, aunque las mujeres
también van a la alza, alcanzan 20%. El costo para acceder a un sitio para adultos varía de entre 20 y 40 dólares,
aunque más de 50% de los abonos sólo dura un mes y entre tres o cuatro meses se remite el periodo máximo de
retención de la clientela por parte de los sitios.
El estudio también indica que la pornografía, como ejemplo de rentabilidad comercial en línea, atraviesa
un periodo incierto. Competencia feroz, una fuerte caída en las ventas, amplio volumen de anulaciones de
transacciones de tarjetas de crédito, fraude de los sitios, etcétera. Las relaciones entre las empresas emisoras de tarjetas de
crédito como Visa y MasterCard explotan esta posibilidad de los sitios de adultos, pero también se empiezan a dar
cambios. Por ejemplo, American Express ha referido que ante las dificultades que se presentan, ha dejado de aceptar
las transacciones efectuadas en los sitios pornos. La decisión se tomó debido al número de reclamos de sus clientes
de que no habían efectuado incursiones a los sitios pornos.
Estos datos llevan a pensar que el monto global de la pornografía es muy grande. Que a pesar de lo
contradictorio que son las cifras que deja el porno en Estados Unidos, lo cierto es que la cantidad a escala planetaria es tan amplia que es imposible pensar en mediciones que atrapen fielmente lo que está en juego.
Pornografía en línea
Las estimaciones sobre el negocio de la pornografía en línea varían mucho. Consultoras como PC
Meter (www.pcmeter.com) calcularon en 1999 que la pornografía en Internet e-porn ascendía a más de mil millones
de dólares. Por su parte, Forrester Research, después de recibir muchas críticas por sus estimaciones, en mayo de
2001 ubicó los ingresos en la red en mil millones de dólares. Mientras que la consultora Data Monitor sostuvo en
mayo de 2001 que las cifras estaban cerca de los dos mil millones de dólares y era probable que para 2003 superara
los tres mil millones. Asimismo, Forbes estima que en 2001 el porno en el ciberespacio reportó mil 500 millones
de dólares. Confunde la danza de cifras, pero no se puede soslayar que hay sitios con ingresos concretos.
 |
|
Tal vez por lo exagerado de sus estimaciones y para no meterse más en trampas, consultoras como Forrester
o Data Monitor decidieron dejar de cubrir esa industria. Sin embargo, otras consultoras calcularon que se podía
hallar la cuadratura del círculo, gracias a mediciones del tráfico Jupiter Media Metrix (JMM) estableció que el
volumen total del tráfico alcanza cerca de 30 mil terabytes al mes, de los cuales cerca de 40% del mismo corresponde
a contenido para adultos, que generara cerca de mil 900 millones de dólares, cantidad que recibirían las
empresas de
hosting de Estados Unidos.
Sitios con contenido porno
Hay sitios como PornCity (www.porncity.net), que goza de intenso tráfico e incluso llegó a superar el
registrado en portales como ESPN (www.espn.com) o Barnes & Noble (www.barnesandnoble.com). Sitios pioneros de
la red como Yahoo!, cuyo giro no era la venta de tales materiales, tampoco se anduvieron con pruritos y en su
sección de comercio electrónico vendieron productos pornográficos, aunque es probable que el negocio no fuera
tan próspero, pues ante algunos comentarios adversos por parte de la prensa, decidió cancelar de su sitio la venta
de cualquier artículo de ese tipo. Los contenidos porno están presentes en cualquier parte. El sitio de Terra en España se vio obligado a cerrar
su sección de comercio electrónico para resolver técnicamente la presencia de materiales pornográficos, de
videos para niños; lo curioso en ese caso fue que el director de seguridad del sitio fue responsable de la Unidad
Central de la Delincuencia Tecnológica de la Policía Nacional española. Los dos últimos años han sido malos para la industria puntocom, muchos sitios cerraron y la recesión que
sufre la capital mundial de la nueva economía, Estados Unidos, afectó a tales negocios. A pesar de eso, el
crecimiento de sitios relacionados con la pornografía sigue imparable. Directorios decanos como Persian Kitty (www.
persiankitty.com) registra un constante movimiento de sitios nuevos y también su imparable defunción. Pero no todo sitio en la red puede ser considerado resultado de un meditado esfuerzo empresarial, pues la
mayoría son de aficionados y amantes de la pornografía. Al inicio, las denominadas empresas profesionales del porno en
línea empezaron con el pie firme, varias de ellas acudieron inmediatamente a contratar los servicios de
programadores del MIT, que fueron pioneros en crear técnicas de navegación. Un ejemplo: la abominable técnica que al entrar
el usuario en un sitio no pueda salir de éste, que al retroceder el navegador no pueda abandonar el sitio.
Algunas empresas ya se han consolidado. Un caso sorprendente es Internet Entertainment Group (IEG), que
de 1998 a 1999 creció en ventas 150%. Su éxito se dio en el momento que exhibió un paseo en barca de
Pamela Anderson con Tommy Lee en el site clublove.com. Fue en 1997 que se agitó el ciberespacio cuando apareció
ese video donde Pamela Anderson sostiene relaciones sexuales con Tommy Lee, su ex marido y baterista de la
banda de rock Motley Crue. Desde ese momento, las fotos y los comentarios sobre Anderson en la red subieron como
la espuma. IEG cuenta con cerca de 50 negocios en Internet, su creador fue Seth Warshavsky, que se convirtió en
un mito dentro del mundo de las puntocom al ser de las pocas empresas de tal rubro que desde el inicio tuvo
ganancias. Salió a la bolsa en 1999 y se ha diversificado en los dos últimos años en la venta de contenido a otras empresas
del sector. El año pasado facturó más de diez millones de dólares.
 |
Foto: John Swanne/Nudes |
Otro caso es Danni Ashe, estrella del porno blando y una de las preferidas de los usuarios de Internet. En
el momento que la red se masificó, ella abandonó sus presentaciones en clubes nocturnos y sus desnudos en
revistas, para trasladarse a la red. Junto con nueve compañeras creó en 1995 su sitio Danni's Hard Drive
(www.danni.com), que se convirtió en una verdadera veta, al grado que ya cuenta con una constelación de sitios. El año pasado
esa corporación se embolsó ocho millones de dólares. Alimenta su negocio a través de suscripciones de sus
clientes, cuenta con más de 35 mil afiliados que están suscritos a su sitio y compran diversos materiales que se ofertan
en dicha página. Danni ha destacado por invertir cuantiosas cantidades en hacer de su sitio uno de los mejor
respaldados tecnológicamente como para soportar un tráfico intenso que el año pasado promedió cinco millones de
visitas diarias.
Pero sigue siendo un enigma la proliferación de sitios, la oferta es abrumadora y es inexplicable que todos los
sitios puedan vivir de tal negocio. Una parte de esto lo aclara el informe de Frontline: únicamente 12 sitios son los
que pueden obtener más de cinco mil dólares diarios, pero la mayoría no alcanza ingreso alguno. Debe recordarse
que montar un sitio es muy barato. Cualquier individuo que quiera contar con un sitio sin demasiadas pretensiones
de animaciones y videos, le es suficiente con un enlace dedicado y un buen servidor para montarlo. Con una
cámara digital muchos aficionados y exhibicionistas crean sus propios contenidos, por lo cual la pornografía de
aficionados es muy popular en la red. Al mes no gastan más de dos mil 500 dólares para montar y mantener el sitio,
mientras que los sitios con mayor demanda de ancho de banda gastan el doble. Algunos incluso con modestas inversiones
 |
|
han sacado buenos resultados, es el caso de Wifey's World (www.wifeysworld.com), una empresa formada por
un matrimonio que sólo con un enlace dedicado, una computadora con procesador dual y una cámara digital,
han logrado atraer a más de 12 mil suscriptores con ganancias arriba de dos millones de dólares anuales. En realidad, quienes manejan el negocio son tan pocos, que se vuelven proveedores de muchos sitios. Los
grandes sitios del porno alcanzan un intenso tráfico y eso les permite vender publicidad, la manera como captan el
tráfico es apoyándose en los pequeños sitios porno gratuitos, que a cambio reciben dinero por cada cliente que salta
de su sitio al de pago. Como los pequeños sitios no tienen la capacidad de crear sus propios contenidos, se
acercan a los grandes para alimentarse.
En este negocio las cadenas de servicios son lo común. El primer sitio lo tiene la empresa que provee
contenidos y tecnología, que acuerda con webmasters y otras empresas ciertos esquemas de explotación. Los segundos
explotan el servicio o lo revenden a diversas páginas Web, que son las que captan a los usuarios. De esa manera,
un distribuidor compra pornografía de un gran número de fuentes originales y luego revende esos materiales a
los propietarios de los websites. La mayoría de las fotografías son digitales, aunque también se pueden escanear
de impresiones para luego ser almacenadas en discos ópticos. Los discos tienen un aproximado de 600 imágenes,
su valor depende del material que contengan.
En el pasado, muchos webmasters compraban pocos discos y luego efectuaban copias que revendían. Por
eso, últimamente, los creadores de contenido pornográfico han decidido no compartir sus archivos de imágenes
con ningún sitio y optan por que los sitios se enlacen directamente a sus archivos en servidores seguros. De esa
manera, aunque las personas piensen que ven las imágenes en los sitios gratuitos que ingresan, en realidad ven el
material directamente desde el distribuidor.
Muchos amantes del porno ante la imposibilidad de ancho de banda y de dinero para generar un sitio que
venda la fantasía erótica a distancia terminan por adherirse a la confederación global de revendedores de los
servicios porno. Otros ni siquiera se apoyan en la red, pues se enlazan a través de llamadas telefónicas: uno de los
servicios más usados es el 906 o similar, muy parecido a las plataformas de servicio digital, que incluyen el pago del
servicio a través de la llamada telefónica. Tiene altos costos: se paga entre uno y tres dólares por minuto y los
administradores o dueños de los sitios de Internet que consiguen llevar a la persona a la conexión reciben la mitad de lo
generado por dicha llamada.
Por su parte, Frontline recuerda que la producción de una cinta porno cuesta un máximo de medio millón de
dólares. Pero ese material tiene mucha tela de dónde cortar, el material grabado es reeditado y revendido
múltiples ocasiones. El mismo puede reeditarse y hacerse una versión soft, se pasa otra versión a DVD y una para VHS,
después puede ser editado para la red como foto o como videos y una buena cantidad de discos se va a las tiendas (sex
shops) para su venta o alquiler.
 |
Foto: Cristina Ortega |
Los sitios Web dedicados a la pornografía obtienen entre 25 y 30% de beneficios netos. Durante buen rato
se sostuvo que no había freno para la industria en línea, que crecía y sumaba de forma constante; que era la única
de las puntocom que se mantenía en plena bonanza a pesar de la crisis financiera en dicho sector. Pero también la
crisis las ha alcanzado: grandes de la industria porno como New Frontier Media (www.noof.com) sufrió una caída de
más de 60% de sus ganancias el año pasado, mientas que
Playboy perdió 53 millones de dólares. Por su parte, el
23 de abril pasado
Penthouse se declaró en quiebra. En los años 70 ese magazine tuvo un promedio estable de
ventas de cinco millones de ejemplares, paulatinamente fue descendiendo, hasta el grado que recientemente había
caído a 650 mil unidades mensuales. En el caso de
Playboy, sus ventas han descendido a la mitad y actualmente se
venden tres millones y medio de ejemplares al mes. Todo indica que la gente se inclina más por lo que ofrece Internet y
el video. Hay, pues, un cambio en el gusto del público que opta por el material erótico.
Lo visto hoy en la red tenderá a multiplicarse, conforme el número de usuarios con mayor ancho de banda
se incremente, entonces se presentará la convergencia real de medios, la posibilidad de que puedan viajar
películas y diversos contenidos multimedia por Internet de forma expedita.
No sólo se hará realidad el uso de narices electrónicas que transportarán olores y feromonas, aparecerán
robots especializados en mantener relaciones sexuales y podrán ser manipulados a través de Internet. En fin, los
años próximos abrirán paso a un paraíso de oportunidades para ese mercado y, de paso, lo más alucinante,
depravado y fantástico se multiplicará en el ciberespacio.