Pilar Álvarez Laso
Las mujeres no tomamos decisiones en los medios, no de una manera estructural, generalizada, sistemática
o significativa. El feminismo no ha logrado permear extensiva y significativamente a la jerarquía masculina
decisoria en los medios, ese colesterol que tapa las venas de la industria por donde debería circular la sangre vital de
hombres o mujeres.
Esta realidad prevalece incluso después de tres décadas de feminismo moderno y de avance de las mujeres en
el trabajo. Es cierto que ha habido un activismo feminista dirigido a los medios de comunicación noticiosos dentro
y fuera de las redacciones, pero también es cierto que todavía prevalece la hegemonía masculina. Hay incluso
una visión cínica que expresa que las mujeres trabajan en los medios, están ahí en primer plano, y eso desplaza
la atención hacia el tipo de trabajos que realizan: ¿dónde están?, ¿en la toma de decisiones?, ¿en la tropa?, ¿en
los mandos medios?
La realidad es tan compleja como la relación de la mujer en la sociedad en que vivimos. Sin darnos cuenta y
sin quererlo, una gran proporción de mujeres estamos mudas ante una situación que nos excluye; las rutinas -a las
que estamos acostumbradas- nos han dejado en posiciones de tropa, en puestos medios, o en tareas donde figuramos
en primer plano pero que son de relevancia cuestionable dentro de la toma de decisiones de un medio en particular, o
de la industria en general. De este modo, las mujeres que quieren "caber" acaban por adaptarse a esas rutinas,
normas y prácticas establecidas.
Algo se logra siendo la editora o directora de un programa, pero es eso, es algo, es sólo un programa. Aunque
las mujeres representan más de un tercio de los periodistas empleados en el mundo, el porcentaje de mujeres que
son editoras, directoras o dueñas de medios es menor a 1%, según el estudio realizado por Bettina Peters en 2001.
Las naciones con porcentajes "verdaderamente altos" (de 10% a 20%) son Chipre, Costa Rica, Suecia y México
(7%). En nuestro país, los medios que han dado oportunidades significativas a las mujeres han sido principalmente
públicos, con pocas excepciones en empresas privadas.
De acuerdo con datos publicados por el Annenberg Public Policy Center, en 2001 sólo 14 mujeres eran
altas ejecutivas de conglomerados globales de medios, entre ellos AOL, Time-Warner Disney, Viacom y News Corp.
En términos de empleo, en estas industrias las mujeres abarcaban un tercio de las que se empleaban en los
periódicos (37%) pero menos de un cuarto (22%) tenía posiciones de supervisión, las minorías étnicas eran
realmente discriminadas. Por otro lado, 23% eran directoras de noticias, 17% administradoras y 13% estaban al frente
de estaciones de radio. En relación con las mayores cadenas de noticias (ABC News, CBS News, CNBC, CNN y
Fox News) sólo 20% de los puestos ejecutivos eran ocupados por mujeres.
Según un reporte publicado por la Federación Internacional de Periodistas (IFJ), las mujeres representan 13%
de los altos ejecutivos en empresas de medios y telecomunicaciones, mientras que sólo 9% ocupa cargos de
dirección. En relación con el número de mujeres trabajando en empresas de noticias, 17% de ellas ocupa puestos gerenciales
en la televisión, mientras que 13% tiene estos cargos en la radio. En las industrias de televisión por cable, las
mujeres representan únicamente 4% de los empleados que ocupan puestos de gerente.
Hace casi 50 años, el periodismo se consideraba una profesión exclusiva para hombres. Sin embargo, el
número de mujeres estudiantes de periodismo confirma la tendencia al aumento de mujeres en medios. De acuerdo con
la IFJ, la mayor asociación de periodistas en el mundo, llegaba a 40% el promedio mundial de mujeres estudiantes
en el ramo.
Aclaro enfáticamente que la misoginia no es el tema. Hablar de feminismo en las relaciones sociales dentro de
las redacciones es ofensivo, "eso no se usa", "es un tema superado". Estamos excluidas de las redes informales,
hasta 80% de las mujeres estadounidenses consideran que esa sustracción las aleja de ocupar posiciones clave.
Hay diversas actividades pequeñas e inconexas que pueden enorgullecer las carreras periodísticas de muchas mujeres. No menosprecio el mérito (sangre, sudor y lágrimas) y presencia de colegas que hacen un gran esfuerzo
-y además desde hace años- por intervenir en la toma de decisiones ni desestimo a colegas varones que impulsan
el trabajo de las damas. Pero visto el bosque y no algunos árboles, existen pocos casos de mujeres que logran
imponer sus puntos de vista; la realidad es que las mujeres triunfadoras se cuentan en pequeños números. En el gran
paisaje, son anécdotas de trabajo profesional, tenacidad, estudio y suerte.
Y hablando de estudio, la tesis de que la escolaridad ayuda a la emancipación de comunidades oprimidas,
ha demostrado a lo largo de décadas ser una verdad... a medias. Incluso las mujeres altamente escolarizadas, que
sin duda gozan de una ventaja significativa, no necesariamente detentan posiciones decisorias en los medios.
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Ilustración: Lara |
Llama mucho la atención que esté de moda el hecho de que muchos hombres declaren con toda sinceridad
sentirse identificados con el feminismo e incluso han tomado posturas feministas para protestar contra coberturas sexistas
en las noticias, y para demandar políticas más equitativas. En contraste, no todas las mujeres abrazan o se
identifican con el feminismo tradicional o el feminismo redefinido. No se puede negar que se requiere una reflexión
colectiva sobre los estándares que rigen la relación de género en los medios noticiosos. En todo caso no hay una
corriente activa ni fuerte que impulse, dirija o influya en la reestructuración de las organizaciones que permitan a las
mujeres reconocer rutinas invisibles y -en muchas ocasiones- amables que las dejan de lado.
Otro estudio realizado en Estados Unidos en 2002 sobre el liderazgo femenino en las redacciones noticiosas
habla sobre las expectativas de las mujeres. Según éste, 45% esperaba que les ofrecieran una mejor posición en algún
otro medio o decepcionadas pensaban abandonar definitivamente esa profesión. 42% de los hombres estaba confiado
que definitivamente ascenderían dentro de su compañía. En otra batería de preguntas, 41% de las mujeres sostenían
que no había oportunidad de ascender al siguiente escalafón aun con los méritos necesarios frente a sus colegas varones.
Terreno teórico
De acuerdo con la investigadora Carolyn Byerly, el criticismo feminista se puede organizar desde tres
problemas principales. El primero se enfoca en la ausencia de las mujeres en el contenido "más serio" de las noticias.
Esa invisibilidad tiene el efecto de reforzar la marginalidad. Los autores de la teoría del establecimiento de la
agenda (Agenda Setting, MacCombs y Shaw, 1972) ayudan a entender la seriedad de este problema. Esencialmente
explican que no aparecer en el discurso público, propalado en las noticias, significa no existir.
El segundo problema ha sido el de la representación, cómo son retratadas las mujeres. Cuando finalmente
son incluidas en los medios son presentadas desde o por sus atributos sexuales o roles de hogar -madre, esposa, ama
de casa-, en lugar de enfocarlas desde sus identidades complejas.
El tercer problema tiene que ver con el acceso al aparato que hace noticias. Aunque alto el empleo de mujeres
en la industria, es escaso y relativo su avance en posiciones de toma de decisiones donde las noticias se definen,
se formulan y se distribuyen. Este trabajo versa sobre la última opción mencionada.
Economistas políticas, como Eilee Mehan y Ellen Riorda (2002), documentan que una categoría que parecía
en vías de extinción en el siglo XX como patriarcado y el capitalismo perpetúan la hegemonía masculina en los
medios. Esta declaración no invalida otros estudios que demuestran que el activismo feminista en los medios ha
contribuido a cambiar esta situación. En la cuenta final, las mujeres somos una minoría en los medios. Aunque suene
demodé, me arriesgo a citar al marxista Antonio Gramsci y su teoría de la hegemonía que describía modos específicos en que
los sistemas masculinos de poder se mantenían en su lugar, sin necesitar la fuerza o la amenaza. Simplemente lo
hacían a través de rutinas que propiciaban el consentimiento de los menos favorecidos mediante mecanismos de castigo
y recompensa. Las mujeres en los medios no están relegadas de las posiciones de poder por violencia abierta o
acoso sexual (aunque todavía ocurre, no es la característica generalizada). Son los mecanismos no violentos, los
más sutiles, la coerción casi invisible la que induce al consentimiento transparente de hombres y mujeres en
perpetuar jerarquías masculinas en las redacciones de noticias o en las sillas directivas. Hay una hostilidad soterrada.
Quedaría limitada esta reflexión si no hablamos de que los medios deben ser observados desde muchos
otros ángulos: género fue la categoría elegida, pero no es la única. Hay mujeres que inspiran confianza y que ya
han atravesado los medios controlados. Pero en México no hay un marco teórico robusto que estudie las relaciones socio-laborales de las mujeres en los medios. Analizar el fenómeno desde este ángulo, que insisto no es el
único, pero como todo análisis, es una parte que ayuda a ganar una apreciación sobre el trabajo de las mujeres, el trabajo
de los medios y el trabajo en esta nación. Como en cualquier película, la trama es más completa que lo señalado
hasta ahora. Pero también como en toda película, hay momentos en que algunos enfoques están en primer plano.
Bibliografía
Carolyn Byerly, "Feminist interventions in newsrooms", en Karen Ross (ed.),
Women and Media. International Perspectives, Blackwell Publishing, Inglaterra, 2004.
American Press Institute, The great divide: female leadership in U.S.
Newsrooms, Estados Unidos, septiembre 2002.
The Annenberg Public Policy Center of the University of Pennsylvania,
Progress or no room at the top?, Estados Unidos, 2001, www.annenbergpublicpolicycenter.org/04_info_
society/women_leadership/telecom/2001_progress-report.pdf
The Annenberg Public Policy Center of the University of Pennsylvania,
The glass ceiling persists: the 3rd Annual APPC Report on Women Leaders in Communication
Companies, Estados Unidos, diciembre 2003, www.annenbergpublicpolicycenter.org/04_info_society/women_leadership/
2003_04_the-glass-ceiling
-persists_rpt.pdf
Internacional Federation of Journalists,
IFJ Survey: Setting standards for women in
journalism, Bruselas, junio 2001,
Media Management Center at Northwestern University,
Women in Newspapers: How Much Progress Has Been
Made?, 2001, www.iwmf.org/resources/stats.php
Periodista. Conductora de Realidades de CNI Canal 40.