Cuatro líneas o diez valiosos segundos en televisión son suficientes para que los voceros del universo le
resuelvan su día. Parece increíble y debería serlo pero ellos dicen que dan certezas instantáneas para todo: amor,
trabajo, dinero, salud, suerte, familia y cualquier otra cosa que se les pueda ocurrir.
Sin asumir mayores compromisos, los pregoneros del universo ofrecen cambiar su vida. Basta con que siga
sus prácticas recetas, los famosos horóscopos, y sobre usted descenderán todas las bondades dicen ellos
prometidas por los astros.
Intérpretes cósmicos y medios se llevan bien. Hacen negocio. En el mercado de los buscadores de respuestas
a un futuro incierto, ambos encuentran un nicho perfecto, una oportunidad irresistible de aprovechar la demanda
de un público consumidor, voraz, de estos contenidos.
Según Jorge Dorantes, editor de "La Plaza" sección de espectáculos en
El Economista, los horóscopos
ocupan un espacio en los medios "esencialmente porque tienen respuesta inmediata de los lectores; es algo que piden
y cuando no aparecen, se quejan". De modo que al cliente lo que pida.
Dorantes recuerda que cuando por "decisiones administrativas" dejaron de publicarse los horóscopos,
durante tres meses en El Economista "ardió Troya", por lo que los boletines de prensa cósmicos regresaron.
Y aunque el editor de "La Plaza" reconoce que los dichos astrales sí pueden impactar emocionalmente a
sus lectores, sobre una responsabilidad de este impacto dice que "no hay de qué preocuparse porque no se hacen
de mala fe. No se hacen con irresponsabilidad pero tampoco se piensa que se tenga la vida de los lectores en las
manos". Pero antes de precisar qué es una irresponsabilidad en decires de los cuerpos celestes, el señor Dorantes se
disculpó, pues estaba muy ocupado y no había más que decir al respecto.
Marisa Zannie, coeditora de la sección "Nuestro Mundo" de
El Universal, también debe enfrentar las quejas
de sus lectores cuando por falta de espacio se sacrifica la comunicación cósmica de sus páginas. Para Zannie
hay personas que sin falta leen los horóscopos, que los convierte en "algo muy importante en la sección sociales
y particularmente del periódico". Sin embargo, "esto no nos obliga a que sean o no ciertos", dice.
Por esta razón, Zannie piensa que no hay por qué sentirse muy responsables: "Y eso lo puedo hablar por
nosotros y todos los medios, los horóscopos procuran no ser muy específicos ni catastróficos. Hablas en general de cosas
que sólo son buenas y positivas".
Excélsior, por su parte, no ve la suya ni con los astros. Cuando menos eso fue lo que dijo Cecilia Treviño,
editora de la Sección B de este diario, quien en un primer intento se negó a hablar sobre el tema para evitar
controversias al respecto. Sin embargo, algo habrá dicho el horóscopo de la señora Treviño que finalmente la convenció de
tocar el asunto. La editora explicó que el llamado "Periódico de la vida nacional" compra los horóscopos, como
un servicio de noticias, a una agencia internacional. Igual que Zannie y Dorantes, Treviño no considera que
Excélsior deba sentirse o hacerse responsable por lo que dice un horóscopo en sus páginas, porque para ella se trata de
"cosas muy generales y positivas".
Según Treviño, un horóscopo no es un asunto para tomarse muy en serio aunque aconsejen a los
lectores porque son como los crucigramas, no deben faltar sólo porque la gente los busca. Incluso refiere que
conoce publicaciones (no precisó cuáles) en las que se juega con los horóscopos. A sagitarios le ponen el texto de
acuario; los leo reciben el de escorpión, y así el resto del zodiaco. Juegos cósmicos nada más.
Rafael Amador Martínez, director de la revista semanal
Mi guía, dice que no conoce a persona alguna que
prediga el futuro, pero en las páginas de su publicación hay un espacio para lo que los astros tiene que decir al
respecto. En Mi guía, según su propio director, hay horóscopos porque el propósito fundamental de la revista es
entretener y porque hay gente que cree en ellos. Otro par de aplicaciones prácticas de lo que dicen los planetas: divertir
y sugestionar.
Según Juan Carlos Cuéllar, coordinador editorial de
TvyNovelas, en esta publicación de Grupo Editorial
Televisa las palabras de los astros y sus voceros son verídicas y comprobadas. "Sabemos que hay gente que se rige
mucho por esto, por eso no podemos publicar cosas que no son ciertas. Además de que esto es política de la revista,
aunque sea de espectáculos, no publicamos cosas que no están confirmadas".
Y la manera que TvyNovelas
ha encontrado para evitar desmentidos estelares es conocer la trayectoria
del astrólogo y su método; el cual no supo precisar bien en qué consiste, salvo indicar que en esta manera de
adelantarse al destino se utilizan unas tablas, fechas, horas y lugares. No obstante, el coordinador editorial de
TvyNovelas asegura que hay seriedad en el trabajo astrológico de su revista, porque él mismo ha visto cómo "en otras
publicaciones, de las que no vale la pena ni mencionar el nombre, ha pasado que ellos mismos reporteros y
editores hacen los horóscopos, los inventan".
La razón básica por la que Rocío Gómez Junco productora de
Cada mañana, transmitido por TV
Aztecaencuentra que en su programa hay espacio para los horóscopos es porque su público los pide mucho; y contra
el imperativo del rating, no hay más que hacer.
Gómez Junco está convencida de que los mensajes astrales que se emiten en la producción que encabeza
son diferentes al resto de las ofertas cósmicas. Según ella, en
Cada mañana no se dan consejos ni opiniones, sólo
algunas "previsiones" de lo que puede suceder.
Oscar López es productor de
Hechos AM, el único noticiero que dedica un espacio a las nuevas cósmicas. La
razón con la que López explica la presencia de horóscopos dentro de un informativo es que la gente pide este tipo de
"in formación". Y así, usted se puede encontrar a Vicente Fox o a Francisco Gil Díaz en medio de lo que depara el
día para aries o cáncer. Igual de incierto todo.
López dice que en Hechos
AM los horóscopos se manejan igual que el resto de la información; sin
embargo, cuando se le pregunta sobre la responsabilidad de los decires astrológicos, responde que se tratan de un
apartado dentro del mismo noticiero y le da un voto de confianza a Julia Palacios, astróloga de Fuerza Informativa Azteca.
Los editores cuidan la redacción y la ortografía de los horóscopos; los productores reparan en el tiempo, pero
en ningún caso los entrevistados dijeron involucrarse con los contenidos, ese asunto sólo atañe a los profesionales
del cosmos.
Estrellas mediáticas
Los voceros astrales para poder emitir sus boletines diarios o semanales, según la periodicidad del
medio atienden a la posición de los planetas que calculan a partir de operaciones matemáticas, con base en tablas
que elabora la NASA, también conocidas como efemérides.
El procedimiento es el mismo para todos los astrólogos que dicen hacer un trabajo serio; la interpretación
de dichos movimientos y sus posibles combinaciones es lo que se puede leer en cuatro líneas o escuchar en
diez segundos.
Según Julia Palacios, única astróloga en México con participación en un noticiario televisivo (TV Azteca),
la interpretación de los movimientos astrales se relaciona con la sensibilidad y la intuición del astrólogo. Para
Hilda Tamayo, quien elabora los horóscopos en
TvyNovelas, esto no tienen nada que ver con la intuición del astrólogo
sino con el conocimiento de éste, el cual viene incluido en libros técnicos y estudios sobre la materia.
Los científicos cósmicos porque ellos afirman que la astrología es una ciencia aseguran que estos
dichos elaborados a partir de la posición de los cuerpos celestes están sujetos a comprobación. La manera de saber si
son ciertos o no, según ellos mismos, es muy fácil: observar a quién le atinan y a quién no. Pero esto es factible
que suceda en lo que denominan cartas astrales natales o un horóscopo personalizado que se elabora sólo a partir
de la fecha de nacimiento de una persona.
Del resto de los mensajes astrales, los que se leen o escuchan a diario en los medios, nadie se hace
responsable de que sean del todo o aunque sea un poco ciertos.
Palacios reconoce que las predicciones que aparecen en los medios son básicamente generalidades, razón
por la cual ella no busca "atinarle" en todo lo que dice. Sin embargo, para Palacios es gratificante cuando las
personas le dan las gracias porque algo dijo que cambió su vida, es decir, le atinó.
Los cinco meses que Cada
mañana ha estado al aire son la primera participación en los medios que ha tenido
Oscar Bojórquez, situación que le ha permitido darse cuenta de que puede "intervenir en buena cantidad de
personas, que cada día van tomándote como punto de partida en su vida".
Sin embargo, pese a esta intervención providencial que Bojórquez pueda tener en la vida de la gente que lo
sigue, él no deja de ver a los horóscopos de los medios como algo muy general y comercial. Otra apuesta más a "atinarle".
Hilda Tamayo no piensa que la gente crea o siga su horóscopo al pie de la letra. "Tú le llegas a la gente
cuando le dices algo cierto. En realidad, el horóscopo no afecta porque es muy general".
Giovanna, considerada como la primer astróloga de México, ha tenido participación en Televisa,
Mi guía, PCTV y Radio Fórmula, entre otros. Después de 45 años en el negocio de los dichos cósmicos, no le parece que
los horóscopos sean un engaño aunque éstos no digan cosas ciertas.
Y recomienda a los lectores, radioescuchas o televidentes que no sean crédulos y se formen su propio
"criterio" astrológico. "Si te sirve el horóscopo o se asocia con lo que vives, úsalo; sino, ignóralo y ya". Tan fácil como eso.
Medios cósmicos
Marisa Zannie no conoce el método del astrólogo que colabora en
El Universal, y supone que se llama
Alejandro Franulic, pero no es así. El señor Franulic es geógrafo y su relación con las estrellas es que sólo vende sus dichos
junto con otros artículos periodísticos intemporales.
El mensaje de las estrellas en "El gran diario de México", lo elabora una persona que en el argot cósmico
es conocida como "Señora Laura", quien actualmente pasa una temporada en su país natal: Argentina.
En Excélsior no tienen idea de quién es la persona que habla con las estrellas para sus páginas; y "Atlántida",
el astrólogo de El Economista, sólo habla con las estrellas pero no con los mortales, menos si son periodistas.
El universo y el destino no tienen exclusividad. En el mapa de los medios y las estrellas junto con todos
sus intérpretes hay para todos los gustos y exigencias. La oferta es generosa; los horóscopos, multifacéticos: predicciones, prevenciones, consejos, remedios milagrosos e instantáneos para los días de un público ávido de
respuestas, algo que signifique la incertidumbre de todos los días.
En la sección "Nuestro Mundo" no saben quién elabora los horóscopos de
El Universal, asimismo, no tiene importancia si son ciertos o no. Como parte del material publicado en este diario, los dichos estelares
contravienen a su código de ética que dice que
El Universal "se compromete al reporte veraz de los hechos. Nunca publicará
con conocimiento, información falsa". Además de que los editores responsables deben conocer la identidad de
la fuente antes de la publicación.
Según el código de ética de
El Economista, sus reporteros realizan su trabajo con el deber de informar
con exactitud, competencia y precisión, y especifica también que en toda información debe quedar bien clara la fuente de donde se obtuvo. Sin embargo, los postulados éticos sólo se refieren a los reporteros. Habría que hacer uno para los astrólogos.