Fernando Mejía Barquera
Si a nivel mundial la "novedad mediática" de la guerra contra Irak fue la consolidación de Al-Yazira como
un medio "global" capaz de competir con las grandes televisoras occidentales que difunden sus señales vía satélite
a diferentes regiones del planeta, en México tuvimos también una situación novedosa cuyos rasgos empezaron
a percibirse hace algún tiempo en la radio mexicana: el declive de un concepto que hasta hace poco parecía vital
para los medios y hoy tiende a extinguirse en varios de ellos: la "política editorial" entendida en términos
tradicionales, es decir como una pauta o lineamiento de matiz ideológico al que debían apegarse quienes trabajaran en ese medio.
"Diversidad coincidente"
En esos días de guerra, lo que podría llamarse "postura editorial" no existió formalmente en la radio
mexicana, con la excepción, quizá, de la agencia InfoRed, productora de los noticiarios
Monitor y que cuenta con una opinión "oficial" que marca pauta, la de José Gutiérrez Vivó, cuyo punto de vista puede ser tomado como
"referencia editorial", si cabe el término. En el resto de los grupos, el número de conductores de noticiarios es tan amplio
y tan diverso su punto de vista, lo mismo que su origen (algunos trabajan simultáneamente en prensa o TV), que
es posible plantear la hipótesis de que el término "política editorial" tiende a desaparecer incluso pudo
haber desparecido ya en algunos grupos radiofónicos y cada noticiario, dentro de una misma emisora o grupo,
parece autónomo en relación con los demás. De ahí que durante los momentos culminantes de la invasión a Irak
hayamos podido escuchar una gran diversidad de enfoques y comentarios sobre el conflicto.
Tal diversidad, sin embargo, tuvo, paradójicamente, un punto de coincidencia: la condena a la guerra. Fue
una "diversidad coincidente". Los comentarios o posiciones favorables a la acción estadounidense
fueron extraordinariamente minoritarios y en todos los grupos radiofónicos predominó el apoyo a la paz con
diferentes matices según la perspectiva de los conductores y de los analistas convocados a los noticiarios para comentar
el conflicto. Hubo quienes condenaron la guerra o apoyaron la paz por razones "humanitarias" (el dolor de
ver muertos y heridos entre la población civil), otros por la preocupación de ver consolidarse a Estados Unidos
como una potencia armamentista mundial capaz de cometer más atrocidades en el futuro; asimismo, casi todos
se esforzaron por dejar claro que si bien impugnaban la invasión a Irak, rechazaban el régimen de Sadam Husein.
Puede afirmarse, incluso, que en la radio mexicana la condena a la guerra, con sus diversos matices, fue casi unánime
por parte de los conductores de noticiarios y las pocas voces favorables a la Casa Blanca fueron
expresadas fundamentalmente por radioescuchas a través de llamadas telefónicas o correos electrónicos.
Más rating, menos ideología
Hace tiempo que grupos radiofónicos como Acir o Radio Fórmula decidieron contratar periodistas que
habían adquirido notoriedad en la televisión con el fin de que condujeran sus espacios informativos. Para esos grupos,
lo que importa, al parecer, es subir el rating, y si esos conductores, cada quien con su estilo y sus propios valores
éticos y periodísticos, logran elevar la audiencia y atraer publicidad, adelante. Más rating, más anuncios, menos
rigidez ideológica. Parecería difícil, en efecto, para un grupo como Radio Fórmula, donde el número de conductores
de espacios informativos se cuenta casi por decenas, "fijar" una "línea editorial". Difícil sería que la gran cantidad
de periodistas que allí trabaja, con enfoques y trayectorias muy diferentes entre sí, acatara una "línea" o se
pusiera de acuerdo para mantener una postura editorial más o menos común. Lo mismo en Grupo Acir, lleno de
periodistas provenientes de Televisa que comparten frecuencias con otros profesionales de orígenes periodísticos diversos.
Y qué decir de Radio Centro, donde tal vez sería posible establecer una directriz editorial para
Formato 21, no así para Jacobo Zabludovsky y José Gutiérrez Vivó, quienes transmiten sus noticiarios en emisoras que pertenecen a
ese grupo, pero cuyos estilos periodísticos tienen pocas cosas en común.
No hay duda, el comportamiento informativo de la radio mexicana está cambiando.