Los Simpson es la serie estadounidense de más larga duración como programa animado y respecto a cualquier otro no animado, obteniendo numerosas distinciones, a saber: 23 premios Emmy, 26 premios Annie y un Peabody. En su edición de diciembre de 1999, la influyente revista Time incluyó a Bart Simpson, el primogénito de la familia, en la lista de las 100 personalidades más influyentes del siglo XX, al lado de luminarias como los Beatles, Albert Einstein, Bob Dylan y Charles Chaplin. Desde el 14 de enero de 2000, Los Simpson cuentan con una estrella en el Hollywood Boulevard. Asimismo, han inspirado a otras tantas series animadas y no animadas de televisión, además de que existen versiones "adaptadas" para ciertas audiencias, como ocurre con Al Shamshoon, que se transmite en diversos países árabes del Medio Oriente.
Matt Groening y Los Simpson
Oriundo de Portland, Oregon, Matthew Abram Groening nació el 15 de febrero de 1954. ¿Qué profesión tienen (o tenían) los padres de Matt? Su madre, Margaret Wiggum, es maestra, y su padre Homer Philip Groening, oriundo de Canadá, era cineasta, escritor, animador y caricaturista. A los 23 años, Matt Groening se mudó a Los Angeles, donde, de manera previsible, tuvo que desempeñar diversos trabajos, como lavaplatos, mesero y chofer. A fin de explicar a sus amigos lo difícil que era la vida en Los Angeles, Matt comenzó a diseñar tiras cómicas denominadas Life in hell (La vida en el infierno). De manera coincidente, Matt trabajaba en Los Angeles Reader como repartidor, telefonista y office boy y un buen día le mostró sus tiras cómicas al editor, quien le ofreció publicarlas. Life in hell fue exitosa desde su primera aparición el 25 de abril de 1980.
El productor y director de cine James L. Brooks tuvo conocimiento de Life in hell y se puso en contacto con Groening dado que tenía la idea de hacer una serie animada que pudiera aparecer en El show de Tracey Ullman. Brooks quería a los personajes de Life in hell, pero Groening, temiendo perder los derechos de propiedad de la
tira cómica, ofreció crear algo nuevo, una familia, Los Simpson. Se cuenta que Groening diseñó los caracteres de
Los Simpson en tan sólo cinco minutos. Los nombres de la familia fueron tomados de la familia de la vida real de
Groening: Marge y Homero, sus padres, Lisa y Maggie, sus hermanas, y dado que consideró que era demasiado obvio que
el primogénito se llamara Matt, optó por bautizarlo como Bart. Otros personajes de la serie reciben sus nombres de
las principales calles de Portland, Oregon, por ejemplo, Lovejoy (reverendo Alegría), Flanders, Quimby (alcalde
Diamante), etcétera. En el caso del jefe de la policía Wiggum (jefe Górgori) tomó prestado el apellido de soltera de su
propia madre.
El 19 de abril de 1987, Los Simpson aparecieron por primera vez, con unos cuantos minutos de duración, en
El show de Tracey Ullman. Cabe destacar que aunque esté programa no era el más exitoso, Los Simpson se convirtieron en un fenómeno tal, que fue necesario crear una serie independiente con media hora de duración a partir de 1990.
Por supuesto que Los Simpson de El show de Tracey Ullman no eran como se les conoce hoy en día: los caracteres
eran muy burdos, y con trazos rudos, aunque ya mostraban los rasgos distintivos que hasta hoy mantienen: eran
amarillos y ojones, tenían cuatro dedos, Marge poseía un gran cabello azul, Homero era calvo y panzón, Bart mostraba
un peinado de cepillo aunque, cuando va a la iglesia se peina de raya en medio, en tanto Lisa y Maggie tenían la
cabeza en forma de estrella. Groening, al ver el éxito de la familia amarilla estaba sorprendido, porque según él, no
entendía qué es lo que le gusta a la gente de "esos monos tan feos."
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Lo cierto es que Los Simpson no son "una caricatura más". Es verdad que llegaron a la pantalla chica en
momentos en que la televisión por cable perdía cada vez más público, por lo que la necesidad de ofrecer un producto
novedoso y atractivo para las audiencias era enorme, particularmente en segmentos de la población como el de los
jóvenes adultos de sexo masculino. De hecho, numerosas series no animadas ya recurrían con bastante éxito a la fórmula consistente en ridiculizar a poderosas figuras políticas e instituciones culturales y sociales. Pero la familia amarilla de Springfield desarrolla una de las más atrevidas sátiras culturales y políticas en la historia de la televisión, cambiando para siempre la manera en que se conciben, realizan y ven los dibujos animados.
Gran parte del éxito de la serie obedece a que los televidentes se identifican con los personajes y las situaciones que éstos enfrentan. Los Simpson son una (a)típica familia de clase media en la que sus integrantes desarrollan funciones tradicionales: Homero, el padre, provee el sustento trabajando en la planta nuclear de la ciudad; Marge, la madre, es la típica ama de casa, que de vez en cuando incursiona en el mercado laboral, pero en general, pasa la mayor parte del tiempo cuidando de Homero y los hijos; Bart y Lisa van a la escuela, y la pequeña Maggie está casi siempre bajo los cuidados de Marge. Los Simpson exaltan a la familia nuclear, la cual enfrenta numerosos problemas con el riesgo latente de la desintegración. Sin embargo, pese a todo, la familia siempre sobrevive y se sobrepone a las posibles desventuras de Homero y Marge, a los berrinches y frustraciones de Lisa y a las travesuras de Bart. En este sentido es importante distinguir entre la sátira y la propuesta de un orden de cosas distinto al imperante, dado que Los Simpson parecen ubicarse más en la irreverencia del humor negro que en la revolución del proletariado. Dicho en otras palabras: se burlan del mundo, pero en ningún momento plantean cambiarlo.