¿Cree en Dios?
No puedo decir que no.
¿En el cielo?
Creo en el cielo, pero en el cielo en la tierra y de eso te das cuenta de vez en cuando, pero desaparece
muy rápidamente.
¿En el infierno?
De ninguna manera. Es imposible que haya tanta candela.
¿En el diablo?
No.
¿En el alma?
Sí.
¿En la reencarnación?
No.
¿En la vida después de la muerte?
Tampoco, por fortuna.
¿En los ángeles?
A veces nos los encontramos por ahí. El problema, no son ángeles sino ángelas.
¿En los milagros?
Todos los días. Cada día que uno vive es un milagro.
¿En el destino?
Claro que sí, pero depende de uno. Uno va buscándolo y a veces le atina.
¿En las brujas?
Creo en algunas brujas preciosas que uno encuentra por ahí.
¿En los fantasmas?
Me da pena decirlo, pero sí. ¡Y les tengo terror!
¿En el horóscopo?
No, pero lo leo todos los días y me molesta porque me altera el ánimo.
¿En la mala suerte?
En la suerte. Uno vive gracias a la suerte y, gracias a la suerte, algún día tendrá uno que morir.
¿En el poder de la mente?
Sin duda es en el que más creo.
¿En las predicciones?
No en las de Nostradamus, pero sí creo en las mías, que casi nunca me fallan.
¿En la vida en otros planetas?
Sí, pero no creo que tenga nada que ver con la nuestra.
¿En el poder de sanación?
En el de la autosanación, que a mí me funciona.
¿En la superioridad del hombre sobre la mujer?
No.
¿En la superioridad de la mujer sobre el hombre?
De lejos. Si no, ¿qué hubiéramos hecho los hombres sin ellas? Aunque a veces se portan mal porque abusan de
su poder. Pero, qué sabroso que estén ahí.