(Segunda y última parte)
Leonardo Kourchenko
La primera gran reestructuración
Para 1995, a casi siete años de creado, con presencia en tres continentes y difusión en más de 60 países,
ECO requería una modificación.
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Marintia Escobedo, 1996 Fotos: Cortesía del autor |
Renovar la pantalla, actualizar formatos y contenidos para hacer la señal más competitiva, ante la aparición
de señales internacionales como la BBC, Televisión Española, e incluso algunos argentinos que lanzaron canales
de noticias las 24 horas. El gran pionero había sido ECO, y su posicionamiento de marca era impecable. En
cualquier país latinoamericano donde se presentara el logotipo de la cadena el reconocimiento era inmediato,
absoluto. Muchos presidentes del mundo de habla hispana buscaban con frecuencia nuestras cámaras y micrófonos
para hacer declaraciones internacionales, conscientes de que nuestra señal llegaba no sólo al continente, sino
también a Estados Unidos y Europa.
Jacobo Zabludovsky, el padre natural y operativo de ECO, fue destinado a más altas responsabilidades al
frente de la División Noticias del Grupo Televisa, mientras que al frente de ECO asumió la responsabilidad Félix
Cortés Camarillo, un sólido periodista de muchas batallas, con una larga trayectoria en el área de noticieros, parte de
aquel histórico hoy casi mítico equipo inicial de
24 Horas.
El primer cambio esencial fue la transformación de la estructura en la programación. Desaparecieron los
20/40, de noticias y entretenimiento, para consolidarse como una cadena totalmente abocada a la información.
Muchos y sensibles cambios tuvieron que hacerse en esta etapa, no sólo para reforzar y variar el contenido noticioso
sino para recomponer los equipos, las mesas de redacción e información y fortalecer un grupo esencial que había
nacido desde el principio, pero que no había recibido la atención necesaria: la mesa de investigación y reportajes especiales.
Se crearon nuevos y diversos conceptos para los fines de semana; se abrieron espacios de debate y de
entrevistas en torno a los temas políticos y socioeconómicos; se crearon programas de reportajes a fondo para sábados
y domingos; incluso, se creó un noticiero infantil, realizado por varios de los hijos de nuestros corresponsales en
todo el mundo que, con la ayuda de sus padres, cubrían una historia, realizaban un "minirreportaje".
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Guillermo Ortega, 1996 |
Entre 1995 y 1998 se establecen criterios de diferenciación informativa, que más tarde serían consolidados.
Se renueva la pantalla de conductores, cuando muchas de las figuras iniciales empiezan su retiro hacia otras
áreas, programas, tareas o aventuras televisivas. Es la época de la segunda generación de ECO, cuando aquellos
quienes habían sido co-conductores, segundos titulares de los espacios, reciben la responsabilidad de hacerse cargo de
cada segmento. Periodistas y comunicadores como Adela Micha, Lourdes Ramos, Ana María Vargas, Diane Pérez,
Ana María Lomelí, Gabriela Calzada, Enrique Rodríguez, Eduardo Lugo, y más, se ocuparon de noticieros en calidad de titulares.
Para ese momento, aquel gran equipo cerca de 800 personas que habían integrado los grupos de
producción, reporteo, información e investigación de cada segmento fue concentrado en Noticias. Ya no hacían falta
los coordinadores de invitados, o los productores por cada conductor.
Una importante reducción presupuestal se aplicó en esta reestructuración. Los recursos humanos se
redujeron casi en 50%.
Primero, en la TV abierta
La señal de ECO fue transmitida originalmente en televisión abierta, por las mañanas en Canal 2, mientras
que por las tardes pasaba al Canal 4, y durante las madrugadas regresaba a Canal 2. A lo largo de todo el día, la
señal completa era transmitida por Cablevisión, e inyectada vía satélite a los tres continentes. Así permaneció durante
los primeros dos años, para después ser programada en Canal 4 y finalmente pasar a las madrugadas en Canal 2.
No es sino hasta 1998, que se asume el concepto de ECO como una señal esencialmente de televisión
cerrada, para ser difundida por cable o por DTH.
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Adela Micha, 1991 |
Usted se preguntará: ¿cómo no se dieron cuenta de ello antes? Bueno, es muy simple, para finales de los 80
la televisión por cable estaba en un proceso de revisión en México, pasó de ser taller de experimentación, prueba
de laboratorio, o la hermana barata de la televisión abierta, para convertirse en el tipo de televisión que es en el
mundo entero: la televisión de paga, aquella que el suscriptor elige por su contenido atractivo o programación, y la
cual, generalmente, está producida para perfiles de audiencia más reducidos, concretos o dirigidos: jóvenes, adultos,
sólo niños, personas interesadas en la naturaleza, en el mundo animal o, como en nuestro caso, las noticias del mundo.
En 1998 ECO sale completamente de la televisión abierta en México, y a pesar de la "frustración" de
muchos conductores que decían que ya no los veía nadie, se consolidó como lo que debía ser desde el principio: un
canal especializado de noticias para el mercado de televisión cerrada.
Por supuesto, esto implicó mayores presiones financieras para el sistema informativo. Si bien, como
explicamos al principio, nunca se diseñó un aparato de ventas o comercialización para ECO, durante los años que estuvo al
aire en televisión abierta se benefició parcialmente de los ingresos publicitarios de los canales 2 y 4, incluso en
las madrugadas. Cuando la señal se convirtió sólo en un canal de cable o de SKY, los ingresos se volvieron cero.
ECO perdió dinero durante toda su existencia. Nunca fue una señal rentable porque no fue pensada para
ello, y porque las condiciones de mercado en sus orígenes no lo permitían. Prácticamente nadie, ninguna señal o
canal aislado, hacía dinero a finales de los 80 o buena parte de los 90 en la televisión por cable.
En nuestro caso específico, cuando Televisa crea un área organizada que se encargue de distribuir las
nuevas señales especializadas de televisión cerrada en América Latina y España (Telehit, y Ritmosón, entre otras), Eco
se suma a este grupo de canales para buscar la recuperación de recursos mediante la suscripción en sistemas de
cable en esos países. A diferencia de nuestras señales hermanas, ECO se enfrenta a una agravante desventaja: lleva
casi diez años en el espacio, distribuida de forma gratuita. Los "cableros" de otros países se preguntan: ¿por qué he
de pagar por una señal que durante diez años me han regalado?
Incansables esfuerzos se hicieron bajo la dirección de Félix Cortés Camarillo para buscar la creación de un
equipo de ventas, concentrado exclusivamente en ECO y destinado por completo al diseño de mercadotecnia y de
estrategias de comercialización que incentivaran la inversión publicitaria.
Es importante decir en este contexto que, para el mercado mexicano de televisión cerrada, los primeros pasos
para acercarse a las agencias y a los anunciantes y develar este nuevo nicho de mercado inexplorado de comprar
tiempo y publicidad en televisión cerrada bajo los parámetros de la "panregionalidad" comenzaron seria y
profesionalmente hasta 1999 y 2000.
El último jalón
En 1998 viene otro cambio decisivo: reducir los costos, renovar la señal, lanzar una ofensiva seria para
captar recursos publicitarios. Félix Cortés es destinado a encabezar el área de noticieros, al tiempo que Jorge Berry
se queda al frente del canal. José Luis Guasch es responsable de realizar la reestructuración, de buscar
mecanismos que puedan hacer rentable o menos deficitaria la cadena.
Es el año de la Alianza Latinoamericana, una asociación de televisoras en todo el continente, que
establece esencialmente el intercambio de materiales informativos y noticiosos diariamente. Por ello, ECO cierra la
mayoría de sus corresponsalías en los países miembros de la Alianza. Son 16 televisoras que a partir de agosto de
1998 alimentan con reportajes, entrevistas y notas la realidad en sus países. ECO gana no sólo una cobertura más
amplia, incluyendo reporteros de esas televisoras en las provincias de sus países, lugares a los que nuestros
corresponsales accedían principalmente en casos de relevancia informativa, sino que agrega, además, muchos matices en los
tonos y acentos de cada región, lo que nos permitió acercarnos más a las audiencias de cada una de esas naciones.
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Abraham Zabludovsky, 1990 |
Esta última etapa está marcada por la renovación de contenidos, su profesionalización y la apertura de
espacios especializados en moda, espectáculos, ciencia y tecnología, salud, debate, opinión y mesas de análisis. La idea
de crear programas originales, que por su propio sello pudieran ser de interés para la televisión abierta,
encaminó algunos diseños que no se habían intentado: en este terreno
nacen
Eco Expediente, con Jorge Berry, o
¡Cuidado! Mujeres trabajando,
con Adela Micha.
Otra aportación de este ciclo final fue la especialización de segmentos informativos por región y
temática noticiosa. Cada pueblo tiene sus propios hábitos televisivos; los españoles ven noticias por televisión muy tarde
por la noche, mientras que los estadounidenses lo hacen alrededor de las 7 de la noche; en Centroamérica y el
Caribe, los noticieros ocupan los espacios de mayor audiencia entre las 8 y las 9 de la noche. Así, creamos noticieros
para cada región, e incluso uno para México:
ECO México.
Los programas unitarios de fin de semana, especializados y patrocinados, permitieron que en los últimos tres
años de ECO se obtuvieran recursos frescos provenientes de la publicidad. Es decir, aquel viejo sueño de vender
espacio al aire y contenidos específicos se logró muy medianamente en esta última etapa. Se comprobó no sólo que sí
se podía vender, sino que había un creciente mercado que daba señales claras de interés en nuestra señal por
sus características básicas: televisión cerrada que llega a los sectores con mayor poder adquisitivo; la imagen y
el prestigio de la solidez periodística en ECO, construida a lo largo de más de 12 años, y la posibilidad de
ofrecer reportajes y entrevistas serias, de fondo, con contrapeso y crítica para todos los temas.
En los últimos dos años ECO incluyó a conductores provenientes de países latinoamericanos, ampliando con
ello nuestro espectro de comunicadores y vincularnos más a nuestro auditorio: Ricardo García Santander, de
Argentina; Raquel Bigorra, de Cuba; Vielka Valenzuela, de República Dominicana, o Aída Hernández, también de Cuba,
fueron talentos en la conducción que se sumaron a las filas de ECO.
Para el año 2000, ECO borró por completo aquella vieja querella del auditorio: no había una sola hora
de transmisión que contuviera información idéntica a la anterior, porque cada noticiario estaba diseñado,
producido y escrito con información de diversas partes del mundo para una audiencia específica:
ECO España, ECO Estados
Unidos, ECO Sudamérica, o ECO
Internacional ofrecían diversas visiones del mismo planeta, pero a partir
de distintas regiones.
Estos modelos fueron después adoptados por otras cadenas, como CNN en español, cuya aparición en 1997
nos provocó un impacto de cierta relevancia en nuestros mercados sudamericanos.
El cierre de ECO fue decidido en abril de 2000, después de una larga deliberación en torno a las finanzas, el
costo-beneficio, el futuro de los mercados de televisión cerrada y su muy lento crecimiento en Latinoamérica. No fue
una decisión fácil para nadie. ECO significó no solamente un canal y un logotipo-bandera que abrió puertas y mercados, sino también una excelente tarjeta de presentación en múltiples foros y eventos. Alberto Peláez nos reportaba
con frecuencia desde Madrid las constantes menciones que le hacía el rey Juan Carlos en distintos eventos.
Toda una generación de periodistas, reporteros, productores, redactores e investigadores nacieron, se
educaron y crecieron profesionalmente en ECO. Si hacemos una revisión cuidadosa de la actual pantalla noticiosa de
Televisa, veremos que todos, sin excepción, pasaron por ECO, y varios aprendimos en ésta que más que una escuela o
una oportunidad laboral y profesional, fue una extraordinaria aventura.
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Directores generales de ECO
1989-1995 Jacobo Zabludovsky
1995-1998 Félix Cortés Camarillo
1998 Jorge Berry
1998-2001 Leonardo Kourchenko
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Ultimas cifras de ECO
Cobertura nacional: 410 mil telehogares por Cablevisión.
Cobertura en América Latina: un millón 151 mil 700 telehogares.
Cálculo de cobertura en el continente americano: 300 millones de hispanoparlantes.
Cálculo de suscriptores en el mundo: 30 millones.
Equipo humano (al cierre): 245 personas.
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Horas de transmisión
Horas de transmisión al año: ocho mil 760.
Horas de transmisión (12 años y seis meses): 110 mil 376.
Notas transmitidas (12 años y seis meses): cuatro millones 434 mil 394.