"Para descubrir qué era lo que movía a Fox bebí limonada con su madre en su hacienda, caminé a través de
los corrales del ancestral hogar de Fox en San Cristóbal, entrevisté a los empleados de la granja sobre su
infancia, contesté las preguntas de su hermana sobre la vida en la pecera política, monté a caballo en un rancho con
vista hacia Guanajuato y escalé hasta la cima de una montaña para rezar ante la estatua gigante de Cristo Rey. Y
me preguntaba: ¿algún día entenderé este lugar?".
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Foto: Fernando Santos Rosas |
En un artículo titulado "Mexico's Big
Change",
1 Rob Allyn, un consultor en comunicación texano que
trabajó durante tres años con Vicente Fox, hace un recuento de sus experiencias durante ese periodo, el cual aborda
desde el folclor de su campaña mexicana:
"Me registré en cuartos de hotel bajo tantos nombres que no podía recordar cómo pagar la cuenta;
preparé debates en villas amuralladas llenas de catres para guardias con submaetralladoras, tomando notitas en
cuartos llenos de humo de cigarro y español rápido. Tuve el privilegio de intercambiar palabras con el brillante y sin
igual equipo de mexicanos que llevaron la campaña de Fox: historiadores izquierdistas, especialistas en
economía, guerreros callejeros, ejecutivos corporativos preparados en Procter & Gamble y Aeroméxico".
Rob Allyn conoció a Vicente Fox en 1997, en una reunión del entonces gobernador de Guanajuato y
precandidato a la Presidencia con empresarios texanos. La primera impresión fue definitiva. Lo impresionó la fuerza de su
discurso en inglés y su estilo reaganesco al que hace referencia más de una vez.
En el otoño de 1997 decidieron hacer precampaña durante los fines de semana que comenzaron la
primavera siguiente. El consultor destaca la capacidad de Fox para escuchar y tomar en cuenta a sus asesores y su apego a
los guiones que preparaban para cada mitin.
"Vicente es terco. Nunca cambiará su apariencia o sus actos, incluso en la política. Sólo intente que limpie
su lenguaje", la madre de Fox asesoró de esa manera al asesor.
Mientras levantaban la precampaña con la promoción de los logros de Fox en Guanajuato le echaban una
mano a la campaña del candidato del PAN para gobernador de Aguascalientes. "Como Fox escribe Allyn,
Felipe González era un hombre de negocios externo, un populista de fuera del sistema político cuyo éxito al ganarle al
PRI tendría gran peso en las oportunidades de Fox".
A finales de 1998 Fox renunció a la gubernatura de Guanajuato, se mudó a la ciudad de México, reclutó
a Francisco Ortiz y a Pedro Cerisola (los hombres de Procter & Gamble y Aeromexico a los que hace referencia
Allyn) y, de acuerdo con el texano, les dio órdenes propias del
marketing de Coca Cola: "Yo soy el producto, así
que véndanme".
Rob Allyn critica a Carville, pues asegura que la técnica empleada con Clinton para moverse a la derecha y tomar preocupaciones de los republicanos no resultó cuando llevó al PRI a tomar "el cambio". Pero quizá el
momento más relevante de la participación de Allyn en la campaña de Vicente Fox fue el giro que hizo del
martes negro. Después que, en términos del consultor, el "hoy, hoy, hoy" llevó a la prensa a calificar a Fox de iracundo
e intransigente, después de la baja de ocho puntos en las encuestas del equipo de campaña, llegó el segundo
debate: "Con un reganesco asentimiento con la cabeza, comenzó reconociendo que por presionar para lograr un
debate abierto, 'algunos personas piensan que soy un necio'. Hizo una pausa y sonrió genialmente, 'mi madre decía
que era muy necio'. (Consejo para consultores internacionales en flor: siempre hay que darse un tiempo para
tomar limonada con la madre del candidato.)"
Lo demás también es historia.
El candidato que gusta
Pregunto a Rob Allyn, asesor de Vicente Fox en la campaña a la Presidencia, ¿hay alguna diferencia al realizar
su trabajo en Estados Unidos y en México?
Amablemente responde:
Ciertamente, hay grandes diferencias entre las campañas de medios en Estados Unidos y en México, pero
las disciplinas fundamentales son las mismas: comenzar temprano. Definir claramente tu mensaje. Mantener
ese mensaje simple y consistente con algunos pocos temas claves sobre asuntos que realmente importen.
Utilizar palabras visuales y concretas para comunicar ese mensaje. Prepararse para todo (debates, anuncios,
discursos, conferencias de prensa, giras, mítines) porque uno nunca sabe en qué momentos la campaña puede dar la
vuelta. Sobre todo, trabajar para un gran candidato (como Vicente Fox), que mantenga fuertes principios, la fuerza de un gran carisma personal e insuperables habilidades de comunicación. Al final del camino, la gente vota por el
candidato que les gusta y en el cual confía... no importa dónde vivan.
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