Segunda y última parte
Laura Islas Reyes
Aquel fue un día intenso y lleno de confusión en la televisora. En la mañana, había caído muerto a tiros uno de sus locutores más afamados, el señor Francisco Stanley, y había que definir el contenido informativo y la postura editorial.
Eso fue el 7 de junio, justo cuando en el país se celebraba el día de la libertad de expresión. Entonces, el
único anclaje del equipo directivo era esta certidumbre: "la televisión no tiene que ver para que una
democracia funcione". En esos momentos, sin embargo, a la fórmula le faltaba una vuelta de tuerca y la decidió el
equipo directivo: la televisión puede funcionar en una democracia con una libertad tal que, incluso, desde la
pantalla se puede cuestionar a la democracia. Y TV Azteca lo hizo, no le importó incurrir en una flagrante violación
de la Ley Federal de Radio y Televisión porque sus directivos estaban descubriendo algo más que una
respuesta circunstancial y aquella vuelta de tuerca mencionada. Se estaban dando cuenta de que el servicio social de
la televisión privada era lo de menos frente a un protagonismo político que se les abría como un horizonte
ignoto y que, al paso de los años, le traería consecuencias favorables para su causa.
De qué sirve la democracia
El atavío para la pantalla estaba listo. Traje impecable y rostro compungido, en instantes indignado. Sale
a escena Ricardo Benjamín Salinas Pliego y arenga en forma de preguntas:
"¿Para qué tenemos elecciones? ¿Para qué tenemos tres poderes? ¿Para qué tanto gobierno cuando no
hay autoridad?".
Frente al teleprompter, el conductor estrella, Javier Alatorre, hace lo mismo:
"Si las autoridades no pueden, nosotros sí podemos y eso es lo que vamos a demostrar. Si las
autoridades no pueden, que nos dejen solos y vamos a decidir qué hacer."
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Francisco Stanley Fotos: 10 años TV Azteca |
El locutor de
A quien
corresponda, Jorge Garralda, exige y señala culpables:
"Que renuncien... mejor estar solos... el responsable es Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano."
Esas sólo fueron algunas frases entre las muchas que aquel día se dijeron en el entorno de la más abierta
y disparatada campaña que se hubiera hecho contra un gobernante en la historia de la televisión mexicana.
Y, así como sucede en un gobierno que a partir de las encuestas realiza el ejercicio para el que fue
electo, la televisora comenzó a utilizar estas herramientas para lo mismo: emprender y justificar sus acciones.
(Ver etcétera, núm. 333, primera época, Marco Levario, "El último show con Paco Stanley").
Cartas marcadas
Estas convicciones, que demuestran el desdén por la democracia que siente Salinas Pliego y que sus
empleados secundan, han orientado los pasos de Azteca durante la década de vida que recién celebra.
Sin embargo, hay una serie de principios editoriales que la empresa inculca en sus trabajadores a través
de su red interna. Dichos lineamientos (ver recuadro) son, cuando menos en teoría, el credo de TV Azteca.
Además de que hay también una lista de 13 criterios informativos con los que la televisora guía su quehacer noticioso.
La lista de estos códigos no es pública, sólo se encuentra en la Intranet de la empresa y el Departamento
de Prensa no autoriza su divulgación (incluso, a pesar de que durante una entrevista con esta reportera,
Sergio Sarmiento autorizó que se me entregara). Conocer ese prontuario permite valorar lo que ha sido TV Azteca
a partir de sus propios y de cualquier modo muy discutibles parámetros, el papel político que ha jugado y la
forma en que ha privilegiado su visión empresarial sobre la calidad de su programación y la función del medio.
Como alguna vez dijo el dueño de TV Azteca: "si no nos ve nadie, qué caso tiene tener programas de calidad"
(Proceso, 26/VII/93).
La fuerza informativa de Azteca
El 27 de diciembre personal de seguridad de Televisión Azteca irrumpió con un comando de
seguridad privada en las instalaciones de CNI Canal 40 en el cerro del Chiquihuite. La historia es conocida y
paradigmática de lo que ha sido Azteca en y fuera de las pantallas.
El 29 de julio de 1998, Televisión Azteca y Televisora del Valle de México (TVM) anunciaron una
alianza estratégica basada en la comercialización y programación del tiempo del 40 por parte de Azteca, esto
último salvo dos horas y media al día. El convenio, con mirada de largo aliento, abría también la posibilidad de
comprar 50% de las acciones de CNI. El 1 de septiembre inició la programación de Azteca 40 con repeticiones
de programas ya transmitidos en los canales 7 y 13.
La "alianza estratégica" duró hasta el 16 de julio de 2000, cuando Javier Moreno Valle, dueño de TVM,
dio a conocer que la daba por terminada. A partir de entonces las dos concesionarias se enfrascaron en una
historia llena de episodios legales: demandas, fallos sujetos a revisión, amparos, nuevas instancias. (En la edición
de febrero de 2003, etcétera hizo un recuento pormenorizado de lo que ha sido el conflicto entre Canal 40 y
la empresa televisiva de Ricardo Salinas Pliego.)
El motor que movió a Azteca para tomar las instalaciones de Canal 40 fue un fallo de la Corte
Internacional de Comercio que la televisora interpretó a su favor y se lanzó a hacerse justicia por mano propia,
atropellando la ley y sus instituciones. Una vez más, la empresa documentó su desdén por la democracia y,
naturalmente, su desprecio por el derecho a la información que le asiste a los usuarios de los medios de comunicación.
"En pleno uso de sus derechos y con estricto apego a la ley TV Azteca reasumió la operación de Canal
40... Es falso e inexacto (sic) que un comando armado hubiese actuado en las instalaciones del Canal 40 (...)
Como es del conocimiento público, la Televisora del Valle de México hace dos años en forma ilegal y violenta desposeyó a TV Azteca las instalaciones que legítimamente tenía en operación". Este fue el discurso que los
conductores estrella de Fuerza Informativa Azteca (FIA) leyeron y a través del cual justificaron el proceder de su empresa.
¿Y yo por qué?
La impunidad con que actuó TV Azteca se acompañó primero del silencio cómplice del gobierno
escudado en las vacaciones decembrinas, y después con el tristemente célebre "¿y yo por qué?" del presidente
Vicente Fox que así dio respuesta a lo que ocurría con el Canal 40.
La actuación de la televisora del Ajusco, al decidir tomar por la fuerza las instalaciones de CNI, no
puede explicarse sin la predilección que ha tenido el gobierno foxista por los dos grandes consorcios televisivos.
(Dicha simpatía tuvo su cúspide en el decreto presidencial del 10 de octubre pasado.)
El afán de la administración actual de gobernar a través de y para las pantallas ayuda a comprender
el protagonismo político que ha alcanzado Televisión Azteca, a tal grado que durante el conflicto entre las
dos televisoras, los funcionarios públicos parecían seguir el mismo guión que el de la empresa de Grupo
Salinas, al no devolverle a CNI su señal y no actuar frente a la acción ilegal que cometió Azteca.
Además de algunas deferencias que tuvo el gobierno con la televisora del Ajusco, como la presencia de
la señora Marta Sahagún regalando bicicletas a través de las pantallas de TV Azteca, justo en medio del
conflicto. (Y actualmente, Ernesto Vidal, anterior funcionario de Azteca, es director de medios electrónicos de la
Presidencia.)
La empresa de Ricardo Salinas recibía el aval del gobierno (primero con un aseguramiento, mediante
una interpretación confusa del artículo 104 bis de la LFRT, después con negociaciones fallidas entre los dos
empresarios, y también con la negativa de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes a cumplir un fallo
judicial que le regresaba las instalaciones a CNI), a la par que en sus pantallas se seguía fielmente el guión
del
teleprompter, al unísono, como una caja de resonancia.
Ciro Gómez Leyva, uno de los actores involucrados, difundió la versión periodística de que en una
reunión Marta Sahagún reveló que un día antes del despojo Ricardo Salinas Pliego había estado con ella y con su esposo.
Al ladrón, al ladrón
Telesondeos, información distorsionada, ausencia de réplica por parte de los involucrados, campañas
de linchamiento a los críticos de su acción. Con estos elementos estructuró TV Azteca la cobertura noticiosa a
lo ocurrido a partir del 27 de diciembre. Mientras, se llamaba ladrón a Javier Moreno Valle y se acusaba a
Ciro Gómez Leyva de pervertir su trabajo periodístico y ser vocero de TVM, cada uno de los espacios noticiosos
y conductores de Azteca se convirtieron en portavoces de la empresa.
Los criterios informativos de Fuerza Informativa Azteca resultaron ser poco cumplidos y muy olvidados.
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Foto: Cuartoscuro |
Ejemplos de cómo la "señal con valor" hizo caso omiso de sus propios cánones sobran en el caso de
Canal 40. "Presentar los puntos de vista de todas las personas o grupos involucrados", en el transcurso del
conflicto no sólo no hubo espacio en las pantallas aztecas para voces contrarias y críticas a lo que hizo la empresa,
los actores involucrados por parte de CNI se quejaron de ver distorsionados sus dichos.
Uno de ellos, el senador Diego Fernández de Cevallos, quien expresó su inconformidad con lo realizado
por la televisora y la actitud asumida por el gobierno. Esto le valió al legislador panista una campaña en contra suya que aún continúa, lo mismo desde los noticiarios
Hechos que en el programa Reporte 13 conducido por
Ricardo Rocha (otrora trabajador de Televisa y otrora también crítico de Ricardo Salinas Pliego), o a través de la
revista Vértigo, dirigida por Julio Derbez.
Cuando digo digo, digo Diego
El código de ética de FIA manda "no distorsionar la información" y "no suprimir información que
sea pertinente a la comprensión cabal de un hecho", sin embargo Azteca creó notas en las que convirtió unos dichos en opiniones favorables para su causa. Un ejemplo ocurrió el 7 de enero cuando al dar cuenta de las
declaraciones de las entonces legisladoras Lorena Beauregard y María Teresa Gómez Mont, se descontextualizó lo
que ambas dijeron y que al día siguiente informaron los periódicos. En palabras de Beauregard, la violación de
la ley que "se dio por parte de Televisión Azteca al hacer uso de la fuerza y tratar de hacerse justicia por su
propia mano", lo cual no fue registrado por los micrófonos de la televisora.
Otro de los principios editoriales de Azteca es "desmentir información incorrecta". También
incumplido. Como parte de la campaña en contra de Diego Fernández de Cevallos, el 24 y 25 de abril los informativos
de Azteca presentaron una nota donde se refieren a Fauzi Hamdan, Antonio Lozano Gracia, Fernando
Gómez Mont, Armando Salinas Torre como si fueran miembros de un cártel. "Y como en toda buena
organización, siempre hay un jefe, en este caso es también panista, fuma puro y tiene terrenos en Punta Diamante. Es
Diego Fernández de Cevallos, abogado y senador". Todo esto en relación con la disputa que sostenía el gobierno
de la ciudad de México por unos terrenos con Federico Escobedo.
Azteca sostuvo y afirmó que Fernández de Cevallos estaba involucrado en el asunto. Días después, el 30
de abril, Escobedo aclaró que el senador nada tenía que ver en su defensa legal. La televisora del Ajusco no
ha desmentido la información incorrecta.
Hasta antes de este episodio, el senador del PAN gozaba de los afectos de la televisora. Una entrevista
que le realizó Alberto Villasana de FIA, sobre la posibilidad de manejar la plata como moneda uno de los
asuntos defendidos a capa y espada por TV Azteca y cuyo principal exponente es Hugo Salinas Price, padre de
Ricardo Salinas Pliego, provocó un comentario muy amable sobre Fernández de Cevallos. "Diego Fernández de
Cevallos demostró tener dos cualidades que mucho admiramos, en cualquier hombre mexicano: inteligencia y
valor". (http://www.plata.com.mx/plata/plata/comNOT1.htm.). La historia ahora es diferente. La opinión que el
legislador manifestó en contra de lo ocurrido el 27 de diciembre le valió una campaña de linchamiento por
parte de la "señal con valor".
El despojo que TV Azteca realizó a Canal 40 de sus instalaciones en el cerro del Chiquihuite y la campaña
de desprestigio que montó a través de sus noticieros, se dio en un momento en el cual los partidos
políticos comenzaban a contratar los espacios publicitarios en los medios y unos meses antes de que la
concesión otorgada a TVM fuera revisada. Dos circunstancias que no se puede pensar fueron ajenas al dueño de TV
Azteca cuando pidió a su equipo que, como lo declaró en una entrevista a
Expansión, hicieran todo lo posible
"para que se respetaran sus derechos".
A la luz de su código de ética, la Fuerza Informativa Azteca se debilita y se reduce a la defensa de los
intereses empresariales políticos y económicos de la televisora. Y lo mismo sucede con la lista de diez
principios editoriales con los que la empresa acompaña a sus atropellados criterios informativos.
TV Azteca ha violado en más de una ocasión el Estado de derecho. El mismo que consagra dentro de
sus lineamientos aunque lo delimita así: "La sociedad justa se basa en un marco legal sencillo y práctico, que
elimine la sobrerregulación". (Tal vez con el término "sobrerregulación" Azteca se autolegitimó para despojar a Canal 40 de su señal, y decidió hacerse justicia a sí misma.)
Y aunque despreciada en momentos claves de los diez años de historia de TV Azteca, la democracia
figura dentro de sus principios editoriales, concebida ésta como: "entendemos la democracia no como la
dictadura de las mayorías, sino como un ejercicio de corresponsabilidad afirmando que los derechos humanos y
de propiedad son esencia de la democracia". Esencia en la que prevalece el respeto a las instituciones que
en tantas ocasiones Azteca ha cuestionado.
Sueños de un empresario
Una de las convicciones más arraigadas en el quehacer cotidiano de TV Azteca y sus ejecutivos es que
la televisión es un negocio masivo, lo mismo que vender electrodomésticos.
El día de la muerte de Francisco Stanley, TV Azteca no informó. La Fuerza Informativa Azteca se
mimetizó con el rostro descompuesto de las actrices y cantantes que desfilaron a cuadro, y que entre gritos y
lágrimas lamentaron el asesinato del animador y acusaron al ingeniero Cárdenas. Los conductores estrella fueron
una pieza más del emotivo escenario. La noticia devino en espectáculo.
Las conmovedoras escenas de ese 7 de junio y el día siguiente le arrojaron a TV Azteca varios saldos:
según IBOPE, más de 48 puntos de rating en sus canales
(Proceso, 14/VI/99) y la crítica de varios medios de
comunicación y analistas que cuestionaron la forma en que la televisora del Ajusco trató el asunto.
Pero a TV Azteca le preocupó muy poco el cuestionamiento que se hizo de su cobertura. "Las críticas no
se hicieron esperar. Los editorialistas de los periódicos opinaron que la cobertura televisiva había sido
irresponsable. Sin embargo, la opinión de la gente, rescatada a través de una encuesta nacional, nos permitió
darnos cuenta de que vio en la cobertura de TV Azteca el reclamo más apegado a sus sentimientos que nadie
jamás hubiera hecho. A nivel nacional, 72% de los entrevistados opinó que el manejo de la información por parte de TV Azteca fue valiente y estuvo de acuerdo con él... La encuesta hizo evidente que no había credibilidad
alguna en la autoridad" (10 años TV Azteca. Un sueño que hace
historia).
El negocio de la cobertura del asesinato de Francisco Stanley arrojó números negros a la empresa. El
círculo verde estaba satisfecho, el rojo, crítico y minoritario, no importaba.
"Si en todos los medios de comunicación hay críticas al poder, ¿por qué el reclamo contra TV
Azteca?", preguntaría Salinas Pliego. "Qué fácil es mentir, lanzar acusaciones sin fundamento, sentenciar sin
juicio previo", añadiría después como si él mismo respondiera y formara parte del foro rojo que cuestionó el
proceder de la televisora.
Sin embargo, a veces las encuestas no perdonan. Cuando Azteca despojó a CNI de sus instalaciones, ni
las encuestas nacionales de la televisora, aquéllas mismas que según ella le dieron el aval en la cobertura
del asesinato de Stanley, les arrojaron números favorables. Entre el 4 y 5 de enero, el Departamento de
Encuestas de Azteca realizó preguntas como "Desde su punto de vista, el fallo emitido por la Corte Internacional de
París, justifica la toma de las instalaciones del Cerro del Chiquihuite?". La respuesta fue significativa: 48% de
los encuestados dijo que no, 42% sí, y un 10% no respondió o no supo.
Televisión desnuda
Azteca ha operado con esta fórmula de vender televisión para las mayorías, bajo la máxima de darle al
foro rojo lo que pida, prestando cuidadosa atención a la opinión pública registrada en encuestas y puntos rating.
Bajo esta óptica, los momentos estelares de TV Azteca, en términos de programación, se encuentran
reservados para noticieros y talk shows que se han caracterizado por el sensacionalismo de sus emisiones, tal es
el caso de Ciudad desnuda y Cosas de la
vida (ahora llamado Cuenta conmigo). Ambas producciones se
acompañaron de una serie de críticas a la televisora y la petición de que salieran del aire o cambiaran de horario.
Otra parte de la oferta programática de Azteca ha sido su llamada "fábrica de espectáculos".
Encabezado por Ventaneando y una serie de programas más sobre la farándula, el periodismo de espectáculos de la
empresa ofrece la constante de la intromisión en la vida privada y el linchamiento a quien no responde a sus
micrófonos. El caso de la cantante Gloria Trevi es una muestra significativa de la forma en que en Azteca entienden y
venden su "fábrica de espectáculos".
En el terreno informativo, después de licitado el paquete de medios, sólo permaneció el noticiero
nocturno: salieron del aire las emisiones matutina, de 6 a 7, la de 14 a 14:30 horas, el corte informativo de las 18:30,
la emisión de las 24 horas y los espacios de los fines de semana. El 21 de febrero de 1994 surgió
Hechos conducido por Javier Alatorre, dos años después se crearía Fuerza Informativa Azteca (FIA).
Con innovaciones como la aparición de los reporteros a cuadro al momento de dar las notas y una crisis
que empezaba a gestarse en Televisa, los primeros pasos de FIA superaron los índices de audiencia de su
principal competencia en cuanto al espacio informativo estelar de ambas televisoras se refiere:
Hechos vs. 24 Horas. (Un punto cúspide de esto fueron las elecciones federales de 1997, cuando Azteca promedió, según IBOPE,
12.4 puntos rating contra 9.6 de Televisa.)
Pero la novedad pasó y Azteca se sitúa actualmente muy por debajo de los informativos de Televisa. En
abril de 2002, etcétera publicó una conversación con Sergio Sarmiento, actual director del comité editorial de
la televisora del Ajusco, en la cual explica esa baja de audiencia. "TV Azteca tomó una decisión hace poco
menos de un año. Los noticieros de TV Azteca no se medirían por el rating, sino por otros factores. Siempre nos
hemos medido por el rating y a lo mejor es una forma correcta de medir los noticieros, pero también la experiencia
nos dice que el rating se sube relativamente fácil. Fui vicepresidente de Noticias por tres años y estuvimos en
primer lugar, pero metíamos nota roja, nota muy sensacionalista, y ese tipo de información la hemos quitado
completamente de nuestros noticieros. Si quisiéramos subir el rating sabemos cómo hacerlo, yo lo sé subir
divinamente, pero la empresa nos está pidiendo otra cosa".
Aunque, paradójicamente, parece que la empresa siempre pide prestar atención a las encuestas y así
justifica su accionar, tal como lo dice el propio Sarmiento al referirse a la salud y los saldos arrojados de la
participación de TV Azteca en varios escándalos. "Canal 40 le interesa al grupo de personas que trabaja o simpatiza
con Canal 40, pero yo no veo que le haya hecho daño a la televisora en términos generales, ni en las encuestas
de opinión ni en el rating le han hecho daño. Cuando se hizo la cobertura de la muerte de Paco Stanley, yo
expresé incluso mi objeción ante la cobertura pero en las encuestas de opinión, curiosamente, la gente no estaba
de acuerdo en lo que yo dije".
* * *
Vender televisión bajo el concepto empresarial de que es lo mismo que vender electrodomésticos ha sido
uno de los hilos conductores de estos diez años de Televisión Azteca. El otro, el del peso político, consolida a
la televisora como un protagonista de la noticia, de la democracia, aunque sea en detrimento de ésta.
Desde los cuestionamientos lanzados el día de la muerte de Stanley, pasando por sus informativos y
las campañas contra personajes y causas no gratas para los intereses de la empresa, y llegando hasta el robo
de la señal de Canal 40, son parte de las piezas con las que TV Azteca juega "siempre a ganar", como lo ha
dicho su propio dueño, Ricardo Salinas Pliego, al precio que sea. Y el costo puede ser alto
* * *
Parámetros incumplidos con frecuencia
Los principios editoriales y los criterios informativos de TV Azteca no son públicos. Sólo se encuentran en
la Intranet de la televisora. etcétera
preguntó a Sergio Sarmiento, director del comité editorial de la
televisora del Ajusco, por la existencia de estos códigos.
En dicha conversación, Sarmiento aseguró que por parte del área de Noticias no habría inconveniente de
que ambos documentos fueran dados a conocer, y pidió solicitarlos al Departamento de Prensa.
Sin embargo, Prensa, sin mediar mayor explicación, decidió no autorizar la salida de estos documentos
que, en palabras del propio Sarmiento, se trata de "principios universales".
etcétera logró acceder a este código de ética de Televisión Azteca. Esta es la información que nos fue
negada y que difundimos por considerarla de interés público.
Principios editoriales de TV Azteca
1. Derechos de propiedad. El respeto a la propiedad privada genera prosperidad y funge como factor
de certidumbre económica y social.
2. Libertad de mercado. Genera competencia, calidad, eficiencia y máximo aprovechamiento de los
recursos, impulsando los principios democráticos.
3. Estado de derecho. La sociedad justa se basa en un marco legal sencillo y práctico, que elimine
la sobrerregulación.
4. Seguridad pública. Es la responsabilidad fundamental del Estado, brindando apoyo a las medidas que
la garantizan y rechazando la pasividad ante abusos criminales.
5. Estabilidad política. Base de la convivencia y el desarrollo. Los cambios son válidos si se generan desde
la legalidad. Mantendremos una absoluta independencia, ideológica o proselitista, respecto a cualquier
línea partidista.
6. Derechos del consumidor. Libertad de consumo, rechazo al proteccionismo, voz a consumidores.
7. Modernización económica. Prosperidad vía modernización, rectoría del mercado, rechazo al
populismo, reducción de la estructura estatal y la excesiva regulación de las actividades económicas.
8. Responsabilidad financiera y monetaria. Demandaremos una política financiera, monetaria y fiscal
responsable por parte del Estado. Promoveremos la producción real de riqueza, no la simple distribución.
9. Democracia. Entendemos la democracia no como la dictadura de las mayorías, sino como un ejercicio
de corresponsabilidad afirmando que los derechos humanos y de propiedad son esencia de la democracia.
10. Derechos de víctima. Los derechos de los criminales no se antepondrán jamás a los derechos de
las víctimas.
Criterios informativos
1. Presentar información veraz y objetiva.
2. Confirmar nuestra información con fuentes fidedignas.
3. Derecho de guardar la confidencialidad de nuestras fuentes.
4. Presentar los puntos de vista de todas las personas o grupos involucrados.
5. No difamar.
6. No distorsionar la información.
7. Respetaremos la vida íntima de las personas.
8. No editorializar o presentar opiniones personales a menos que éstas sean claramente identificadas como tales.
9. Desmentir información incorrecta.
10. No dar información que pueda poner en peligro la vida de personas inocentes.
11. No suprimir información que sea pertinente a la comprensión cabal de un hecho.
12. Otorgar crédito al utilizar materiales de otros.
13. No aceptar dádivas para publicar u omitir información.
* * *
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Francisco Stanley
· "Crimen y espectáculo", Julián Andrade Jardí, Primera época, 10 de junio de 1999, núm.
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· "El falso escape", Pedro Salazar Ugarte, Primera época, 17 de junio de 1999, núm.
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· "Estrella de un cielo vacío", Luis González de Alba, Primera época, 17 de junio de 1999, núm.
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· "Inseguridad y manipulación", Rafael Cordera Campos, Primera época, 1 de julio de 1999, núm.
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· "Revancha", Francisco Báez Rodríguez, Primera época, 7 de octubre de 1999, núm. 349, www.etcetera.com.mx/fbr349.asp
· "El pleito TV Azteca/Del Villar", Fernando Mejía Barquera, Primera época, 18 de mayo de
2000, www.etcetera.com.mx/tv55.asp
Salinas Pliego
· "El espejo de Salinas Pliego", Raúl Trejo Delarbre, publicado el 18 de julio de 2003 en
La Crónica de Hoy, www.etcetera.com.mx/pagtrejo1ne33.asp
· "Historias de familia en TV Azteca", Francisco Báez Rodríguez, Primera época, 3 de julio de
1997, www.etcetera.com.mx/tv4.asp
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· "Azteca-NBC", Francisco Báez Rodríguez, Primera época, 19 de febrero de 1998,
www.etcetera.com.mx/tv13.asp
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· "Pelean TV Azteca y Canal 40", Francisco Báez Rodríguez, Primera época, 27 de julio de
2000, www.etcetera.com.mx/tv64.asp
· "Canal 40 se une a TV Azteca", Francisco Báez Rodríguez, Primera época, 13 de agosto de
1998, www.etcetera.com.mx/tv22.asp
· "Episodio II: TV Azteca ataca de nuevo", Ciro Gómez Leyva, publicado el 22 de julio de 2003 en
Milenio Diario, www.etcetera.com.mx/pagciro1ne33.asp
· "TV Azteca o casi al paraíso", Marco Levario Turcott, publicado el 5 de septiembre de 2003 en
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Toma del Chiquihuite
· "Desdén por la ley", editorial de
etcétera, febrero 2003, www.etcetera.com.mx/pag02ne28.asp
· "El despojo del Chiquihuite", crónica de Laura Islas Reyes, febrero 2003,
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· "La fragilidad de Fuerza Informativa Azteca", Julio Chávez Sánchez y Laura Islas Reyes, febrero
2003, www.etcetera.com.mx/pag20ne28.asp
· "La liviandad de la ley", Carlos Gómez Valero, febrero 2003, www.etcetera.com.mx/pag21ne28.asp
· "Cronología del conflicto" (del 29 de julio de 1998 al 22 de enero de 2003), febrero
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Diez años TV Azteca
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