Francisco Báez Rodríguez
La exitosa invasión anglo-estadunidense a Irak ha traído consigo un importante debate ético sobre el papel
de los medios durante los conflictos bélicos.
Las áreas que cubre el asunto son muy numerosas. Simplemente quiero hacer aquí un elenco de las principales:
Rating contra
objetividad. La mayor parte de las empresas de noticias son entidades comerciales, las cuales
se dedican a vender audiencia a sus anunciantes. Cuando las noticias son fuertes por ejemplo, en caso de
guerra, aumenta el auditorio. Los problemas se dan si la audiencia prefiere una versión parcial de los hechos. Ese fue
el caso en Estados Unidos, donde la cadena Fox, con una cobertura patriotera, se llevó la tajada mayor... y corrió
durante unos días, al menos a las demás cadenas estadounidenses a una postura favorable al gobierno
de Washington. Los intereses por encima de los principios y el corto plazo por encima de la creación de un
auditorio fiel.
Incrustación contra
independencia. Los periodistas "incrustados" dentro de las tropas
anglo-estadunidenses fueron la novedad de esta guerra. Con ellos se vio una pantomima de "estar donde está la acción", pues veían
sólo una parte pequeñísima del teatro de guerra y lo que dominaba era la autocensura, cuando no la censura punto
y basta. El comando de la coalición dejó múltiples veces en claro que prefería este tipo de periodismo al del
"viejo estilo" independiente. Hay quienes opinan que el ataque que sufrió el hotel Palestina era una forma más
de recordarle a los periodistas que la independencia de criterios tiene un riesgo tan alto que puede pagarse con la vida.
La visión árabe contra la visión
occidental. Si hubo un ganador neto en los medios mundiales, es la
televisora qatarí Al-Yazira, definida por otros medios como "una esponja" que absorbía toda la información disponible y
la enviaba, a chorros, al resto del mundo. Mientras que en Estados Unidos se quiso hacer pasar a Al-Yazira como
algo parecido a "la televisora de Sadam", en los países árabes es vista como un medio "derechista" (prefiere a los
fundamentalistas que a la izquierda) y relativamente prooccidental (comparada con sus homólogas de Jordania y
Arabia Saudita es un ejemplo de objetividad). El problema para Occidente ha sido interpretar la lógica cultural detrás
de las transmisiones de Al-Yazira (por ejemplo, superponer música a la presentación de cadáveres no quiere decir
que la música festeje los cadáveres). Ahí queda un largo camino por recorrer.
Propaganda contra
propaganda. El Comando Central de la Coalición se vio rebasado en muchas ocasiones
por los hechos. Quedó claro, hasta la desesperación, que los generales estadounidenses ocultaban información y
eran incapaces de hacer frente a los cuestionamientos. Pero en comparación, el ministro de Información del régimen
de Sadam Husein, deja a todos muy atrás, en una extraordinaria colección de perlas. Un par, para regocijo del
lector: "Los infieles se suicidaron por cientos bajo los muros de Bagdad"... "Intentaron traer un reducido número
de tanques a Al-Durah, pero fueron rodeados y la mayoría de los infieles fueron degollados".
En medio de esa locura, los medios mexicanos se portaron bien, y la mayor parte de la población reconoce
que han sido imparciales en su información. A pesar de los prejuicios contra la principal televisora del país, también
una mayoría de los mexicanos considera justamente que la cobertura más completa ha sido la de Televisa
* * *
Modestas propuestas para subir el rating de
Big Brother
Por más brincos y monerías que intentan,
Big Brother 2 no acaba de despegar. Cambios de reglas y de
horarios, intentos de subir el tono, novedades supuestas, nuevos personajes, nada parece dar al clavo en la producción
de Televisa.
Presento aquí dos modestas propuestas para revivir esa emisión. Ambas parten de la misma premisa: correr
a todos los habitantes actuales de la casa de
BB y sustituirlos por una docena más interesante. Seis hombres y
seis mujeres verdaderamente polémicos.
Big Brother polaco:
Manuel Bartlett
Jorge G. Castañeda
Jorge Emilio González (El Niño Verde)
Diego Fernández de Cevallos
Xóchitl Gálvez
Elba Esther Gordillo
Dolores Padierna
Beatriz Paredes
Rosario Robles
Marta Sahagún de Fox
Félix Salgado Macedonio
Francisco Solís Peón (Pancho Cachondo)
Big Brother mediático:
Carmen Aristegui
Brozo (Víctor Trujillo)
Lolita de la Vega
María de las Heras
José Ramón Fernández
Pedro Ferriz de Con
José Gutiérrez Vivó
Joaquín López-Dóriga
Denise Maerker
Adela Micha
Rocío Sánchez Azuara
Abraham Zabludovsky
El conductor podría ser Adal Ramones, quien ha probado su eficacia con "El gran carnal" y "La pesera del
amor". Se reciben propuestas para modificar (o aumentar) los elencos.