A la deriva en el vendaval de la crisis
Carlos Gómez Valero
Catapultada por los problemas actuales del sector a nivel mundial, los baches financieros por los que atraviesan las más importantes compañías internacionales, el fraude contable de WorldCom y la incertidumbre generada
por la falta de concreción de una nueva ley, el sector de las telecomunicaciones en México enfrenta una crisis que
frenó de golpe los proyectos de inversiones para este año y puso contra la pared a las principales compañías del
sector, excepto Teléfonos de México, que mantiene su liderazgo.
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Ilustración: Newsweek |
La compañía más afectada es Iusacell, en tanto que Avantel resiente los efectos de la espectacular quiebra de
uno de sus dos socios, WorldCom. Hasta el primer semestre de este año ambas empresas habían sostenido una
encarnizada batalla con Telmex por el mercado mexicano de las telecomunicaciones y ahora sus energías y recursos
están centrados en estabilizarse. Pegaso, de Alejandro Burillo, no pudo consolidar su desarrollo en telefonía y fue
vendida a Telefónica de España.
Cuando la quiebra nos alcance
La situación que enfrentan las compañías de telecomunicaciones que operan en México, es un reflejo de la
oleada de quiebras que se desató este año y que arrastró a empresas antes líderes mundiales de medios y telecomunicaciones.
La primera corporación en declararse en quiebra fue KirchMedia GmbH, debido a una deuda insostenible de
mil 700 millones de euros. En abril de este año, esa empresa alemana presentó su declaración de bancarrota ante
un tribunal de la ciudad de Munich y solicitó protección judicial de sus acreedores. Grupo Kirch posee tres
divisiones: KirchMedia que controla 72.62% del negocio de deportes y transmisión de películas; KirchPayTV, un canal
de televisión de paga que cubre 69.75% del mercado del país y KirchBeteiligungs que posee un porcentaje
mayoritario de acciones en diversos medios de comunicación.
A principios de julio, las acciones del gigante franco-estadounidense, Vivendi Universal, el segundo grupo
mundial de comunicación, cayeron 40% en la bolsa de París, al conocerse presuntas irregularidades en el manejo
contable de sus finanzas y por el monto millonario de su deuda calculada en 19 mil millones de dólares. El escándalo
provocó la caída del presidente ejecutivo de la empresa, Jean-Marie Messier, y en su lugar fue nombrado Jean-Rene
Fourton, quien para capitalizar la compañía planteó vender las acciones de ésta en la empresa Cegetel, propietaria de
la segunda firma de teléfonos móviles en Francia, con lo cual podría obtener unos ocho mil millones de euros.
También propuso vender Canal Plus, la mayor televisión de paga en Europa, con operaciones en seis países y vía satélite
en Africa y países de habla francesa, con un valor estimado de siete mil 600 millones de euros.
También a mitad del año, el gigante estadounidense de las telecomunicaciones AT&T inició un proceso
de reestructuración y abandonó el índice industrial Dow Jones, con lo que llega a su fin el icono corporativo más
viejo de Estados Unidos. AT&T pretende vender su cadena de televisión por cable, lo que culminaría con el proceso
de desincorporación que inició con la separación de AT&T Inalámbrica. Uno de los factores por los que la
compañía inició su proceso de reestructuración es la pesada deuda que enfrenta, la cual se considera superior a 34 mil
millones de dólares.
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WorldCom, propietaria de MCI, la segunda compañía estadounidense de telefonía en la Unión Americana,
se declaró en bancarrota el 21 de julio pasado luego de que se le descubrieron irregularidades contables por siete
mil 100 millones de dólares. Desde entonces la empresa ha reportado ganancias falsas de al menos tres mil 300
millones de dólares. La declaración de quiebra de esta compañía cimbró al mundo de la Internet porque cuenta con
varios miles de clientes a los que les otorga servicios de un portal de entretenimiento en tercera dimensión, textos
para charlas, pláticas voz a voz, video y comercio electrónico. Actualmente, la empresa está en búsqueda de
mecanismos financieros y judiciales que le permitan estabilizarse, en tanto que sus ex directivos enfrentan un proceso legal
en su contra, acusados de dirigir una conspiración para ocultar gastos de la empresa transfiriendo indebidamente los costos operativos a las cuentas de capital.
LM Ericsson, otra de las grandes empresas internacionales del sector telecomunicaciones que había
sostenido una gran solidez financiera y desarrollo tecnológico, enfrenta hoy una severa crisis que la obligará a despedir 65
mil empleados, de un total de 107 mil para 2003, y a reducir su deuda y reestructurar sus finanzas. Hace escasos
dos años, Ericsson era la compañía más grande de Suecia cuyos títulos se cotizaban en 24 dólares cada uno; ahora
sus acciones se negocian en apenas 64 centavos de dólar. Ericsson es el líder del mercado en equipo para
redes inalámbricas y sistemas utilizados para transportar datos entre equipos no conectados por cables.
Telefónica, la mayor compañía de telefonía en España, tuvo una pérdida en el segundo trimestre de este año
por 151 millones de euros de sus líneas fijas en Latinoamérica (en el mismo periodo del año anterior obtuvo
ganancias por 479 millones de euros).
France Télécom S.A., cuyo accionista mayoritario es el gobierno francés, tiene una deuda de 69 mil 700
millones de euros y sus acciones han caído 76% este año. La compañía podría vender acciones por 15 mil millones de
euros, en virtud de este endeudamiento. Los problemas de ésta, que es la segunda firma de telefonía de Europa,
provocaron la caída de su director, Michel Bon. En el primer trimestrede este año, la empresa registró pérdidas por 12 mil
200 millones de euros.
Dos compañías estadounidenses que ya incurrieron en declaración de quiebra, amparándose en el capítulo
11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos, fueron la Global Crossing LTD y la telefónica XO Communication.
Onda expansiva
Carlos Slim, accionista mayoritario de Telmex, la empresa dominante del mercado de telecomunicaciones
mexicanas y una de las mejores posicionadas para aguantar el vendaval, cuyos efectos aún no se resienten del todo, señaló
que "la crisis internacional de las telefónicas ha generado cuando menos cuatro trillones de dólares por
pérdidas acumuladas y reducciones en el valor de
capitalización",1 y atribuyó esta racha a la falta de diversificación de
los servicios y a las gigacompras realizadas por estas empresas, lo cual las condujo a enormes endeudamientos.
La onda expansiva generada por esta crisis aún no alcanza del todo a las empresas mexicanas, pero algunas
de ellas ya resienten los efectos y están maniobrando ante el riesgo inminente. A los problemas existentes en el
mercado internacional, hay que agregar los propios del ámbito local, como la falta de acuerdos para reformar el marco
jurídico que regula el sector.
Desde 1996, cuando se abrió el mercado mexicano a la inversión foránea, las compañías que incursionaron
en el mercado local con capital de empresas extranjeras han librado una épica batalla con Telmex que ha
defendido su nicho a capa y espada. Esta pugna también ha generado incertidumbre, pues Estados Unidos ha tratado de
influir ante la Organización Mundial de Comercio impulsando sanciones contra Telmex, acusándola de no permitir
la expansión de las telefónicas donde empresas estadounidenses tienen participación.
La compañía telefónica Iusacell, propiedad de la estadounidense Versión Communications y Vodafone Group
Plc., es una de las más afectadas, pues entre abril y junio de este año registró pérdidas por 685 millones de pesos.
De enero a marzo, su déficit había alcanzado 339 millones de pesos. Como consecuencia de la crisis, la empresa
redujo casi la mitad de sus inversiones programadas para este año en 250 millones de dólares. De acuerdo con
especialistas, la empresa requeriría aproximadamente cien millones de dólares para poder sostenerse más allá de 2003, una
de las primeras decisiones de la empresa ha sido iniciar el despido de cerca de 700 empleados, lo que equivale a
casi 30% de su plantilla.
Analistas explican la situación de crisis de Iusacell a la falta de inversiones y por no tener una estrategia
consistente o adecuada para participar en un mercado tan competitivo, donde se requieren altos montos para su
desarrollo.2
En Avantel, aún no definen cómo resolver el dilema en el cual los metió la declaración de quiebra de
WorldCom, que posee 45% de acciones de la empresa. WorldCom ya encargó a la correduría Goldman & Sachs explorar
las alternativas para vender su porcentaje, pero hasta el momento no hay comprador. En tanto, Avantel ya
encontró la manera de resolver la indefinición jurídica en la que se encontraba, en virtud de que al tener 100% de
capital extranjero, estaba incumpliendo con las leyes mexicanas en materia de inversiones extranjeras (el 55% restante
de las acciones las adquirió Citigroup cuando compró Banamex). Para salvar el escollo jurídico, Citigroup cedió
28.05% de sus acciones en Avantel a sus aproximadamente 32 mil empleados mexicanos y retendrá 26.95% de las mismas.
Avantel opera en México desde 1997 con servicio de larga distancia y recientemente incursionó en telefonía
local, aunque su penetración es reducida. La empresa ha invertido más de mil 500 millones de dólares en los últimos
cinco años y tiene una red de ocho mil kilómetros de fibra óptica conectada con 280 países del
mundo.3
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Foto: Newsweek |
Otra de las empresas afectadas fue Pegaso, de Alejandro Burillo. La española Telefónica adquirió 65% de
las acciones de Pegaso en 87 millones de dólares y absorberá alrededor de mil 200 millones de dólares de deuda
que tenía la empresa mexicana. Grupo Burillo mantiene entre 8 y 10% de la participación en la nueva compañía.
Con esta adquisición y con otra de sus empresas que ya operaba en el norte del país, Telefónica armó la nueva
compañía Telefónica Móviles de México, con lo que se erige en la segunda empresa más importante de telefonía celular
en el país, por debajo de Telcel, y desplaza a Iusacell al tercer lugar. La perspectiva de Telefónica en México es
alcanzar seis millones de clientes para 2005.
Telefónica opera otros rubros del mercado mexicano de telecomunicaciones, Terra en Internet, Atento
en Telemarking, Telefónica BtoB en marketplaces y Endemol, que participó en
Big Brother con Televisa.
Teléfonos de México, por su parte, anunció recientemente una reducción de mil 200 millones de dólares
menos que su inversión del año pasado, pero la medida se debió más a un amago a que los intentos legislativos por
reformar la ley, en cuyo contenido Telmex no ha estado de acuerdo con el argumento de que favorece a las
empresas extranjeras que operan en México, y no ayuda a resolver los problemas financieros del sector. Y es que a pesar
de los duros embates de las empresas con inversión extranjera que operan en México, aún no han podido
arrebatar a Telmex 96% del control del mercado de telefonía local, 78% en telefonía móvil (que opera a través de Telcel),
73% de larga distancia doméstica y 55% de Internet.
La batalla continúa
El crecimiento del mercado mexicano de telecomunicaciones justifica esta ruda batalla. En los últimos cinco
años, a partir de la apertura del sector, el valor del mercado en el país creció 450%. Actualmente su valor representa
unos 18 mil millones de dólares anuales y tiene tasas de crecimiento superiores a las del conjunto de la economía. En
2001, los ingresos de la industria de las telecomunicaciones fueron de 147 millones 877 mil pesos, que superaron en
19 millones 574 mil a los obtenidos en 2000.
De acuerdo con datos del segundo informe de labores del presidente Vicente Fox, las comunicaciones en este
año han representado un crecimiento de 8.5% respecto del año pasado. Según proyecciones gubernamentales,
las empresas de telecomunicaciones invertirán 39 mil millones de pesos durante 2002, recursos que se destinarían
a telefonía fija local, de larga distancia, celular, televisión restringida y otros servicios.
Uno de los rubros con mayor crecimiento ha sido el servicio de telefonía móvil, pues el número de usuarios
en este año ya alcanza la cifra de 24 millones 392 mil. Su crecimiento ha sido exponencial sobre todo en los
últimos casi cuatro años, considerando que en 1998 había tres millones 349 mil usuarios (ver gráfica 1).
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Otro de los ámbitos que ha sostenido un crecimiento vertiginoso, aunque en relación con el porcentaje total
de la población es considerado bajo comparado con el estándar promedio internacional, es el servicio de
Internet. Según estimaciones de la Comisión Federal de Telecomunicaciones hasta 2001 los usuarios de la red en
México sumaban tres millones 636 mil (ver gráfica 2). Sin embargo, la telefonía fija sigue siendo el nicho más atractivo
del negocio; en el mismo año se hicieron 19 millones 576 mil minutos de llamadas en larga distancia nacional y
se registró un crecimiento de 16.5%; aunque el tráfico de larga distancia internacional decayó en 2001 respecto
de 2000, pues se hicieron siete millones 138 mil minutos de conferencias, lo que significó una reducción de 8.2%
(ver gráficas 3 y 4).
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El rubro que definitivamente no ha podido remontar es el de la radiolocalización, que corre el riesgo de
desaparecer ante la competencia que le significa la telefonía móvil. De 1991 a 1999 tuvo un crecimiento sostenido hasta
alcanzar 805 mil usuarios personales, pero a partir de 2000 la cifra ha ido decreciendo y actualmente es de
aproximadamente 320 mil.
Los empresarios de esta industria estiman que lo que más les ha afectado fue la introducción en el negocio
celular de la modalidad "el que llama paga" y el impuesto especial de 10% con el que se gravó a la radiolocalización,
pero no al servicio celular (ver gráfica 5).
Analizando estos montos del mercado mexicano, se puede entender la agresiva incursión de las empresas con capital extranjero en territorio nacional y la desmesurada defensa que de su negocio ha sostenido la empresa mexicana Telmex. En esta lucha ha caído más de una empresa y han aparecido otras dispuestas a pelear por su rebanada del pastel. En la batalla, hay que considerar la polémica discusión, aún por definirse, de crear una nueva Ley Federal de Telecomunicaciones. El intento legislativo ha generado diversas pasiones y presiones políticas, que no son ajenas a esta lucha por el mercado de varios miles de millones de dólares anuales entre las empresas de telecomunicaciones que operan en México.