Peter Humphreys
El objetivo de este estudio es proporcionar una visión general del desarrollo histórico y del funcionamiento de los sistemas de subvenciones a la prensa en Europa. Explica cuándo y por qué aparecieron y por qué algunos países decidieron no adoptarlos. El artículo argumenta que los sistemas de subvenciones a la prensa en Europa han variado en función de características políticas, económicas y culturales nacionales, cuyas principales variables son: 1) el “color” político o la orientación del gobierno (los gobiernos de izquierda son los que más probablemente apoyarán las subvenciones); 2) la tendencia hacia políticas intervencionistas (liberal, estatista, corporativista democrática), y 3) la fortaleza/debilidad del sector de la prensa (si se entiende que la prensa necesita ayuda).
Encontramos sistemas amplios y duraderos de subvenciones tanto en los países “corporativistas democráticos” (donde han servido principalmente para promover el pluralismo democrático y la diversidad, mediante el sostenimiento de periódicos secundarios y/o en dificultades financieras) como en los países de “intervencionismo estatal”, donde también han servido a un fundamento de política industrial general y en ciertos casos han beneficiado a grandes empresas editoriales.
En el caso de Francia y Portugal, el énfasis parece desplazarse masivamente hacia las subvenciones para la modernización. El estudio explica asimismo las tendencias y políticas más significativas, hasta finales de los años 90, en los países de Europa que sí adoptaron dichos sistemas. En este texto se exponen los argumentos a favor y en contra de mantener las subvenciones a la prensa.
Las subvenciones como elementos para la democracia
La mayoría de los países han adoptado determinadas políticas para promover la diversidad de la prensa, por lo general mediante normas contra la concentración de medios y/o mediante subvenciones. Se han desarrollado sistemas de ayudas a la prensa muy complejos particularmente en una serie de países europeos. No obstante, incluso en Estados Unidos, la patria del liberalismo económico, hay que señalar que los subsidios postales que se aprobaron en su día fueron cruciales para el desarrollo de la prensa estadounidense y, según C. Edwin Baker, “ (...) sin ellos, la prensa estadounidense podría no haber sido capaz de mantener unida a la incipiente nación”. McChesney sugiere que los subsidios postales ofrecidos a los periódicos en Estados Unidos durante el siglo XIX se convirtieron en “quizá el mayor gasto individual del gobierno federal” (Baker, 2007, p. 183).
Al principio de la república, tal y como expresa sucintamente McChesney, estas ayudas fueron consideradas como “un subsidio público para la democracia”. Para los fundadores de la democracia estadounidense, la prensa libre “surgió como resultado de unas políticas y subvenciones explícitas del Gobierno que darían lugar a su creación: pensar lo contrario carecería de sentido” (McChesney, 2004, p. 30). Este fundamento democrático sigue siendo el argumento más sólido para el apoyo económico público a los medios de comunicación de masas tanto la prensa como la radiotelevisión hasta la actualidad, a pesar del aparente pluralismo de medios de comunicación suscitado por los medios digitales.
Si bien comparten este fundamento democrático esencial, las subvenciones y el propio sistema de subvenciones han experimentado notables variaciones. Así, por ejemplo, las funciones que han cumplido determinado tipo de subvenciones han incluido la promoción de la competencia de mercados amenazados por el monopolio, la fundación de nuevos periódicos, la cooperación de periódicos en la distribución, la reestructuración de empresas de prensa y la financiación de proyectos de formación de periodistas y otros proyectos especiales. Se ha facilitado ayuda de “emergencia” temporal a publicaciones en dificultades financieras. Se han destinado subvenciones a periódicos “minoritarios” (de partidos políticos, lenguas minoritarias, minorías étnicas, entre otros). Se han concedido subvenciones para la modernización (introducción de nuevas tecnologías, recapacitación, etcétera.) y en ciertos casos las ayudas se han dirigido hacia funciones periodísticas concretas, como el periodismo de investigación.
También existen los “subsidios reguladores”; por ejemplo, en Estados Unidos, la Ley de Conservación de la Prensa (Newspaper Preservation Act) de 1970 concedía la exención parcial con respecto a las leyes nacionales antimonopolio para permitir empresas mixtas en publicidad, producción y distribución de periódicos rivales en el mismo mercado (Milton, 1978, p. 47). Los países pequeños han dado un fundamento cultural nacional a las subvenciones.
Ayudas directas e indirectas
La preocupación sobre todo por el aumento de costes, la caída de ingresos y la reducción de número de títulos, en particular en la década de 1970, llevó a una serie de países europeos a introducir subvenciones a la prensa. El apoyo indirecto al sector de prensa, generalmente indiscriminado, ha sido algo habitual. Todos los países europeos occidentales han concedido tipos de IVA preferente; la mayoría ha establecido tarifas postales y de telecomunicaciones preferentes, y muchos han ofertado precios especiales para el transporte por ferrocarril. También han sido habituales las desgravaciones fiscales por inversiones. Algunos países han subvencionado la prensa escrita, en reconocimiento a sus altos costes de producción. En otros, el Estado ha subvencionado a las agencias nacionales. También la publicidad de organismos de propiedad estatal ha sido objeto en algunos casos de importantes subvenciones. En ciertos países, los periodistas han disfrutado incluso de reducciones en el precio del transporte público. Estas subvenciones indirectas no han sido por lo general objeto de controversia a pesar de que, de forma acumulada, hayan representado cifras enormes en algunos casos (Humphreys, 1966).