Miguel Sabido
En 1967 pedí patrocinio a Ricardo García Sainz para organizar un pequeño grupo de estudios
interdisciplinarios basado en un esquema desarrollado en el Seminario de Teoría Dramática de Luisa Josefina Hernández en la
UNAM. (Obviamente el que aquí presento se ha perfeccionado con los años pero, esencialmente, es el mismo.)
Lo diseñé para poder poner en práctica mi teoría del tono que había generado en el mítico Teatro del Caballito
al observar que la actriz Martha Zavaleta al cambiar la energía de lugar cambiaba el "tono" de la escena
representada en las obras. En un lenguaje coloquial hablábamos de una "zona" intelectual de actuación, una zona "emotiva" y
una zona "pulsional" o instintiva. Y que cada una de las tres disponía de ciertos lugares específicos desde los cuales
el actor emitía la energía y en cada uno se daban variaciones. Yo los llamé "nodos": nodos intelectuales, emotivos
y pulsionales. Al llegar Jerzy Grotowsky a México para presentar su mundialmente famosa puesta de
El príncipe constante lo contacté inmediatamente y asistió a uno de mis ensayos; al explicarle mis puntos de vista
coincidió plenamente con la idea del cambio de energía como factor fundamental del tono.
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Poco después conocí los trabajos del doctor Paul Mac Lean de la Universidad de Virginia acerca de su
investigación acerca de las tres grandes acumulaciones de neuronas que forman nuestro cerebro. Al comentarle acerca de
mis "nodos", Mac Lean asentió y me explicó: "Los puntos emisores que usted advierte: detrás de los ojos, sobre
el paladar duro, en la base del cuello, en las axilas, la boca del estómago, etcétera, de hecho son terminales
nerviosas de las tres acumulaciones cerebrales que emiten flujos de energía mensurables con la voz o la longitud de la
mirada, y, por supuesto, cada uno de ellos logra un efecto muy distinto al ser sintonizados por la audiencia: pueden
informarle, emocionarlo o provocar agresión intraespecífica o catarsis".
Puse en práctica estos conceptos en mis direcciones de teatro y logré "tonos" que tuvieron un enorme
éxito. Gracias a las contribuciones de los notables integrantes del grupo de estudios patrocinado por Ricardo pude
empezar a diseñar aplicaciones prácticas de este constructo. El objetivo principal del trabajo era el de llegar a localizar
-y probar- un "uso social de los medios de comunicación". Para ello diseñé este cuadro clasificatorio (cuadro 2).
Advertí que solamente podría llegar a probar los efectos de la micro comunicación intelectual, emotiva y
pulsional pero que sin estar en contacto directo con los grandes medios de comunicación no habría manera de seguir
elaborando este tan ambicioso corpus que para entonces se había convertido en la fundamentación de mi propuesta profesional.
Por entonces Ernesto Alonso nos dio la oportunidad a Vicente Leñero, Inés Arredondo y Pita Dueñas de
enseñarnos a escribir telenovelas. Para mí resultaba una oportunidad dorada pues me permitía explorar el casillero
"comunicación masiva emocional". Escribí tres o cuatro telenovelas comerciales con un buen éxito hasta que Ernesto Alonso me dio la gran oportunidad: escribir con el gran poeta Eduardo Lizalde, la telenovela histórica
La tormenta. Para entonces mis estudios de teórico dramático me habían permitido establecer la estructura de la telenovela comercial.
Aplicándolo nació una metodología que permitía comprobar una de las 12 subhipótesis de la teoría del tono: "Es posible insertar elementos intelectuales en un flujo emotivo sin llegar a romper el tono
emocional". La llamé formalmente "El uso social de la telenovela comercial" que definía toda telenovela comercial que logre
un bien social comprobado sin bajar el
rating, el share ni las ventas.
En ese momento ya era necesario un tipo de investigación mucho más elaborada que la que yo podía
realizar privadamente. Le expliqué entonces mis puntos acerca de un "uso social de la telenovela comercial" a Emilio
Azcárraga Milmo y le pedí patrocinio para diseñar, escribir, producir y, lo que era más importante, investigar los
efectos cualitativos y cuantitativos de un esfuerzo de esta naturaleza. Con una visión del futuro notable me lo
permitió. Solamente me advirtió que si bajaba el
rating en los primeros capítulos se suspendería. Así nació
Ven conmigo, dedicada a reforzar en la audiencia de manera sistemática el valor "es bueno que los adultos sigan estudiando"
y presentó modelos de conducta al grupo de personas que podrían inscribirse en el Plan Nacional de Educación
de Adultos (infraestructura de la SEP dedicada a facilitar que los adultos que no hubieran terminado la primaria
pudieran hacerlo). Así, se convirtió en la primera telenovela comercial derivada de todos los estudios anteriores.
Probó ampliamente la hipótesis casuística pues tuvo 32 puntos de
rating promedio y según declaración firmada por el entonces subsecretario de la SEP Roger Díaz de Cosío fue el principal factor para que más de medio millón
de personas se inscribieran en la infraestructura y siguieran estudiando.
A esta telenovela siguieron tres más
Acompáñame, Caminemos y
Vamos juntos, dedicadas a la
planificación familiar y que según el "chart" diseñado por el promotor David Poindexter fueron el factor fundamental para
la notable baja de explosión demográfica de México del 3.7 al 2.4 en cinco años.
La doctora Ana Cristina Covarrubias diseñó una investigación ejemplar para conocer los efectos cualitativos
de Ven conmigo y el doctor Rubén Jara los de las siguientes telenovelas. La doctora me sugirió agregar a mi
marco teórico la teoría del aprendizaje social del doctor Albert Bandura de la Universidad de Stanford con quien
trabajo desde entonces.
En 1986, siguiendo el ejemplo de usar los grandes medios de comunicación de manera comprobatoria para
el beneficio social -según su propia declaración- el doctor Patrick Coleman de la Universidad de Johns Hopkins
utilizó exitosamente el procedimiento de componer canciones dedicadas especialmente a adolescentes para evitar
embarazos precoces.
En 1980, la premier Indira Ghandi -a instancias de David Poindexter- tuvo la gentileza de invitarme a India
para explicarle mi metodología y de esa visita nacieron dos telenovelas:
Hum log y Hum rabí, cuyo efecto ha
sido documentado por el doctor Arvind Singhal de la Universidad de Ohio. Poindexter se dedicó a llevar la
metodología del uso social del serial de televisión y de radio por todo el mundo. Me llevó a dar seminarios en India,
Kenya, Austria, China y hace poco en Etiopía.
En unos cuantos años el entretenimiento con un beneficio social comprobado -traducido como
Entertainment-Education y después como EE- se ha convertido en una fuerza cada día mayor. Existen fundaciones de EE
en Holanda, África del Sur, Estados Unidos y México (IMEC) El sitio de Internet Drumbeat tiene registrados más
de diez mil estudiosos y practicantes de la metodología. Lo más importante es que gracias a la matriz original se
han sumado las investigaciones profesionales llevadas a cabo en países como México, India, Nigeria, Gambia, Ghana
y Etiopía, entre otros, donde han participado investigadores del más alto nivel mundial como Everet Rogers,
Covarrubias, Jara, Vaughn, etcétera. En la actualidad el doctor Michael Cody de la escuela de comunicación de Anneberg de
la Universidad de Southern, California, las ha puesto en orden y las analiza conforme a los planteamientos de 1974.
La investigación generada por la metodología nacida en México está a punto de convertirse en uno de los esfuerzos
más importantes de la historia para conocer los beneficios sociales que pueden generar los medios de
comunicación masivos.
Hasta el momento tego pruebas del efecto de la micro comunicación intelectual, emotiva y pulsional, del
efecto de la media comunicación intelectual, emotiva y pulsional y pruebas sobradísimas de la macro comunicación
emocional (con toda la experiencia de telenovelas y radionovelas. Me falta comprobar las hipótesis de la comunicación
masiva pulsional). (La que contestaría si
Big Brother o El rival más
débil son inocuos o le causan un perjuicio grave a
la sociedad.) Ese es uno de los motivos que me impulsan a pedir la concesión de un canal comercial de TV en el
que puedan aplicarse todos los planteamientos, investigaciones y resultados de este esfuerzo que pronto cumplirá
40 años. La extraordinaria visión de Ricardo García Sainz, Emilio Azcárraga Milmo y David Poindexter que
patrocinaron mis esfuerzos es difícil de encontrar en funcionarios, concesionarios y promotores sociales. Creo firmemente que
la discusión para la concesión de las nuevas estaciones comerciales de televisión ha sido planteada en un
terreno filosófico equivocado. La "libertad de expresión" es un concepto generado en el siglo XVIII para asegurar a
los enciclopedistas franceses la posibilidad de señalar los defectos de Luis XVI. En ese terreno la subcomisión
encargada de elaborar el predictamen de la ley de radio y televisión siempre será derrotada por sus adversarios porque
la esencia de la polémica resultan ser las opiniones que cada uno de ellos tiene. Es un laberinto de palabras
donde sucede un diálogo de sordos. Lo que hay que discutir son las pruebas. Y el entretenimiento con un beneficio
social las tiene. Y recogidas a lo largo de 30 años en más de 12 países y presentadas por las más altas autoridades
académicas. Vale la pena echar un vistazo serio a estas argumentaciones que no se basan en la opinión apasionada y
partidista sino en el método científico comprobado y aceptado en el mundo entero.