El Proyecto por Excelencia en Periodismo realiza una serie de reportes anuales sobre el estado que guardan los medios en EU. En la batalla entre idealismo y mercadotecnia, han ganado los gerentes que aseguran haber levantado "el yunque ético" en el periodismo. El panorama es poco alentador. Sin embargo, el propio reporte asoma alguna esperanza cuando concluye que en el periodismo está la respuesta. Los editores de etcétera coincidimos con esto.
Si examinas los encabezados de 2005 resulta inevitable hacerte esta pregunta: ¿recordaremos éste como el año que dio inicio a la desaparición del periodismo impreso?
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Foto: Antti Soumela |
Conforme transcurría 2005 se acumulaban las noticias sombrías: el New York Times despediría a 60 personas de su redacción; Los Angeles Times a 85; el San Jose Mercury News, del grupo de prensa Knight Ridder, al 16% de su fuerza laboral, y el Philadelphia Inquirer al 15% (esto después de haber despedido al 15% cinco años atrás). Para el mes de noviembre, los socios capitalistas de una de las cadenas de periódicos más modestas, en el manejo de sus finanzas, Knight Ridder, pusieron ésta a la venta.
Aún más preocupante, el problema no era la economía general del país, sino las tendencias dentro de la
propia industria bajas en la circulación, presión en los ingresos y precios de las acciones que habían bajado 20% durante
el año.
Y el problema no se limitó a periódicos; también revistas de la talla de Newsweek, U.S. News y Business Week sintieron el golpe. La más grande de estas compañías, Time Inc., recortó a 205 de su personal debido a pérdidas en sus ingresos por circulación y publicidad, y prometió evolucionar de "editora de revistas" la "compañía de medios de plataformas múltiples".
El ex decano de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, Tom Goldstein, concluyó: "A menos que respondan inmediatamente a las tendencias cambiantes, los periódicos corren el riesgo de desaparecer pronto".
¿Será cierto? ¿De ahora en adelante irá en declive la entrega de noticias en medios impresos? Los periódicos
son las organizaciones noticiosas más grandes en la mayoría de las ciudades del país, y en Internet son la mayor fuente
de noticias. ¿Qué es lo que presagiaría su decaída?
Hemos concluido que lo que ocurre no es el fin del periodismo tradicional que algunos han predicho; más bien, se trata de una transformación sísmica del contenido periodístico y de la forma en la que la gente se entera del mismo. Gradualmente, los periodistas han dejado de desempeñar el papel de guardianes de la información, y el ciudadano común comienza a desempeñar cada vez más el papel de organizador, editor, e incluso creador de su propio material informativo.
En 2005 estos cambios se intensificaron. El cambio por parte de muchos lectores a alternativas en la entrega de contenidos aceleró los problemas para los medios impresos. Situaciones que tan sólo dos años atrás parecían futuristas, como poder ver las noticias en una agenda electrónica, comenzaron a convertirse en realidad. También creció el papel que desempeñaban los buscadores como Google, y nuevos escándalos en los medios tradicionales parecían confirmar que algunos periodistas se preocupan más por sus carreras que por los intereses del público.
Nosotros consideramos que algunos de estos temores son exagerados. Por ahora, la evidencia no respalda la noción de que los periódicos hayan comenzado a irse a pique. Es probable que las caídas de circulación y los recortes de personal se nivelen en un 3% para este año. Además de esto, cabe mencionar que la industria alcanzó márgenes de ganancias del 20%. Combinando medios impresos y digitales, la audiencia de muchos periódicos es más alta que nunca.
Por otro lado, la reacción excesivamente optimista a estos cambios que simplemente reflejan la evolución de los medios, y que ahora la gente tendrá más opciones que nunca nos parece demasiado simplista, incluso ingenua.
Aun si los periódicos no están desapareciendo, tanto éstos como otros medios tradicionales están encogiéndose, al igual que la cantidad de recursos disponibles para realizar investigaciones periodísticas.
Tendencias importantes
En 2006 emergen seis tendencias nuevas que merecen ser resaltadas; éstas se suman a las subyacentes que
están transformando el periodismo. Este año:
· La nueva paradoja del periodismo es que hay más medios informativos cubriendo menos noticias. A medida que prolifera el número de medios informativos, la audiencia para cada uno tiende a encogerse y se reduce el número de periodistas en cada organización. A nivel nacional, estas organizaciones aún tienen que cubrir los grandes eventos; por lo tanto, cada vez hay más reportajes sobre el mismo número de noticias. Y, cuando surgen las grandes noticias, a menudo son informadas de forma similar por reporteros que cuentan con pocas fuentes y tiempo limitado. Por otro lado, tener a tanto personal cubriendo tan pocas noticias ha facilitado que quienes protagonizan las noticias ejerzan mayor control sobre la información que llega al público; un ejemplo de esto es que las autoridades rápidamente acordonan a las crecientes multitudes de corresponsales, técnicos y fotógrafos, ubicándolos en salas de prensa lejos del lugar de los hechos. Una de las razones por las cuales resaltaron las noticias sobre el huracán Katrina en 2005 fue que, en medio del caos, las autoridades no tuvieron la capacidad de ejercer este control sobre los periodistas, a pesar de que se reportaron algunos esfuerzos por restringir el acceso a periodistas, incluyendo un caso en el que se mantuvo a raya a periodistas a punta de pistola. En su mayor parte, el público y los gobernantes se enteraban de los hechos por medio de periodistas que esta-ban descubriendo las cosas por sí mismos.
· El tipo de periódico que corre el mayor riesgo es el periódico metropolitano que dominó la segunda mitad del siglo XX. Los tres rotativos nacionales de mayor importancia en Estados Unidos no reportaron caídas en su circulación durante 2005, y las pérdidas para los periódicos pequeños aparentemente fueron modestas; los diarios metropolitanos fueron los que presentaron las caídas de circulación más fuertes y que hicieron los mayores recortes de personal. Aquellos grandes periódicos intentan cubrir las noticias de las áreas conurbadas, así como los acontecimientos regionales y nacionales, todo al mismo tiempo: intentan ofrecer todos los servicios de información a una audiencia enorme. En parte, están perdiendo terreno a publicaciones de menor tamaño que se enfocan en nichos de mercado, proporcionando sus servicios a comunidades más pequeñas y audiencias selectas. Sin embargo, nuestros estudios señalan que los periódicos metropolitanos son las organizaciones de noticias que cuentan con más recursos y mayor motivación para actuar como vigilantes de las instituciones gubernamentales; para identificar las tendencias, y para definirse como el foro público de la comunidad mayor. Es poco probable que los pequeños diarios o semanarios locales estén a la altura de esta responsabilidad. Además, mientras que los semanarios alternativos y la prensa étnica han crecido,
muchos pequeños diarios locales han desaparecido.
· En varias compañías de medios tradicionales, aunque no en todas, terminó la añeja batalla entre idealistas y capitalistas. Los idealistas perdieron. Los problemas de 2005, especialmente en los medios impresos, asestaron un duro golpe a la lucha en favor del periodismo humanitario. "Hoy en día, si tocas el tema de la confianza del público, te toman por obstruccionista o romántico", nos comentó en privado el editor de uno de los diarios más importantes del país. En una reunión el año pasado, un ejecutivo de una de las tres cadenas televisivas más importantes del país le dijo a directivos de compañías mediáticas que "el yunque ético había sido levantado", dando a entender que se podía prescindir de las nociones tradicionales de decoro periodístico. Frustrado, uno de los editores de mayor renombre del país, John Carroll, de Los Angeles Times, abandonó el oficio en 2005, pero no antes de tomar varias semanas para persuadir a su sucesor de no tomar la misma elección. El más distinguido periodista de la ABC, Ted Koppel, dejó esta cadena por las noticias de cable, pero sólo después de declarar que ni las cadenas de cable ni las cadenas televisivas concordaban con los principios a los que él aspiraba. Probablemente fue Polk Laffoon IV, el portavoz de Knight Ridder, quien ofreció la explicación más convincente de por qué el periodismo humanitario había perdido fuerza. "Quisiera que hubiese una correlación identificable y fuerte entre el periodismo de calidad y los márgenes de ganancias de periódicos", comentó. "No es tan sencillo". De ahora en adelante, en varias compañías de medios, la lucha en favor de los intereses del público será peleada por aquellos en la base de la pirámide periodística, con los niveles gerenciales como mediadores entre ésta y los comités ejecutivos. Hay, sin embargo, algunas excepciones notables y, hoy en día, los periodistas que trabajan bajo esas condiciones se consideran afortunados. Mientras tanto, en varias compañías de medios emergentes, no hay muchos indicios de que siquiera exista la presencia de quienes abogan por los intereses del público.
· Habiendo dicho esto, los medios tradicionales sí parecen estar finalmente encaminándose hacia la
innovación tecnológica. En reportes anteriores, las verdaderas inversiones y creatividad parecían provenir en su mayor parte
de organizaciones no noticiosas como Google. En la práctica, aun si no en la retórica, los medios tradicionales
veían Internet como una plataforma para exponer material viejo. En 2005, aunque la evidencia de esto era escasa y
los esfuerzos eran socavados por falta de capital, vimos señales de que este patrón comenzaba a cambiar. Un
factor importante que propició este cambio fue que mucho del crecimiento en ingresos de estas compañías noticiosas
ahora se debía a productos digitales y de nicho, como son los periódicos para jóvenes. Tomemos un caso de las cadenas televisivas como ejemplo: el noticiero de la ABC ahora puede verse en línea tres horas y media antes de que se pase por televisión. En el caso de los medios impresos, varios periódicos anunciaron que reorganizarían sus operaciones digitales. Un memorando interno de Los Angeles Times, que era bastante típico, convocaba a crear "una operación de noticias digitales diferente, que tomara en cuenta las expectativas cambiantes de los lectores". En esta transición, varias interrogantes fundamentales quedan sin respuesta. Una de ellas es si a los jóvenes les interesa en lo absoluto los nombres de estos medios tradicionales. Otra es que, aun si estos medios de renombre finalmente intentasen tomar seriamente el paso hacia el mercado digital, ¿podrán cambiar su cultura, o sucumbirán ante su tendencia natural a favorecer sus plataformas tradicionales?
· La nueva competencia para los medios tradicionales, los agregadores como Google y Yahoo!, también están jugando con fuego. Tratándose de noticias, lo que compañías como Google están vendiendo es material ajeno, el de los mismos medios tradicionales a los que les están quitando ingresos. Mientras más éxitos logran estos negocios digitales, más asfixian el producto que promueven, al menos que este modelo económico cambie radicalmente. Desde ahora hay resonancia sobre este tema. En 2006, se espera que los medios tradicionales le exijan a compañías como Google News que comiencen a pagar por el contenido que utilizan. Otra opción para estas empresas digitales es comenzar a producir su propio material, y ya desde ahora vemos que hacia allá se encaminan; en 2005, Yahoo! anunció que contrataría algunos periodistas, aunque el esfuerzo todavía es mínimo. ¿Podrán estos nuevos rivales convertirse en algo más que compañías tecnológicas? Y de ser ése el caso, ¿irán más allá de la retórica cuando se trate de tener lealtad hacia los valores del periodismo en el interés del público?
· La pregunta central, económicamente hablando, es cuánto tiempo le tomará a los medios digitales convertirse en un verdadero motor económico, y si alguna vez tendrán la importancia de los medios impresos o televisivos. Si los ingresos que obtienen los periódicos por sus operaciones digitales continúan creciendo al ritmo actual un improbable 33% al año no alcanzarán niveles equivalentes a los ingresos obtenidos por la venta de material impreso sino hasta 2017 (esto suponiendo que los ingresos de medios impresos crezca sólo 3% anualmente). Viéndolo desde una perspectiva realista, aun con los menores costos de entrega, serán años antes de que los medios digitales rivalicen económicamente con los medios tradicionales si es que alguna vez llegan a hacerlo. Esfuerzos recientes para conseguir que los consumidores paguen por contenido digital avanzaron algo en 2006, pero sólo ligeramente. Todo esto únicamente respalda la probabilidad de que la próxima batalla entre medios tradicionales y medios digitales involucre que los primeros exijan a los segundos pagar por el material que distribuyen, el modelo que actualmente existe en el caso del cable.
· Aquellas tendencias se suman a otras que hemos identificado en años recientes. Entre ellas: que el modelo tradicional de periodismo (la prensa como verificador) está cediendo lugar ante otros modelos que son más rápidos, versátiles y económicos; para adaptarse a esto, el periodismo debe tomar el camino de la transparencia y más pericia en su trabajo, además de ampliar el alcance de sus sondeos; aquellos que pretenden manipular a la prensa y al público están obteniendo ventaja sobre los periodistas que los investigan; la convergencia es más ineludible y se vislumbra menos amenazante mientras más se analice el comportamiento del público; la noción de que las personas gravitan alrededor de un modelo de prensa parcial es exagerada.
Audiencia
Cada vez existe mayor presión para que se mejoren los métodos para medir la audiencia. Y en este caso varias fuerzas convergen. Para empezar, cada medio mide su audiencia de manera distinta. Los usuarios de Internet se cuentan mensualmente; los televidentes se cuentan casi minuto a minuto, y los periódicos miden su audiencia por ejemplares vendidos, no por número de lectores. Al mismo tiempo, cada vez más organizaciones noticiosas ofrecen su contenido a través de diversos medios, haciendo aún más difícil obtener una figura precisa de la cantidad de audiencia.
Creando aún más presión, los anunciantes exigen conteos más precisos para así decidir cómo gastar su dinero. En una época en la que Internet ofrece información precisa y detallada, no sólo sobre cuántas personas visitan un sitio Web, sino por cuánto tiempo permanecen en éste y cuáles secciones o publicidad exploran, los métodos anticuados aún empleados para medir audiencias de radio y televisión parecen arcaicos. Por ejemplo, las minorías en Estados Unidos sospechan que han sido contadas incorrectamente por la consultora Nielsen.
Nuevas plataformas, desde las cuales difundir medios, han hecho que los métodos antiguos de medición
de audiencia parezcan insuficientes. La audiencia de radioescuchas ahora incluye el podcasting, la radio satelital y
más. El número de gente que escucha es una cosa; por cuánto tiempo escuchan es otra; desde dónde escuchan es una tercera cuestión.
Algunos medios están activamente buscando nuevos sistemas de medición, pues los métodos antiguos no resultan tan confiables. Los periódicos, por ejemplo, quieren un conteo de audiencia total, que combinaría a los lectores de material impreso y de material digital (que tiene un número mucho mayor al de la circulación de ejemplares impresos).
Tratándose de los números básicos, 2005 fue un año difícil para la mayoría de los medios informativos.
En los primeros dos años que llevamos acabo este reporte encontramos que sólo los medios digitales, étnicos
y alternativos habían tenido crecimiento en su audiencia; ahora, incluso ese panorama es incierto.
La audiencia en general para noticias en línea, por ejemplo, creció poco o nada en 2005, de acuerdo con datos de varios estudios. Y estudios de mercado efectuados en marzo por una agencia basada en Dallas, Texas, sugieren que la audiencia para noticias digitales podría haberse nivelado, mucho antes de lo anticipado. Sin embargo, aquellos que usaban Internet para obtener noticias parecían estar haciéndolo con mayor frecuencia. Particularmente, parecían estar en crecimiento los sitios Web de periódicos, pero cada vez había más evidencia de que este crecimiento era a costa de la cantidad de usuarios que compraban las publicaciones impresas, lo que en términos económicos resulta costoso.