Le hemos tomado una foto al pasado. Bueno, muchas, a varios pasados. Lo hicimos con ese ánimo que llamamos nostalgia y que de vez
en cuando nos inunda a todos porque el tiempo vivido es lo único cierto que tenemos. El resultado es una carpeta de eventos relevantes en materia de medios y hechos que tuvieron especial eco en éstos.
Creemos que sobra decirlo, pero por si no, lo hacemos: la cámara de los editores de etcétera es arbitraria y puso el encuadre fundamentalmente por el pedazo de infancia de cada quien, por su memoria caprichosa y por sus añoranzas tristes y alegres. Es decir, le ofrecemos nuestros recuerdos, algo difusos y confusos, advertimos, pero ciertos por el dato y la imagen contundente. Y le invitamos a que usted haga lo mismo con nosotros (a través de la vía que quiera), porque este dossier es el inicio de la nueva columna "Pide al tiempo que vuelva".
El orden temporal de las estampas está ubicado desde hace 45 años con múltiplos de cinco hasta la fecha. Por esa sencilla razón, en el ámbito de la literatura, no hablamos de Cien años de soledad, en el del cine omitimos a Emmanuelle y con eso queda una herida grave de los ardores de la adolescencia, en la televisión no revisamos la visita del hombre a la luna, en la radio no hablamos de la Pantera ni de Radio éxitos; en relación con la prensa no consignamos los grandes periódicos que fueron unomásuno y La Jornada. En otro orden, tampoco consignamos enormes historietas mexicanas como Kalimán, Memín o La Familia Burrón, ni tampoco en las andanzas de la niñez registramos a Meteoro. Lo haremos a la menor provocación.
Lo que atrapó el obturador de la memoria, no se lo decimos. Léalo y véalo. Mejor, vívalo usted otra vez, como cuando su avidez cambió cada página de El Coronel no tiene quién le escriba, cuando se vistió de hippie o condenó a quien lo hizo. Como cuando, maravillado, escuchó por vez primera el sonido estéreo en la radio igual que Revolver, el discazo aquel de Los Beatles. O no tan allá, viéndose otra vez sentado frente a la Naranja mecánica o cualquier otra cinta donde igual de jóvenes que usted están Nicholson, Pacino, De Niro y Hoffman. Y ya más para acá, leyendo y aprendiendo de Proceso y de Vuelta o sólo disfrutando a Los ángeles de Charlie. Y si hay pasados que parecen que fueron ayer, reviva a la izquierda y participe de la fundación del PSUM, cante otra vez con Bob Dylan y siga la ruta descendente de los años hasta disfrutar, si quiere, lo que hoy tenemos en ese orden.
Sin duda el pasado nos hace vivir dos veces, el presente una indivisible, y el futuro la suma de aquellas más la imaginación y las
ilusiones; ojalá otros cuenten nuestro ahora con la misma añoranza de los tiempos buenos. Y es que también, pretenciosos que somos, queremos suscitar anhelos.