Televisa y Azteca se alían no contra la guerra
sino contra la supervisión legal
Mara Carnaya
Las dos televisoras más importantes de México protagonizan desde hace siete años su mejor argumento en
busca del rating y los anunciantes.
Su competencia ha sido directa e intensa. Pero el 3 de marzo las unió un objetivo: organizar y transmitir
simultáneamente en todos sus canales sin cortes comerciales el concierto "Unidos por la paz", cuyos ingresos de
taquilla serán canalizados a Chiapas, a una obra que al momento del anuncio, el 13 de febrero estaba todavía sin definir.
Tampoco habían determinado el elenco, ni la recaudación estimada ni la causa específica a la que se
aplicarían los recursos, pero momentáneamente dejaron atrás su rivalidad en un gesto de amistad, al parecer espontánea,
que se dio cinco días después de que la Secretaría de Gobernación informara su intención de crear el Consejo
Nacional de Radio y Televisión.
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Azcárraga Jean Foto: Jaime Boites |
Esa instancia, según expresó la dependencia el 8 de febrero, tendría como atribuciones "elevar el nivel
moral, cultural, artístico y social de las transmisiones; conocer y dictaminar los asuntos sometidos a su estudio y
opinión por las secretarías y departamentos de Estado o por instituciones, organismos, personas relacionadas con la
Radio y Televisión (...), así como llevar a cabo o tomar medidas que estime convenientes para el eficaz cumplimiento
de las disposiciones de ley". A pesar de que la instalación de dicho organismo estaba programada para el lunes 12
de febrero, hasta el martes 20 no se había llevado a cabo.
Llaman la atención los argumentos que utilizaron los presidentes de ambas televisoras para organizar el
concierto, después de siete años de reiterar que en México no había guerra: "La paz está por encima de las rivalidades
(...), reúne a los contrarios y es una fuerza que unifica a las naciones y a los pueblos", dijo Ricardo Salinas Pliego. Y
Emilio Azcárraga Jean: "La unión está por encima de todo, y para alcanzar esta unión necesitamos cancelar todas
nuestras rivalidades o diferencias como empresas y como individuos".
Y, al parecer, esta muestra de camaradería no será la única ante la evidente intención del gobierno por
regular sus acciones: "La rivalidad existe, pero siempre que se trate de una buena obra podemos trabajar juntos (...)
Creo que hay muchas cosas más que podemos hacer, pero iremos viendo las oportunidades", dejó claro Salinas Pliego.
Es precisamente en este contexto que también ocurrió la salida del aire de los
talk shows de Televisa: Hasta en las mejores
familias y Laura en América. La decisión no es gratuita. Al contrario, la caída de los
ratings fue determinante ante una postura tímida por parte de Gobernación, que a pesar de los múltiples llamados y
extrañamientos que había emitido a ambas empresas, solapó la existencia de los programas en horario para todo público hasta
que ellas mismas tomaran sus respectivas decisiones.
De acuerdo con información de la empresa, el
rating del programa Hasta en las mejores
familias, que había alcanzado casi 18 puntos en mayo de 2000, cayó drásticamente en diciembre, llegando a poco más de seis
puntos, es decir, en promedio un punto más que en abril del año pasado, cuando inició la transmisión.
Lo mismo sucedió con Laura en
América. Después de alcanzar alrededor de 17 puntos de
rating en junio de 2000, la preferencia de los televidentes disminuyó hasta casi seis en diciembre del año pasado, muy por debajo de los
9.5 con que salió al aire.
Incluso, Jorge Eduardo Murguía, vicepresidente de producción de Televisa, reconoció que la salida de los
talk shows del aire se debe estrictamente a la pérdida de interés por parte del público, y no al jalón de orejas que
ambas empresas recibieron por parte de Gobernación y de la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado
en semanas anteriores.
Pero en medio de la supuesta unidad que implicó el concierto del 3 de marzo se impuso nuevamente la
competencia. Al menos hasta el 19 de febrero, TV Azteca no había secundado la decisión de Televisa y se aferró a
conservar su talk show Cosas de la
vida, a pesar de que Murguía tuvo un encuentro con el productor del programa,
Roberto Romagnoli, para persuadirlo de que imitara la medida. El ejecutivo de Televisa obtuvo por respuesta que
solamente suavizarán el tono de la emisión, pero que la mantendrán al aire.
El director adjunto a la presidencia de Televisa, Bernardo Gómez, declaró al respecto: "Respetamos a TV
Azteca. Si mantienen o sacan del aire su programa, es su decisión. Nosotros seguimos una línea y por eso estamos
organizando el concierto 'Unidos por la paz' junto con ellos".
Cuando nació, Televisa ya estaba ahí
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Salinas Pliego Foto: Jaime Boites |
Hace siete años Televisa dejó de ser monopolio en el terreno de la televisión comercial. La venta de Imevisión
a particulares abrió un espacio de competencia, al menos aparente. Con la creación de TV Azteca se hizo más
amplio el espectro de espacios televisivos, hasta entonces diversificado solamente por el Canal 11 del IPN. Luego
vendrían los canales 22 y 40.
A partir de entonces la competencia es abierta, franca, "sana", como dijo Ricardo Salinas Pliego al anunciar
el famoso concierto. A pesar de ello no descartan la posibilidad de filtración de información y del seguimiento
puntual de los pasos del otro: toda una estrategia de inteligencia informativa.
"Esto es como la competencia entre la Coca y la Pepsi, como lo que hacen América y Monarcas, una
competencia abierta y frontal", dice a
etcétera Mario San Román Flores, director general de Canales de TV Azteca. Para
el directivo de la televisora, la rivalidad ha beneficiado al público, "porque tiene más opciones de dónde elegir,
ya no vive en un monopolio; también a los anunciantes, porque tienen posibilidad de ejercer su presupuesto
con diversas estrategias, no nada más limitarse a una sola, y a talentos, al tener más opciones de trabajo".
TV Azteca ve a Televisa como un gran competidor al que para enfrentar debe crecer al mismo nivel.
Como consorcio de comunicación, a TV Azteca le falta una división editorial y una radiofónica, a pesar de que entre
sus planes está la venta de sus acciones de Unefon para incursionar en la producción y emisión de programas
radiofónicos. El terreno teatral y cinematográfico los abordó recientemente con la creación de una productora de teatro (Azteca Teatro) y una de cine (Azteca Cine). Es necesario dar pasos, que aunque pocos, sean seguros. Dice
San Román: "Primero hay que reforzar el área primaria para después ampliarse".
Quién sigue a quién
"Televisa nos sigue a nosotros, y si les preguntas a ellos van a decir que es al revés", señala Mario San
Román. El hecho es que ambas televisoras se vigilan mutuamente. No es casual que una decisión sea secundada
casi simultáneamente por la otra. Pero San Román insiste: "Fuimos los primeros en cambiar los noticieros, en salir
con temas distintos en las novelas, en tener un
talk show, en manejar una crítica abierta hacia los deportes".
No se necesita ser muy suspicaz para pensar que de ambas partes hay filtraciones de información respecto de
los planes de cada una. El director de Canales advierte: "Así es la competencia (...) si tú estás con las antenas
arriba, te enteras de algo, y en eso puede haber una verdad. Esto es un sistema de inteligencia de información, estar
atento a declaraciones, etcétera. Hay gente que suelta una información y entonces se arma el rompecabezas, es lo
mismo que en cualquier otro negocio".
Por eso, la realización del concierto "Unidos por la Paz" no debe entenderse como una tregua en esta
férrea rivalidad: "Seguimos siendo claros competidores, pero hay intereses superiores que hacen que nos unamos, es
por México", dice San Román, y no descarta la posibilidad de más trabajo conjunto mientras sea por este tipo
de proyectos.
En telenovelas y en algunos programas, TV Azteca ha introducido temáticas novedosas como la
homosexualidad, el amor otoñal, el Sida, y otros, creando polémicas que han pasado de las páginas de espectáculos a las
de información política en periódicos y revistas, por lo que la empresa asegura llevar el liderazgo: "Televisa nos
copia en muchas ocasiones. Nosotros somos los que rompimos con ciertos esquemas y marcos que se habían
establecido en la televisión". Y lo justifica: "Tenemos que ser los más agresivos. Televisa como líder tiene que ser agresivo,
pero puede ser más conservador en sus conceptos".
Así, podrían numerarse algunas de las acciones en las que se han imitado mutuamente: la producción de
talk shows (Hasta en las mejores familias
y Cosas de la vida); programas matutinos para amas de casa
(Hoy y Cada mañana); de crítica de la farándula
(Trapitos al sol y Ventaneando); de análisis político
(Zona abierta y La entrevista con
Sarmiento); especializados en deportes (Todo deporte
y En caliente); noticiarios policiacos
(Testigo en alerta y Metrópoli: Información y
respuesta); noticiarios de espectáculos
(Aquí entre 2 y En medio del
espectáculo); en temáticas de telenovelas
(Yo soy Betty la fea y El amor no es como lo
pintan); en programas de concursos (Cien mexicanos dijeron
y A ganar con Omar); en los horarios de transmisión de sus noticiarios, las encuestas de
opinión durante las emisiones informativas, así como otros más.
Sin embargo, una acción que no fue imitada por la contraparte es la decisión de Televisa de sacar del aire sus
dos talk shows. TV Azteca mantendrá el suyo, porque es distinto. Mario San Román habla de las diferencias:
"Televisa trató de exacerbar el género presentando un tipo de programa agresivo, abordando temas fuertes sin buscar
una solución, por el contrario, animaban a los asistentes a golpearse y pelearse. Además, el programa siempre
fue grabado, lo que permitía exacerbarlo más".
Por el contrario, Cosas de la
vida abordó desde un principio otro tipo de temáticas, explica el
funcionario: "Siempre contamos con la presencia de un experto, de un terapeuta, psicólogo o psiquiatra que contribuya a
la solución de los problemas, además lo transmitimos en vivo y tiene otro objetivo, que es buscar una solución,
por eso seguiremos en la misma línea".
Pero bajo intereses comunes, como hemos visto, ambas empresas son capaces de hacer a un lado su rivalidad
para trabajar en conjunto. Muestra de ello fue la transmisión simultánea de la película
Titanic, en los canales 7 y 5, el 25 de diciembre de 2000. Dice San Román: "Una cosa es competir de una manera terca y loca, y otra de una
manera racional. Vimos que había una posibilidad de tener un producto donde los dos íbamos a generar audiencias y
ganar dinero, finalmente por qué no hacerlo. Fue una buena medida". (Las dos televisoras se adjudicaron los más
altos índices de rating empleando la misma fuente: IBOPE. Cuando esta reportera intentó esclarecer el asunto, IBOPE
se negó a dar información.)
Para Televisa es mejor no hablar de su rival. Consideró inadecuado opinar sobre su competencia cuando se
tenían planes conjuntos, como la realización del concierto "Unidos por la paz". Una fuente de la empresa dijo que
hacer cualquier comentario previo o inmediato posterior al concierto desviaría los reflectores hacia otros temas: "Ya no quieren exhibición para no distraer la atención del evento", dijo. "El tema es muy interesante, pero sería
contraproducente hablar de la competencia si tenemos un proyecto con ellos", afirmó.
¿Y el televidente?
Para Francisco Hernández Lomelí, investigador del Departamento de Estudios de la Comunicación Social de
la Universidad de Guadalajara, las televisoras han ponderado sus intereses mercantiles: "La furiosa competencia
entre Televisa y TV Azteca obedece a una racionalidad empresarial. Los intereses de la audiencia como pueden ser
la calidad de la programación y la objetividad en la información quedan, en el mejor de los casos, en segundo lugar".
Dice el estudioso a etcétera
que el éxito comercial no viene aparejado con la calidad. Incluso, asegura que
este fenómeno se presenta sólo en las industrias culturales: "La televisión comercial puede reducir la calidad de
sus mercancías como estrategia para mejorar su competitividad. Parece un comportamiento absurdo pero, de
hecho, es un recurso muy socorrido, los talk shows
son un buen ejemplo de cómo es posible competir y ganar
con productos degradantes".
Sin embargo, no deja de lado el esfuerzo que ambas empresas han hecho en materia informativa, pues
son evidentes las mejorías realizadas a sus respectivas emisiones noticiosas, creando un beneficio indirecto para
el público. "Los empresarios descubrieron que también la calidad y la legitimidad social son un negocio
redituable. Pero en el caso de los noticieros no se buscó la calidad como un objetivo de compromiso social o ético, sino
como estrategia empresarial para mejorar los índices de audiencia".
TV Azteca no coincide con el investigador. San Román argumenta: "El público sale ganando, porque ahora
tiene más alternativas y antes no las había". Y consciente del poder de decisión del público, alerta: "Ahora el
consumidor es nuestro tirano y tiene algo muy poderoso que no posee nadie más; se llama control remoto. Y con un
movimiento del dedo tiene la capacidad de matarte"