Aleida Calleja
En breve, varias emisoras comunitarias que obtuvieron su permiso estarán otra vez al aire, algunas ya están en
el proceso de pruebas de transmisión. Las condiciones para el equipamiento y la reinstalación, a fin de cumplir en la
medida de lo posible con los requisitos técnicos que establece la norma, no han sido fáciles por la inversión que implican.
El reto ahora es instituir las pautas para que este tipo de radiodifusión tenga condiciones dignas de desarrollo, lo
cual está directamente determinado por dos condiciones: el diseño y el cumplimiento de políticas públicas en el marco de
una normatividad que reconozca y ponga reglas claras y equitativas. Sin embargo, no parece fácil que en nuestro país
ésta pueda darse, pues pesa la sospecha, casi acusación, de que las radios pueden ser "utilizadas" como instrumentos
ideológicos y partidistas.
Consideraciones como ésas parten de una lógica perversa, pues por un lado no existe medio de comunicación que
no tenga ideología -eso es lo que define su postura editorial-, y por el otro, se confunde lo partidista con lo político.
Cierto es que las radios comunitarias son proyectos sociales con visión política tal como corresponde al ejercicio de la
ciudadanía, pero su deber ser no casa con lo partidista, de ser así serían emisoras partidistas, no comunitarias.
Más que ocupar tiempo y energía en sospechas, corresponde poner orden y reglas claras para que esta
radiodifusión tenga oportunidad de desarrollarse en beneficio de las comunidades a las que da servicio. Hay que recordar que el
tema sigue pendiente en las líneas de acción que deben plantearse en el Programa Nacional de Derechos Humanos del
gobierno federal, producto del diagnóstico del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, correspondiente a 2003.
Radios de etiqueta
El uso de la publicidad oficial como mecanismo de control o para condicionar la existencia de determinado medio es
un tema que toma relevancia en los organismos internacionales, pues aquella se ha convertido más en una moneda de
cambio en lugar de cumplir el papel que le corresponde, esto es, la responsabilidad del Estado para invertir recursos en medios
que contribuyen al ejercicio de la libertad de expresión. Por ello es que la exigencia va en el sentido de que existan
reglas públicas y transparentes para su asignación y evitar, así, su utilización política o facciosa.
Las radios comunitarias, por ser radios permisionadas, no tienen la obligación de cubrir los tiempos fiscales, por lo
que se deberá contemplar la asignación de recursos etiquetados para que puedan emitir estos mensajes. Esto es
importante, dado que se encuentran en zonas donde diversas instituciones (Desarrollo Social, Salud, etcétera) deben llegar debido
a los índices de marginalidad y pobreza. Se trata de una manera de allegarse recursos válidos y de que el Estado las
apoye por la responsabilidad que tiene en materia de política pública. Por supuesto, y esto debe quedar claro, ésta no debe ser
la única fuente de financiamiento.
Propuestas hay, sin embargo, a pesar de que se trata de una prioridad de Estado, ni el gobierno federal ni el
Congreso toman aún la decisión de cambiar las reglas.