Aleida Calleja
Después del compromiso público que hizo el gobierno federal el 29 de noviembre a través de la
Secretaría de Gobernación, en el sentido de que en breve se darían los permisos a las emisoras comunitarias
que lo solicitaron, el 6 de diciembre la SCT entregó dos títulos: a Radio Jën Poj de Santa María
Tlahuitoltepec Mixe, Oaxaca, y a Radio Uandárhi de Uruapan, Michoacán. 16 días después entregó tres más. Uno a
la Radio Ecos de Manantlán de Zapotitlán Vadillo, Jalisco, que atiende a la población de los alrededores
del Volcán de Colima (esta radio resultó de la fusión de Radio Santa María, Radio Grafía y Emisora Zona
Cero, que fueron cerradas el 16 de diciembre del año pasado por las autoridades). El otro fue a Radio
Nandía de Mazatlán Villa de Flores, Oaxaca, que atiende población mazateca y nahuatl en Oaxaca. El tercero
lo recibió Radio Tepalcatepec, que opera en Tepalcatepec, Michoacán, y atiende población campesina
y migrante.
En 39 años, ésta es la segunda ocasión que ocurre eso y con ello el gobierno federal cumple parte
de su compromiso porque están pendientes las resoluciones a cinco emisoras más que, tal como hicieron
las arriba mencionadas, cumplieron y acataron los requisitos de ley y atendieron las observaciones a
sus expedientes.
Los indígenas al micrófono
Ésta será la primera vez en la historia de México que grupos indígenas operen directamente su
permiso porque a pesar de que la Constitución reconoce su derecho para instalar, operar y administrar sus
propios medios de comunicación, en la práctica es más un derecho de papel.
La historia de Jën Poj es larga. Está al noreste de Oaxaca donde la comunidad tiene siete mil
habitantes, la mayoría hablantes del idioma mixe. Se rige por usos y costumbres; su instancia máxima es la
asamblea comunitaria y sus pobladores dan el "tequio", o sea, el trabajo voluntario para el mejoramiento de
los servicios en la comunidad.
Por ese régimen de usos y costumbres la elección de las autoridades municipales es anual, pero ello
no afecta lo que la comunidad defina en sus planes de desarrollo social, pues los funcionarios tienen
que acatar los planes de largo plazo que establece la asamblea. Por ejemplo, en el tema educativo se
integró un sistema de enseñanza formal que respondiera a su cultura y durante más de una década trabajaron
para crear sus sistemas propios de enseñanza-aprendizaje; así lograron el Bachillerato Integral Comunitario,
el Instituto Tecnológico de la Región, y el Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe.
Durante una década desarrollaron su plan de economía regional y por eso la comunidad tiene
envasadora de agua, fábrica de mezcal, procesadora de jitomate y un centro de producción y venta de
artesanías. Esto para que la comunidad aproveche sus recursos naturales y tenga oportunidades de
trabajo, especialmente para que los jóvenes no emigren.
Como parte de ese plan integral de desarrollo la comunidad determinó contar con una radio y
una televisión comunitaria para fortalecer su idioma, usos y costumbres, así como una educación no
formal en distintas áreas de desarrollo, pues las
únicas emisoras que llegan provienen de Veracruz, sólo se
habla español y su programación no responde a sus necesidades.
En abril de 2002 solicitaron los permisos de
operación aunque sin investigar más empezaron a
transmitir y el Ejército la denunció como "radio
clandestina"; en agosto de ese año la SCT junto con
fuerzas policiacas aseguraron el equipo. La respuesta llegó en marzo de 2003; les establecieron requisitos para
la radio, sobre la televisión se les notificó que como las señales TV Azteca y Televisora de Norte, S.A. de
C.V. llegaban a su comunidad no podían atender la solicitud, por lo que pedirían a las concesionarias
antenas complementarias en su comunidad.
Los jóvenes que impulsan el proyecto, todos ellos indígenas mixes, que apoyados por su
comunidad tienen profesiones universitarias, iniciaron el vía crucis para obtener el permiso. Hoy cuentan con él
pero tendrán que conseguir nuevamente equipo y condiciones para instalar su emisora de acuerdo con
la norma. Junto a ellos, las autoridades municipales recibieron el permiso. Casi no lo podían creer.
Radio Uandárhi inició como un proyecto de maestros de las zonas indígenas purépechas y rurales de
los alrededores de Uruapan. Su trabajo es donde se
asienta la mayoría de los indígenas migrantes
(albañiles, domésticas, empleados de tiendas y mercados), los hizo reparar en las condiciones tanto sociales
como culturales de hombres y mujeres excluidos por su condición de indígenas. En una ciudad
como Uruapan y muchas más en nuestro país, su
cultura es invisible, salvo para la atracción turística.
Impulsar el idioma purépecha, fortalecer sus tradiciones y costumbres y llenar el vacío de
información sobre las necesidades de esa población impulsó a aquel grupo a iniciar su proyecto de radio. Junto
con artistas locales y las autoridades tradicionales de estos barrios lograron su primer equipamiento y
se identificaron con otras emisoras comunitarias del estado, su capacidad de articulación hizo que en
poco tiempo formaran la Organización de Radios Comunitarias de Michoacán que ahora congrega a la
mayor parte de emisoras de la región.
A través de las autoridades estatales de gobierno intentaron apoyo para la obtención de su
permiso. Éstas a su vez interpelaron a la SCT, pero la respuesta en ese tiempo es que estaba en revisión la Ley
Federal de Radio y Televisión en la mesa de diálogo de Gobernación, por lo que estaba en suspenso
cualquier emisión de permiso. Hicieron antesala con
diputados, senadores, instituciones, pero nada se logró.
Con su trabajo consiguieron la aprobación de
varios proyectos culturales con la gente de los
barrios, desarrollaron trabajos de recuperación de la
tradición oral y dinamizaron la labor de los
compositores purépechas quienes rápidamente se entusiasmaron al escuchar su música; más tarde también se
acercó gente de las comunidades rurales aledañas a Uruapan. El apoyo de organizaciones y de diversas
instituciones hizo posible que esta radio ahora tenga su permiso en la mano.
En sucesivas entregas detallaremos las características de las otras estaciones que obtuvieron su permiso de operación.
Esto, apenas comienza, pues la obtención de los permisos es sólo parte del desarrollo de estos
proyectos sociales, en adelante está el reto de que el Estado reconozca formalmente a esas emisoras, les dé
figura legal que provea certeza jurídica y políticas públicas que las fortalezcan. Ahí está una responsabilidad
por cumplir, tanto del Poder Legislativo como del Ejecutivo.
* * *
El compromiso del gobierno
No hace falta adjetivo para subrayar la importancia de que, dentro de un proceso que no ha
estado exento de tensiones, el gobierno federal haya dado respuesta favorable a la solicitud que hicieron
13 estaciones comunitarias (entre ellas, diez de AMARC). Ya entregó cinco permisos de operación y
es probable que en los próximos días suceda lo mismo con las que faltan pues todas, enfatizamos,
cumplieron con los requisitos que la autoridad les señaló.
En 39 años, ésta es la segunda ocasión que sucede eso, advierte en este artículo Aleida Calleja.
Otro enfoque, el nuestro, observa que la entrega de los cinco documentos es inédita porque en la ocasión a
la que alude sólo se dio un permiso (a Radio Teocelo). Esto no es un asunto menor, además, porque
la decisión se tomó en medio de enormes presiones y amenazas de parte de los concesionarios de la
CIRT. La ya célebre frase presidencial del "¿y yo por qué?" en relación con la toma ilegal de las instalaciones
de CNI Canal 40 a manos de personeros de TV Azteca ha de contrastarse también con otra, si hemos de
ser equilibrados. La dijo Vicente Fox a los concesionarios que fueron a quejarse con él por la promoción
de una nueva ley de radio y televisión desde el Senado y porque se estaban entregando permisos a las
radios comunitarias: "Se equivocaron de ventanilla", les dijo el Presidente.
Sin ambages ni regateos y del mismo modo en que aquí denunciamos la persecución de la que, por
parte del gobierno federal y específicamente de la SCT, fueron objetos aquellas estaciones comunitarias en
2002 y 2003, decimos que eso no pasó desde comienzos de 2004, cuando Ricardo García Cervantes asumió
el cargo de subsecretario de Gobernación. Más aún, reconocemos el esfuerzo de ese funcionario por
enfrentar visiones autoritarias y establecer un proceso que, sin duda, ha dado los primeros resultados que, en materia de medios, están entre los más trascendentes de los últimos años.
etcétera