(Primera parte)
Laura Islas Reyes
y Julio Chávez Sánchez
Con atención al foro rojo: El nuevo imperio Azteca
"La televisión no tiene que ver para que un sistema democrático funcione", dijo sonriente y decidido
Ricardo Benjamín Salinas Pliego, el joven y próspero empresario de entonces 38 años. Esa convicción la expuso
hace diez años, luego de ganar la subasta de medios del Estado para operar una señal desde la que, años
después, se preguntaría, en denuesto de la democracia, para qué servían las leyes y las instituciones.
 |
Ricardo Salinas Pliego/Foto: Jaime Boites |
Palabra azteca
Una década ha pasado en la que TV Azteca creada como tal por el gobierno dentro un paquete de
empresas concesionarias, a principios de 1993, para poder licitarla posteriormente ha mostrado a través de la
pantalla un estilo personal de hacer televisión, el de su dueño y cabeza del Grupo Salinas.
Hombre de carácter explosivo, Salinas Pliego ha reconocido que "la verdad a veces me desespero con la
gente y pierdo un poco el control. Es algo que tengo que trabajar de mi persona, no creo que sea una buena
cualidad, algo de lo que me pueda enorgullecer; pero sí, a veces soy explosivo... me tengo que controlar más".
La visión que guarda sobre la TV está también en palabras de sus colaboradores más cercanos. "La
televisión es un negocio masivo, igual que Elektra, Biper, Hecali y los otros servicios en las tiendas como la
transferencia de dinero, Mi guardadito o el revelado de fotografías. Todo lo que hacemos es masivo. Nuestro negocio es,
por definición, alto volumen, bajo margen". Esas son palabras de Pedro Padilla, actual director general de
TV Azteca, que precisan más sobre su forma de hacer televisión.
A cuadro, el propio dueño de Azteca, sus conductores o reporteros han defendido, sobre todas las cosas,
las causas de la empresa, aun contra la legalidad misma. "No me dejo de nadie. Si un empleado abusa de la
empresa actuaré contra él con todos mis recursos, por todos medios y voy a hacer un ejemplo de ese empleado ante
todos los demás de lo que no se debe hacer. Si un artista se porta mal, nos incumple y nos causa problemas,
ejerceré todos mis recursos para defender los intereses de TV Azteca. Y si cualquier otro competidor o crítico se
lanza contra nosotros sin fundamento y nos trata de difamar, no me voy a quedar cruzado de brazos nunca. Yo
no soy dejado, no."
Este texto presenta un recorrido de lo que ha sido la década de transmisiones de Televisión Azteca
como empresa particular, los momentos estelares de la televisora del Ajusco en los que ha brillado, la mayoría de
las veces, con el fulgor del escándalo, el amarillismo, la prepotencia, la soberbia que ha dejado ver a través de
su pantalla en casos como el de Canal 40 y las acusaciones contra el senador Diego Fernández de Cevallos,
la persecución contra Gloria Trevi, la posición que tomó el propio Salinas Pliego, al aire, a través de su señal,
ante el asesinato de Francisco Stanley, y varios episodios más que dan forma y rostro a "la señal con valor" de
TV Azteca.
En el principio fue la licitación
La historia comienza cuando el 23 de noviembre de 1992, el gobierno anuncia que pondría a la venta
un paquete de medios: Canal 13 y 7 (y sus repetidoras), el periódico
El Nacional, Estudios América y
Compañía Operadora de Teatros (Cotsa). La convocatoria para la subasta se publicó el 4 de marzo de 1993 en el
Diario Oficial de la Federación.
El 18 de julio, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que Radio Televisora del Centro,
representada por Ricardo Benjamín Salinas Pliego y José Ignacio Suárez Vázquez, ganaron la subasta por el
conjunto de medios otrora del Estado. En dicho paquete finalmente se excluyó a
El Nacional, y quedó integrado por Televisión Azteca, que fue creada como una empresa gubernamental para normalizar su situación legal
al momento de ser licitada: Canal 13 y sus repetidoras pasaron de ser permisionaria a ser concesionaria.
Un proceso similar se llevó a cabo con Canal 7.
La adjudicación a Salinas Pliego resultó sorpresiva. Radio Televisora del Centro no era considerada entre
los grupos favoritos que participaron en la licitación. Sin embargo, su propuesta resultó ser la más generosa
de todas las presentadas: 645 millones de dólares, contra los 484 mdd que ofertó su más cercano competidor.
El paquete de medios estaba valuado en 500 mdd.
Los otros concursantes en el proceso fueron Grupo Medcom formado por Adrián Sada y Clemente
Serna Alvear, de Radio Red (inicialmente Joaquín Vargas de Multivisión era socio de este grupo); Grupo GEO
Multimedia integrado por Raymundo Gómez Flores y Carlos Cabal Peniche (entonces el principal accionista y dueño de Banca BCH), y Cosmovisión, con los radiodifusores Javier Sánchez Campuzano, Javier Pérez de Anda, Adrián Pereda y Francisco Aguirre de Radio Centro. La oferta de cada grupo fue de 444 millones de dólares por
parte de Medcom, 408 mdd de GEO Multimedia y 484 de Cosmovisión.
Dentro de los otros participantes en la subasta hubo inconformidad por el resultado. Clemente Serna
Alvear dijo en entrevista con Proceso (núm. 875, 9/VIII/93) que le parecía paradójico no haber ganado la
licitación, después de haber sido su promotor desde 1990. "La elección del ganador se hizo básicamente con
criterios financieros".
 |
Foto: Miguel A. Navarrete |
Un requisito en las solicitudes de compra presentadas por cada uno de los concursantes fue elaborar
un proyecto de objetivos, programación y contenidos. El de Radio Televisora del Centro ofreció que Canal 13 y
7 difundirían "las actividades económicas que propicien la generación y el consumo de productos
nacionales acordes a cada localidad, difundiendo programas que mejoren la educación y la cultura nacional, así
como transmitir la información de manera oportuna, veraz y confiable de manera objetiva".
Asimismo, propuso "ser sensibles a la reacción de la audiencia", "proporcionar esparcimiento,
cultura, educación e información", "integrar de manera óptima los valores culturales a los del
entretenimiento", "balancear la programación con participación proporcional entre la producción nacional y extranjera, así
como entre los programas en vivo y grabados", "enfocar y atender adecuadamente al público femenino y juvenil".
Y sin más precisiones, el grupo de Salinas Pliego ganó el concurso con este compromiso: "No escapa al
grupo de inversionistas la enorme responsabilidad social que significa el operar canales de televisión con
cobertura nacional. La influencia que este medio ejerce obliga a meditar profundamente cada decisión que se
tome". Sin embargo, la responsabilidad y el compromiso señalados por esa televisora no siempre se han reflejado
a través de su pantalla.
Su visión
La nueva (aunque en realidad vieja) oferta televisiva comenzó a perfilarse una vez conocido su dueño.
"Ante todo tenemos que buscar audiencia, que la gente nos vea, porque si no nos ve nadie, qué caso tiene hablar
de programas de calidad".
Salinas Pliego respondió así a una entrevista con Fernando Ortega Pizarro del semanario
Proceso (núm. 873, 26/VII/93).
"¿Y si la sociedad le pide programas como los de Televisa, porque así está educada?
"Eso se les dará."
Moisés Saba, entonces socio de Salinas Pliego, dijo al reportero de
Proceso.
"¿Tiene que aumentar la calidad de los programas?
"La audiencia, hay que aumentar la audiencia."
A la par que Salinas Pliego y compañía buscaban la forma de incrementar potencialmente a los
anunciantes, otra serie de medidas fueron tomadas en la organización de la televisora.
Los trabajadores de lo que fue Imevisión se quejaron de ver reducidos sus salarios a la mitad, y contar
con sólo 10% de liquidaciones y en dos pagos, además de los despidos masivos que redujo la planta laboral
de mil 500 a 750 en menos de tres meses. Para ese entonces TV Azteca contaba con 18 clientes, aunque dos
eran intercambios publicitarios con dos periódicos.
En cuanto a la programación, la primera oferta realizada por los nuevos dueños de TV Azteca consistió
en transformar a Canal 13 en "Mi tele", y al 7 en "Tu visión". Ambos ocuparon su tiempo aire con
telenovelas, películas y series (nacionales e importadas). En este tenor, las cartas fuertes fueron dos telenovelas:
Marielena (producida por Telemundo) y El peñón del amaranto.
El 13 de octubre ante anunciantes y el 14 a los medios, Ricardo Salinas presentó las "novedades"
en televisión. Azteca no se dedicaría a la producción de programas propios por los costos que esto
representaba; Nexos TV y el espacio de María Victoria Llamas salieron del aire, así como
A quien corresponda de Jorge Garralda (tiempo después éste regresó para convertirse en símbolo de la empresa), el
Güiri Güiri de Andrés Bustamante y
Tienda y trastienda de Víctor Trujillo y Ausencio Cruz.
El jueves 14 de octubre la pantalla de TV Azteca fue una nieve silenciosa. Un día después comenzó la
obsesiva competencia por los anunciantes y una tajada en el pastel publicitario. Las promesas de una
programación diferente y novedosa, que atendiera a los objetivos con que Radio Televisora del Centro ganó la subasta
de medios, tendrían que esperar mucho tiempo, incluso más de diez años.
Competencia en tiempo real
La expectativa de TV Azteca era obtener en el periodo de 1993-1994 beneficios por 150 millones de
dólares. La línea de ganancias entonces trazada por los dueños de la televisora planteaba el feliz recorrido de
incrementar éstas en 100 mdd cada año, para arribar al 2000 con 475 millones de dólares en números negros.
Mientras el área de ventas de la empresa que se vio reducida de 150 a siete personas trabajaba en conseguir el mayor número de anunciantes, el 2 de diciembre la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) informó que había otorgado diez concesiones más a Televisión Azteca (la cobertura de Canal 7
era entonces de 53%, el 13 por su parte llegaba a 77% del territorio nacional). Por esas mismas fechas
Televisa recibió 62.
En la pantalla, TV Azteca decidió mimetizar su oferta a la de Televisa, la verdadera competencia empezó
con la forma en que la televisora del Ajusco decidió comercializar sus tiempos. Inicialmente, sus clientes
tuvieron la posibilidad de anunciar dos o más productos en un mismo comercial, intercambiar productos o servicios
por comerciales, insertar anuncios en programas, realizar programas especiales, pagos mensuales o
anticipados según lo prefiera el cliente; algunas de estas opciones eran incluso 50% más baratas que los precios de
Televisa. Singer y Sabritas fueron algunos de los primeros en participar de estas facilidades.
En el terreno comercial, la fórmula aplicada por Salinas Pliego resultó. Durante 1994 la cartera de
anunciantes se incrementó, destacó la firma publicitaria de Unilever en exclusiva (esto significó la llegada de marcas
como Zwan, Ponds, Clemente Jacques, Brut, a la pantalla de Azteca).
Según información que dio a conocer la propia TV Azteca, sus clientes se incrementaron de 52 en 1994 a
265 en mayo de 1996, lo que devino en ingresos de mil 200 millones de pesos por el concepto de ventas
durante ese año.
A mediados de 1995 Azteca puso en marcha un nuevo sistema de comercialización, a la usanza de lo
que hacen las empresas estadounidenses: el costo por punto
rating, lo que atrajo aún más a los anunciantes
con la idea de pagar según la sintonía alcanzada por el anuncio. Televisa reaccionó; eliminó su Plan Francés
establecido desde 1981 que precisaba el pago por adelantado de un año de publicidad.
Guerra de televisoras
El 21 de junio de 1996, The Miami
Herald publicó, bajo la firma de Andrés Oppenheimer, que
autoridades suizas y mexicanas investigaban una supuesta relación financiera entre Raúl Salinas de Gortari, entonces
ya preso, y Ricardo Salinas Pliego.
Aunque inicialmente el dueño de TV Azteca lo negó, posteriormente varios periódicos dieron a conocer
las actas de las declaraciones de Salinas de Gortari, en las que informa que entregó 29.8 millones de dólares
que Salinas Pliego utilizó para pagar parte de la licitación del paquete de medios del Estado.
Este hecho fue el detonante de una serie de cuestionamientos a la forma cómo el empresario
regiomontano ganó la subasta que lo convirtió en propietario de dos canales de televisión con red nacional.
Televisa se convirtió en uno de los medios que más cuestionó la negativa inicial de Ricardo Salinas Pliego
para reconocer el préstamo del hermano del ex presidente Carlos Salinas de Gortari. El 7 de julio, a través
del programa Detrás de la noticia de Ricardo Rocha, la empresa de Emilio Azcárraga se dedicó a intentar
demostrar que Salinas de Gortari no sólo le había prestado dinero al dueño de Elektra, sino que también serían
socios, y por ende, el proceso de licitación no se había realizado con apego a la ley.
 |
Foto: Claudia Hernández |
Ambas televisoras se enfrascaron en una campaña de descalificaciones e insultos mutuos, en la que
utilizaron sus respectivos espacios noticiosos para denostarse mutuamente, a tal grado que la Secretaría de
Gobernación les hizo un llamado a la calma
(
La Jornada, 10/VII/1996).
Los ánimos se calmaron cuando la Contaduría Mayor de Hacienda del Congreso decidió realizar cinco auditorías y dos estudios especializados al proceso de desincorporación de TV Azteca, en un plazo de
tres meses.
El 27 de octubre Rocha volvió a presentar un programa sobre la televisora del Ajusco, su dueño y Raúl Salinas:
"Ambición desmedida, fulgurantes vías de hacer dinero, una fórmula de acción sin el menor
escrúpulo; ambos enfrentan procesos que muy pronto tendrán desenlace, ambos son socios en un negocio llamado
TV Azteca."
La disputa entre las televisoras pasó de la pantalla a las páginas de los diarios, a través de desplegados
que ambas compañías se dedicaron a publicar con acusaciones mutuas y mediciones de audiencia basadas en
datos de IBOPE (que optó por deslindarse de la lectura que hizo cada una de las empresas) hasta que Televisa
difundió un comunicado en el que se aclaraba que "no tenía el más mínimo interés en los alegatos relacionados con la licitación de TV Azteca, los préstamos o las triangulaciones de movimientos financieros". Azteca
respondió con otro desplegado que tituló "Las 20 mentiras de Emilio Azcárraga y Ricardo Rocha".
En una entrevista, Salinas Pliego expresó su punto de vista sobre lo que se conoció como "Guerra
de televisoras": "A nosotros nos gusta entrar para ganar... Nosotros no hemos iniciado los ataques y sólo
hemos estado defendiéndonos, porque nosotros no nos vamos a dejar, en ningún momento, mangonear por
un competidor, por grande que éste sea".
Sin embargo, la beligerancia derrochada por Televisión Azteca en este episodio se perdió con el tiempo,
al grado de que junto con Televisa la empresa de Ricardo Salinas Pliego participó en la organización de
un concierto llamado "Unidos por la paz", en marzo de 2001, durante la marcha del Ejército Zapatista de
Liberación Nacional. Además de algunas otras actitudes fraternales entre las dos televisoras, como con el famoso decretazo, en octubre pasado, cuando Bernardo Gómez, vicepresidente de Televisa, entregó la estafeta de
la presidencia de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión a Jorge Mendoza, vicepresidente
de TV Azteca.
Sin embargo, esa no fue la única ocasión en que Ricardo Rocha apuntó sus críticas al dueño de Azteca y
a la televisora misma. El 27 de enero de 1997, La
Jornada publica una denuncia de Héctor Hernández
contra Ricardo Salinas, acusándolo de haber contratado a unos pistoleros a sueldo para asesinar a Ricardo
Rocha, incluso, este periodista comentó a ese periódico que "de un hombre como él se puede esperar cualquier cosa".
Por eso, llama la atención la inclusión del titular de la agencia Detrás de la noticia en las filas de TV
Azteca y su pronta conversión a los designios de Salinas Pliego y su peculiar estilo de hacer televisión. Muestra de
ello es el intento del dueño de Azteca de desmarcarse de la familia Salinas de Gortari, que fue muy claro en la
emisión de Hechos del 19 de abril de 2002; ahí Rocha presentó una foto poco clara en la cual se basó para afirmar
que Raúl Salinas se encontraba en Cuba el 10 de marzo de ese año celebrando su cumpleaños en un cabaret
del hotel Nacional en La Habana. A esa foto, el periodista agregó audios de supuestos concurrentes en ese
cabaret quienes afirmaron que efectivamente Raúl Salinas se hallaba en Cuba. Días después, en otras
emisiones informativas de Azteca se retomó el tema, pero se aclaró que la persona de la fotografía era otro sujeto
(mas no se mencionó que el bulo informativo provino de uno de sus compañeros, Ricardo Rocha).
 |
Foto tomada de 10 años de TV Azteca |
Otro caso más reciente que muestra a un Ricardo Rocha muy afín a las posturas de Salinas Pliego es
el "reportaje" que realizó a propósito del tráfico de influencias que realizan algunos legisladores de la
República. El objetivo era cumplir la amenaza que, según Diego Fernández de Cevallos, le hicieron altos funcionarios
de TV Azteca el mismo Ricardo Salinas y Jorge Mendoza, actual presidente de la CIRT por su postura frente
a la toma del Chiquihuite. Como se recordará, Fernández de Cevallos intentó mediar a principios de este año
entre la televisora del Ajusco y CNI luego de la toma violenta por parte de personal de Azteca a las torres
de transmisión del Canal 40 en el Cerro del Chiquihuite, además de criticar la pasividad del gobierno
federal entorno a este conflicto. Salinas Pliego tomó partido y con él todo el personal con el que trabaja, como lo
afirmó recientemente el propio Fernández de Cevallos al diario
Reforma: "Personalmente Salinas Pliego me lo
advirtió y también su segundo, Jorge Mendoza, de tal manera que no es una amenaza que me haya llegado desviada,
fue de frente y la están cumpliendo a despecho de la ley y frente a un Gobierno que no se inmuta,
independientemente del atraco que están haciendo con una señal del Estado y del abuso que de esa concesión
está haciendo la televisora".
Así imprime sus decisiones editoriales Salinas Pliego, y quienes trabajan con él deben acatarlas.
Casi el paraíso
"El duopolio es lo más cercano al paraíso, porque el paraíso es el monopolio", así se dirigió Ricardo
Salinas Pliego a inversionistas, banqueros, agentes financieros, publicistas y anunciantes, durante el anuncio de
la colocación de 29% del capital social de la empresa en los mercados bursátiles de México, Estados Unidos
y Europa (Proceso, núm. 1084, 11/VIII/1997).
En aquella ocasión se informó que la empresa había obtenido ganancias de 113% respecto de 1996, y
la salida de la familia Saba de la empresa después de cuatro años de alianza, en las que Alberto y Moisés
Saba fueron dueños de la mitad de la televisora.
A través de un mecanismo de colocación de acciones en los mercados, en un acuerdo firmado por
Salinas Pliego y Saba, el primero consiguió que los títulos accionarios puestos en venta fueran los de sus socios.
Nada ilegal, aunque tampoco muy ético.
El crecimiento de Televisión Azteca se manifestó en otros rubros. En 1996 se creó Azteca Digital, para
la producción televisiva, y Azteca Music, como sello discográfico. Un año antes la empresa adquiere el club
de futbol Veracruz, el cual fue presidido por el otrora socio de Ricardo Salinas, Moisés Saba.
Ante el jugoso beneficio que representa la transmisión del futbol, Azteca no quiso dejar de participar en
él y entró de lleno, primero con la compra del equipo Veracruz en junio de 1995, y la posterior adquisión
y reestructuración del Morelia en febrero de 1996, equipo que ha sido la punta de lanza en su área de
deportes, a tal grado que aquello que por décadas criticaron José Ramón Fernández y su equipo de comentaristas
sobre el manejo de los equipos de Televisa ahora lo asumen corregido y aumentado con la escuadra de los
otrora "Ates".
Moisés Saba, presidente ejecutivo de TV Azteca, se convierte el presidente del equipo, ahora
denominado "Monarcas", cargo que desempeñaría hasta octubre de 1997, cuando lo sustituye Álvaro Dávila. Por lo
que aquella frase que Saba esgrimió en septiembre de 1996 quedó sólo para el anecdotario: "Tendrán que
matarme. Si lo que quieren es desaparecerme del futbol, deveras tendrán que hacerlo. Mientras tenga equipos y sea
el dueño de una empresa de televisión en México, va a estar muy difícil que desaparezca".
Pero junto con esta incorporación plena a la Federación Mexicana de Futbol, también llegaron los
problemas al equipo de comentaristas deportivos. El ejemplo más patente fue la salida de Carlos Albert de las filas de Azteca por una supuesta según los dichos de ese periodista imposición en la línea editorial de las
transmisiones de esa empresa.
Sin embargo, pese a esas contingencias el futbol es uno de los negocios que le ha redituado a Salinas Pliego.
Señal con valor
Grupo Salinas surge en 2001. TV Azteca se convierte en la empresa más glamorosa de las que
"gobierna" Ricardo Salinas Pliego: Azteca América, Grupo Elektra, Unefon, Todito.com, Movil@ccess, Telecosmo,
Banco Azteca, Afore Azteca y recientemente Iusacell.
Teléfonos celulares, Unefon se incorpora al grupo en 1998 y hace apenas unas semanas adquirió Iusacell
a través de Movil@ccess; muebles y electrodomésticos, Salinas y Rocha y las tiendas Elektra fueron los pilares
del emporio que encabeza Ricardo Benjamín Salinas Pliego; Todito.com, portal de Internet que en 2001
introduce el servicio de Internet vía prepago en México; Telecosmo, servicio de acceso inalámbrico y de alta
velocidad a Internet; Banco y Afore Azteca, inicia sus labores en octubre de 2002 en cada una de las tiendas Elektra.
En cuanto a Azteca América, en junio de 2001 TV Azteca consigue llegar a Los Ángeles, California, a
través del Canal 54, para posteriormente llegar a Reno, San Francisco, Oakland, San José, Sacramento,
Stockton, Houston.
Todos son elementos de un grupo empresarial que, según sus propios integrantes, en su página de
Internet, está definido como "no sólo un grupo de compañías; (Grupo Salinas) es una manera de vivir. Una manera
de ver la sociedad, es un proyecto de nación sustentado en valores concretos. Ésta es una visión del mundo y
de la humanidad".
Señal con valor reza el eslogan de TV Azteca. Visión, familia, confianza, esfuerzo, libertad,
aprendizaje, pasión, respeto y tolerancia, honestidad, amor por México, son los valores que abandera la empresa
televisiva de Grupo Salinas y en los que se define.
En la pantalla el rostro amable de un conductor define la "visión" de la empresa, "producir y distribuir
los mejores contenidos de habla hispana del mundo, logrando así entretener, formar e informar a la
sociedad". Algún otro habla de la "honestidad, debemos ser congruentes entre lo que pensamos, lo que decimos
y hacemos".
Y al final TV Azteca ha sido congruente con las premisas que la orientan desde hace diez años: para
ellos, en efecto, "la televisión no tiene que ver para que un sistema democrático funcione" pero sí puede
ser empleada para pretender justiciar violaciones a la ley, como la dicha toma del Chiquihuite.
El valor de la señal
Según datos de la SCT, TV Azteca tiene actualmente 179 concesiones; además de 315 repetidoras y
554 transmisores, que le permiten llegar al 97% del territorio nacional en el caso de Canal 13, y al 95%, con el 7.
El reporte anual presentado a sus inversionistas sobre el estado que guardó la empresa en 2002, arroja
un 9% más de ventas netas respecto de 2001 (644 millones de dólares sobre 589). Durante ese año, la
empresa que en un inicio desdeñó la producción, hizo lo propio con ocho mil 110 horas, de las cuales tres mil 910
fueron de programas de entretenimiento; mil 640, noticias; mil 590, deportes, y 970 de telenovelas.
 |
Foto tomada de 10 años de TV Azteca |
Aunque Azteca Music no produce los discos de las afamadas estrellas hechas en la propia televisora,
el documento informa que la disquera vendió 1.7 millones de discos compactos. La selecta cartera de
cantantes mencionados son el grupo juvenil Uff, Los Latins, Boom y los conciertos de
La Academia.
A través del sitio Web de Azteca también se comercializa la publicidad de La Feria de Chapultepec
mágico, el parque acuático de Oaxtepec y la cadena de salas cinematográficas Cinemark. En este último caso
advierten las restricciones: "Cabe aclarar que los siguientes artículos: bebidas alcohólicas, cervezas, tabaco,
preservativos, toallas femeninas, lencería y ropa interior, sólo se podrán proyectar en películas con la clasificación 'C'."
Éstos son sólo algunos de los números que actualmente respaldan a TV Azteca como una de las
más importantes empresas en el medio en Latinoamérica. En la próxima edición se presentará un análiis
puntual de la oferta programática e informativa de la televisora del Ajusco, así como el recuento de los
principales escándalos que ha protagonizado.
"Desgraciadamente, creo que muchos medios caen en el amarillismo y en un ambiente de linchamiento
que es muy negativo para el desarrollo de este país". Difícil de creer que las palabras también sean
pronunciadas por el dueño de la misma televisora que en la defensa de sus causas se ha dedicado a denostar y linchar,
cayendo en el amarillismo.
Ejemplos sobran, el caso de Canal 40 es tan sólo el más reciente y uno de los que más ha evidenciado
que la "nueva televisión" hace diez años, tal vez nació vieja, aunque ahora opera con la complicidad del
gobierno mexicano que, en la esfera mediática, la TV particularmente, cifra (casi) todas sus expectativas y sus
alianzas, a grado tal que la simplona visión del foro verde (el gran público) y el foro rojo (los consumidores de diarios
y revistas) fórmula con la que Azteca desarrolla sus negocios y su política de comunicación son una división en la que los operadores de Fox trabajan para delimitar discursos y medios para esparcirlos porque, como
dijo Francisco Ortiz Ortiz a
etcétera, les ha funcionado bien el Presidente videograbado.
En la próxima entrega abordaremos también la visión azteca para ser un protagonista de la política mexicana.