Laura Islas Reyes
Ella tiene su propia estrategia de comunicación y, así, calcula hasta su modo de andar. Es, sobre todo, una
mujer intuitiva y eficaz. Con el manto de los resabios presidencialistas, revisa sus propias encuestas y, entre la asesoría de
imagen que recibe y sus propias intuiciones, ella decide cuándo y cómo tener relevancia en los medios en donde, según
la conveniencia de ocasión, puede ser víctima o parte indisoluble, naturalmente, de la pareja presidencial.
Mujer decidida, mujer abatida por el machismo, mujer que no se dobla, que pone alma, vida y corazón en lo que
cree, en ella y en un proyecto presidencial inexistente, mujer que ha hecho de los ciclos la oportunidad del discurso que
sea sin más impugnaciones que las provenientes del molesto y modesto (para el mercado político) foro rojo. Mujer de
foros y si son televisivos, mejor, porque ella procura su docilidad, como la del payaso aquel estelarizado por Víctor Trujillo,
que no le incomodó ni con el pétalo de un doble sentido y que, a través de él, ella se dirigió al oráculo aquel de sus
pretensiones electorales, el llamado foro verde. Los siguientes son algunos de sus ciclos.
El día más feliz de su vida
La boda fue en Los Pinos, el 2 de julio de 2001. Tuvo como testigo de lujo al presidente español José María Aznar.
"Es el día más feliz de mi vida", dijo Marta Sahagún quien cambió su oficina como vocera de la Presidencia, por los
reflectores que hizo que la siguieran a cada paso, como primera dama del país.
El 14 de agosto de ese mismo año, entrevistada por Adela Micha, Sahagún dio más pormenores de la comentada
boda: "Sabía que el 2 de julio sería importante, por ser el primer aniversario del triunfo en las elecciones, venía el
presidente Aznar y porque era el cumpleaños de Vicente, pero hasta ahí. Sin embargo la noche anterior fui con él y me dijo que nos veíamos a las ocho de la mañana del siguiente día, le pregunté cuál era la orden de trabajo y me dijo ¡casarnos! Ya
se imaginarán cómo me puse. Me quedé muda". ¿Usted cree?
El 23 de agosto, la Cruz Roja nombró a Marta Sahagún su presidenta honoraria, y ahí comenzó a abanderar la
causa filantrópica como el móvil de activismo. "Hay que dejar de lado las simulaciones de gente que quiere limpiar su
conciencia con actos de caridad por encima de la solidaridad con aquellos que en verdad lo necesitan". Un día después, el
diario estadounidense The Dallas Morning
News la llamó "la Hillary Clinton de México, porque ha puesto fin a los
tradicionales esquemas de las primeras damas invisibles".
En el manto del poder
En octubre, comenzó a subrayar su papel como esposa del Presidente durante una gira que realizó el jefe del
Ejecutivo a Europa, en la que visitó el Vaticano, y de la cual los medios rescataron anécdotas como cuando Marta Sahagún
aventó el ramo en el avión presidencial, o la foto del beso de la pareja Sahagún-Fox que tiene como fondo el Vaticano.
En ese mismo mes, la señora de Fox solicitó apoyo de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión
(CIRT) para la promoción de las tareas de su naciente fundación, Vamos México, la cual presentó formalmente con una
cena-concierto de Elton John, en el alcázar del Castillo de Chapultepec. El 30 de octubre, cuando Sahagún presentó
su proyecto a la prensa definió su propio protagonismo: "Me comprometo a poner alma, vida y corazón en la causa en
la que creo. No quiero asumir un protagonismo estéril, sino un compromiso real de trabajo que (hoy) establezco de
cara a México, ante ustedes y ante mí misma...".
Pero Vamos México no ha sido el único escenario en el que los reflectores han apuntado a Marta Sahagún. La
primera dama ha acudido a varios actos como representante oficial del Presidente, tal ha sido el caso de la toma de posesión
de Abel Pacheco, primer mandatario en Costa Rica. (En aquella ocasión,
El Universal describió así la participación
de Sahagún: "'¡Es que ella es periodista, por eso nos atiende!', decía la reportera de la televisora local. Se refería a la
esposa del presidente Fox, Martha Sahagún, quien había aceptado ser entrevistada en el chacaleo con reporteros locales".
En abril del año pasado, al celebrar su cumpleaños 49, el presidente Fox le obsequió una serenata con violines
a su esposa durante la reapertura del Teatro de la Ciudad. Este año, una revista de sociales tuvo la exclusiva de
la celebración de los 50 años de Marta Sahagún.
La presidenta de Vamos México empezó a buscar otros sonidos y comenzó a sonar como aspirante a otro tipo
de presidencias cuando Vicente Fox dijo, en entrevista con Adela Micha, que ojalá México tuviera una presidenta en
el próximo sexenio. A partir de entonces la señora Sahagún se dio a la tarea de negar los rumores que la convierten
en candidata para las elecciones del 2006. Empleó la vieja estrategia del "no quiero que me toque pero si me toca quiero". Durante su participación en el programa de Canal Once
Diálogos en confianza, la primera dama aseguró: "Mi
decisión es que yo estoy felizmente casada con Vicente Fox, hoy Presidente de México, y mi decisión es seguir al lado de él".
Meses después, tradujo el seguir al lado de él en su aspiración por continuar el proyecto presidencial.
Cuando, a juicio suyo el ciclo lo amerita, su protagonismo es incontenible. 23 de enero de 2003, en medio del
conflicto CNI-TV Azteca, la presidenta de Vamos México estuvo en el noticiero
Hechos AM regalando bicicletas y, sin duda, enviando el mensaje del respaldo presidencial a la televisora del Ajusco que es la que más y mejor la consiente.
En otra ocasión, la polémica derivó del contenido de la tan comentada
Guía de padres, que Vamos México y
el SNTE presentaron el 2 de febrero, y en la cual se promueve, entre otras cosas, la abstinencia sexual como
método anticonceptivo, y califica al divorcio como "causa (de) dolor y es un atentado contra la integración familiar".
Sin embargo, la señora Sahagún cambió de discurso cuando, durante un acto con enfermos de Sida, dijo que
"nuestra sociedad tiene que liberarse de tabúes, de mitos, tienen que liberarse de la simulación"
(
Reforma, 8/V/03). Algunas veces ella, acudiendo a ser entrevistada por un payaso para desmentir las afirmaciones de los libros
Marta y
La Jefa; otras su esposo, como cuando habló de la pareja presidencial y la "sopa de su propio chocolate" que
habrían de tomar quienes la quieren ver caer, pero los reflectores siempre han sido convocados por los dichos de la
señora Sahagún.
La publicación de estos libros sobre su vida (pública y privada) hizo que Marta Sahagún decidiera alejarse de
los reflectores. En una entrevista concedida a TV Azteca (26/V/03), la primera dama dio a conocer su decisión, en la
que después convocó a la prudencia: "Es que hay momentos en los que hay que ser prudentes y, qué bueno que me
permites dar ese mensaje, hay que quitarnos los reflectores de encima. Yo trataré de quitarme los reflectores de encima, no
porque me moleste, no porque no me guste que me vigilen: mi trabajo es transparente, el que nada debe nada teme". Y es
que ella no teme, sabe que después de este ciclo es una firme candidata a la Presidencia.