¿Cuántas zancadillas recibe el idioma
durante un partido de futbol?
José Antonio Gurrea C.
El español, lo advierte Álex Grijelmo, ese gran cancerbero que milita en las filas de la lengua española,
afronta varios peligros que atentan contra su unidad. En franco autogol, los hispanohablantes, sin importar
actividad o país, parecen haber olvidado la importancia que reviste el buen uso de la palabra, tanto escrita como hablada.
Al respecto, ¿alguien ha tomado nota de cuantas zancadillas recibe el idioma durante la transmisión de
un partido de futbol? Las suficientes para enviar al español, sin escalas, directo al hospital. Pongamos
como ejemplo la transmisión televisiva (por Televisa y TV Azteca) del juego entre las selecciones nacionales de
México y Colombia, llevado a cabo el pasado 12 de febrero en Phoenix, Arizona.
Era suya, la tenía... y la dejó ir
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El árbitro aún no decreta el inicio del partido, pero conductores y comentaristas ya han comenzado
la andanada de faltas contra la lengua. En Televisa, Enrique Bermúdez, toma el balón y falla con la puerta
abierta: "Aquí, cerca de este estadio se encuentran las conservaciones de los indios". El conocido "Perro"
seguramente quiso decir reservaciones. Al menos eso suponemos. Paco González, su colega del Ajusco, exagera en
la conducción de la pelota: "Este es un juego que ha causado gran expectación en todo Estados Unidos". Si a
los estadounidenses no les interesó ni siquiera el Mundial, mucho menos un intrascendente partido amistoso
entre dos selecciones extranjeras. El comentarista Rafael Puente, también de Azteca, abusa de la gambeta. En
un breve comentario utiliza varios anglicismos, que si bien en este caso ya están permitidos por la Real
Academia, tienen su perfecto equivalente en español: "Un apunte antes del inicio. Es raro que se permita que uno de
los porteros utilice el mismo color de jersey que los árbitros. Córdoba (el cancerbero colombiano) está vestido
igual que los árbitros. La única diferencia es una franja en el short".
Claro fuera de lugar
El partido arranca. Arrecian las faltas sobre jugadores y sobre el idioma español. Al minuto 8, vemos caer
al defensa mexicano Salvador Carmona, producto de un claro golpe propinado por un delantero colombiano.
En la televisora del Ajusco, Paco González expresa: "Esperemos que el golpe que recibió Carmona no sea
nada serio". Serio, por supuesto González lo ignora, es un calco del inglés. La palabra correcta tendría que
haber sido grave.
Minuto 13. El balón sale del terreno de juego. Héctor Altamirano, lateral derecho mexicano, es el
encargado de realizar el saque de banda: González vuelve a zancadillear a la lengua: "'El Pity' puede en un momento
dado sorprender con la potencia que tiene en las manos y meter desde ahí un centro. Es un hombre que le pega
muy fuerte con los brazos". Tal vez, el cronista de Azteca pensó que estaba narrando un partido de volibol.
Tirititito
Minuto 25. Raúl Orvañanos entra al área completamente solo, el público ya corea el gol, pero, cándido,
el comentarista de Televisa entrega el balón al portero: "Aun no calificando en el Mundial (Colombia) fue
el equipo que menos anotaciones recibió durante la eliminatoria. Eso nos dice una cosa: es un equipo que
se defiende bien".
Minuto 28. Bermúdez, de Televisa, pretende ser educado en su trato con el balón, pero muestra
precisamente lo contrario: "Aprovechamos para saludar a la comunidad colombiana en nuestro país, que es mucha".
La comunidad colombiana en México puede ser numerosa o abundante, pero jamás mucha, pues utilizar así
este adjetivo es un solecismo.
Minuto 35. Nuevamente Bermúdez y su insistencia en querer dirigir un avance sin lograrlo:"Lo
apretaron, lo llevaron a la esquina y le robaron los dulces al colombiano". Aunque en sentido estricto éste no es
un desarreglo lingüístico, consideramos que muchas de las frases de este comentarista también constituyen
un atentado al idioma español.
Y la pelota... no está en el fondo
Minuto 40. Cambio de juego para Paco González, quien no puede controlar el balón: "Juan Pablo Angel
le pega incómodo con la parte de la nuca y el balón se va para afuera". Sin duda, el cronista de la televisora
del Ajusco quiso decir que el delantero colombiano se encontraba en una postura incómoda cuando realizó
el remate con la cabeza, pero la pregunta es: ¿dónde está el sustantivo?
Calcetinazo
Comienza el segundo tiempo. Minuto
6. Túnel sobre Alberto García Aspe, quien así contribuye a
los desatinos gramaticales:"Se tiene que trabajar más, porque nos hacen mucho daño esos balones parados".
Si los balones a los que hace referencia el ex futbolista y ahora comentarista de Chapultepec 18 no se
mueven, cómo es que "hacen daño".
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Foto: Crónica del futbol mexicano/Clío |
Minuto 7. Cambio por parte de Azteca. Emilio Fernando Alonso entra al relevo en el segundo tiempo.
Pese a las expectativas su desempeño no es el óptimo: "Córdoba aguantó el remate de Olalde con base a una
gran experiencia, con base a aguantar". En su obra
Minucias del lenguaje (Océano, 1987), José G. Moreno de
Alba explica:"Parece preferible la expresión con base en y no las frases en base a o con base a, porque algo se
lleva a cabo 'con fundamento en algo' y no 'en fundamento de algo'".
Increíbles fallas
Minuto 8. Ante su carencia de recursos, Alonso comete falta con un adjetivo mal empleado: "Córdoba
le mete un codazo increíble a Cuauhtémoc". El
Diccionario de uso del español, de María Moliner (Gredos,
1997) refiere del adjetivo increíble: "Tan extraño que cuesta trabajo creerlo". ¿Cuesta trabajo creer que a
Cuauhtémoc Blanco, con frecuencia blanco de golpes y zancadillas, le propinen un codazo? Más que increíble,
parece cotidiano.
Minuto 12. Mala salida del ex portero Rafael Puente, de Azteca, quien descubre el agua tibia: "Hasta
el momento, nada escrito".
Minuto 17. Sombrerito sobre Alonso. A estas alturas las confusiones gramaticales ya son de
escándalo: "Maturana sacó a Colombia del ostracismo. Sólo habían acudido a un Mundial de Futbol en Chile".
Seguramente los espectadores se dieron cuenta de inmediato que el locutor de Azteca se refería al Mundial que se
efectuó en Chile en 1962, sin embargo, así como está estructurada la oración pareciera que en ese país
sudamericano se han organizado varios mundiales.
Minuto 20. Orvañanos recibe un pase pero lo pierde ante su mala recepción: "Es una selección (la
de Colombia) con elementos importantes, pero a nivel selección se han quedado cortos". Ante tal
desatino, recurramos al maestro Grijelmo: "quien no repara en cómo dice las ideas olvidará incluso las ideas
mismas".1
¡Tarjeta roja!
Minuto 30. En Televisa insisten en cometer falta con el mismo adjetivo mal empleado durante el minuto
8. Ante la incursión de un aficionado en el terreno de juego, García Aspe dispara: "No lo va a volver a hacer.
El golpe que le dieron (los guardias de seguridad) es increíble". Para incorrecciones reiteradas, variaciones
sobre una misma pregunta: ¿Cuesta trabajo creer que un grupo de sujetos contratado "para guardar el orden"
golpee a alguien que se introdujo al campo de juego? Por supuesto que no. Lo increíble sería que no le hubieran
hecho nada.
Minuto 36. David Medrano, de Azteca, quien ha pasado prácticamente inadvertido, falla en su despeje:
Para referirse a lo estadounidense, emplea un gentilicio cuya incorrecta utilización, lamentablemente, se
ha generalizado: "Para entender la importancia que tiene Phoenix en los deportes americanos, aquí hay
equipos en las grandes ligas...".
Minuto 43. García Aspe entrega el balón al equipo rival, al mostrar un confuso manejo de los
tiempos gramaticales: "Es muy importante que México hiciera un gol". Es, del verbo ser, se encuentra en
tiempo presente; hiciera, del verbo hacer, en pretérito.
Minuto 45. Sólo escasos minutos para que el árbitro dé por terminado el partido. No obstante, las faltas
sobre el idioma continúan en las dos televisoras. El silbante ha sacado ya varias tarjetas rojas y amarillas. En
Televisa, Orvañanos exclama: "A ver si le alcanza al equipo mexicano para llegar". No especifica, sin embargo, a
dónde. Su colega del Ajusco, Emilio Fernando Alonso, busca adornarse, pero comete una nueva falta: "El
equipo mexicano ha adolecido de pólvora". La intención del cronista de Azteca es clara: hacer hincapié en que
la selección nacional careció de fuerza goleadora, sin embargo, de acuerdo con José G. Moreno de Alba
"Adolecer significa padecer alguna enfermedad... tener alguna pasión o vicio, padecer algún defecto". De ningún
modo carecer, como supone el comentarista.
En algo más de cuatro palabras
Con tantas zancadillas y patadas encima, apenas termina el encuentro la lengua española es llevada al
área de enfermería donde le aplican una fuerte dosis de xilocaína. Sufre, dicen los especialistas, un deterioro
notable que conforme pasa el tiempo se va incrementado. No es una sorpresa, nuestro idioma padece a diario
el desgaste que le propinan no sólo conductores y comentaristas deportivos. En general, la mayor parte de
quienes aparecen en los medios de comunicación han olvidado (si alguna vez las aprendieron) las más elementales
reglas de la prosodia, de la sintaxis, de la gramática. Citemos nuevamente a Grijelmo: "Jamás nuestros comercios habían proclamado tanta palabra extraña para atraer a los propios, jamás la educación lingüística ha
recibido menos atención. Y, sobre todo, nunca hasta ahora los fenómenos de deterioro de la lengua habían contado con el inmenso acelerador de partículas que forman los descomunales medios de
comunicación".2
Ante un panorama tan desolador, no nos queda más que rememorar al fallecido Fernando Marcos, ese sí un caballero del buen decir, y hacer un "editorial en cuatro palabras": ¡Defendamos al idioma español!.