Alfonso Gumucio Dagron
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Foto: LotusBlomma |
América Latina es un continente privilegiado pues cuenta con más de diez mil radios comunitarias. Sólo en Perú hay cerca de cuatro mil emisoras, en su mayoría en el área rural. Ecuador, Bolivia y Colombia son naciones donde las radios comunitarias se cuentan por centenares. En otros países de la región, aunque en menor número, las emisoras de los sectores pobres y marginados de la sociedad proliferan, aunque las condiciones a veces son muy adversas.
En Guatemala las emisoras de los indígenas mayas sufren la represión del Estado, porque las empresas comerciales en manos de dos o tres empresarios rechazan el derecho de las comunidades a expresarse. En cambio Ecuador, Perú, Colombia o Venezuela cuentan con legislaciones que reconocen y protegen las radios comunitarias, consideradas esenciales para el desarrollo local. La legislación de Chile y de Brasil parece haber sido diseñada para limitar la expresión de las comunidades: las restricciones de potencia del transmisor o de cobertura son draconianas, así como la prohibición de generar recursos a través de la publicidad. Aún así en Brasil hay diez mil proyectos de emisoras comunitarias que esperan su legalización.
En el valle de Sutatenza (Colombia) nació hace 60 años la primera radio comunitaria del mundo; aunque su vida fue corta, pues se convirtió poco después en radio escuela. Hoy, el gobierno colombiano otorga centenares de licencias para emisoras comunitarias que operan en zonas de conflicto y que realizan una labor importante en búsqueda de la paz. El país cuenta con una docena de redes, y cada una agrupa alrededor de una veintena de emisoras comunitarias. En 2006 recorrí la red de AREDMAG emisoras instaladas en las riberas del Río Magdalena medio, zona de cruentos enfrentamientos entre la guerrilla, los paramilitares y el ejército y pude constatar el grado de participación y compromiso local, especialmente por parte de las generaciones más jóvenes.
En áfrica y Asia las radios comunitarias se han multiplicado durante los últimos diez años, a partir de experiencias aisladas de los años 80, como Bush Radio que nació en áfrica del Sur en tiempos del apartheid. Hoy este país cuenta con una de las legislaciones más avanzadas en apoyo de las radios comunitarias, al igual que Ghana.
Nepal y Filipinas son la vanguardia de las radios comunitarias en Asia, aunque recientemente la India prepara una gran sorpresa con la aprobación de legislación a fines de 2006. En Filipinas se conformó desde 1990 la red Tambuli, con 20 emisoras que operan en las regiones más aisladas del país, como Radio Loreto y Radio Tubajon, que pude visitar a fines de los 90 en la isla de Surigao. En Nepal nació en esa década la primera radio independiente, Radio Sagarmatha, creada por un grupo de periodistas ambientalistas, esencial en la lucha por la libertad de expresión y el derecho a la comunicación. Gracias a ello existen en Nepal otras emisoras comunitarias, gestionadas por la propia comunidad.
Bolivia, oportunidades perdidas
Recordemos el lugar privilegiado que tiene Bolivia en la historia de las radios comunitarias del mundo. Desde fines de los años 40 nacieron radios mineras en centros como Siglo XX-Llallagua, Catavi, Huanuni, etcétera. A principios de los años 60 eran cerca de 25 emisoras mineras las que habían sido establecidas con los aportes de los propios sindicatos. Por su carácter verdaderamente participativo, por su defensa del derecho a la comunicación, y por el papel central que cumplieron en la lucha por las libertades y por un país digno y soberano, las radios mineras son conocidas y respetadas en el mundo entero. Libros y artículos publicados a lo largo de 30 años dan cuenta de una de las experiencias más emblemáticas de la comunicación para el cambio social. Durante regímenes militares, las radios mineras fueron agredidas, perseguidas y destruidas, pero volvieron a renacer en periodos democráticos.
Con la declinación de la minería del estaño, pocas sobrevivieron o tuvieron que hacer frente a una nueva situación pues su principal audiencia había emigrado a las ciudades en busca de trabajo. Entre aquellas que mantienen vigencia, aunque precariamente, están Radio Nacional de Huanuni, Radio Vanguardia de Colquiri y Radio 16 de marzo, en Bolívar, que recientemente han sido objeto de un estudio detallado .
Desde los años 70 se han multiplicado las radios comunitarias campesinas, indígenas y urbanas marginales, varias de ellas afiliadas a la red ERBOL. Estas radios cumplen un papel central en el desarrollo local y en el fortalecimiento de la identidad cultural.
Desde la llegada al poder de Movimiento al Socialismo bajo la presidencia de Evo Morales, se han multiplicado las "radios originarias" promovidas por el gobierno central como extensiones locales de los organismos de difusión del Estado. Al principio, estas emisoras oficiales fueron llamadas "comunitarias" pero la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) tuvo que precisar que no corresponden a las características participativas de la radio comunitaria. La producción local es mínima o nula, por lo que estas emisoras son más bien repetidoras de programas elaborados centralmente.