Ignacio Herrera Cruz
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Foto: Carolina Blumberg/EFE |
En teoría la campaña electoral francesa por la Presidencia de la República comenzó oficialmente el 9 de abril
de 2007, como preparativo para la primera vuelta el 22 de abril, de la que emergen los dos candidatos que mayor
votación obtuvieron para realizar un ballotage, o segunda vuelta dos domingos después. Sin embargo, desde mucho
tiempo atrás se veían quiénes iban a ser los primeros actores en el drama o tragedia, aunque al final y como sucede a
menudo en la vida, apareció un tercero en discordia.
En el teatro político, que se escenifica en los medios, cuentan mucho más las personalidades que las políticas.
De esta forma, tanto por sus actos públicos, como por su forma de ser destacaron en campos aparentemente
contrapuestos Ségolène Royal, o Ségo, la única persona del mundo político galo a la que se le llama por su nombre de pila (en realidad Mariè Ségolène), y Nicolás Sarkozy o Sarko, presidente simultáneamente del partido político UMP y secretario de Gobernación, hasta que renunció a su cargo público un mes antes del conteo de votos.
El periódico Le Monde, donde hasta la sección de internacionales reconoce la supremacía del área política, colocó a dos reporteros a cubrir por lo menos desde 2006 a esos dos protagonistas. Lo anterior no es excepcional, sí lo es, en cambio, los relatos aparecidos en las ediciones del 20 y 21 de febrero de 2007 del vespertino, calificados en el rival Libération como: "instructivos, apasionados, sin precedente conocido y ambos se devoran justo hasta la última línea". Aunque la crítica fue que el reportero se volvía experto en una personalidad política y no en algo más.
Titulados "Ma vie avec" (Ségo o Sarko) según el caso, son una interesante descripción del proceso
simbiótico que se da entre un reportero y su fuente. En el segundo de ellos Isabelle Mandraud narra su vida al lado de la
tercera hija de los ocho vástagos de un militar francés, que nació en Senegal y es madre de cuatro niños de su pareja, el
primer secretario del partido socialista.
Mandraud se pregunta, ¿cuándo empezaron a darse cuenta los medios de las posibilidades de Ségolène y
se responde: "¿En Chile? En esa época, enero de 2006, los periodistas que la siguen son raros. En realidad todo
comenzó en Privas, el 8 de marzo. Ese día, Ségolène Royal que perdió su primer tren, jala sola su maleta de rueditas en
un hangar de la estación de Lyon. Sin guardaespaldas en el horizonte, ningún 'acompañante' y solamente tres
periodistas: Françoise Degois, de France Inter, Ilana Moryoussef, de France Info y yo. En el tren hablamos sin tapujos durante tres horas de todo los cuadernos de apuntes se rellenaban. A la llegada un shock. En esa pequeña comunidad una multitud de un millar de personas entusiastas esperaban a Ségolène Royal, en tanto que la federación socialista
del departamento contaba con sólo 600 afiliados. Ningún autobús, sólo vehículos en todas partes en el
estacionamiento. '¡Al Elíseo, pequeña!', grita una mujer. A partir de ese día no la abandonaremos".
Mandraud prosigue su relato detallando cómo los pesos pesados del partido, todos hombres y conocidos colectivamente como los elefantes, el equivalente de los dinosaurios priistas, comienzan a presionarla para que su cobertura no sea tan favorable para Ségolène, ella responde y se responde que era evidente el respaldo de los militantes a Ségo, algo que los otros no querían ver.
A la reportera otros medios progresivamente la ven con suspicacia, un diario de circulación gratuita desliza que es parte del equipo íntimo de la precandidata, se le acusa de proteger a Ségo por su sexo, lo que Mandraud no
niega. Pero nota los cambios en la candidata y su entorno: "Royal soporta cada vez más mal la presión y la presencia
más numerosa de periodistas y notablemente de fotógrafos a los que intenta infructuosamente de imponerles reglas
Se acentúan las tensiones con su equipo encargado de las relaciones con la prensa, especialmente por la tentativa
de organizar pools".
Así, si bien Le Monde a través de Mandraud es el que impone el tono de cobertura de Ségo, está lejos de ser el único medio. En la forma como Charlotte Rampling se ve cincuentona pero muy sensual en su bikini en la película Hacia el sur de Laurent Cantet, así se vio a Ségolène Royal en las páginas de las revistas VSD y Closer en agosto de 2006, lo que también favorece a sus imitadoras cómicas.
Otro medio que influyó poderosamente en formar a la opinión pública internacional, fue The New York Times, que en un largo artículo en la edición de su suplemento dominical del 14 de mayo de 2006, encabezado "La
Femme" y firmado por James Traub, daba un perfil bastante interesante de ese animal político: "Cuando trabaja su
sonrisa hasta incluir sus ojos, obtiene una semejanza muy aceptable con Audrey Hepburn".
Prosigue Traub: "Royal se ha distinguido por centrarse en el tipo de temas escuelas, educación de los niños,
los efectos de la cultura popular que han llegado a preocupar a muchos políticos americanos pero que generalmente caen debajo de la mirada de los bienpensantes de París y de los más profundamente arrugados elefantes... Ella es (era) la consentida de los semanarios de circulación masiva, y en los programas matutinos televisivos un medio populachero donde los colegas que se burlan de ella no caerían ni muertos".