Alfonso Gumucio Dagron
Durante los últimos diez años el paisaje de los medios en Bolivia no ha cesado de alterarse. La situación política y económica del país ha contribuido en la formación de nuevas empresas y grupos de poder que intervienen a través de los medios en la política nacional.
Los cambios ocurridos desde 2005 han incrementado su influencia como rectores de la opinión pública. La llegada al poder de Evo Morales, con un discurso abiertamente de izquierda, tuvo el efecto de "asustar" a la mayoría de los medios empresariales. La belicosidad discursiva del primer mandatario, sindicalista y parlamentario, despertó mucha inquietud. Poco a poco, sin embargo, se instaló una relación de equilibrio y convivencia que solamente se rompe, de manera circunstancial, con algún reclamo desde las esferas del gobierno. El Presidente cuenta con el apoyo mayoritario de la población, pero recibe las críticas de la minoría que no lo apoya, porque la mayoría no dispone de medios para expresar su apoyo.
El gobierno del presidente Morales considera que la actitud beligerante de algunos medios está contribuyendo a erosionar el caudal de simpatía que gozaba cuando fue instalado en enero de 2006. Los medios privados manipulan la información y la distorsionan para favorecer un clima de inestabilidad. Los reporteros no citan fuentes, ni desarrollan investigaciones sobre los temas que tratan, simplemente se reducen a lanzar aseveraciones provocadoras.
Medios y periodistas afirman que ejercen su derecho a la crítica, defienden su posición de señalar las inconsistencias del gobierno, la distancia entre el discurso y la realidad en temas como la Asamblea Constituyente, la "nacionalización de hidrocarburos" (que con el paso del tiempo se reveló como una renegociación de los contratos que ya se habían establecido con las empresas petroleras), las autonomías regionales, la Ley de Tierras, etcétera. El discurso fundacional y "originario" del presidente Morales no se corresponde con las medidas que realmente toma el gobierno.
En términos generales, Bolivia vive un clima de libertad de expresión, marcado por incidentes menores que no descalifican el conjunto. La percepción del gobierno,sin embargo, es que los medios están en su contra, y la de los principales medios es que el gobierno intenta presionarlos.
La prensa que se oxida
Diarios "clásicos" cerraron sus prensas debido al ingreso de nuevas propuestas de formatos y diseño. La preferencia por el tamaño tabloide fue una de las razones que precipitó la extinción de Presencia, el diario católico que había sido desde los años 50 un faro en la información y el matutino de mayor circulación nacional. También desapareció última Hora, vespertino que se transformó en tabloide matutino pero que no pudo sobrevivir a la muerte de su dueño, Mario Mercado. Hoy, pasó también a mejor vida para dar paso a los nuevos líderes de opinión: La Razón (que luego fue adquirida por el Grupo Prisa) y La Prensa que nació a raíz de la renuncia de los gestores iniciales de La
Razón. De la vieja camada solamente se mantienen Jornada, que siempre fue un diario marginal y algo sensacionalista, y El Diario, que se precia de ser el "decano de la prensa boliviana" (fundado en 1904), aunque sus ventas están garantizadas por sus secciones de avisos clasificados. Hay que destacar el esfuerzo que hace La época, un semanario, para circular de manera gratuita. Pulso, otro hebdomadario, fue iniciativa del mismo creador de
La Razón y de La Prensa, Jorge Canelas Sáenz. El Juguete Rabioso es el principal
quincenario de análisis político.
La introducción de nuevas rotativas, el crecimiento de la publicidad en color y los intereses mediáticos de ciertos grupos políticos permitió el desarrollo y expansión de los diarios que antes eran considerados "regionales", pero cuya influencia ahora es nacional. El más antiguo entre ellos, Los Tiempos de Cochabamba, donde también se
publica Opinión. En Santa Cruz el más notorio es El Deber, seguido de lejos por El Mundo, un diario que nació con buen pie pero que hoy sirve a intereses partidarios y sectarios. En la región sur del país destaca El Correo del Sur, cuya influencia no trasciende los departamentos de Chuquisaca, Potosí y Tarija.
Aunque no se tienen datos recientes, una veintena de diarios circulaban en Bolivia en 2003, y 27 publicaciones mensuales, quincenales y semanales. El volumen de circulación, en general, ha bajado constantemente a pesar del aumento de población, de personas que leen y de la posibilidad de acceder a los diarios. Lejos están los tiempos en que
Presencia tiraba cerca de 200 mil ejemplares, durante la guerrilla del Che. Actualmente los tirajes apenas superan
30 mil ejemplares los domingos. Cierto es, sin embargo, que hay una transferencia de lectores de la edición impresa a
la digital. Todos los diarios tienen páginas Web que reproducen la mayor parte de la información, incluidos los
suplementos semanales.
Otro dato en la caída de circulación puede atribuirse a las alianzas que han formado en años recientes los
principales diarios. El resultado es que las mismas noticias y columnas, de los mismos periodistas, se publican en cuatro o
cinco diarios al mismo tiempo. La principal alianza es la del "Grupo Líder", que incluye a
La Prensa, El Deber, Correo del Sur y Los Tiempos, entre otros.
Quizá un factor adicional es la emergencia de publicaciones independientes accesibles vía Internet. Entre ellas destacan Bolpress.com que se renueva diariamente y La época, que cuenta también con edición impresa. Los
debates y diálogos vía Internet se han generalizado en áreas urbanas, gracias a plataformas como AulaLibreBol y Tribuna Boliviana (ambos activos en Yahoo Groups).
Un hecho notable en los medios impresos durante la última década ha sido la extraordinaria movilidad de los directores y jefes de redacción. Décadas atrás los nombres de los directores estaban íntimamente ligados a sus diarios: Huascar Cajías de Presencia, Carlos Serrate de Hoy, Mariano Baptista o Jacobo Libermann de última Hora, Carlos Carrasco de El Diario Hoy, cuesta recordar quién es el director de un medio, porque los cambios son frecuentes.