Antulio Sánchez
Hace unas semanas Pew Internet & American Life Project dio a conocer un estudio donde indica que la demografía
del ciberespacio en cuanto a sexos está en franco empate. Eso sucede prácticamente en todos los países del primer
mundo, donde las cifras hablan de una participación similar de ambos sexos en la red. En México actualmente 41% de usuarios
son mujeres, según reporta Pisos Bimsa. Eso reafirma lo expresado por Remedios Zafra: "La sociedad en red es ya una
realidad y todos pasamos cada vez más tiempo delante de las pantallas, no sólo trabajando sino relacionándonos con otras
personas".
Las diferencias en los usos de la red están en que mientras el hombre sigue siendo el que más navega y se conecta,
la mujer usa más el correo electrónico para compartir historias, resolver problemas y ampliar su base de amigos o
incrementar su red familiar. Los hombres prefieren comprar más productos y escuchar música, mientras que las mujeres optan
por socializar.
Pero no sólo eso, las mujeres son grandes generadoras de SMS para tratar asuntos personales, según
The Economist cerca de 40% de estos mensajes son enviados por ellas. Las mujeres ocupan el mayor porcentaje de comunicación cara
a cara, mientras que los hombres prefieren el uso del celular para comunicarse. En cambio las mujeres son fanáticas de
la mensajería instantánea (70%) y del correo electrónico (60%).
Feminismo duro
Lejos han quedado los tiempos en que revistas como
Playboy retrataban a las feministas como mujeres horribles,
mal amadas y de paso mal nutridas. El activismo feminista no vive sus mejores momentos, pero muchas de sus propuestas
las usufructúan las nuevas generaciones pues mucha de su libertad sexual e igualdad se debe a la lucha realizada por
sus antecesoras.
De acuerdo con el desaparecido Marvin Harris
(La cultura norteamericana contemporánea: una visión
antropológica), muchas de las reivindicaciones feministas estaban en el origen del movimiento gay y fueron propulsadas por la
demanda de las mujeres por transformar el comportamiento sexual y la exigencia del derecho al orgasmo y al placer. Lo que
abunda hoy, por cierto, en la red, e incluso hay grupos que reivindican aspectos cuestionados como el sadomasoquismo o
la zoofilia.
En el ciberespacio algunas feministas siguen la lógica de Betty Friedan, iniciadora de este movimiento y apuestan
por una postura crítica e imaginativa. Hablan de la lucha política y social de las féminas porque aún queda mucho por
hacer. Tal vez lo más fresco sea el punto de vista y práctica impresa por las artistas, las exponentes del
netart, que se declarán neofeministas pero con una vinculación directa con el arte y las nuevas tecnologías.
Aunque lo dominante de la representación femenina en la red es la cosificación, pues abundan los estereotipos
de género, la producción en línea ha sido importante para las féminas pues allí han encontrado un entorno sin
jerarquías donde distribuyen información sin pasar por filtros, creando infinidad de recursos informativos.
Quizá lo que las hace sentirse como pez en el agua en el ciberespacio es que allí se encuentran dentro de una
infinita sala de maquillaje. "Modificar" el rostro, la apariencia, mediante el maquillaje ha sido un aspecto propio de la mujer y
hoy muchas deambulan metamorfoseadas por la red, lo que les permite dar forma a las nuevas maneras de ser y
representarse, por lo que ya no es un secreto que se mueven con soltura y desparpajo en
chats y servicios de mensajería instantánea.