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documento
julio 2001

Marco Levario Turcott  Un mito llamado Excélsior


 

 Marco Levario Turcott


¿El Excélsior de Julio Scherer es el paradigma de la información que sugiere el mito? ¿Por qué pasó lo que pasó aquella tarde del 8 de julio de 1976? ¿El gobierno intervino en la destitución del periodista o los trabajadores de la cooperativa decidieron sin más injerencia que su autónoma decisión?

El artículo de Marco Levario Turcott revisa y discute, a 25 años de distancia, las respuestas más conocidas que, sobre el tema, se han dado hasta la fecha; lo anima el propósito de entender aquel episodio como parte, no como detonador, del complejo proceso en el que se ha desarrollado la prensa mexicana.

Se encuentran también las opiniones de los ex presidentes Luis Echeverría Alvarez y José López Portillo, así como de algunas personas que colaboraron en Excélsior durante aquellos años: Raúl Cremoux, Arturo A. Sánchez Aussenac y Manuel Mejido, articulista, editor y reportero, respectivamente.


Cualquier mito narra el origen y las peripecias de los hombres que, en el fragor de la epopeya, se convierten en dioses si es que no lo son ya desde el principio según varias creencias.

Hay mitos que narran historias del mismo modo que la Historia comprende innumerables mitos. Lo primero es fantasía, creación literaria, espejo de la cultura de una civilización; lo segundo, ausencia de entendimiento del complejo proceso en el cual se entretejen los hechos. A esta última clase de mitos pertenece Excélsior, particularmente por lo sucedido en ese diario entre el 31 de agosto de 1968 y el 8 de julio de 1976, periodo en el cual Julio Scherer García fue director general del rotativo.

El periódico de la vida nacional

Cuestionar al mito no significa denostar a sus actores, sino dar dimensión precisa de su obra. Por eso debe tenerse en cuenta el vigor de la institución presidencial y la tutela de un solo partido que privaron en el México de aquellos años. Así se entiende a los medios de comunicación como instrumento de control a la vez que un espejo de la falta de pluralidad política y de movilización social que apenas tenía sus primeros atisbos en la gesta estudiantil de 1968.

En aquel contexto, el entonces director general de Excélsior creía "que el periodismo es un problema de equilibrios y contrapesos, arte acrobático con redes de protección". Eso pensó Scherer luego de la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco, cuando la escritora Elena Poniatowska le solicitó algunas fotografías para un libro suyo y el periodista le contestó que sí, pero a condición de que omitiera los nombres de los reporteros gráficos. También hubo censura en ese diario; lo acepta el propio director general al emplear el eufemismo "me venció el miedo a la libertad" cuando comenta la no publicación de un artículo de Alejandro Gómez Arias sobre el bazukazo que destruyó un portón de la Preparatoria Nacional número uno. Por eso Gómez Arias interrumpió sus colaboraciones en el diario.

Representativas de los cálculos editoriales que se hacían frente al gobierno, aquel par de anécdotas se sitúan en un reconocimiento más específico del propio Scherer en relación con la cobertura informativa de Excélsior sobre el movimiento estudiantil y, particularmente, sobre la matanza del 2 de octubre:

"Excélsior había informado con honradez y veracidad acerca de los sucesos de Tlatelolco. Eso era cierto, pero no me engañaba. Habíamos escamoteado a los lectores capítulos enteros de la historia de esos días. Poco sabíamos de la vida pública de los presos políticos, menos aún de su intimidad, y habíamos evitado las entrevistas con ellos. Habíamos permanecido en la calle, presos nosotros frente a su cárcel. Sabía bien que en nuestras manos había estado la decisión de cumplir o no con ese trabajo, pero también sabía que el Presidente no había propiciado el mejor clima para el desarrollo de una información irrestricta."

En efecto, Julio Scherer no se engañaba. Basta revisar las páginas de los diarios de aquel entonces para comprender que, en relación con la cobertura informativa, no hubo señaladas diferencias entre Excélsior y los otros periódicos ni en esas circunstancias ni en otras similares, como la matanza del 10 de junio de 1971.

Asamblea del
8 de julio de 1976
Sin embargo, al tomar como base los editoriales de los diarios publicados el 3 y 4 de octubre de 1968 puede asegurarse que si bien Excélsior no condenó ni hizo responsable al gobierno de los trágicos sucesos de Tlatelolco, tampoco formó parte del denuesto que hicieron de los jóvenes periódicos como El Universal, Novedades, El Heraldo de México y El Sol de México que, al llamarles provocadores al servicio de "intrigas extranjeras" (El Universal), se hacían eco del discurso del gobierno de esa época. En ese entorno mediático, sobresalió la postura de Excélsior:

"Si bien es cierto que el comportamiento estudiantil ­y el de buen número de maestros­ rebasó los límites de la sensatez y al reto inconsciente, sobrestimando las propias fuerzas, no es menos verdad que la respuesta a tal desbordamiento no ha sido prudente ni adecuada."

Más allá de posturas como ésa ­que según Scherer suscitaron la irritación del Ejecutivo­ Excélsior formó parte del trato aquiescente que la prensa tuvo con el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz. Tomemos como base el último informe de gobierno y la edición correspondiente al miércoles 2 de septiembre de 1970.

Estas fueron las ocho columnas: "'Presente creador y fe en un futuro promisorio', dijo DO". En primera plana, todas las notas nacionales abordan el informe. Hay una foto grande de 11 centímetros de ancho por 21 de largo donde se observa al Presidente, según el pie de la imagen, frente al "aplauso unánime de la Cámara (que) duró dos minutos quince segundos (...) Con los brazos extendidos el primer magistrado agradece la impresionante ovación".

Al lado está la nota firmada por Angel Trinidad Ferreira, que se despliega abajo de la cabeza: "Su meta, desde el principio, mantener la estabilidad política y la paz interior".

En la segunda mitad de la portada hay dos avisos, uno advierte que en interiores está el texto de la respuesta de Octavio Sentíes al Presidente y el otro que en la página cuatro se encuentra el texto íntegro del informe. Abajo se sitúa la crónica de Manuel Mejido donde se constata: "La multitud envolvió a un hombre en un auto". Luego hay una entrevista con Luis Echeverría, "el candidato triunfante a la Presidencia", que opina sobre el informe de gobierno. En un costado está otra foto donde se mira a Echeverría frente al televisor de su casa, viendo y escuchando la locución de Díaz Ordaz.

Vicente Leñero
Las demás notas cubren el informe de gobierno. Sobre el tema, en interiores hay un despliegue de varias páginas. Entre otros, hay estos dos pies de foto: "El presidente Díaz Ordaz hace una pausa para secarse los labios y continuar, sereno y con voz firme" y "Emocionado y luego sonriente, el Presidente Díaz Ordaz extiende la mano derecha primero y luego ambos brazos para agradecer los prolongados aplausos (...)". Los editoriales de Excélsior no son menos aduladores:

"El informe de gobierno muestra claros logros en diversos aspectos (...) que ofrecen múltiples posibilidades para el porvenir"; "no eludió los riesgos inherentes al poder y de él podrá decirse desde ahora que ha sabido afrontrar, sin ocultarse, las responsabilidades de su paso por el Palacio Nacional"; "el pueblo participa con su esfuerzo y disfruta en buena medida de las realizaciones de un sexenio".

Ni una sola palabra que aluda a los sucesos del 2 de octubre de 1968.

"Arte acrobático con redes de protección"

Como lo constatan sus propios relatos, Julio Scherer García tuvo un intenso y amistoso intercambio de opiniones con los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Alvarez, también con el entonces secretario de Hacienda y a la postre Presidente, José López Portillo. La relación dio frutos en la oferta editorial de Excélsior. Esto escribe Scherer en Los presidentes.

Con Díaz Ordaz

"Una noche, relajado Díaz Ordaz en Los Pinos, le pedí su intervención para entrevistarme con los jefes de Estado de Guatemala, Honduras, Paraguay, Ecuador, Brasil, Argentina, Santo Domingo. 'Con el mayor gusto', me dijo al instante. Quise interrumpirlo, darle las gracias. 'No vale la pena', me contuvo. A través de nuestras embajadas, Relaciones Exteriores concertaría las citas que me interesaban."

Las entrevistas se publicaron en Excélsior.

(Años después, en Estos tiempos, Scherer García relata una charla con el entonces presidente Salinas. "Le conté por qué había evitado el viaje a Moscú y a Johannesburgo para encontrarme con Gorbachov y Mandela. Aunque el presidente ya me había dicho que mi aspiración profesional era legítima, yo pensaba de manera distinta. Las entrevistas obtenidas desde el poder, tramarían hilos sutiles en una relación que había rechazado desde su origen. Una cortesía conmigo se traducía en una atención al presidente de la república".)

"No, señor Presidente"

Miguel Angel Granados
Chapa, 8 de julio de 1976
La relación con Echeverría también dio dividendos. Luego del 10 de junio de 1971, Julio Scherer fue "un asiduo de la casa presidencial (...) Allí topaba con quien quisiera y con quien no imaginaba, allí me hacía de citas y entrevistas para nutrir al diario de información privilegiada. En el barullo, se hacía de espacio para conversar conmigo. Centinela de la libertad de expresión, me preguntaba:

"­Entre tú y yo, ¿obstaculiza tu trabajo alguno de mis colaboradores?

"­No, señor presidente."

(Por esos días, un "sobrino entrañable" de Scherer fue atendido en un hospital de Estados Unidos porque el tío le hizo la petición a Fausto Zapata, entonces coordinador de Comunicación Social de la Presidencia. Los costos corrieron a cargo del erario público.)

La primicia

Recuerda Scherer:

"En los días previos al destape, Echeverría y López Portillo tuvieron para Excélsior y para mí en lo personal pruebas de confianza extrema. El periódico fue avanzada en la sucesión y yo depositario de la clave que hace posible la sexenal transfiguración en el sistema político". Para decirlo de otro modo, al periodista le confiaron el nombre del sucesor de Echeverría y eso repercutió en varios artículos, sobre todo el escrito por Ricardo Garibay, que insinuaron el nombre de José López Portillo como el próximo mandatario.

Obra colectiva

Excélsior se distinguió por sus primicias informativas, algunos editoriales como los descritos que salían de la uniformidad de los otros diarios y, tal vez principalmente, por sus colaboradores: Daniel Cosío Villegas, Jorge Ibargüengoitia, Julio Cortázar, Jorge Hernández Campos, Gastón García Cantú y Ricardo Garibay, entre otros, además de Rafael Segovia, Alejandro Rossi y Enrique Krauze, por citar algunos que escribieron en el suplemento Plural, dirigido por Octavio Paz.

La salida de Julio Scherer de la dirección general repercutió más en la prensa de los años siguientes que el trabajo del periodista en Excélsior. Tras los sucesos del 8 de julio de 1976, varios escritores y periodistas que trabajaron en ese diario emprendieron otras tareas. El 6 de noviembre de ese mismo año surgió el semanario Proceso, luego, el 14 de noviembre de 1977, el diario unomásuno y, semanas después, la revista Vuelta (publicaciones que, junto con la revista Siempre! comenzaron a perfilar un nuevo rostro en la prensa). Bajo la dirección de Regino Díaz Redondo, Excélsior no tuvo cambio sustancial en relación con la oferta que hizo cuando estuvo al frente Julio Scherer. Incluso, durante varios años más, el rotativo se consideró entre los mejores de México.

¿Por qué pasó lo que pasó?

"­¿Y para qué todo aquello? ­argüía Scherer­. ¡Sólo para acallar a un diario independiente, que sirve al país! ¡Que lo ha ayudado a usted, señor presidente!"

El reclamo, según Manuel Becerra Acosta, lo respondió Luis Echeverría con un "¿no te ayudé todo lo que quisiste?". Scherer respondió que fue a cambio de publicidad. "¡Y quién te dice que el gobierno necesitaba esa publicidad!", habría respondido el entonces Presidente según este relato que da cuenta de una reunión entre los depuestos directivos de Excélsior y el titular del Ejecutivo, llevada a cabo durante la primera quincena de julio de 1976.

De entonces a la fecha, la versión más difundida sobre lo que pasó el 8 de julio es que el llamado "golpe a Excélsior" fue obra de Luis Echeverría. Según Julio Scherer y su "vanguardia de las infanterías" que es como nombra Vicente Leñero a los principales simpatizantes del periodista, en el verano de 1972 Luis Echeverría organizó un boicot ­"inspiró" es el término empleado por Scherer­ de varios empresarios importantes para que dejaran de anunciarse en el periódico.

En esos meses, el gobierno apoyó al rotativo al comprar anuncios oficiales, "los que hicieran falta para resistir al boicot", escribió Scherer. Los pagos los hacía directamente el entonces secretario del Patrimonio Nacional, Horacio Flores de la Peña. Gastón García Cantú afirma que esa es la mejor prueba de que, si el gobierno hubiera querido, con dejar de pagar anuncios habría bastado para terminar con Excélsior.

En cambio, la versión más extendida asegura que la ayuda del gobierno fue parte de un plan para incidir en los cooperativistas con el objeto de que Julio Scherer y Hero Rodríguez Toro fueran destituidos de sus cargos como director general y gerente. Tan es así, aseguran, que los terrenos "Paseos de Taxqueña", propiedad de la cooperativa de Excélsior, fueron invadidos el 10 de junio de 1976 por aviadores al servicio del gobierno.

A contracorriente con la opinión más extendida entre intelectuales, periodistas y escritores, Carlos Fuentes opinó lo siguiente, en un artículo publicado en El Sol de México el 30 de julio de 1976:

"La historia política de los últimos cinco años y medio indica, más bien, que una vez más los enemigos, abundantes y poderosos de Echeverría, han aprovechado una situación particular ­la crisis interna de Excélsior­ para sumarse a un esfuerzo final, oportuno por tardío, de desacreditar una política que les daña."

Naturalmente, además de puntos de vista aislados como los descritos, tanto el gobierno como los nuevos funcionarios de Excélsior niegan incidencia alguna que no sea la decisión de la cooperativa de ese periódico. Un editorial publicado el 9 de julio de 1976 afirma que los trabajadores del diario tomaron la decisión de suspender de sus cargos a Scherer García y Rodríguez Toro "en forma democrática, sin presiones de ningún tipo". Lo mismo aseguró Luis Echeverría en una conferencia de prensa llevada a cabo el 14 del mismo mes del mismo año. A 22 años de distancia, en una entrevista con quien esto escribe, el ex Presidente aseguró: "Varios colaboradores suyos (de Scherer) querían que yo lo repusiera, pero ese era un asunto de los cooperativistas" (etcétera, primera época, núm. 296, 1/X/98).

Notables diferencias

Portada de Excélsior del
9 de julio de 1976
Luis Echeverría Alvarez está ligado a la historia de Excélsior tanto como con la vida de Julio Scherer García. No se pueden mencionar los unos sin el otro. Tal vez, esa dependencia traducida en héroes y villanos es lo que se necesita para la creación del mito. La relación, sin embargo, es más compleja y apasionante, llena de matices y recovecos que impiden asegurar o desmentir que el golpe a Excélsior hubiera sido obra del gobierno. Y si aquel hubiera sido el caso, los funcionarios del diario no previeron la rebelión interna que los depondría ni fueron capaces de resolver el problema que se les presentó en la asamblea de cooperativistas.

Los simpatizantes de Scherer ­en aquel entonces, Manuel Becerra Acosta, Miguel Angel Granados Chapa y Vicente Leñero, por ejemplo­ afirman que el director general ignoró la fuerza que tenía Regino Díaz Redondo entre los cooperativistas. Aunque tan convencidos estaban de que la destitución fue obra del gobierno, que al Presidente mismo le pidieron regresar a través de su poder, según relata Leñero en su conocida obra Los periodistas.

Excélsior es referencia para conocer el desarrollo del periodismo y la relación establecida durante aquellos años entre los periodistas y el poder, entrecruces de amistad, complicidad y favores también, tensiones sin duda y diferencias que el mito ha puesto de relieve para narrar el origen y las peripecias de los hombres que, en el fragor de la epopeya, se convierten en dioses si es que no lo son ya desde el principio según varias creencias.

***


Breve cronología

18 de marzo de 1917. Comienza a circular Excélsior, el propietario es Rafael Alducin Bedolla.

13 de abril 1922. Rafael Alducin lanza una convocatoria para institucionalizar el día de la madre. El 10 de mayo de ese año se festeja por primera vez en México.

1923. Según sus propietarios, el tiraje llega a cien mil ejemplares diarios. Inicia la construcción del edificio de Bucareli 17; su edificación termina un año después.

31 de marzo de 1924. El diario atraviesa fuertes problemas económicos. Muere Rafael Alducin. Su viuda, Consuelo Thomalen, queda al frente del diario.

1926. Consuelo Thomalen vende el periódico. El nuevo dueño, Federico Lachica, no pudo resolver las dificultades económicas. Llega a la dirección general Rodrigo de Llano ­simpatizante de la política estadounidense de aquel entonces­. Permanece en el puesto hasta 1929.

25 de enero de 1931. El mando del periódico cambia varias veces. El entonces dueño Abel R. Pérez declara la quiebra de Excélsior.

29 de abril de 1932. Se crea la cooperativa de Excélsior, Compañía Editorial, S.A. Rodrigo de Llano es otra vez director general.

27 de enero de 1936. Circula la primera edición vespertina Ultimas Noticias de Excélsior.

1 de septiembre de 1939. Aparece la segunda edición de Ultimas Noticias.

1947. Julio Scherer García inicia su carrera en el diario como reportero en la segunda edición de Ultimas Noticias.

24 de abril de 1959. La cooperativa asume la titularidad de los terrenos del ex ejido de La Candelaria, luego conocidos como Paseos de Taxqueña. Regino Díaz Redondo ingresa a Excélsior.

Agosto de 1960. Suspenden a Scherer por 15 días junto con Eduardo Deschamps y Miguel López Azuara por firmar un desplegado atribuido al Partido Comunista, donde se manifiestan en favor de la excarcelación de los presos políticos del movimiento obrero de 1958-1959. Scherer alega en su defensa su formación católica.

12 de noviembre de 1962. Después de ejercer la gerencia general por más de 28 años, muere Gilberto Figueroa.

4 de diciembre de 1962. Se nombra a José de Jesús García gerente general.

31 de enero de 1963. Muere el director general Rodrigo de Llano. Lo sucede Manuel Becerra Acosta padre, hasta entonces subdirector general.

Febrero de 1963. Scherer es nombrado ayudante de la dirección general.

19 de enero de 1965. Cambia la estructura de la cooperativa que limita la capacidad de la gerencia para quitar facultades de nombrar subdirector y subdirector editorial.

30 de diciembre de 1965. Se expulsa a 14 socios de

la cooperativa, todos miembros del grupo opositor a Manuel Becerra Acosta padre.

9 de agosto de 1968. Muere Manuel Becerra Acosta padre. Hay dos candidatos a sucederlo: Víctor M. Velarde y Julio Scherer García.

16 de agosto de 1968. Daniel Cosío Villegas inicia sus colaboraciones (lo había invitado Manuel Becerra).

31 de agosto de 1968. La asamblea general designa a Julio Scherer como director general con 286 votos (el número total de socios era de mil).

4 de marzo de 1969. El gerente Jesús García solicita su jubilación. Lo sucede Alberto Ramírez de Aguilar.

julio 2001 1969. Arrojan una bomba en la fachada del edificio de la cooperativa. Según los directivos del diario, esto se debe a la cobertura del movimiento estudiantil.

25 de agosto de 1969. El diario El Día presenta en ocho columnas: "Miente Excélsior", referente al caso de los cooperativistas expulsados en 1965.

7 de agosto de 1970. Muere el gerente general Alberto Ramírez de Aguilar. El 11 de septiembre, la cooperativa elige como sustituto a Hero Rodríguez Toro.

2 de abril de 1971. Cosío Villegas suspende sus colaboraciones en Excélsior debido a que se va de viaje a Europa. Se rumora que había sido pagado por el gobierno, comentario que él desmiente a su regreso.

26 de junio de 1971. Reinicia Cosío Villegas sus publicaciones en Excélsior, diario donde escribe hasta el 30 de marzo de 1974.

Agosto de 1972. Varios empresarios retiran la publicidad de Excélsior. El gobierno apoya al diario por medio de inserciones oficiales.

Mayo de 1974. Julio Scherer viaja a Chile para entrevistar al golpista Augusto Pinochet, quien le niega la entrevista.

Enero de 1976. El Canal 13 rompe el trato de publicidad con Excélsior, lo reanuda luego del 8 de julio de ese año.

10 de junio de 1976. Decenas de personas invaden Paseos de Taxqueña. En los diarios se publican varios desplegados contra la cooperativa, a la que acusan de despojar a campesinos.

8 de julio de 1976. La asamblea general destituye al director general Julio Scherer y al gerente general Hero Rodríguez Toro.

9 de julio de 1976. Aparece en blanco la página 22. Ahí debió publicarse un desplegado donde un grupo de colaboradores expresa su adhesión a Julio Scherer y Hero Rodríguez Toro. Entre los firmantes están Froylán López Narvaez, Enrique Maza, Vicente Leñero, José Emilio Pacheco, Gastón García Cantú, Miguel Angel Granados Chapa, Angeles Mastretta y Carlos Monsiváis.

26 de julio de 1976. Se publica un comunicado en las páginas centrales. Los cooperativistas explican sus razones por las cuales salieron Scherer y Rodríguez Toro del periódico; afirman que su decisión fue tomada de manera democrática y sin injerencia alguna. Ese día, Regino Díaz Redondo asume la dirección general; ocupa el cargo hasta el 20 de octubre de 2000.

Noviembre de 1976. Termina la invasión a Paseos de Taxqueña.

6 de noviembre de 1976. Comienza a circular el semanario Proceso. El director es Julio Scherer García y junto con él participan Vicente Leñero y Miguel Angel Granados Chapa, entre otros.

20 de octubre de 2000. En la asamblea ordinaria donde participan 773 de 916 cooperativistas de Excélsior, Regino Díaz Redondo pretende informar sobre la posible venta del periódico al empresario Olegario Vázquez Raña. Los trabajadores se lo impiden. De manera similar a como sucedió el 8 de julio de 1976 Regino Díaz Redondo fue obligado a abandonar la dirección de Excélsior.

30 de octubre de 2000. Patricia Guevara es nombrada directora general para un periodo de cinco años con un total de 461 votos de 720 posibles.

***


Foto: Contraluz
"Bah, qué iba yo a intervenir"

Luis Echeverría Alvarez

¿Qué opina de Julio Scherer?

Es un excelente periodista, muy honesto en lo económico. Después se peleó con la cooperativa de Excélsior.

A usted lo acusa de intervenir en su deposición como director general.

Pues sí, pero la cooperativa era dueña del periódico. Bah, qué iba yo a intervenir. Luego varios colaboradores suyos querían que yo lo repusiera, pero ése era asunto de la cooperativa.

¿Han vuelto a platicar usted y el periodista?

Sí. El vino aquí. Una ocasión, el periodista Luis Suárez me dijo que Julio quería hablar conmigo, que tenía mucho tiempo de no hacerlo. Entonces cogí el teléfono, marqué su número y él vino al día siguiente, platicamos dos horas. Quería escribir un libro sobre mí. Yo le dije: "Julio, lo que quieras, aquí están las puertas abiertas". Pero ya no volvió.

¿Platicaron cordialmente?

Sí, él sabe que fue la cooperativa la que ya no lo apoyó.

El dice otra cosa.

Lo elegante era decir que el Presidente lo había destituido, pero yo no tenía por qué hacerlo.

Esta entrevista, realizada por Marco Levario Turcott, se publicó en el número 296 de la primera época de etcétera, correspondiente al 1 de octubre de 1998. Las entrevistas que aparecen en las siguientes páginas fueron hechas por Laura Islas Reyes y Nelly Mejía en junio pasado.

***


"Sacaban información de la basura"

José López Portillo

¿Cuál era la relación entre los medios y el gobierno de Luis Echeverría?

Muy compleja. Hasta donde yo puedo calificarlo, Echeverría tenía buena disposición pero algunos medios tarde o temprano tuvieron enfrentamientos con él, como Excélsior. Ahí hubo una relación difícil que culminó, como todos sabemos, en la ruptura con Julio, que es pariente mío y que mucho estimo. Y luego en gran parte por el enfrentamiento que hubo con el secretario de Hacienda a quien acusaron de que iba a imponer un impuesto sobre el patrimonio, lo que era absolutamente falso.* Como me permití decir en la ocasión correspondiente, sacaban información de la basura.

¿Cómo recuerda a Excélsior?

Tenía muy buenas plumas y no siempre era la obra de Echeverría la agredida, aunque finalmente hubo un enfrentamiento entre el gobierno y el diario. Recuerdo que hubo un enfrentamiento con los cooperativistas. Una incomprensión en las estructuras de la cooperativa, razón por la cual Julio Scherer y su grupo, al solidarizarse con él, salieron de Excélsior dejándole desmantelado. Pero siguió adelante ese periódico y ha crecido.

Se dice que el gobierno promovió la invasión de Paseos de Taxqueña.

No recuerdo nada.

¿Qué tanto cambió la relación entre el gobierno y la prensa luego de lo ocurrido en Excélsior?

No cambió. Se pusieron de manifiesto las limitaciones que existían, la necesidad de comentar todos los aspectos del derecho a la información, no sólo como libertades reconocidas constitucionalmente sino como derechos a la información.

¿Qué aportaciones hizo el Excélsior de Julio Scherer al periodismo mexicano?

Julio es un excelente reportero y todo su equipo de editorialistas (Daniel) Cosío Villegas, (Gastón) García Cantú, reporteros o columnistas. Tenía a los más destacados. La función crítica positiva está entre sus grandes cualidades. No siempre se conciliaban con los intereses del Estado, aunque, desde luego, ejercía la crítica de manera muy clara y, para la época, valiente. Ahora es ya común pero antes era muy singular.

* El 24 de febrero de 1975 Excélsior publicó en su cintillo: "Este año, impuesto al valor agregado y gravamen a la riqueza patrimonial".

***


El mérito de Scherer, formar cuadros

Raúl Cremoux

¿En qué se distinguió el Excélsior de Julio Scherer de los demás diarios?

La prensa era un organismo legitimador de las decisiones del gobierno en turno. La distinción de Excélsior ­más que de Excélsior, de los distintos escritores como Ricardo Garibay, Manuel Pérez Rocha y otros­ se expresó porque ejercían una actitud crítica que en ese momento era prácticamente desconocida. Quizá otro medio que también hacía una acción de este orden fue la revista Siempre! Además, Excélsior hacía reportajes, revelaciones y daba a conocer lo que había ocurrido en determinadas áreas del gobierno o de las empresas, lo que hoy ya ocurre con muchísimos diarios.

El gran mérito de Julio Scherer fue formar cuadros jóvenes y también orientar a los que ya no lo eran tanto. También habría que decir lo siguiente: la primera sección era lo distinto. Las otras secciones eran las mismas de siempre.

¿Qué crítica haría a ese Excélsior?

Le faltaba pagar mejor tanto a colaboradores como reporteros y redactores de planta. Se les pagaba muy poco. También faltó contacto del director con las bases del periódico, me refiero a los más humildes trabajadores. Creo que no se tuvo el mismo cuidado que se tuvo con los colaboradores y escritores ya muy hechos.

Raúl Cremoux fue editorialista de Excélsior hasta el 8 de julio de 1976. Actualmente escribe en El Universal.

***


"Scherer engendró a su propio verdugo"

Manuel Mejido

¿Cómo se explica el éxito de Excélsior en aquel entonces?

Porque éramos un grupo de 19 personas. Logramos ponerlo a los niveles que llegó, fue uno de los cinco mejores periódicos del mundo; ahora quién sabe si sea de los cinco mejores periódicos de México siquiera. Dentro del grupo estaba Manuel Becerra Acosta, Julio Scherer, Enrique Loubet, Alberto Ramírez de Aguilar, Pedro Alvarez del Villar, Arnulfo Uzeta, Miguel López Azuara, su servidor, Regino Díaz Redondo, Carlos Ravelo.

¿Cómo llega el señor Scherer a la dirección de Excélsior?

Apoyado por nuestro grupo en una elección muy competida con Víctor Velarde, un gran periodista. No sé si lo sepan, pero cuando murió Stalin, Velarde cabeceó en el periódico de la mañana: "Stalin agoniza en el Kremlin", en el de mediodía: "Todavía no" y en La Extra, cuando ya había muerto, cabeceó: "YA". La diferencia con Velarde fue más bien generacional, nosotros andábamos en los 30 años y los que apoyaban a Velarde eran los más viejos.

¿Por qué pasó lo que pasó el 8 de julio de 1976?

Porque Scherer se despegó de las bases, disolvió el grupo que lo había llevado al poder y se metió en una capillita de intelectuales que lo aislaron de la realidad del periódico y lo perdimos, porque en esos momentos Luis Echeverría apoyó con todos los recursos del Estado el golpe contra Excélsior.

¿Qué aportó ese "gran Excélsior" al periodismo?

Nosotros tomamos la libertad de prensa y la usamos porque era nuestro derecho constitucional, no le pedíamos permiso al Príncipe. Pero también el golpe a Excélsior sirvió para despertar a la prensa nacional y a la política nacional. México cambió. Si hoy tiene un Presidente de la oposición es porque ocurrió eso en Excélsior. Nos habíamos convertido en la conciencia de la nación.

¿En qué momento las bases empiezan a tomar este distanciamiento?

Como seis meses antes, Scherer engendró a su propio verdugo. Le decíamos no, Regino, no. El era el protegido de Scherer, lo hizo jefe de información, director de La Extra, presidente del Consejo de Administración. Regino era un buen reportero, pero era mejor intrigante y se dio cuenta que entre las bases había un descontento porque nos habíamos despegado, bueno especialmente Scherer.

¿Qué otros errores tuvo Scherer?

Scherer se dio cuenta que en su redacción había mejores periodistas que él. Entonces él como director salió a hacer reportajes. El director que se dedique a dirigir y el reportero a hacer reportajes y no a querer ser reportero desde la dirección, porque eso es injusto, ilícito y nada parejo para los demás. Ese fue uno de sus errores dentro de la redacción. Además, a esa camarilla de intelectuales les permitía hacer lo que quisieran.

Manuel Mejido fue reportero de la sección internacional de Excélsior, donde publicó hasta el 8 de julio de 1976. Actualmente conduce el programa de radio Hoy por hoy, en ABC.

***


El 2 de octubre, Excélsior no salió muy valiente

Arturo Sánchez Aussenac

¿Cómo definiría lo que pasó en Excélsior hace 25 años?

Fue una lucha política entre Regino Díaz Redondo y Julio Scherer García por el poder que representaba Excélsior. Lo curioso es que a Regino se lo trajo Julio de Monterrey. Lo hizo su gran cuate, lo hizo presidente del Consejo de Administración, le dio toda la proyección. Y aquél la aprovechó. Además, institucionalmente Víctor Velarde hubiera sido el director general, pero llegó Julio, quien tenía su grupo donde estaba el hijo de don Manuel Becerra Acosta, director general del periódico en esa época.

¿Qué recuerda de la asamblea del 8 de julio?

Durante la asamblea de la mañana me encontraba laborando en la Sección B. A las 3 de la tarde cuando terminé mi trabajo me retiré de las instalaciones. Cuando regresé, a las 6, ellos estaban allá con su relajo y yo me quedé armando la edición del día siguiente, la del 9 de julio. Estaba tan metido en lo mío que cuando me quise salir ­Julio y los demás ya se habían ido­ los reginistas ya no me dejaban. Más tarde, terminé la edición y al fin pude salir. Ahí terminó mi estancia de 33 años en Excélsior.

En Excélsior había un problema de desconexión. Mucha conexión arriba con los intelectuales y poco trato con los demás. Si Julio Scherer hubiera tomado esa previsión quizá no lo hubieran podido sacar. Yo no fui protagonista principal, pero sí un testigo de primer plano. Me encargaba de la parte, vamos a decirle técnica; de la grilla, pues ellos se agarraban en grupos. Yo era del grupo y, para mi desgracia, el día que sacaron a los cinco nos sacaron a todos.

¿Cómo trabajaron las ocho columnas del 3 de octubre de 1968?

El 2 de octubre estábamos muy aislados, la ciudad estaba prácticamente en estado de sitio. Lo más notorio fue la llegada de un fotógrafo con su chamarra rasgada por un bayonetazo y con fotos de lo que había pasado. Nos dijo que había muertos. Lo demás era cosa de Julio. La cabeza fue muy amorfa, no recuerdo que haya sido una cosa valiente, algo así como: "Asesinan a estudiantes". Ese día Julio me dijo: "Don Arturo, así, tranquilos". No salió muy valiente Excélsior. En el 68, Scherer no estaba tan fuerte.*

¿Cuál fue la aportación de Excélsior al periodismo?

Excélsior siempre fue pionero, el más importante de América Latina de acuerdo con publicaciones de esa época. Era el periódico líder con Rodrigo del Llano y don Manuel Becerra Acosta padre y después con Julio se volvió liberal, es decir, de ser el periódico conservador, ciertamente derechista, cambió. La aportación de Scherer fue salir y hacer Proceso.

Arturo Sánchez Aussenac fue jefe de redacción de Excélsior hasta el 8 de julio de 1976. Actualmente es editor de "Acentos" de Milenio Diario.

* Estas fueron las ocho columnas: "Recio combate al dispersar el ejército un mitin de huelguistas". Y el cintillo: "'No habrá estado de sitio', afirma García Barragán".

***


"La ropa sucia se lava en casa"

El 17 de mayo de 2000, los periodistas Francisco Ortiz Pinchetti y Francisco Ortiz Pardo entregaron a Proceso un reportaje que se publicó el 21 del mismo mes ­abordaban el tema de las relaciones que tenía con el PAN

el entonces candidato presidencial, Vicente Fox­ con el título "Fox ya domó al PAN".

Los editores de la revista alteraron el sentido del texto, lo mutilaron también y le adicionaron algunos párrafos. Los reporteros redactaron una carta aclaratoria que se publicó en la edición de la semana siguiente. Sin embargo, por esa misma razón, fueron despedidos de Proceso. "La ropa sucia se lava en casa", les dijo Julio Scherer a los reporteros durante una reunión donde trataron el tema. Los siguientes diálogos forman parte del libro de Ortiz

Pinchetti y Ortiz Pardo, El fenómeno Fox: la historia que Proceso censuró, que reeditan las formas que los directivos de Proceso repudiaron hace 25 años.

"­Fue espeluznante lo que nos hicieron en Proceso ­dijo Ortiz Pinchetti al propio Scherer García, a Vicente Leñero y a Enrique Maza la mañana del 7 de junio cuando por fin los tres integrantes del Consejo de Administración accedieron a reunirse con los reporteros ya entonces despedidos, en un Sanborns de la colonia Del Valle.

"­Pues más espeluznante fue su carta ­brincó Leñero ante la sorpresa de los doblemente agraviados, a quienes los consejeros ni siquiera escucharon antes de asumir la decisión de echarlos.

"­Nos censuraron un reportaje. ¡En Proceso! Y ahora nos corren por haber publicado la aclaración. Es un derecho elemental de los periodistas en cualquier parte del mundo.

"­Pues será en cualquier parte del mundo, pero en Proceso no ­remarcó Leñero."

Más adelante narran:

"En el gabinete del Sanborns, Scherer García inició entonces una perorata, infaltable su monólogo apabullante, sobre la tesis de que la ropa sucia se lava en casa, que hay modos, que se vulneraba la autoridad, que no se vale no se vale no se vale.

"­No se vale ­repitió el jesuita (Enrique) Maza, como siempre, con las mismas palabras de su primo.

"­Lo de la carta es intolerable ­concluyó Scherer García.

"­Sí, intolerable."



Marco Levario Turcott es subdirector de etcétera.
Correo: mlevario@etcetera.com.mx

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