Marco Levario Turcott
¿El Excélsior de Julio Scherer es el paradigma de la información que sugiere el mito? ¿Por qué pasó lo que pasó aquella tarde del 8 de julio de 1976? ¿El gobierno intervino en la destitución del periodista o los trabajadores de la cooperativa decidieron sin más injerencia que su autónoma decisión?
El artículo de Marco Levario Turcott revisa y discute, a 25 años de distancia, las respuestas más conocidas que, sobre el tema, se han dado hasta la fecha; lo anima el propósito de entender aquel episodio como parte, no como detonador, del complejo proceso en el que se ha desarrollado la prensa mexicana.
Se encuentran también las opiniones de los ex presidentes Luis Echeverría Alvarez y José López Portillo, así como de algunas personas que colaboraron en Excélsior
durante aquellos años: Raúl Cremoux, Arturo A. Sánchez Aussenac y Manuel Mejido, articulista, editor y reportero, respectivamente.
Cualquier mito narra el origen y las peripecias de los hombres que, en el fragor de la epopeya, se convierten en dioses si es que no lo son ya desde el principio según varias creencias.
Hay mitos que narran historias del mismo modo que la Historia comprende innumerables mitos. Lo primero
es fantasía, creación literaria, espejo de la cultura de una civilización; lo segundo, ausencia de entendimiento
del complejo proceso en el cual se entretejen los hechos. A esta última clase de mitos pertenece
Excélsior, particularmente por lo sucedido en ese diario entre el 31 de agosto de 1968 y el 8 de julio de 1976, periodo en el cual
Julio Scherer García fue director general del rotativo.
El periódico de la vida nacional
Cuestionar al mito no significa denostar a sus actores, sino dar dimensión precisa de su obra. Por eso debe
tenerse en cuenta el vigor de la institución presidencial y la tutela de un solo partido que privaron en el México de
aquellos años. Así se entiende a los medios de comunicación como instrumento de control a la vez que un espejo de la
falta de pluralidad política y de movilización social que apenas tenía sus primeros atisbos en la gesta estudiantil de 1968.
En aquel contexto, el entonces director general de
Excélsior creía "que el periodismo es un problema de
equilibrios y contrapesos, arte acrobático con redes de protección". Eso pensó Scherer luego de la matanza del 2 de
octubre en Tlatelolco, cuando la escritora Elena Poniatowska le solicitó algunas fotografías para un libro suyo y el
periodista le contestó que sí, pero a condición de que omitiera los nombres de los reporteros gráficos. También hubo
censura en ese diario; lo acepta el propio director general al emplear el eufemismo "me venció el miedo a la libertad"
cuando comenta la no publicación de un artículo de Alejandro Gómez Arias sobre el bazukazo que destruyó un portón
de la Preparatoria Nacional número uno. Por eso Gómez Arias interrumpió sus colaboraciones en el diario.
Representativas de los cálculos editoriales que se hacían frente al gobierno, aquel par de anécdotas se sitúan
en un reconocimiento más específico del propio Scherer en relación con la cobertura informativa de
Excélsior sobre el movimiento estudiantil y, particularmente, sobre la matanza del 2 de octubre:
"Excélsior había informado con honradez y veracidad acerca de los sucesos de Tlatelolco. Eso era cierto, pero
no me engañaba. Habíamos escamoteado a los lectores capítulos enteros de la historia de esos días. Poco
sabíamos de la vida pública de los presos políticos, menos aún de su intimidad, y habíamos evitado las entrevistas con
ellos. Habíamos permanecido en la calle, presos nosotros frente a su cárcel. Sabía bien que en nuestras manos
había estado la decisión de cumplir o no con ese trabajo, pero también sabía que el Presidente no había propiciado el
mejor clima para el desarrollo de una información irrestricta."
En efecto, Julio Scherer no se engañaba. Basta revisar las páginas de los diarios de aquel entonces para
comprender que, en relación con la cobertura informativa, no hubo señaladas diferencias entre
Excélsior y los otros periódicos ni en esas circunstancias ni en otras similares, como la matanza del 10 de junio de 1971.
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Asamblea del 8 de julio de 1976 |
Sin embargo, al tomar como base los editoriales de los diarios publicados el 3 y 4 de octubre de 1968
puede asegurarse que si bien
Excélsior
no condenó ni hizo responsable al gobierno de los trágicos sucesos de
Tlatelolco, tampoco formó parte del denuesto que hicieron de los jóvenes periódicos como
El Universal,
Novedades, El Heraldo de México
y
El Sol de México que, al llamarles provocadores al servicio de "intrigas extranjeras"
(
El Universal), se hacían eco del discurso del gobierno de esa época. En ese entorno mediático, sobresalió la postura de
Excélsior:
"Si bien es cierto que el comportamiento estudiantil y el de buen número de maestros rebasó los límites de
la sensatez y al reto inconsciente, sobrestimando las propias fuerzas, no es menos verdad que la respuesta a
tal desbordamiento no ha sido prudente ni adecuada."
Más allá de posturas como ésa que según Scherer suscitaron la irritación del Ejecutivo
Excélsior formó parte del trato aquiescente que la prensa tuvo con el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz. Tomemos como base
el último informe de gobierno y la edición correspondiente al miércoles 2 de septiembre de 1970.
Estas fueron las ocho columnas: "'Presente creador y fe en un futuro promisorio', dijo DO". En primera
plana, todas las notas nacionales abordan el informe. Hay una foto grande de 11 centímetros de ancho por 21 de
largo donde se observa al Presidente, según el pie de la imagen, frente al "aplauso unánime de la Cámara (que) duró
dos minutos quince segundos (...) Con los brazos extendidos el primer magistrado agradece la impresionante ovación".
Al lado está la nota firmada por Angel Trinidad Ferreira, que se despliega abajo de la cabeza: "Su meta, desde
el principio, mantener la estabilidad política y la paz interior".
En la segunda mitad de la portada hay dos avisos, uno advierte que en interiores está el texto de la respuesta
de Octavio Sentíes al Presidente y el otro que en la página cuatro se encuentra el texto íntegro del informe. Abajo
se sitúa la crónica de Manuel Mejido donde se constata: "La multitud envolvió a un hombre en un auto". Luego
hay una entrevista con Luis Echeverría, "el candidato triunfante a la Presidencia", que opina sobre el informe
de gobierno. En un costado está otra foto donde se mira a Echeverría frente al televisor de su casa, viendo y
escuchando la locución de Díaz Ordaz.
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Vicente Leñero |
Las demás notas cubren el informe de gobierno. Sobre el tema, en interiores hay un despliegue de varias
páginas. Entre otros, hay estos dos pies de foto: "El presidente Díaz Ordaz hace una pausa para secarse los labios y
continuar, sereno y con voz firme" y "Emocionado y luego sonriente, el Presidente Díaz Ordaz extiende la mano
derecha primero y luego ambos brazos para agradecer los prolongados aplausos (...)". Los editoriales de
Excélsior no son menos aduladores:
"El informe de gobierno muestra claros logros en diversos aspectos (...) que ofrecen múltiples posibilidades
para el porvenir"; "no eludió los riesgos inherentes al poder y de él podrá decirse desde ahora que ha sabido
afrontrar, sin ocultarse, las responsabilidades de su paso por el Palacio Nacional"; "el pueblo participa con su esfuerzo
y disfruta en buena medida de las realizaciones de un sexenio".
Ni una sola palabra que aluda a los sucesos del 2 de octubre de 1968.
"Arte acrobático con redes de protección"
Como lo constatan sus propios relatos, Julio Scherer García tuvo un intenso y amistoso intercambio de
opiniones con los presidentes Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría Alvarez, también con el entonces secretario de
Hacienda y a la postre Presidente, José López Portillo. La relación dio frutos en la oferta editorial de
Excélsior. Esto escribe Scherer en
Los presidentes.
Con Díaz Ordaz
"Una noche, relajado Díaz Ordaz en Los Pinos, le pedí su intervención para entrevistarme con los jefes de
Estado de Guatemala, Honduras, Paraguay, Ecuador, Brasil, Argentina, Santo Domingo. 'Con el mayor gusto', me dijo
al instante. Quise interrumpirlo, darle las gracias. 'No vale la pena', me contuvo. A través de nuestras
embajadas, Relaciones Exteriores concertaría las citas que me interesaban."
Las entrevistas se publicaron en
Excélsior.
(Años después, en
Estos tiempos, Scherer García relata una charla con el entonces presidente Salinas. "Le
conté por qué había evitado el viaje a Moscú y a Johannesburgo para encontrarme con Gorbachov y Mandela.
Aunque el presidente ya me había dicho que mi aspiración profesional era legítima, yo pensaba de manera distinta.
Las entrevistas obtenidas desde el poder, tramarían hilos sutiles en una relación que había rechazado desde su
origen. Una cortesía conmigo se traducía en una atención al presidente de la república".)
"No, señor Presidente"
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Miguel Angel Granados Chapa, 8 de julio de 1976 |
La relación con Echeverría también dio dividendos. Luego del 10 de junio de 1971, Julio Scherer fue "un
asiduo de la casa presidencial (...) Allí topaba con quien quisiera y con quien no imaginaba, allí me hacía de citas y
entrevistas para nutrir al diario de información privilegiada. En el barullo, se hacía de espacio para conversar conmigo.
Centinela de la libertad de expresión, me preguntaba:
"Entre tú y yo, ¿obstaculiza tu trabajo alguno de mis colaboradores?
"No, señor presidente."
(Por esos días, un "sobrino entrañable" de Scherer fue atendido en un hospital de Estados Unidos porque el
tío le hizo la petición a Fausto Zapata, entonces coordinador de Comunicación Social de la Presidencia. Los
costos corrieron a cargo del erario público.)
La primicia
Recuerda Scherer:
"En los días previos al destape, Echeverría y López Portillo tuvieron para
Excélsior y para mí en lo personal
pruebas de confianza extrema. El periódico fue avanzada en la sucesión y yo depositario de la clave que hace posible
la sexenal transfiguración en el sistema político". Para decirlo de otro modo, al periodista le confiaron el nombre
del sucesor de Echeverría y eso repercutió en varios artículos, sobre todo el escrito por Ricardo Garibay, que
insinuaron el nombre de José López Portillo como el próximo mandatario.
Obra colectiva
Excélsior se distinguió por sus primicias informativas, algunos editoriales como los descritos que salían de
la uniformidad de los otros diarios y, tal vez principalmente, por sus colaboradores: Daniel Cosío Villegas,
Jorge Ibargüengoitia, Julio Cortázar, Jorge Hernández Campos, Gastón García Cantú y Ricardo Garibay, entre
otros, además de Rafael Segovia, Alejandro Rossi y Enrique Krauze, por citar algunos que escribieron en el
suplemento Plural, dirigido por Octavio Paz.
La salida de Julio Scherer de la dirección general repercutió más en la prensa de los años siguientes que el
trabajo del periodista en Excélsior. Tras los sucesos del 8 de julio de 1976, varios escritores y periodistas que trabajaron
en ese diario emprendieron otras tareas. El 6 de noviembre de ese mismo año surgió el semanario
Proceso, luego, el 14 de noviembre de 1977, el diario
unomásuno y, semanas después, la revista
Vuelta (publicaciones que, junto con la revista
Siempre! comenzaron a perfilar un nuevo rostro en la prensa). Bajo la dirección de Regino Díaz
Redondo, Excélsior no tuvo cambio sustancial en relación con la oferta que hizo cuando estuvo al frente Julio Scherer.
Incluso, durante varios años más, el rotativo se consideró entre los mejores de México.
¿Por qué pasó lo que pasó?
"¿Y para qué todo aquello? argüía Scherer. ¡Sólo para acallar a un diario independiente, que sirve al
país! ¡Que lo ha ayudado a usted, señor presidente!"
El reclamo, según Manuel Becerra Acosta, lo respondió Luis Echeverría con un "¿no te ayudé todo lo
que quisiste?". Scherer respondió que fue a cambio de publicidad. "¡Y quién te dice que el gobierno necesitaba
esa publicidad!", habría respondido el entonces Presidente según este relato que da cuenta de una reunión entre
los depuestos directivos de Excélsior
y el titular del Ejecutivo, llevada a cabo durante la primera quincena de julio
de 1976.
De entonces a la fecha, la versión más difundida sobre lo que pasó el 8 de julio es que el llamado "golpe
a Excélsior" fue obra de Luis Echeverría. Según Julio Scherer y su "vanguardia de las infanterías" que es como
nombra Vicente Leñero a los principales simpatizantes del periodista, en el verano de 1972 Luis Echeverría organizó
un boicot "inspiró" es el término empleado por Scherer de varios empresarios importantes para que dejaran
de anunciarse en el periódico.
En esos meses, el gobierno apoyó al rotativo al comprar anuncios oficiales, "los que hicieran falta para resistir
al boicot", escribió Scherer. Los pagos los hacía directamente el entonces secretario del Patrimonio Nacional,
Horacio Flores de la Peña. Gastón García Cantú afirma que esa es la mejor prueba de que, si el gobierno hubiera
querido, con dejar de pagar anuncios habría bastado para terminar con
Excélsior.
En cambio, la versión más extendida asegura que la ayuda del gobierno fue parte de un plan para incidir en
los cooperativistas con el objeto de que Julio Scherer y Hero Rodríguez Toro fueran destituidos de sus cargos
como director general y gerente. Tan es así, aseguran, que los terrenos "Paseos de Taxqueña", propiedad de la
cooperativa de Excélsior, fueron invadidos el 10 de junio de 1976 por
aviadores al servicio del gobierno.
A contracorriente con la opinión más extendida entre intelectuales, periodistas y escritores, Carlos Fuentes
opinó lo siguiente, en un artículo publicado en
El Sol de México el 30 de julio de 1976:
"La historia política de los últimos cinco años y medio indica, más bien, que una vez más los enemigos,
abundantes y poderosos de Echeverría, han aprovechado una situación particular la crisis interna de
Excélsior para sumarse a un esfuerzo final, oportuno por tardío, de desacreditar una política que les daña."
Naturalmente, además de puntos de vista aislados como los descritos, tanto el gobierno como los
nuevos funcionarios de Excélsior niegan incidencia alguna que no sea la decisión de la cooperativa de ese periódico.
Un editorial publicado el 9 de julio de 1976 afirma que los trabajadores del diario tomaron la decisión de suspender
de sus cargos a Scherer García y Rodríguez Toro "en forma democrática, sin presiones de ningún tipo". Lo
mismo aseguró Luis Echeverría en una conferencia de prensa llevada a cabo el 14 del mismo mes del mismo año. A 22
años de distancia, en una entrevista con quien esto escribe, el ex Presidente aseguró: "Varios colaboradores suyos
(de Scherer) querían que yo lo repusiera, pero ese era un asunto de los cooperativistas"
(etcétera, primera época,
núm. 296, 1/X/98).
Notables diferencias
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Portada de Excélsior del 9 de julio de 1976 |
Luis Echeverría Alvarez está ligado a la historia de
Excélsior tanto como con la vida de Julio Scherer García.
No se pueden mencionar los unos sin el otro. Tal vez, esa dependencia traducida en héroes y villanos es lo que se
necesita para la creación del mito. La relación, sin embargo, es más compleja y apasionante, llena de matices y
recovecos que impiden asegurar o desmentir que el golpe a
Excélsior hubiera sido obra del gobierno. Y si aquel hubiera
sido el caso, los funcionarios del diario no previeron la rebelión interna que los depondría ni fueron capaces de
resolver el problema que se les presentó en la asamblea de cooperativistas.
Los simpatizantes de Scherer en aquel entonces, Manuel Becerra Acosta, Miguel Angel Granados Chapa
y Vicente Leñero, por ejemplo afirman que el director general ignoró la fuerza que tenía Regino Díaz Redondo
entre los cooperativistas. Aunque tan convencidos estaban de que la destitución fue obra del gobierno, que al
Presidente mismo le pidieron regresar a través de su poder, según relata Leñero en su conocida obra
Los periodistas.
Excélsior es referencia para conocer el desarrollo del periodismo y la relación establecida durante aquellos
años entre los periodistas y el poder, entrecruces de amistad, complicidad y favores también, tensiones sin duda
y diferencias que el mito ha puesto de relieve para narrar el origen y las peripecias de los hombres que, en el
fragor de la epopeya, se convierten en dioses si es que no lo son ya desde el principio según varias creencias.
***
Breve cronología
18 de marzo de 1917. Comienza a circular
Excélsior, el propietario es Rafael Alducin Bedolla.
13 de abril 1922. Rafael Alducin lanza una convocatoria para institucionalizar el día de la madre. El 10 de
mayo de ese año se festeja por primera vez en México.
1923. Según sus propietarios, el tiraje llega a cien mil ejemplares diarios. Inicia la construcción del edificio
de Bucareli 17; su edificación termina un año después.
31 de marzo de 1924. El diario atraviesa fuertes problemas económicos. Muere Rafael Alducin. Su
viuda, Consuelo Thomalen, queda al frente del diario.
1926. Consuelo Thomalen vende el periódico. El nuevo dueño, Federico Lachica, no pudo resolver las
dificultades económicas. Llega a la dirección general Rodrigo de Llano simpatizante de la política estadounidense de aquel entonces. Permanece en el puesto hasta 1929.
25 de enero de 1931. El mando del periódico cambia varias veces. El entonces dueño Abel R. Pérez declara
la quiebra de Excélsior.
29 de abril de 1932. Se crea la cooperativa de
Excélsior, Compañía Editorial, S.A. Rodrigo de Llano es otra
vez director general.
27 de enero de 1936. Circula la primera edición vespertina
Ultimas Noticias de Excélsior.
1 de septiembre de 1939. Aparece la segunda edición de
Ultimas Noticias.
1947. Julio Scherer García inicia su carrera en el diario como reportero en la segunda edición de
Ultimas Noticias.
24 de abril de 1959. La cooperativa asume la titularidad de los terrenos del ex ejido de La Candelaria,
luego conocidos como Paseos de Taxqueña. Regino Díaz
Redondo ingresa a Excélsior.
Agosto de 1960. Suspenden a Scherer por 15 días junto con Eduardo Deschamps y Miguel López Azuara
por firmar un desplegado atribuido al Partido Comunista, donde se manifiestan en favor de la excarcelación de los
presos políticos del movimiento obrero de 1958-1959. Scherer alega en su defensa su formación católica.
12 de noviembre de 1962. Después de ejercer la gerencia general por más de 28 años, muere Gilberto Figueroa.
4 de diciembre de 1962. Se nombra a José de Jesús García gerente general.
31 de enero de 1963. Muere el director general Rodrigo de Llano. Lo sucede Manuel Becerra Acosta padre,
hasta entonces subdirector general.
Febrero de 1963. Scherer es nombrado ayudante de la dirección general.
19 de enero de 1965. Cambia la estructura de la cooperativa que limita la capacidad de la gerencia para
quitar facultades de nombrar subdirector y subdirector editorial.
30 de diciembre de 1965. Se expulsa a 14 socios de
la cooperativa, todos miembros del grupo opositor a Manuel Becerra Acosta padre.
9 de agosto de 1968. Muere Manuel Becerra Acosta padre. Hay dos candidatos a sucederlo: Víctor M.
Velarde y Julio Scherer García.
16 de agosto de 1968. Daniel Cosío Villegas inicia sus colaboraciones (lo había invitado Manuel Becerra).
31 de agosto de 1968. La asamblea general designa a Julio Scherer como director general con 286 votos
(el número total de socios era de mil).
4 de marzo de 1969. El gerente Jesús García solicita su jubilación. Lo sucede Alberto Ramírez de Aguilar.
julio 2001 1969. Arrojan una bomba en la fachada del edificio de la cooperativa. Según los directivos del diario, esto se
debe a la cobertura del movimiento estudiantil.
25 de agosto de 1969. El diario
El Día presenta en ocho columnas: "Miente
Excélsior", referente al caso de
los cooperativistas expulsados en 1965.
7 de agosto de 1970. Muere el gerente general Alberto Ramírez de Aguilar. El 11 de septiembre, la
cooperativa elige como sustituto a Hero Rodríguez Toro.
2 de abril de 1971. Cosío Villegas suspende sus colaboraciones en
Excélsior debido a que se va de viaje a
Europa. Se rumora que había sido pagado por el gobierno, comentario que él desmiente a su regreso.
26 de junio de 1971. Reinicia Cosío Villegas sus publicaciones en
Excélsior, diario donde escribe hasta el 30
de marzo de 1974.
Agosto de 1972. Varios empresarios retiran la publicidad de
Excélsior. El gobierno apoya al diario por medio
de inserciones oficiales.
Mayo de 1974. Julio Scherer viaja a Chile para entrevistar al golpista Augusto Pinochet, quien le niega
la entrevista.
Enero de 1976. El Canal 13 rompe el trato de publicidad con
Excélsior, lo reanuda luego del 8 de julio de
ese año.
10 de junio de 1976. Decenas de personas invaden Paseos de Taxqueña. En los diarios se publican varios desplegados contra la cooperativa, a la que acusan de despojar a campesinos.
8 de julio de 1976. La asamblea general destituye al director general Julio Scherer y al gerente general
Hero Rodríguez Toro.
9 de julio de 1976. Aparece en blanco la página 22. Ahí debió publicarse un desplegado donde un grupo de colaboradores expresa su adhesión a Julio Scherer y Hero Rodríguez Toro. Entre los firmantes están Froylán López Narvaez, Enrique Maza, Vicente Leñero, José Emilio Pacheco, Gastón García Cantú, Miguel Angel Granados Chapa, Angeles Mastretta y Carlos Monsiváis.
26 de julio de 1976. Se publica un comunicado en las páginas centrales. Los cooperativistas explican sus
razones por las cuales salieron Scherer y Rodríguez Toro del periódico; afirman que su decisión fue tomada de
manera democrática y sin injerencia alguna. Ese día, Regino Díaz Redondo asume la dirección general; ocupa el cargo
hasta el 20 de octubre de 2000.
Noviembre de 1976. Termina la invasión a Paseos de Taxqueña.
6 de noviembre de 1976. Comienza a circular el semanario
Proceso. El director es Julio Scherer García y
junto con él participan Vicente Leñero y Miguel Angel Granados Chapa, entre otros.
20 de octubre de 2000. En la asamblea ordinaria donde participan 773 de 916 cooperativistas de
Excélsior, Regino Díaz Redondo pretende informar sobre la posible venta del periódico al empresario Olegario Vázquez
Raña. Los trabajadores se lo impiden. De manera similar a como sucedió el 8 de julio de 1976 Regino Díaz Redondo
fue obligado a abandonar la dirección de
Excélsior.
30 de octubre de 2000. Patricia Guevara es nombrada directora general para un periodo de cinco años con
un total de 461 votos de 720 posibles.
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Foto: Contraluz |
"Bah, qué iba yo a intervenir"
Luis Echeverría Alvarez
¿Qué opina de Julio Scherer?
Es un excelente periodista, muy honesto en lo económico. Después se peleó con la cooperativa de
Excélsior.
A usted lo acusa de intervenir en su deposición como director general.
Pues sí, pero la cooperativa era dueña del periódico. Bah, qué iba yo a intervenir. Luego varios colaboradores
suyos querían que yo lo repusiera, pero ése era asunto de la cooperativa.
¿Han vuelto a platicar usted y el periodista?
Sí. El vino aquí. Una ocasión, el periodista Luis Suárez me dijo que Julio quería hablar conmigo, que tenía
mucho tiempo de no hacerlo. Entonces cogí el teléfono, marqué su número y él vino al día siguiente, platicamos dos
horas. Quería escribir un libro sobre mí. Yo le dije: "Julio, lo que quieras, aquí están las puertas abiertas". Pero ya no volvió.
¿Platicaron cordialmente?
Sí, él sabe que fue la cooperativa la que ya no lo apoyó.
El dice otra cosa.
Lo elegante era decir que el Presidente lo había destituido, pero yo no tenía por qué hacerlo.