Mario A. Campos Cortés
¿Cuántos partidos políticos hay en México? Si nos basamos en las columnas políticas, primeras planas y noticieros
de radio y televisión: uno, el PRI. Convertido en el indiscutible protagonista de la temporada, el ex partido
hegemónico recibe una cobertura periodística como en sus mejores tiempos. Opacando sin pudor a panistas y perredistas, los
tricolores se han colocado desde hace semanas en el centro de la escena política, y no parece que estén dispuestos a dejar de ser
el centro de atención. ¿Pero qué están haciendo los priistas que los hace tan seductores a los ojos de los medios?
Espectáculo, puro espectáculo.
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Foto: Moisés Pablo/Cuartoscuro |
Como el alumno más adelantado de la clase, el partido tricolor ha aprendido que en los tiempos de los
reality shows, y de series de televisión tan exitosas como
Lost o
Desperate Housewifes, lo que vende son el misterio y el conflicto,
bien aderezados por el ingrediente secreto: la incertidumbre. Urgidos de suspenso, consumimos gustosos aquellas historias
con desenlaces inciertos, y para construir esos relatos, nadie como el PRI. Como para calentar motores, los suspirantes a
la silla presidencial se armaron una preprimaria para elegir a uno de los precandidatos, que después de meses de suspenso
(y muchos millones de pesos de por medio), arrojaron a uno de los dos finalistas, el mexiquense Arturo Montiel.
Y apenas salimos de esta ronda de noticias en las que se discutía si se les caería el proceso o aguantarían todos
el desenlace, y ya tenemos enfrente una nueva disputa, casi entre hermanos -con el plus que eso confiere en
términos dramáticos- con la que nos tendrán entretenidos durante las próximas semanas y en las que veremos a los medios
rebosantes de especulaciones sobre si al final se mantendrá la tan anhelada "unidad del partido".
Pero todo esto que acabamos de contar se queda corto cuando volteamos la mirada al gran fenómeno de
comunicación de los últimos años:
la Mujer Invisible, el auténtico poder de México, la amiga imaginaria del Tucom, la
mismísima maestra, Elba Esther Gordillo. La única figura pública que en los últimos tiempos ha logrado tal seducción gracias a
su desaparición de los propios medios. Quizá Marcos -el subcomandante que ya forma parte del paisaje cotidiano y
hasta sobrepeso tiene como símbolo de su
normalidad- haya sido el último caso que hayamos visto los mexicanos.
Desde entonces y hasta ahora, todos habían cedido ante la tentación de los medios. Pero no la Profesora. Nadie sabe
a ciencia cierta hasta dónde la dirigente política se autoexilió de los reflectores por cuestiones de salud, y hasta
dónde consciente del fenómeno, optó por cultivar el mito de la profesora que la ha llevado a ocupar primeras planas con
su ausencia. Ahí está sin ir más lejos la portada del 12 de agosto de
Reforma, en el que aparecieron muy sonrientes
los integrantes del Tucom (más un colado), sobre un pie de foto que no dejaba lugar a dudas: "¿Y la Maestra?", porque la
nota no eran los presentes, sino la faltante, sólo que resulta particularmente complejo fotografiar a quien posee el don de
la invisibilidad.
¡Cuántas horas al aire destinadas a especular sobre la fecha de su regreso! ¡Qué cantidad de líneas escritas en torno a
lo que será su futuro! No cabe duda, el suspenso que ha envuelto al PRI y a sus personajes ha sido en buena medida la
clave de su éxito mediático. ¿Se imaginan cuánto extrañará López Obrador su proceso de desafuero?, ¿qué tristes estarán
los panistas ahora que nadie los voltea a ver? Lamentable, pero en los tiempos del espectáculo político quien más se luce
es quien mejor entiende la lógica del melodrama, y a eso no hay quien les gane a los priistas.